Escribir para no amar en silencio

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Summary

Siempre lo amé en silencio. Cuando escribir dejó de ser un pasatiempo y se volvió mi forma de sobrevivir, entendí que mi historia merecía ser contada. Esta soy yo, Emma. Y esta es mi verdad.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Chapter 1

Si en algún momento te has sentido estancada, te entiendo. Yo también estuve ahí. Por eso quiero contarte mi historia.


Mi nombre es Emma, y desde siempre he soñado con escribir. Escribía, publicaba, lo intentaba una y otra vez… pero mis obras parecían pasar desapercibidas. Nada cambiaba, hasta que un día decidí escribir con el corazón: contar mi propia historia.


No es una historia de amor tradicional, aunque el amor siempre estuvo presente. Desde niña estuve enamorada de mi mejor amigo, Evans. Nunca me atreví a decirle lo que sentía, pero gracias a él descubrí mi verdadera pasión.


Él veía en mí cosas que yo no podía ver. Me animaba, me escuchaba, y cuando nadie más me entendía, él siempre estuvo ahí. Pero con el tiempo, entendí que esa cercanía también me dolía. Sentir tanto por alguien sin poder decirlo, sin saber si algún día sería correspondido, me quemaba por dentro.


Intenté escribir, pero las palabras me salían vacías, sin alma. Hasta que un día dejé de escribir para complacer a otros, y empecé a escribir para sanar. Escribir con el alma, con el dolor, con la verdad. Tal vez suene a cliché, pero fue mi única salida… y mi mayor liberación.


No sé en qué momento escribir dejó de ser un pasatiempo para convertirse en mi salvación. Era como si las palabras me abrazaran cuando el silencio dolía demasiado. Escribir era la única forma de decir todo lo que no me atrevía a confesar.


Evans seguía siendo mi confidente, mi refugio, pero también mi tormenta silenciosa. Lo tenía tan cerca… y a la vez tan lejos. A veces hablábamos por horas, y otras veces, el simple sonido de su voz me hacía temblar. No por miedo, sino porque sabía que en algún momento tendría que soltarlo.


Una tarde cualquiera, mientras él me contaba sobre una chica que le gustaba —sí, otra—, algo en mí se quebró. Sonreí, asentí, fingí alegría. Luego me encerré en mi cuarto y lloré como si todo lo que llevaba guardado por años quisiera salir de golpe. Y entonces escribí. Escribí como nunca.


No buscaba hacer una gran obra, ni que alguien lo leyera. Solo quería entender por qué dolía tanto amar en silencio. Por qué, aunque Evans fuera mi luz, también era mi sombra.


Tal vez fue ahí donde empezó todo. Donde nació de verdad mi voz. Donde Emma —yo— dejó de escribir historias ajenas, y por fin empezó a escribir la suya.