Capitulo #0: 𝕰𝖑 𝖕𝖗𝖊𝖈𝖎𝖔 𝖉𝖊𝖑 corazón.
Acónito, ciudad del gran Imperio Vexar, se convirtió en el escenario de una requisa brutal. Las brujas —antes llamadas magos, ahora perseguidas por ese solo nombre— se escondían entre los ciudadanos, disfrazadas de madres, vecinas, esposas. Nadie sabía quién era quién. O eso creían.
Nuestra protagonista, Rieta, era apenas una niña. Hija de una antigua familia de nobles con sangre mágica, ahora marcados por el Imperio como traidores. Brujas. Todo cambió con la llegada de los extranjeros de otros mundos.
¿Cómo se llegó a ese punto en el que los hijos de este mundo eran cazados sin piedad por invasores traídos por los propios dioses? Todo empezó cuando Rieta tenía apenas cuatro años. El Imperio, que en aquel entonces ya tambaleaba políticamente, económicamente y en su Fe, descubrió un secreto tan oscuro como codicioso:
Quien comía el corazón de un mago, ganaba su poder.
Ese acto abominable les permitía superar incluso a los extranjeros, los mismos que habían llegado como emisarios de sus propios dioses. Neon, diosa de la creación, al ver la masacre de su gente, se enfureció con Iridio, el dios de las bromas. ¿Quién no lo haría? ¿Cómo no cargar contra quien arrastró la desgracia a tu creación?
Su disputa fue interrumpida por Black, el dios de los muertos, cansado de discusiones vacías. Porque, en el fondo, todos sabían que no fue culpa de los dioses. Fue la sangre real, corrompida por la codicia, la que rompió el pacto con lo divino. Su traición abrió grietas en el espacio-tiempo, portales a otros mundos, donde otras leyes y otros dioses gobernaban. Los invasores llegaron, y con ellos, el principio del fin.
En castigo, los dioses sellaron este mundo. Quedaron atrapados, limitados, como sus propios seguidores. Rutenio, dios del sol, fue el único que intentó interferir. Murió a manos de un invocado, un siervo leal a la familia imperial.
Con los dioses perseguidos y los magos rebautizados como brujas, comenzó la gran cacería. Mujeres, ancianos, niños. Nadie se salvaba. Y mientras tanto, los extranjeros, paradójicamente, pusieron los primeros límites a la masacre tras la muerte de Rutenio. Bajo este nuevo régimen, el mundo cambió sus reglas.
Los magos fueron divididos. Los hechiceros, con sangre real, eran tolerados. Los brujos, nobles con magia, eran cazados por su corazón, destinados a terminar en la mesa de la realeza.
Rieta y su familia lograron sobrevivir. Pero no les quedó más que esconderse, como tantos otros. Porque la pregunta que rondaba en las mentes de los supervivientes era una sola:
¿Qué darías a cambio de la seguridad de tu familia? ¿Estarías dispuesto a dar tu vida por ellos? ¿Y qué harías en un mundo donde el poder cambia de manos gracias a la tecnología... o a la magia de otros mundos?
Y en medio de esa desesperación, Federic, padre de Rieta, envió una carta. Un último intento. Una esperanza.
------ White
Viejo amigo mío, no he tenido más remedio a recurrir por tu ayuda en este momento de crisis, al no tener escapatoria alguna tuvimos que huir al pueblo más secano de las fronteras errantes. No tardaran mucho encontrar esté escondite.
Te ruego que te lleves a mi esposa e hija, toma a Rieta como tu nuera te lo suplico.
Con cariño tu viejoamigo Federic.








