Prólogo
California, Estados Unidos
Año 2007
Se puede escuchar el lento y amenazante ascenso que realiza aquellos hombres al pisar las escaleras de madera, pues el crujir de estas aumenta cada vez más, así como el sonido de una voz profunda y grave pronunciando su nombre a forma de canción, que se hace cada vez más cercana…
— William…. donde te encuentras…. William….
El niño se tapa la boca con su mano, lo más fuerte que puede y como si fuera en automático, aguanta la respiración que se están haciendo cada vez más fuerte… no… no es eso, está hiperventilando, ahora después de 17 años él sabe que eso es lo que le pasaba.
— ¡Te encontré!, ven a saludar a papá, a tú verdadero padre…
De repente un sonido lejano se hace presente en ese momento, son sirenas, es la policía… no… no es eso, es una alarma. Despierta bañado en sudor y jadeando, ve a su alrededor y de inmediato reconoce su recamara gracias a la lámpara prendida que está en su cómoda a un lado de su cama, esa tenue luz que siempre le brinda un alivio a su acelerado corazón.
Se sienta al borde de la cama y abre el segundo cajón de la cómoda, saca una pequeña caja color vino de terciopelo, al abrirla puede ver lo que yace dentro de ella. Es una cadena con un anillo en ella, un anillo de compromiso… el anillo de su madre, lo último que ella le pudo dar antes de dejarlo en aquel escondite, y antes de que el pudiera ver como la mataban. Toma el anillo y lo coloca entre sus dedos, lo aprieta con fuerza y se aferra a él como si de eso dependiera su vida, mientras susurra:
—Te juro que lo voy a matar…