CAPITULO I
Harry Potter.
La mañana había llegado, era un día soleado, pero con ráfagas de frío. Un pequeño Harry dormía gustoso en su habitación, hasta que leves rayos de sol comenzaban a tocar su rostro.
Cansado, se frotó sus ojos, no había dormido mucho la noche anterior ya que ese mismo día se iría a Hogwarts.
Unas semanas antés le había llegado su carta, él obviamente estaba contento.. Solamente que pensaba en sus padres. No quería dejarlos solos, pero tenía que hacerlo..
Con demasiado sueño, se levantó de su cama, mirando que ya eran las nueve y media de la mañana. Se quejó bajo porque era muy temprano, y él recién a las cinco de la tarde emprendía viaje.
Enojado, abrió las cortinas de su habitación, dejando entrar los hermosos rayos de sol de esa mañana. Luego, fué hasta la puerta de su habitación y la abrió, saliendo de esta y yendo para el comedor donde escuchaba los tarareos de su madre y escuchando la televisión prendida en unas, ¿Carreras?, No tenía idea, pero estaba muy cansado como para prestarle atención a lo que su padre escuchaba o miraba. La noche anterior logró conciliar el sueño recién a las dos de la mañana y no estaba para prestarle atención a eso.
Sonriente pero con los ojos cansados se acercó a su madre, hablándole y dándole los buenos días.
- Buenos días, mami - decía un pequeño Harry de once años con un tono totalmente cansado, pero feliz de que su madre estuviera haciendo su desayuno favorito.
- Oh, cariño. Buenos días, ¿Cómo estás? - Contestaba su madre, dándole un cálido abrazo y un pequeño beso en su frente. Sabía que el pequeño estaba feliz de ir a Hogwarts, aunque a ella no le gustara mucho la idea. Dejó que su hijo viviera la experiencia.
- Estoy bien, solo que ayer me costó dormir. ¿Estás haciendo mi desayuno favorito? - Levantando su naricita y oliendo a su alrededor. Harry sentía el delicioso olor de su desayuno favorito
- Claro, cariño. Es tu último día en casa por unos meses y obviamente te iba hacer este delicioso desayuno. Solo para mí bebé. - Una juguetona Lily hablaba mientras jugaba con el pelo de su amado hijo. Dejó un último beso en su nariz y lo movió para que vaya a sentarse a su lugar para por fin tomar su desayuno.
Harry había ido a su lugar, sentándose en este mientras esperaba a que su madre trajera su desayuno. Sus ojitos se cerraban ya que no era una persona que soportaba estar mucho tiempo despierto si la noche anterior no había dormido lo suficiente.
- Buenos días, mis amores - James se adentraba al comedor luego de sentir un delicioso olor que venía de la cocina en donde estaba su esposa y su hijo. Al ver a su hijo algo dormido sonrió enternecido, amaba verlo tan pequeño.
Se acercó a Harry y dejó un tierno beso en su frente; Harry al sentir a su padre cerca, lo abrazo mientras recostada su cabeza en el abdomen de este.
- Buenos días, padre - Contestaba un Harry dormido y cansado.
Lily al ver esta escena sonrió enternecida, ver a su esposo e hijo tan juntos era algo que pocas veces se veía. Harry solía ser un poco cortante con ellos, pero así lo amaban y eran una familia feliz.
- A ver, a ver. Déjenme pasar así puedo dejar el desayuno en la mesa - Decía Lily en un tono alegre.
James se alejó de Harry, para luego ir a sentarse a su lugar, al costado de Harry.
Lily había dejado el desayuno en la mesa, y sacándose sus guantes de cocina, se sentó al lado de James y en frente de Harry. Con una sonrisa asintió para luego ver cómo Harry con su padre comenzaban a comer. Siempre era esa rutina a la hora de desayunar, almorzar o cenar.
- ¿Les gustó? - Hablaba una Lily sonriente que al ver cómo sus dos amores comían con tanto gusto, no dudó en sonreírles mientras comenzaba a comer.
- Mamá, esté desayuno es algo delicioso - Harry respondía sonriendo, y con sus mejillas infladas ya que estaba su boca totalmente llena de tanta comida que tenía en la boca.
- Harry, no hables con la boca llena - Hablaba James regañando al pequeño que tenía a su costado, le daba cosa ver como la gente hablaba con la boca llena y si seguía viendo eso, juraría que vomitaba todo.
Harry, al ser regañado por su padre, bajó la cabeza mientras continuaba comiendo, pero con un leve puchero que mostraba su disgusto al sentir que su padre lo regañaba. Él no estaba acostumbrado a eso, ya que solo dejaba que su mamá lo hiciera.
-- Dejá a Harry en paz. Comé, mi amor. Hacé lo que vos quieras -- Al decir lo último, una mirada fulminante fue dirigida a James y este al verla, bajó su cabeza sin decir nada más.
Harry al ver esta escena y escuchar a su madre regañar a su padre, este sonrió gustoso ya que siempre era defendido por ella.
Una hora después.
Harry estaba recostado en su cama, mientras leía un libro. No tenía nada para hacer hasta la tarde, ya que tenía su equipaje listo con todas sus cosas dentro..
Pero en su mente estaba alguien y ese alguien era Draco Malfoy. Él había escuchado hablar de este mientras sus padres hablaban sobre los Malfoy, y lo interesante que se escuchaba esa familia, especialmente el menor de estos.
Sin percatarse de nada, el pequeño se quedó dormido en un sueño profundo. Estaba cansado y cerró sus ojos por unos "cinco minutos"
Lily se dirigía al habitación de su hijo para mostrarle la bufanda que había tejido para él, al entrar y ver al pequeño durmiendo, solo sonrió alejándose de su habitación y dejando que este pudiera descansar unas horas antés de ir al tren.
Buenos días, tardes y noches. Este es un adelanto de lo que se vendrá en esta pequeña historia. Espero que les vaya gustando y si hay alguna falta ortográfica no olviden en decirme. Tomo en cuenta todas sus opiniones.








