Valeria Parte 1
Por que no puedo, no es igual, ¿de que color eran sus ojos? Por que no puedo pintarlo.
Valeria Vuelve a la realidad brevemente solo para ver el eterno caos que hay a su alrededor, los bocetos no logran capturar lo que busca, sabe que necesita parar, que necesita dormir; Pero no puede, necesita pintarlo, necesita capturar aquella belleza inexplicable. Necesita verlo otra vez.
Noches antes Valeria había tenido un sueño que le había robado el aliento, un hombre sumamente apuesto, jamás había visto una belleza igual, la forma del hombre no sabia como describirlo, su cabello y sus ojos eran de color negro, su piel era blanca; su sonrisa era inquietante, seductora y perturbadora.El roce de los dedos en su piel le habían provocado escalofríos que había humedecido su entrepierna al despertar, sus labios en la piel se sentían fríos, pero la sensación era adictiva. Durante las primeras noches se forzó a soñar nuevamente, pero fracaso notablemente, estaba segura de que aquella perfección no podía ser producto de su imaginación. Posiblemente; según su lógica tuvo que haberlo visto en algún lado e inconscientemente había soñado con el, admiraba el poder de la inconciencia en cuanto a los detalles.
Luego de 3 noches fallidas intentando soñarlo nuevamente decidió hacer un boceto en un intento de capturar lo que había visto en aquel ser que poco a poco se convertía en su obsesión. Había probado varios métodos para tratar de capturar la esencia de aquel hombre, los cuadros lucían sin vida, los ojos no producían esa sensación de inquietud y la sonrisa no era igualmente seductora. Anna su asistente estaba sumamente preocupada por ella, era mas que eso, su socia y su mejor amiga de la infancia, aquel estudio era un sueño que ambas había tenido, pero sobre todo era el símbolo de una amistad de años. Sin embargo, cuando esta había intentado intervenir en pro de ayudar a su amiga, Valeria había tenido un ataque de histeria arremetiendo contra Anna sobre que jamás entendería por que ella no tenia el mismo talento. Obviamente molesta. Anna había abandonado el estudio dejando a Valeria sola, confiada de que se calmaría y reflexionaría sus palabras.
Aquella noche el estudio tenia un aire denso y cargado de frustraciones, Valeria tenía varios días sin dormir y comer bien, cada vez mas sumida en su propia locura, mostrando una palidez enfermiza y unas ojeras que cubrían unos ojos desorbitados que rasgaban cuadros cada vez que su intento por recrear una belleza que consideraba digna de un ángel. El frasco lleno de pinceles se estrello contra la pared seguido de un grito de desesperación. El olor a trementina, aceite de linaza y un dulzor metálico que no logran plasmar su deseo recorren la habitación mientras su respiración se agita fuertemente.
¿Por qué? ¿Por qué no puedo recrearlo? ¿Quién eres? ¿Qué eres?
Lagrimas brotan con una sebera irritación, siempre se había considerado talentosa yordenada en cuanto a su trabajo, jamás había sentido aquella necesidad desesperada de retratar algo, observa su alrededor y podía ver algunos cuadros sin terminar, pendientes de suma importancia para su negocio, no sentía, no podía pintar nada que no fuera aquel hombre, aquel ser que sin duda podía ser un ángel o el mismísimo demonio. En el centro sobre un robusto caballete se erguía su ultimo intento, el lienzo tormentoso y su anhelo mas ferviente. Aquel era el rostro del hombre de sus sueños, o al menos una versión sin chispa, sin energía, sin vida. Sentía que en cada intento iba perdiendo el recuerdo, ya no podía recordar que si sus ojos eran reamente negros o si eran de un color marrón oscuro, incluso en algunos momentos podía cerrar sus ojos y ver por segundos unos ojos color rojos de un color tan oscuro que podrían ser fácilmente negro, o eso creía, pues conforme cada boceto era un fracaso comenzaba a dudar de sus habilidades.
La obsesión le había pasado una alta factura, sus ojos antes brillantes y llenos de una inusual alegría que era capaz de poner de buen humor hasta la misma Anna que siempre lucia seria y centrada en sus actividades, esa sonrisa que sonaba a música para su amiga, ahora solo era un llanto ahogado y lleno de inquietud, su mirada fija y perdida en la distancia entre mechones de cabello que cubrían su rostro sudoroso. Las noches de insomnio dedicadas a perseguir la imagen fugaz del hombre que solo estaba en su imaginación la habían vuelto un ser fantasmal ajeno a la Valeria que una vez había sido.
La frustración se apretaba en su pecho provocando una acidez constante en su garganta, un sabor amargo y metálico cuando mordía la parte interna de su mejilla en un intento de mantener un falso control que ya había perdido. Un ataque de rabia silenciosa se apodero de su cuerpo, mientras clava sus uñas en el cuero cabelludo y colocaba la cabeza entre sus piernas, mientras solo podía escucharse su llanto. No podía entender en una muestra de cordura como había llegado a aquel punto de inflexión dejándose arrastrar y siendo devorada por una ilusión, destruyéndose a si misma y posiblemente alejando a la única persona que se había preocupado por ella. Intento buscar su celular para disculparse con Anna necesitaba urgentemente salir del estudio o su propia locura la consumiría.
Aquella noche la desesperación se sentía como una entidad física, aprisionándola en el estudio de manera vértigos.Gateo hasta el cajón donde había dejado su celular en un desespero de llamar a la única persona que sabía que no importaba la hora le contestaria. Fue entre sus cosas que una idea cruzo por su mente matando todo rastro de razón, un pensamiento cruel y despiadado lejos de toda lógica al ver el pequeño cuchillo de precisión que estaba a lado de su celular. Trago en seco mientras sus manos temblorosas eran dirigidas hacia el instrumento, como si su cuerpo ya no que le respondiera. Su cuadro no tenia vida, porque la esencia misma de la vida era la sangre. Aquello era el color que no podía replicar, el color vivo que solo puede tener la sangre en su forma mas simple y primitiva.Observo el artefacto en su mano y como si fuera guiada por algo, camino esta vez, hacia donde estaba los pinceles que aún no había roto y su paleta, comenzando a mezclar los colores con pequeñas gotas de su sangre.
Aquel destello de locura llevado una idea que lejos de toda lógica le parecía coherente, marco una noche que seria recordada durante mucho tiempo. La sangre mezclada comenzó a rozar en pequeñas pinceladas los ojos de aquel hombre, cobrando una sensación que hizo vibrar a Valeria, sonriendo para si misma como si se reencontrara con un viejo amor, un deseo carnal se apodero mientras remarcaba sus labios rojos con su sangre directamente, viendo el vestigio de la vida que estaba creando. De manera frenética y determinada abrió una herida en su brazo mucho mas profunda, untando sus dedos en ella y marcando mucho mas los labios que parecían absorber la sangre de manera gustoso, casi podía sentir la carnosidad de los mismos besar sus labios, soltando un gemido de placer. Poco a poco fue necesitando mas sangre, abriendo varios cortes entre sus brazos y muslos, mezclándola con pigmentos que parecían brillar y tomar tonos que jamás había visto y ver colores que jamás podría describir. Conforme el cuadro iba cobrando vida, la conexión se hacia mas fuerte, incluso brevemente podría escuchar una risa que hacia que su zona mas intima comenzara a humedecerse, una mano ensangrentada fue a su entrepierna calmando el dolor y remplazándola por un placer que jamás había sentido, aquello era bizarro y grotesco si fuera visto desde otro ángulo, pero para ella era un momento de éxtasis total, podía sentir como el la miraba mientras caía de rodillas frente a ely sus gemidos remplazaban su anterior llanto. Su otra mano no dejaba de moverse entre los retoques del cuadro. Aquello era un frenesí en su máxima expresión.Justo cuando la ultima gota de sangre había terminado los retoques, Valeria sonrió doblemente, no solo su cuadro estaba perfectamente listo si no que su propio cuerpo estaba en éxtasis de placer, puro y primitivo, en una muestra de picardía llevo su mano llena de sus propios fluidos a la boca del retrato, sonriendo triunfantemente ante la idea de que él no le había ganado.
Se levanto temblorosa agotada y dispuesta a dormir una semana entera si fuera necesario, por suerte el estudio estaba en la planta baja de la casa, esto las había hecho economizar en alquilar un local, casa de Valeria estaba en un lugar céntrico, así que solo modifico su casa para que la parte superior fuera un cómodo apartamento y la planta fuera su estudio personal, tenia entrada por dentro y por fuera, pero esto era algo que solo Anna sabia, las escaleras internas estaban perfectamente escondidas para cuestiones de eventos. Mientras apagaba las ultimas luces el crujir de la madera la hizo detenerse y mirar a su alrededor, prendió nuevamente la luz central y miro a los lados, no tenia animales y Anna era la única que tenía llaves aparte de ella. La idea de que su amiga la hubiera visto en semejante acto de degeneración la hizo sentirse avergonzada y ser consciente realmente de sus actos. Un ¿Anna? Se escapo de sus labios mientras regresaba al centro del estudio, pensando que solo era su imaginación dio vuelta convencida que enserio Devia descansar.Un nuevo crujido mucho mas fuerte la hizo sobresaltarse, paralizada y con la respiración entrecortada el sonido se hizo nuevamente presente y de manera más prexistente, volteando lentamente mientras el sonido crujiente iba tomando forma, al voltearse su rostro se desencajo ante la visión perturbadora que yacía al frente de ella.