Por mi querida familia

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Summary

Un terrible incidente en el mar lleva a nuestro protagonista Sora a ser transportado a otro planeta por un ser desconocido, con el cual realiza un trato de poder a cambio de todo lo que tiene cuando muera, tanto su vida como todo lo material, nuestro protagonista se embarcará en una aventura cruel recorriendo el basto universo con un solo objetivo, conocerá viajeros, razas, dioses, tomara diferentes decisiones, sufrirá y verá la muerte atroz de cerca para cumplir su cometido

Genre
Fantasy
Author
Miguel
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Mi nombre es Sora Hikaru, soy el capitán que dirige las tropas por el mar de una corporación poderosa en el mundo, estoy a bordo de una gran nave militar vigilando los alrededores, he sido capitán ya hace varios años, mi vida la he dedicado a la milicia, y debido a eso rara vez veo a mi familia, pero, sin embargo, guardo un gran cariño por mis hijos y por mi querida esposa, la última vez que los vi recuerdo que mis hijos corrieron a mi tan solo al verme llegar, pase unos días en casa, después de ello volvi a incorporarme al cuerpo militar.


Me encuentro en un costado de la nave observando los alrededores del gran mar.


—Capitán, parece que frente a nosotros se avecina una gran tormenta.— Escuché de uno de mis cadetes.


—¿No la podemos esquivar?— Dije con voz clara preguntando más para mí que para el cadete.


—Me temo que es demasiado tarde para cambiar nuestra trayectoria, capitán.— Dijo el cadete.


—Avisa a todos los que estén fuera en cubierta, que busquen refugio dentro de la nave.— Dije dando una orden al cadete.


—Sí señor.— Respondió el cadete mientras llevaba su mano a la cabeza saludando.


Al final de todo nos encontramos con la tormenta, se trataba de una fuerte tormenta eléctrica, a pesar de las grandes olas la nave era demasiado grande como para que alguna de las olas la volcara, además de ello, la nave contaba con tecnología que lo mantenían a flote a pesar de las dificultades. Una gran nave metalica con tonos verdes oscuros que la cubrían equipada con armamento pesado, mientras nos adentramos en la tormenta me dirijo hacia la cabina de navegación donde me encontré con el operador de la nave.


—¿Todo en orden?, señor kai. —Dije mientras llegaba a la cabina y me colocaba a su lado.


—Capitán Hikaru, parece que el barco detecta una señal extraña proveniente de la tormenta. —Dijo el.


—¿Una señal extraña?, ¿de qué se trata?—Pregunté.


—Parece ser una señal de auxilio, pero... ¿Hay algo raro en ella? —Dijo un poco intrigado. —No recibo señal de que sea de alguna otra nave, parece una señal de radio de una persona perdida—


—¿Podemos acercarnos a la señal? —Pregunté curioso de lo que podría tratarse.


El operador del barco solo asintió con la cabeza y se habría paso por entre la tormenta rumbo a la señal que recibía, la tormenta parecía crecer cada vez más mientras nos acercábamos a la señal, las olas eran más salvajes e incluso comenzó a traer rayos más fuertes consigo.


—Capitán Hikaru, estamos sobre la señal. —Dijo el operador.


No parecía haber rastro de algún barco, ni tampoco de alguna persona dentro de la tormenta.


—Parece que se trataba, de una interferencia debido a la tormenta.— Comencé.— Tenemos que seguir el curso y salir de la tormenta. —Dije mientras me empezaba a retirar de la cabina de navegación.


En ese justo momento algo muy extraño pasó, la tormenta comenzó a ceder solamente en el espacio donde nos encontramos, —¿qué significa esto?— pensé solo para mí mirando los alrededores, seguido de que la tormenta se calmara, se escucha una sonrisa que resonó por todo el lugar proveniente de todas direcciones del espacio donde nos encontramos, no sabíamos exactamente de dónde provenía, era una sonrisa que resonó por cada rincón con gran soberbia, una risa que transmitía peligro. Cuando dejó de escucharse la tormenta comenzó nuevamente a aparecer, ahora con más intensidad que anteriormente, las olas golpearon con fuerza, haciendo que la nave se estremezca violentamente.


—¡capitán, las defensas del barco están deshabilitadas!— Grito el operador. —¡estamos totalmente navegando sin defensas!—


—¿Qué está pasando?— pensé. —Haga lo que pueda para mantener el curso señor kai— seguido de ello salí corriendo a la sala de operaciones del barco mientras el barco se estremecía muy fuerte haciendo difícil el andar por el barco, aún así seguí tratando de correr mientras me tambaleaba por el mismo, cuando llegue a la sala de operaciones, estaba hecho un caos, la inteligencia a cargo de las personas de la sala de operaciones estaba fallando, la tripulación permanecía firme a pesar de la situación.


Una de las tripulantes se me acercó y me dijo.


—Capitán, parece que la inteligencia del barco se ha dañado, tendremos que activar las defensas secundarias, sin embargo los equipos de comunicación no funcionan, no podemos comunicarnos con la sala auxiliar—


Salí de lugar de inmediato, tan rápido como llegue, me dirijo a la sala auxiliar, tenía que avisar del problema y hacer que activarán las defensas secundarias.


—¡capitan! —Escuché el grito de uno de los cadetes.— ¡mire eso!—


Me dirijo a la sala auxiliar por uno de los costados de la nave, el cadete apuntando hacia atrás de mi, y al voltear observó que una ola de tamaño gigantesco se dirige a la nave, debía medir al menos algunos 30 metros de alto.


—¡cadete, tenemos que buscar resguardo! —Grite.


El cadete salió corriendo del lugar diciendo que era demasiada tarde para entrar a la nave.


—¡Capitán!, ¡capitán…!— Gritó mientras corría del lugar.


La gran ola alcanzó la nave y golpeó con gran fuerza, yo y el cadete estábamos al descubierto, así que la ola nos hizo caer al mar. Caí de la nave y la gran ola me sumergió en el mismo por unos momentos, maniobre por debajo del mar y pude salir a flote a tomar aire.


—¡cadete!, ¡cadete! —Gritaba buscándolo mientras trataba de seguir a flote.


No lo encontré por ningún lado, el salvaje mover del mar me hundía con cada ola, las corrientes debajo del mar eran muy fuertes, perdía fuerza con cada ola, tragaba más y más agua llenando mis pulmones, la nave seguía en pie mientras seguía avanzando entre las olas, no tardaría mucho en pie si no activan las defensas secundarias.


El agua del mar terminó por hundir mi ser, mi cuerpo se hunde lentamente en el mar sin poder hacer nada, este será mi fin, no hay nada que pueda hacer, mis pulmones ardían, las lágrimas empezaron a brotar de mis ojos bajo el mar, mi querida esposa, mis amados hijos, quisiera verlos una última vez…


...


...


...


...


—capitan, capitán, ¡capitán! —Escuché repetidamente.


¿Dónde estoy?, me pregunté mientras me encontraba en el suelo, ¿en tierra firme?, ¿tierra rojiza?, me levanté del suelo sin saber en donde estaba, cuando lo hago, me doy cuenta de que estoy como en una clase de desierto gigantesco, no había algún rastro de que hubiese un mar cerca de aquí, era imposible que el mar me dejara tan adentro en tierra firme, ¿es que acaso estoy en la vida después de la muerte?, la ropa que portaba era la misma, mi uniforme como capitán, y aunque no podía verme la cara sabía que era yo, voltee hacia mis alrededores buscando un lugar al que dirigirme pero justo en ese momento lo escuché de nuevo, esa sonrisa amenazante que se escuchó cuando estaba abordo de la nave, me detuve mirando el cielo buscando de dónde provenía la risa, y al hacerlo quedé impactado, dos enormes planetas eran visibles desde el lugar donde estaba, mis ojos se abrieron de par en par, no podía creer lo que veía, ¿Que es este lugar?, uno de los planetas era de color rojo y el otro un poco más pequeño de color azul, la risa seguía sonando en el lugar mientras yo me encontraba muy confundido, la risa dejo de sonar en el lugar y cuando bajo la mirada para ver adelante, observé una persona parada frente a mi, un sujeto joven bien vestido, portaba un traje elegante color negro, encima de este una gabardina del mismo color, sus manos estaban cubiertos por guantes delgados de color blanco, su pelo era de color rojo carmesí con mechones de color negro, el pelo le llegaba a los hombros, sin duda era hombre, sus ojos antiguos junto a su cara refinada, una sonrisa agradable que daba a pensar más cosas que solo en una sonrisa.


—¿Tu eres…? —Comencé a hablar con cuidado.


—Hola, un placer conocerte, mi nombre es Alastore Dilgevia. —Dijo esto mientras reía un poco y hacia una pequeña reverencia.


La risa era igual que la risa que había escuchado en la nave y en este lugar, ¿fue acaso el que causó aquella tormenta y también el que me trajo aquí?

El sujeto sonrió y nuevamente habló.


—Claro, yo he sido el que te ha traído aquí —predijo mis pensamientos


—¿Que es este lugar?, ¿quién eres o qué eres?, ¿y por qué me has traído aquí? —Dije con dudas.


—Tranquilo, responderé a tus preguntas con la más sincera verdad. —Comenzó aquel ser con una sonrisa enigmática. —Este lugar es el planeta karet, es un planeta muy lejos del tuyo. En cuanto a quién soy y que soy, bueno... Mi nombre ya te lo dije, soy Alastore Dilgevia y soy, bueno, digamos que un ser capaz de ser el mejor aliado o tal vez quizá él peor enemigo—


Dijo esto último mientras su sonrisa se hacía más amplia y sus ojos se iluminaban.


—¿Y por qué me has traído a este lugar?— Dije.


Su sonrisa tomó una imagen más soberbia y una aura peligrosa oprimía el lugar.


—Es sencillo. —Comenzo. —Pienso hacerte la vida imposible, tengo motivos para hacerlo, motivos los cuales no te revelaré, pero me encargaré de destruir tu vida, arruinar todas tus ilusiones y deseos, veré como escalas para encontrar aquello que quieres y te destruyes en el proceso, haré que sufras mientras buscas aquello que te hace feliz—


No podía procesar del todo lo que este ser o persona frente a mí decía, pero sin duda tenía que actuar con cautela, no sabía en absoluto que estaba sucediendo y hasta saberlo era mejor mantenerse al margen.


—Pero… —Comenzó nuevamente. —No pienso que esto sea tan aburrido, verás, soy un ser muy poderoso, tengo en mi poder un pluma el cual conserva un poder muy grande, tan grande como para cumplirle cualquier cosa al ser viviente que lo desee—


Dijo esto mientras la pluma de la que hablaba aparecía frente a el, era una pluma de color rojo parecida a un boligrafo solo que está era más delgada.


—te ofrezco la oportunidad de pedir lo que tú desees, a cambio claro, de una sola cosa.—Dijo el ser.


—¿De qué se trata? —Conteste


—Cuando establezcas lo que quieres, un contrato aparecerá frente a ti, contrato el cual tendrás que firmar con la pluma si es que quieres lo pedido, generalmente suele haber más de un beneficio para mí tras el contrato, pero está vez solo pediré una cosa a cambio. —Paro de hablar por un momento y su sonrisa se mostró más aterradora y soberbia. —Cuando mueras, todo lo que tú poseas tanto física y espiritualmente será mio—


Sin duda era un precio alto, si pediría algo tendría que pedir algo que tuviese el mismo o aún más peso, no podía pedir simplemente volver y ya, si lo que decía este ser era cierto me perseguirá a mi y a mi familia por cualquier parte.


—¿Puedo pedir lo que quiera?, según escuché. —Hable finalmente.


—Asi es, lo que desees te será concedido. —Contesto el con una sonrisa.


—En ese caso... —comencé. —Quiero tener el poder que tú posees. —Dije con firmeza.


Su sonrisa se apagó un poco de su rostro y cayó por un momento.


—¿A qué te refieres exactamente con...?, mi poder—


—Quiero tener la magnitud de tu poder para hacer y deshacer las cosas, para crear y destruir, ¿tienes ese poder o no? —Conteste.


El ser volvió a sonreír y dijo.


—Eres un sujeto interesante, ¿estás seguro de que eso es lo que quieres?—


—si... así es. —Respondí.