Septiembre 2017
Desde la puerta entreabierta del aula donde nos imparten la materia de Ciencias hice señas a mis compañeros de clase que me prestaban atención como una chica rara observando con cautela a chicos estudiando, de tal forma que logre que mi mensaje llegará a oídos de Maya.
—Estoy afuera del aula —susurro una chica con voz tímida al oido de Maya—. Atentamente Greth...
La chica se apartó con las mejillas sonrojadas después de informarle a Maya el mensaje que inicie desde el chico sentado al entrar al aula y que fue pasando el mensaje hasta llegar a su destino, pues a pesar de que el ciclo escolar había comenzado desde hacía 1 mes está chica era nueva, aunque conocida por ser la sobrina de un profesor del Instituto.
Maya abrió los ojos como platos al verme agachada para no ser descubierta e intercambiamos palabras cortas.
Cuando termine de prepararme mentalmente para ser regañada por llegar tarde, me levante lentamente con ojos cerrados y empuje la puerta y al segundo instante aterrice en el suelo con fuerza.
Al abrir los ojos la maestra me miraba con molestia mientras aún sostenía el pomo de la puerta.
—4ta semana de clase y es su sexto retardo, Harrison —Acusó la profesora Elba
Intentando no quejarme por la caída, me levante rápido por vergüenza.
—Yo...
—No volverá a suceder, profesora...—dije avergonzada
—Estoy segura. Esperame en la sala de detención —Señalo la puerta
—¿¡Qué!? ¿Detención por llegar tarde? —exclame ofendida
—Por supuesto, señorita. Tengo el derecho de ordenarle ir a detención y usted tiene la obligación de obedecer
Gire hacia la dirección de Maya y Zhara sin saber que responder. Mis pies no se movían.
—¡Señorita Harrison! —Grito para llamar mi atención nuevamente
𝘛𝘳𝘢́𝘨𝘢𝘮𝘦 𝘵𝘪𝘦𝘳𝘳𝘢 𝘺 𝘯𝘰 𝘮𝘦 𝘦𝘴𝘤𝘶𝘱𝘢𝘴 𝘯𝘶𝘯𝘤𝘢...
Con un ligero sonrojo volví mi mirada a la profesora.
—Ah...
No sabía que decir.
El aula estaba en silencio y mi vergüenza era evidente acompañada del enfado de la profesora Elba.
De repente se escuchó una tímida voz.
—Amiga... Llegaste, pensé que no vendrían a clase después de que ayer tuviste que desvelarte ayudando a tu hermano menor con su proyecto...
Todos pusieron su atención a la dirección de donde venía la voz. Era la chica nueva.
Me sorprendí ya que nunca había conversado con ella y aún así me salvó del regaño.
—¿Es cierto, niña? —cuestionó la profesora a Gretchen
—Ah... Si, Si! Si es cierto —mentí aún avergonzada-. Era un tema largo de abordar y el es lento para pensar... Soy mayor que el por 7 años
—¿Está diciendo que es más importante ayudar a un niño de nueve años a hacer un proyecto que su descanso para llevar a cabo un día puntual estando en 11vo grado?
La mire unos segundos más de lo necesario temiendo no mentir bien.
—Tiene autismo... —Fue lo primero que se me ocurrió decir
Después de unos segundos de silencio incómodo, la profesora señala una dirección al azar para indicar que me sentará.
—Que no vuelva a suceder, ¿De acuerdo? —girandose la profesora a su escritorio de vuelta
Deje escapar un suspiro de alivio y rápidamente me senté al lado de la chica nueva.
—Gracias, de verdad muchas gracias por ayudarme —La veía con gratitud aún sonrojada y susurrando
—No hay de que —devolviéndome la sonrisa
A los pocos minutos la clase se acabó y fuera del aula camine al lado de Zhara y Maya acomodando mi mochila en mi hombro izquierdo.
—Siempre llegas tarde —Dijo Zhara sin verme
—Zhara... —Advirtió Maya con tono severo
Suspire y no dije nada, pues era cierto.
—¿Por qué llegaste tarde? —pregunto Maya amablemente
—Me quedé dormida...
—Haciendo tarea
Ambas intercambiaron miradas mientras yo bajaba la mirada porqué sabía que me regañarían.
—Procrastinas mucho, Greth —mencionó Maya-, sólo trata de ser más organizada...
Rápidamente llegamos a nuestra clase de matemáticas y mientras Zhara y Maya entraban primero, ví a la chica nueva un poco perdida.
—¿Necesitas ayuda? —pregunte con una sonrisa, acercandome
Ella me miro al escucharme y sonrió como si fuera un rayo de luz entre la oscuridad en ese momento.
—Tal vez... Olvide mi horario
—No te preocupes. ¿Sabes en nombre de la o el profesor?
—Mmm, Julia...
—Franklin —La interrumpí
—¡Si! Ella
La guíe hasta ahí, la cual estaba frente a mi aula de clases.
Cuando ella entró a su clase, yo me di la vuelta para entrar a matemáticas, pero choque con alguien y antes de que cayera al suelo me atrapó en sus brazos
—¡Auch!... Lo siento —se disculpó poniéndome de pie nuevamente
Al abrir los ojos ví que aquella persona con la que choque era un chico alto, rubio, bronceado con unos ojos hazel hermosos en los que mi mirada se quedó atrapada.
Antes de poder decir algo me di cuenta de que entraría tarde a la clase de matemáticas y que mi corazón latía con fuerza al mismo tiempo que me sonrojaba.
Sin responder camine apresurada y entre al aula.
Me senté detrás de las gemelas aún con un rubor intenso y Maya con una sonrisa se giro hacia mi asiento.
—Entraste sólo segundos después —Levantó las cejas mirándome con sospecha—. ¿Ocurrio algo?
No respondí, sólo agache la cabeza viendo un punto fijo mientras la profesora iniciaba la clase.
Pasados 15 minutos aún seguía pensando en el chico así que puse mi rostro entre los oídos de las chicas y susurre.
—¿Hay algún chico rubio bronceado en ésta escuela?
—Hay muchos chicos rubios bronceado en ésta escuela —Corrigió Zhara sin mirar
—Si, pero... ¿Alguien destacado?
—Si... Creo que Paul Mikey
—Paul Mikey... —Recoste de nuevo mi espalda en el respaldo del asiento
Más tarde ese día en el descanso mientras buscábamos donde sentarnos la chica nueva se unió a nosotras sin decir nada, como si siempre hubiera sido nuestra amiga. Aunque no dijimos nada.
Al sentarnos en un lugar de la cafetería la primera palabra la tuvo Maya.
—Hablemos sobre a donde iremos al graduarnos de bachillerato
—Yo me iré a Harvard -Declare entusiasmada
—No lograrás entrar
—Lo haré
—Lo hará —Finalizó Maya y calló específicamente a Zhara antes de que pelearamos
Justo volteamos las tres la mirada hacia la chica nueva, quien se avergonzó.
—Hola a todas -Sonrió
—Hola
—Hola, soy Maya
—Y yo Gretchen, puedes decirme Greth
—Yo soy Stela... Pueden decirme... Stela
Reímos un poco y mencione.
—Maya, Zhara y yo somos mejores amigas desde 6to grado
-Entonces espero llevarme bien con ustedes a pesar de que ustedes se conocen desde hace más tiempo -Stela dijo dando la primera mordida a su comida
—Tranquila, ya nos agradas y queremos conocerte mejor —Maya girando la cabeza hacia Zhara—. ¿Cierto, Zhara?
Mientras tanto Greth desde que había apartado un poco la mirada hacia el otro lado, no podia apartar la mirada de donde estaba el tal Paul Mikey.
Era él quien más destacaba, el único chico rubio de piel bronceada, el único chico más lindo, el único que por alguna extraña y desconocida razón atraía su mirada como si fuera un imán y ella hecha de algún metal débil y ligero.
Por un momento lo único en lo que podía escuchar era... Absolutamente nada, porqué con sólo verlo bastaba, con sólo verlo sus otros cuatro sentidos eran nada, eran sólo un extra, un solo nada...
Y si, era tan ridículo como se escucha porqué en estos tiempos, ¿Quién se enamora a primera vista y no por medio de pantallas?
Pero cuando parpadee en lo que parecían unos segundos, escuche a Zhara llamarme.
—Gretchen... Gretchen, ¡Gretchen! —decía en voz alta con cada vez más desespero
Salí de mi transe y la mire con los ojos abiertos tan grandes que parecía había tomado de la peor droga.
—Por fin reaccionas —Se quedó en silencio al ver mis ojos muy abiertos—.¿Que te sucede?
—¿Ah? —dije desconcertada
—De repente te quedaste quieta y no nos hacías caso —Me respondió Maya preocupada
Yo tampoco entendía que sucedía conmigo. Solo había chocado con el y ya no pude dejar de pensarlo, como si ese choque hubiera alterado mis sentidos de tal forma que verlo después de haber pensado en el toda la mañana hacía que verlo fuera lo máximo.
—¿Quieres un poco de agua? —Me ofreció Stela extendiendo su botella de agua hacía mi
——Estoy bien... —dije mientras tomaba la botella de agua con mi mano temblorosa
—No te drogas, ¿Cierto? —pregunto Zhara
La miramos como si lo hubiera confirmado en realidad, y no preguntado.
Negué con la cabeza.
—No lo hago, pero me siento así —Mire por última vez a Paul Mikey, quien ya se estaba despidiendo de sus amigos para irse a poner el uniforme escolar—. Como si fuera adicta...
𝘈𝘥𝘪𝘤𝘵𝘢 𝘢 𝘴𝘰𝘭𝘰 𝘷𝘦𝘳𝘭𝘰 𝘢𝘶́𝘯 𝘴𝘪𝘯 𝘤𝘰𝘯𝘰𝘤𝘦𝘳𝘭𝘰
—Si, lo estamos viendo —Recalcó Zhara
Con esas palabras creí que se refería a que podían ver mis pensamientos y saber que yo lo veía a el, o tal vez se referían a que veían a quien veía yo.
—¿Qué cosa? —pregunte temiendo que adivinaran que tal vez me estaba... ¿Enamorando? De alguien que no conocía...
—Que pareces adicta —respondió Zhara—. ¿Qué otra cosa sería?
Aliviada asentí.
—Cierto
Después de eso no le tomaron más importancia a ese tema y el día siguió normal.
Al acabarse el horario escolar Zhara, Maya tenían planeado quedarse en la casa de Greth y ella estaba de acuerdo.
—Nos vemos mañana, nuevas amigas —Se despidió Stela de nosotras
—¿Entonces iremos a tu casa?
—Zhara y yo cancelamos nuestras clases de ballet para quedarnos ahí toda la tarde
—Si, creo que eso teníamos planeado —Suspire
Aún pensaba en Paul Mikey y cada vez que lo recordaba se me aceleraba el corazón como cuando chocamos por accidente en el pasillo esa mañana.
Una vez que llegamos a mi casa nos sentamos a la mesa para comer lo que mi madre nos había dejado ahí y comenzamos una conversación que terminó en un abrir y cerrar de ojos, pues cada que estaba con ellas parecía que fueran solo unos segundos en realidad de minutos u horas, y era eso lo que me gustaba de nuestra amistad. Que podía hablar con ellas donde sea y como sea y no sentía el tiempo pasar.
Terminamos de comer y pasamos a hacer la tarea en mi habitación mientras teníamos una película puesta en la televisión y nos distraíamos de vez en cuando para charlar o ver nuestras redes sociales por separado. Todo como si fueran mis hermanas en lugar de mis amigas y viviera con ellas, que no era tanta mentira porque siempre estamos juntas.
—Termine mis tareas, ¿Cómo van ustedes? —pregunto Maya
—Sólo han pasado 15 minutos —Recalcó Zhara—. Me faltan 3 tareas más porque me atore en la de Ciencias
—¿En serio? Yo llevo la mitad de la primera de 6 tareas —solté sin mucho gusto, realmente frustrada
—Típico —dijeron las gemelas al mismo tiempo y con el mismo tono
—¡No me juzguen! Saben que es difícil para mi —Cruce los brazos y sonreí—. ¿Qué tal si me pasan la tarea?
—Ni lo sueñes, soy delicada en éste tema —Un rotundo no de parte de Zhara
—Sabes que quisiera pero tienes que aprender a hacer tus tareas tu sola sin que nadie te las pase... —Maya se veía un poco avergonzada. Siempre me decía que no de la forma más amable posible
—Gracias por ayudarme a pasar las materias pasandome las tareas, queridas amigas. También las amo
𝘖𝘣𝘷𝘪𝘰 𝘴𝘢𝘳𝘤𝘢𝘴𝘮𝘰 𝘥𝘦 𝘮𝘪 𝘱𝘢𝘳𝘵𝘦
Maya pensaba un poco y convencida me extendió su cuaderno de lenguaje, pero Zhara lo agarro y se lo devolvio.
—No puedes vivir de copiar y pegar todo. Esfuérzate un poco más y te acostumbraras tanto que al poco tiempo terminarás tus tareas muy rápido
Fue lo más amable que escuche que Zhara dijera en años, ya que siempre era muy cortante, además su tono era suave.
Por la noche Zhara y Maya se fueron a su casa y Greth ya estaba exhausta.
—Ha sido un largo día, y muy agitado también -Me dije a mi misma—. Es hora de dormir
Así que subi a mi habitación nuevamente y dormi, aún sin dejar de pensar en él, Paul Mikey.