NEXO
Otoño del 2030
Jamás pensé que tendría problemas para conciliar el sueño luego de un accidente automovilístico que tuvo nuestra profesora de álgebra. La pobre mujer iba a buscar a su hija de la escuela cuando un borracho se atravesó en el camino, el tipo terminó ileso pero ahora la profesora está internada en la clínica en otra ciudad. Su familia está devastada pero lamentablemente se están quedando sin dinero para mantenerla allí, les deseo lo mejor.
Como la mayoría de mis compañeros de la carrera de arquitectura, mis primeros acercamientos a la planeación de una construcción no fueron por los bloques de madera o los legos, sino por un juego llamado Minecraft. Ya saben, Minecraft, un juego de mundo abierto en el que se puede construir con bloques y criar animales, hay grandes construcciones famosas que se han hecho; como un mundo a escala del planeta tierra, o la ciudad de Madrid, o aquella biblioteca que contiene todo tipo de libros.
No era muy bueno en matemáticas y odiaba la geometría con todas mis fuerzas, así que fue una verdadera sorpresa para mis padres cuando se enteraron de que obtuve una beca parcial para estudiar arquitectura en Reino Unido. Adaptarme fue bastante difícil porque tendría que aprender bien el idioma antes de ir, pero no hay nada que una o trescientas clases particulares de inglés; más un tutorial de dos horas; no puedan resolver.
Agradezco a mis abuelos por ayudarme a pagar las facturas y el resto de mí estadía en los dormitorios entre otras cosas.
Mí falta de sueño estaba afectando gravemente mis calificaciones, así que uno de mis profesores tuvo que prácticamente obligarme a ir al médico antes de que el problema empeore.
A mí no me gustaba ir a las consultas médicas, de hecho; la última vez que fui a una fue cuando me salieron las muelas del juicio.
Las esperas eran largas y las consultas costosas excepto para la gente que gozaba de tener un buen capital o lo suficiente como para contar con una obra social que sea confiable.
Cuando por fin me atendió el médico hizo bastantes preguntas invasivas sobre mí rutina, lo que comía, cuánto dormía, qué hacía antes de dormir, cuantas horas pasaba al día con el teléfono...
Me recetó que debía tomar Eszopiclona con la cena una vez al día, no más, pero como la mayoría de las personas hacen; no presté mucha atención a los efectos secundarios que podría provocar y menos leer las indicaciones que venían en el papel con el medicamento.
El resto de la tarde siguió normal. Fui a clases, tomé notas, salimos temprano por la ausencia de la anteriormente mencionada profesora de álgebra, por lo que tuve tiempo de trabajar en mí maqueta para aprobar las clases de este año.
Al terminar con la cena tomé mí pastilla con el último bocado que me quedaba. Casi al instante sentí cómo mí cuerpo se cansó, así que me apresuré a preparar mis cosas para el día siguiente y me acosté a dormir.
Cuando soñamos, no hay límites claros de lo que podamos o no hacer porque no somos conscientes. El problema sucede cuando somos conscientes de lo que hacemos
Cuando me dí cuenta, estaba parado en medio de la calle, casi me atropella un camión pero afortunadamente logré apartarme a tiempo. Los edificios eran impresionantes y las luces hacían que todo fuera extremadamente llamativo.
La primera señal de preocupación que vi fue cuando lograba saber la hora en los relojes, podía contar con los dedos y nada extraño pasaba... Para quien no lo sepa, esas cosas no son cosas que se puedan hacer en los sueños, es ley.
Las personas caminaban tranquilamente por la calle, ocupados de sus propios asuntos, algunos hablaban por teléfono, otros paseaban en pareja...
Me dió hambre, ¿en serio? ¿se podía tener ese tipo de sensaciones en un sueño? Aproveché para buscar un lugar en el que pudiera comer algo, no fue tan difícil encontrar uno.
Estando sentado en la cafetería la vi, aquella chica tan bella con su melena al aire... Salí de prisa tratando de seguirla pero lo último que escuché fue la bocina de un autobús que venía a mí a toda velocidad, cerré los ojos y...








