Todo sigue igual...¿Creo?
Capítulo 1: Nomás otro lunes
Desperté con el maldito sonidito del despertador, otra vez. Ya hasta siento que suena más fuerte cada día, como si supiera que me dan ganas de aventarlo por la ventana. Me quedé tirado unos minutos, viendo el techo, pensando en nada… solo dejando que el tiempo pasara mientras me preguntaba por qué demonios la escuela empieza tan temprano.
Me paré a regañadientes. Bajé en chanclas, medio dormido, directo a la cocina. Mi jefa ya se había ido a trabajar, así que solo agarré pan de ayer y lo pasé con café frío. Nada gourmet, pero pues es lo que hay.
Afuera el cielo estaba medio nublado, como siempre, y la calle tenía esa vibra rara que ya es normal. No sé, la gente anda como más tensa últimamente, como si supieran algo que yo no. Pero bueno, tampoco soy de andar metiéndome en esas cosas. Mientras no me afecte a mí, todo bien.
Me puse el uniforme con flojera y salí. La neta, la escuela me da igual. No soy ni el más listo ni el más burro. Estoy ahí nomás porque es lo que toca. En el camino me topé al Chino, mi compa de siempre, con su mochila toda parchada. Nos saludamos con un gesto y seguimos caminando. También venía Memo, más callado de lo normal.
—¿Qué onda, Memo? —le pregunté.
—Nada… solo cosas raras, ya sabes. —Y se quedó viendo al suelo.
En la entrada de la escuela estaban poniendo unos carteles nuevos, con un montón de texto que nadie lee. Algo sobre reportarse, protocolos, cuidar la salud, lo típico. Pero nadie decía qué estaba pasando de verdad. Pura vuelta y vuelta.
Las clases fueron lo mismo de siempre, puro bla bla y yo cabeceando. Hasta que uno de los profes soltó algo como “esto es por su seguridad”, y ya. No explicó más. Todos se miraron entre ellos como “¿eh?”, pero nadie preguntó nada.
En el recreo nos fuimos a sentar en la banqueta de siempre. El Chino empezó a hablar de un rumor que escuchó en TikTok, de que estaban revisando cosas en las personas cosas raras lo de siempre pues, que el gobierno, que ya sabes... puras cosas conspiranoicas. Yo me reí, pero Memo no. Él se quedó viendo a la nada, como si no fuera tan chiste.
Cuando regresamos a clase, noté que varios faltaban. A nadie le pareció raro. sienpre faltan a clases ya se hicieron fama de eso, como si no importaran. Supuse que era uno de esos días.
Ya de regreso en casa, me tiré en la cama con el cel en la mano, viendo memes y cualquier tontería. No sé por qué, pero todo me daba una sensación rara, como si algo estuviera a punto de cambiar... pero aún no.
Solo quería dormir. Y que mañana fuera igual de aburrido. O al menos, igual de tranquilo