Prólogo
–He obtenido los resultados sobre la salud de María...– Hizo una pausa mirando nuevamente los papeles en sus manos y dejando en suspenso al erizo frente a él. –Sigue empeorando, no está funcionando.– Suelta un suspiro pesado y lleno de frustración sin comprender que estaba mal, se supone que deberían haber mejorías ¿a caso los resultados estaban mal? No, a pesar de no haber mejorías algo sí cambió. –Lo que sí puedo notar es que se ha ralentizado su desarrollo, ha funcionado en parte; no por completo.
El doctor hizo una mueca aún viendo los resultados, pensando en que hacer ahora; ¿debía seguir intentándolo? ¿Qué fue lo que falló? ¿Había faltado algo en su formula? No se iba a rendir, amaba a su nieta y salvar su vida era todo lo que quería, encontrar y arreglar lo que haya fallado era lo que debía hacer.
El otro individuo en la sala miraba el suelo apretando sus puños también frustrado de todo esto; ¿no fue creado principalmente para poder curar esa enfermedad extraña que tenía María? ¿Por qué no podía cumplir su propósito? Sí él es la forma de vida definitiva entonces ¿por qué no podía lograrlo? Esto solo lo hacia sentir mal consigo mismo y dudar de sus capacidades.
Levantó la cabeza sacudiéndola con una negación tratando de alejar esos pensamientos.
–¿Qué está mal conmigo?– Se acercó decidido al mayor, determinado a hacer lo que sea para poder curar a su tan amada amiga. –Debe haber algo que pueda hacer... ¿O tal vez...– Fijó sus ojos fruncidos en su puño frente a su rostro; apretándolo con rabia e impotencia ante su fracaso. –No soy realmente la forma de vida definitiva?
–Shadow, eres mi creación. Lo que tienes dentro, con lo que fuiste creado, no es nada común, es extraordinario y perfecto; eres perfecto, justo como debe ser.– Guardó silencio para volver a pensar. Definitivamente no podía estar equivocado, sin embargo, algo estaba mal, solo debía saber el qué y remediarlo. –Bien, vamos a echarte un vistazo, encontraremos la solución.
[...]
–Todo está en su debido orden, no hay nada malo en ti.
–¡¿Entonces por qué no puedo curarla?!– Gruñó mostrando su dientes y mirando desesperado a su creador en busca de respuestas; respuestas que no estaba encontrando y solo lo frustraba más.
Su respiración agitada se fue calmando lentamente, no servía de nada alterarse y realmente nunca se comportaba de esta manera, siempre se mostraba sereno, firme e inquebrantable, pero ahora mismo, esta situación... Tan solo quería salvar esa luz en vida llamada María, curarla de esa enfermedad que lentamente la apagaba; no poder hacer nada al respecto lo llenaba de impotencia.
Gerald seguía buscando el error en la ecuación; no lo había, sin embargo, como siempre todo parecía perfecto, todo en orden. Dejó de mirar esos papeles, en ellos no había respuestas, parecía que el causante de su fracaso era algo fuera de sus manos, algo que no se podía controlar, ajeno a la ciencia.
El silencio en la sala duró varios minutos, cada uno de ellos sumergido en sus pensamientos; uno culpándose por los resultados, el otro buscando causantes. De repente una idea tonta cruzó la mente del doctor, lo hizo sonreír incrédulo y llevar una mano a la cara de lo tonta que era, pero no se podía descartar, cada opción con mínima posibilidad podía ser la respuesta.
–Shadow, dime, ¿de que color es este lápiz?– Le mostró un simple lápiz azul dejándolo confundido ¿a que venía esta pregunta? A pesar de querer replicar no lo hizo y solo respondió.
–Es de un color “negro claro”...– Entrecerró los ojos pensando y recordando las lecciones que le había dado María sobre los diferentes colores, diferenciarlos era complicado, demasiado. –¿Azul?
Una risa amarga mezclada con gracia salió de la boca del humano. Nunca creyó que un experimento también podría sufrir de esa maldita condición.
Resulta que los Mobians sufrían de la ausencia de color, esto se debía a que entre ellos existían las almas gemelas, un fenómeno que no lo hubiese creído, pero superó la ciencia, ahora veía que también afecta las vidas hechas artificialmente.
Shadow miró confundido a su creador a la espera de una explicación ¿que le hacía tanta gracia? Esta situación no tenía nada de gracioso.
–Es solo una suposición, una teoría, algo estúpido, pero puede ser la clave, realmente hay una cosa que te falta, Shadow, aún no estas completo.
Decían que las almas gemelas eran la otra mitad del otro, quienes los complementaban y los hacían sentir completos, ¿en verdad este era la causante? Parecía una tonta broma.
–¿De que hablas? ¿Faltarme algo? ¿Entonces sí se te olvidó algo cuando me creaste?
–Para nada, como dije: eres perfecto, sin embargo, esto que te falta esta fuera de mi control. No creí que te afectaría también.
Shadow se cruzó de brazos mirando atento y expectante a Gerald, no dijo nada y solo esperó que continuara hablando, pero en el momento que abrió la boca fue interrumpido por una alarma que empezó a sonar en toda la nave justo a una intensa luz roja indicando una emergencia.
Ambos se dieron una mirada rápida hablando sin soltar palabras; la conversación quedaría pendiente para más tarde.
[...]
–¡Rápido, aquí dentro!
Shadow corre arrastrando a María a la habitación donde se encuentra el doctor y al momento de entrar cierra la puerta de golpe moviendo cada mueble para bloquearla por el mayor tiempo posible.
–¿Qué hacemos aquí? ¿Cuál es el plan?– Trató de mantenerse tranquilo ante la situación y esperar alguna instrucción. Él pensaba que iban a escapar en una capsula, pero el profesor le dio instrucciones de ir por María y llevarla a la sala de criogenización donde los esperaría, no se le había mencionado nada más y eso lo ponía ansioso; se empezaba a exasperar al obtener nada. Observaba con atención como el doctor guiaba a María, confundida y asustada, a una de las capsulas.
–Tranquilos, estarán bien.
María replicó haciendo preguntas mientras Shadow, ajeno a ello, se hallaba concentrado en el caos fuera de la habitación; disparos, gritos y pasos acercándose que lo ponían alerta, cualquiera que entrara a la habitación lo neutralizaría, su prioridad era proteger a María y mataría a cualquiera que conspirara contra su seguridad.
La puerta fue golpeada, estaban tratando de entrar. Golpe tras golpe de a poco la puerta lograba ser abierta y Shadow ya estaba en posición de ataque con su corazón a mil; la adrenalina subiendo por su cuerpo. Sin embargo el doctor lo detuvo abruptamente arrastrándolo a otra de las capsulas.
–Shadow, debes de cuidar de María, sé que lograrás curarla. Aunque solo ralentizas el desarrollo de la enfermedad en este momento eso cambiará, solo busca lo que te hace falta.– El erizo se iba a oponer a las acciones del hombre queriendo quedarse a pelear contra los invasores, mas sabía que debía sobrevivir para poder cuidar a su amiga. –Te lo dejo en tus manos.
Es lo último que dijo antes de cerrar la capsula y ser atravesado por múltiples balas que dieron con su muerte, Shadow gritó con rabia por la brutal escena e hizo un intento en vano de salir para dar pelea. Lentamente sus fuerzas eran debilitadas y sus ojos se cerraban para hundirse en un profundo sueño para ser despertado 50 años después por los mismos causantes de esa catástrofe, la organización G.U.N.
Despertó para nada contento, dio pelea contra todo agente presente dejándolos mal heridos, la mayoría inconscientes, iba a acabar con sus vidas, pero la puerta siendo abierta llamó más su atención; estaba listo para acabar más de esos ineptos humanos. De la entrada dio pasó a una mobian murciélago relajada y con un semblante coqueto analizando a Shadow de arriba a abajo.
–¿Entonces esta es la forma de vida definitiva?
[...]
Le tomó tiempo acostumbrarse y aceptar trabajar con G.U.N; trabajar para ellos mientras investigaban sobre la enfermedad de María; era un beneficio mutuo, pero aún así no confiaba en ellos.
María seguía criogenizada y Shadow así lo prefería, su enfermedad siguió desarrollándose en esos años, claro que con bastante lentitud por su estado de sueño, despertarla solo lo aceleraría y realmente quería todo el tiempo que pudiese para buscar ese ‘algo’ que, según su creador, le falta y poder así finalmente curarla dándole la posibilidad de vivir una plena y larga vida.
Ahora en la actualidad Shadow acariciaba el cristal de la capsula de María recordando los momentos donde ella sonreía, era feliz junto con él andando de un lado para el otro por los pasillos del ARK y que, en vez de un cristal, él acariciaba directamente su suave mejilla. Anhelaba traer esos días devuelta, darle la libertad que ella se merece y hará todo lo posible por realizarlo.
Su momento de recuerdos y nostalgia fue interrumpido por Rouge, la mobian murciélago. Shadow en cuanto se dio cuenta de su presencia su semblante, que estaba relajado, se endureció llevando todo rastro de vulnerabilidad que pudo haber mostrado hacia el fondo de su ser. No volteó a verla en ningún momento, se quedó dándole la espalda más concentrado en el tacto de su mano con la capsula.
Rouge se disculpó antes de nada, anticipando la molestia del azabache por su presencia en la sala y le informó de una nueva situación, una amenaza que venía a la ciudad.
–¿Vienen por la esmerarla del caos?
–Eso nos han informado, también viene un equipo para ayudarnos contra el ataque, uno de ellos ya está por aquí, ¿por qué no le das un tour?–
Shadow no respondió, lentamente dejó caer su mano del cristal de la capsula pareciendo que le costaba y realmente no quería despegarse de ella. Pasó por el lado de Rouge sin voltear a verla, desinteresando en el ser niñera de alguien.
–No me interesa, me encargaré de lo que sea que venta y será mejor que no se metan en mi camino.
Rouge rodó los ojos por su actitud, ¿cuando sería el día que ese tipo dejara de ser tan arrogante y pueda confiar en los demás?