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Minho odiaba los jueves.
No porque pasara algo particularmente malo, sino porque eran iguales a los miΓ©rcoles y a los martes y a todos los malditos dΓas desde que decidiΓ³ que lo mejor que podΓa hacer era hacerse cargo del bufete de abogados de la familia y vivir para eso.
Todos los dΓas, la monotonΓa lo invadΓa: la misma oficina, el mismo cafΓ© con dos de azΓΊcar, las llamadas de su madre preguntΓ‘ndole si ya pensaba en formar una familia, las llamadas de su padre pidiΓ©ndole un informe diario. Siempre lo mismo.
Por alguna razΓ³n, ese jueves se sentΓa mΓ‘s pesado que de costumbre, por lo que, en vez de regresar a su departamento, decidiΓ³ detenerse en un pequeΓ±o cafΓ© frente al parque.
Necesitaba aire, espacio, pensar, alejarse del caos que se generaba en su mente.
Al entrar, se sentΓ³ en una mesa apartada, junto a la ventana que daba a la calle, pidiΓ³ una taza de tΓ© negro y decidiΓ³, que por los siguientes 20 minutos, ignorarΓa el desgastante mundo que lo perseguΓa.
ObservΓ³ a su alrededor, el cafΓ© no estaba muy lleno; aparte de la suya, habΓan tres mesas ocupadas dos de ellas por estudiantes, en la otra, se hallaba un sujeto solo al igual que el, pero no le pudo ver el rostro pues estaba de espalda.
RevolviΓ³ su tΓ© tras ponerle un par de cucharadas, le relajaba ver cΓ³mo el azΓΊcar se deshacΓa lentamente, el movimiento de su cuchara era casi hipnotzante.
Se centro en eso por un momento, sintiendo que el ruido abrumador quΓ© provenΓa de su mundo, se esfumaba.
Todo eso hasta que el sujeto de la mesa empezΓ³ a gritar.
Algo menor, parecΓa que lo que contenΓa su taza se volcΓ³ hacia el, ΒΏquiΓ©n hace un escΓ‘ndalo con algo mΓnimo?, si estuviese en el bufete ya lo hubiesen mandado a callar por tal escΓ‘ndalo.
Le pareciΓ³ patΓ©tico, volviΓ³ la mirada a su taza, hasta que lo escuchΓ³:
β ΒΏPodrΓa traerme una servilleta...?, gracias
No entendΓa por que se paralizΓ³, todos los dΓas oΓa miles de voces, pero esta era distinta; melancΓ³lica, suave, baja...
LevantΓ³ la mirada, y ahΓ estaba, un omega de rostro delicado, grandes mejillas, cabello castaΓ±o quΓ© hacΓa que se viese como una criatura mΓstica.
Como si el otoΓ±o se volviese humano y estuviese frente a el.
Y por alguna razΓ³n, dejo d respirar.
El omega se disculpΓ³ con la mesera y volviΓ³ a sentarse, murmurando algo para sΓ mientras limpiaba la mesa con torpeza. En ningΓΊn momento le quito la mirada de encima, Minho sintiΓ³ que su presencia llenaba el lugar.
Como una canciΓ³n suave que no sabes de dΓ³nde viene pero que no puedes dejar de escuchar.
Se le hizo raro, pero trato de no prestarle mas atenciΓ³n, volviΓ³ a su tΓ© ya frΓo, pero ya no lo probΓ³.
Unos dΓas despuΓ©s, de aquel extraΓ±o dΓa, Minho fue al supermercado, su despensa estaba practicamenge vacΓa, no habΓa mΓ‘s de unas cuantas latas de atun.
Al pasar por la secciΓ³n de dulces en busca de cereal, presenciΓ³ a una pequeΓ±a niΓ±a buscar desesperadamente a sus padres.
No tendrΓa mΓ‘s de cinco aΓ±os, tenia el cabello desordenado en dos trenzas que se deshacian, los ojos vidriosos y una vocecita temblorosa llamando a su mamΓ‘.
Se quedΓ³ paralizado.
No sabia si debΓa acercarse, pero al parecer no tenΓa opcion, la niΓ±a se girΓ³ hacia Γ©l en su desespero, entonces, Minho tragΓ³ saliva.
β EstΓ‘s... perdida, ΒΏcierto? β preguntΓ³, con la voz mΓ‘s amable que pudo.
La niΓ±a asintiΓ³ sin decir palabra, los ojos grandes y brillosos llenos de miedo contenido.
β ΒΏCΓ³mo se llama tu mamΓ‘? β inquiriΓ³ con cuidado, agachΓ‘ndose a su altura.
β Soyeon...
β ΒΏY tu nombre cual es?
β Chaewon...
Γl asintiΓ³, sin saber quΓ© mΓ‘s hacer, su impulso fue tomarla de la mano, pero se detuvo antes de estirar la suya. Le costaba, los niΓ±os lo intimidaban. No por ellos claro, sino por Γ©l mismo, le daba miedo lastimarlos.
β Esta bien Chae, mi nombre es Minho, voy a ayudarte a encontrar a tu mamΓ‘...
RespirΓ³ hondo y le seΓ±alΓ³ el Γ‘rea de informaciΓ³n al fondo del supermercado.
β Vamos a buscarla, ΒΏsΓ?
Ella le tomΓ³ la mano sin miedo alguno y Minho sintiΓ³ un nudo en la garganta.
Porque era tan fΓ‘cil para ella confiar, y tan difΓcil para Γ©l dejar de pensar que, si alguna vez tenΓa hijos, no sabrΓa quΓ© hacer.
CaminΓ³ en silencio, con la niΓ±a pequeΓ±a aferrada a su mano, con direcciΓ³n al Γ‘rea de informaciΓ³n.
Mientras se acercaba, podrΓa observar como una mujer, claramente alterada, pedΓa ayuda a la beta que estaba intentando calmarla, a su lado, se encontraba el omega del cafΓ©.
No sabia que hacer, hasta que la voz de la pequeΓ±a Chae lo saco del trance.
Se soltΓ³ de su mano y corriΓ³ con todas sus fuerzas.
β iMami!
Soyeon se girΓ³ al escucharla y, al verla, dejΓ³ caer la bolsa que llevaba en las manos. Se agachΓ³ de golpe, recibiΓ©ndola en un abrazo tan fuerte como tembloroso.
β Mi amor... mi amor....estΓ‘s bien?, Β‘dΓ³nde estabas! te hicieron algo? β preguntΓ³, revisΓ‘ndola de pies a cabeza, la voz quebrada y los ojos al borde del llanto.,
β No te preocupes, mami...β murmurΓ³ Chaewon, acurrucΓ‘ndose en el cuello de su madre β El seΓ±or Honnie me ayudΓ³ a encontrarte.
Minho no se esperaba que lo seΓ±alaran con tanto orgullo.
β El.. seΓ±or Honnie?
Las miradas se dirigieron hacia Γ©l, y por primera vez en mucho tiempo, no supo dΓ³nde poner las manos.
β Oh, si, yo.. encontrΓ© a Chae cerca de la secciΓ³n de cereal, estaba llorando y bueno, me pareciΓ³ buena idea traerme.. digo, traerla aquΓ, si ...
La sonrisa en los presente no tardo en llegar, sobretodo la de cierto omega castaΓ±o.
β Muchas gracias... seΓ±or Honnie, Chae suele ser una niΓ±a inquieta, espero no le haya causado problemas
Se dio una cachetada mentalmente, nunca tuvo esta clase de problemas.
β Minho, Lee Minho y, no hubo problema, Chae es una buena niΓ±a.
Soyeon le dedico una sonrisa, tomo la mano de su niΓ±a y empezΓ³ a tomar sus cosas.
β De todas maneras, muchas gracias, no se como agradecerle
β No hay por que hacerlo, solo querΓa ayudar a la pequeΓ±a Chae
El omega que estaba callado desde hace un momento le dedicΓ³ una pequeΓ±a sonrisa y agradeciΓ³ de igual manera.
β Le agradezco lo que hizo por mi sobrina
Minho se congelo al escuchar su voz de nuevo, pero para cuando se dio cuenta, los tres, ya se habΓan retirado.
Tras algunos dΓas, pensΓ³ que no volverΓa a verlo. HabΓa sido demasiada coincidencia el hecho de encontrΓ‘rselo ya dos veces, ΒΏno?
Pero ahΓ estaba otra vez.
Esta vez, en una librerΓa que se encontraba a unas calles del bufete, con un par de libros en las manos y un abrigo tres tallas mΓ‘s grande que lo hacΓa ver ridΓculamente adorable.
Minho habΓa entrado a ese lugar en busca de un libro que le ayudarΓa con el prΓ³ximo caso que tenΓa, pero al conectar miradas con aquel omega, se olvidΓ³ por completo de su objetivo.
Se pasΓ³ divagando estanterΓa por estanterΓa, sin encontrar lo que buscaba, pues ni siquiera lo estaba buscando.
Sus ojos estaban fijos en los movimientos del contrario: en sus manos recorriendo los libros de poesΓa, en cΓ³mo fruncΓa el ceΓ±o al leer las portadas, en cΓ³mo su nariz se arrugaba cuando sentΓa el polvo, y en cΓ³mo sus ojos parecΓan brillar al encontrar algo interesante.
ΒΏCuΓ‘nto tiempo llevaba ahΓ? No lo sabΓa. Lo ΓΊnico que sabΓa era que no podΓa continuar asΓ: debΓa hallar el libro que necesitaba e irse a la oficina.
Le tomΓ³ unos minutos mΓ‘s, pero finalmente lo encontrΓ³. Estaba preparado para ir a caja cuando, otra vez, aquel omega captΓ³ su atenciΓ³n.
Esta vez, parecΓa querer alcanzar un libro que estaba fuera de su alcance, unas estanterΓas mΓ‘s arriba.
Como el alfa educado que era, decidiΓ³ bajΓ‘rselo. El omega le agradeciΓ³ y fue a la caja. DetrΓ‘s de Γ©l, estaba Minho.
Tras pagar su libro, el omega se dispuso a salir de la librerΓa, pero al tocar la puerta, volteΓ³ hacia el alfa y se despidiΓ³:
β Muchas gracias, de nuevo.
Minho sonriΓ³ todo ese dΓa.
Tras varias semanas de encuentros continuos, ya no sabΓa quΓ© pensar.
No era normal.
Y lo sabΓa porque habΓa empezado a contarlos.
Nueve, nueve encuentros en tres semanas, en diferentes lugares, a distintas horas, pero siempre con algo "casual" de por medio. Un cafΓ©, una librerΓa, el parque frente a su apartamento, empezaba a pensar que alguien se estaba burlando de Γ©l.
β ΒΏCrees que el universo se estΓ© riendo de mΓ? β soltΓ³ de repente, sin levantar la vista de su escritorio.
Changbin, sentado al otro lado con un tupper de arroz, lo mirΓ³ como si acabara de hablarle en latin antiguo.
β ΒΏComo?
Minho suspirΓ³, cerrΓ³ la carpeta del caso y se recostΓ³ en la silla.
β OlvΓdalo, solo que... hay alguien, un omega, me lo encuentro en todas partes.
Changbin dejΓ³ el tenedor a medio camino.
β ΒΏY eso es malo?
β Es extraΓ±o, no lo busco, no sΓ© su nombre, pero siempre estΓ‘ ahi, me lo encontrΓ© en el parque fuera de mi apartamento varias veces.
Changbin arqueΓ³ una ceja.
β Oh, ΒΏY estΓ‘s seguro de que no es una alucinaciΓ³n por estrΓ©s?
Minho le lanzΓ³ un bolΓgrafo.
β Idiota es real, creo, solo que, ΒΏno crees que es demasiada coincidencia?
Changbin lo mirΓ³ en silencio por un momento, y luego asintiΓ³ lentamente.
β QuizΓ‘ no es coincidencia y es el destino, quizΓ‘ es la luna diciendo "ya es hora, de darle a este pobre hombre un poco de amor"
Minho bufΓ³, pero no pudo evitar reΓr.
β QuΓ© cursi eres, eso de estar enlazado te esta sentando mal
β Y tΓΊ estΓ‘s mΓ‘s jodido de lo que pensΓ© β dijo Changbin, sonriendo β AsΓ que dime, ΒΏpiensas preguntarle su nombre o seguira siendo tu amor innombrable?
β No es "mi amor innombrable", nisiquiera me gusta
β Y yo odio los Takoyakis
β Pues que mal por ti, te querΓa invitar unos al salir de aquΓ β Tras decir eso, tomΓ³ sus cosas.
β ΒΏQuΓ©?
Al volver a su apartamento esa noche, despuΓ©s de comprarle sus malditos takoyakis a su querido compaΓ±ero, se dispuso a seguir su rutina como era debido.
Ese dΓa se encontraba inusualmente cansado. Supuso que serΓa por el hecho de que habΓa tomado un caso de divorcio que le estaba chupando la vida. ΒΏCuΓ‘nta pensiΓ³n quiere dar el inΓΊtil de su cliente para estar contento?
Ya recostado, su mente por fin pudo procesar toda la conversaciΓ³n que tuvo con su mejor amigo en la oficina.
Pensar en el omega como su "amor innombrable" o "su casualidad del destino" se le hacΓa absurdo.
Solo podΓa atribuir todas esas ideas al hecho de que, desde que se casΓ³ con Felix, Changbin andaba mΓ‘s romΓ‘ntico de lo habitual.
Cansado de dar vueltas en esas ideas irracionales, se dispuso a cerrar los ojos.
Un dΓa igual de agotador le esperaba.
No solΓa estar acostumbrado a soΓ±ar cosas extraΓ±as; normalmente tenΓa esos sueΓ±os de los cuales no te acuerdas al despertar.
Esa noche, sin embargo, fue distinta.
Estaba recostado en una hamaca en la playa. El viento lo mecΓa al compΓ‘s de las olas, la brisa lo refrescaba en contraste con el calor que emitΓa el sol.
De repente, una voz empezΓ³ a escucharse desde una cabaΓ±a detrΓ‘s de Γ©l.
DecΓa su nombre, lo llamaba a entrar.
Sin ser consciente, sus pies lo guiaron hacia la puerta de aquel lugar que se veΓa acogedor. Al abrirla, se encontrΓ³ con un rostro conocido.
De espaldas a Γ©l, estaba el omega que aparecΓa siempre. Lo llamaba con una voz melodiosa.
βMinho, cariΓ±o, ΒΏquΓ© tal estΓ‘s? SiΓ©ntate, ya terminΓ© de hacer la comida.
Sobre la mesa habΓa dos platos servidos.
Uno de ellos estaba preparado como le gustaba: con exceso de kimchi y un huevo encima.
βNo es una buena comida sin el huevo encima.
Minho lo sabΓa.
Era lo que solΓa decir al hacerse la cena, pero no recordaba habΓ©rselo dicho a nadie hasta ese momento.
Entonces, ΒΏcΓ³mo lo sabΓa?
Se sentΓ³ en la mesa. Frente a Γ©l, aquel omega comΓa con la elegancia de un cisne. No podΓa hacer mΓ‘s que observarlo con admiraciΓ³n.
La escena se le hacΓa tan acogedora: ellos dos, comiendo en una cocina compartida, el aroma de la cena en el aire... y una persona con Γ©l.
De pronto, el omega levantΓ³ la vista y fijΓ³ sus ojos en los suyos. Minho pudo observar con claridad aquellos orbes cautivadores.
De repente, todo empezΓ³ a desvanecerse, hasta que solo quedaron ellos dos viΓ©ndose.
Pudo ver detenidamente el par de castaΓ±as que tenΓa por ojos. Brillaban con intensidad, como alguien que miraba el mundo con esperanza, o como alguien que guardaba tantas lΓ‘grimas que brillaban desde dentro. SentΓa que podΓa ver mΓ‘s. Que algo se escondΓa detrΓ‘s de esa falsa mirada esperanzadora.
Y de pronto, hablΓ³.
βDespierta.
Minho se incorporΓ³ de golpe, el corazΓ³n le latΓa con fuerza y por un momento no supo dΓ³nde estaba.
MirΓ³ alrededor, aΓΊn medio perdido en el eco de esa voz que lo habΓa despertado.
Esa voz.
La misma que lo habia estado persiguiendo estos dΓas, en la librerΓa, en el parque, en sus recuerdos recientes.
CorriΓ³ a la cocina a beber agua. Se apoyΓ³ sobre la encimera, con los nudillos blancos de tanto presionar sus puΓ±os. Todo el sueΓ±o, cada detalle, seguΓa nΓtido en su mente.
Era Γ©l
Ese omega.
Y entonces una idea empezo a formularse en su cabeza.
No podΓa, denia ser coincidencia, nada era real.
No podia sentir tanto en algo que ni siquiera era real.
βNo jodas βmurmurΓ³, todavΓa agitadoβ No tiene sentido...
Por primera vez en semanas, dijo algo que lo dejo atonito.
βEse omega... podrΓa ser mi destinado.
HabΓa pasado ya una semana desde aquel sueΓ±o, una semana sin ver al omega.
No fue por desicion propia, simplemente, despuΓ©s de encontrarlo hasta en la sopa durante casi un mes, este decidiΓ³ irse sin avisar.
Cierta parte de el estaba agradecida, habΓa intentado convencerse de que era lo mejor, que quizΓ‘ el universo le habΓa hecho un favor llevandoselo a quien sabe donde.
Pero cada dΓa que pasaba, la idea de que quizΓ‘ ese omega sea su destinado, no hacΓa mΓ‘s que retumbar con mΓ‘s fuerza en su mente.
En cada calle que recorrΓa, en cada rostro de la multitud, lo buscaba con la mirada, como si algo dentro de Γ©l se negara a rendirse, una pequeΓ±a espina que le daba esperanza.
Pero con el pasar de los dΓas, aquella esperanza disminuia.
β ΒΏQuizΓ‘s estoy sobrepensando um estΓΊpido sueΓ±o? βsusurrΓ³ una noche, frente a su reflejo cansado β. ΒΏY si me estoy inventando todo porque quiero sentir algo aunque sea una vez?
Se sentΓa tan patΓ©tica la idea de Γ©l inventΓ‘ndose toda una historia de destinados en su cabeza, solo por que esta tan solo que es lo ΓΊnico que le queda.
AsΓ que se obligΓ³ a el olvidar todo eso del sueΓ±o y su suposiciΓ³n, pues no hacia nada mΓ‘s que dejarlo como idiota.
Sin embargo, pensaba en Γ©l todo el tiempo
Esa noche lo volviΓ³ a soΓ±ar.
Pero esta vez el omega no cocinaba, no lo llamaba con esa voz suave, ni siquiera sonreΓa.
Estaba sentado en medio de una sala frΓa.
No habΓa nada mΓ‘s que un sofΓ‘ en el que se encontraba, mirando al vacΓo, con el rostro inexpresivo y los labios temblando, como si tiritara de frΓo.
Minho no sabΓa cΓ³mo habΓa llegado ahΓ otra vez, presente frente a alguien que pensΓ³ no volver a ver.
De pronto, su omega comenzΓ³ a llorar. De una manera exagerada. Sus lΓ‘grimas llenaban la habitaciΓ³n, inundΓ‘ndola.
SintiΓ³ algo dentro de Γ©l romperse.
βNo quiero que estΓ©s triste β murmurΓ³ β No... no tΓΊ. Tu sonrisa me ilumina el dΓa.
Entonces el rostro del contrario se girΓ³ hacia Γ©l. Lo mirΓ³ con los ojos rojos, y susurrΓ³ algo ininteligible.
Entonces, se despertΓ³ de golpe, al igual que la anterior vez.
Pero esta vez fue distinta, esta vez al despertar, tenia una idea se asentada en su pecho, estaba seguro, ya no habia una duda.
Ese omega era su destinado.
No tenΓa pruebas, lo sentΓa, y sabΓa que eso era suficiente.
Y, aunque no supiera su nombre, aunque no tuviera idea de dΓ³nde empezar, aunque no supiese donde encontrarlo, lo iba a buscar, por que si algo le habian dicho sus sueΓ±os, es que su omega ocultana mas de lo que mostraba, y el iba a sanarlo, o almenos lo intentaria.
Y estaba decidido en hacerlo.
Este cap deberΓa haberse subido hace dos dΓas, pero mi querido beta reader decidiΓ³ que seria buena idea no responderme asΓ que tuve que buscarme otro beta reader en menos de 48 horas π.
AsΓ que bueno, espero que les haya gustado este primer cap, (d vd espero q si, dΓganme q si), prometo no tardar tanto para traerles el siguiente, tengo los capΓtulos ya escritos, solo necesitan correcciones y etc.
Entonces, sin nada mas que decir, me despido, tengan buen dΓa β€οΈβπ©Ή
![Fated to My Ex- Best Friend [Moving to Galatea]](https://cdn-gcs.inkitt.com/vertical_storycovers/ipad_49edb1dbf9a28b50b9c4d68d8598359b.jpg)







