¿Un fantasma en el bosque?

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Summary

¿Que pasaría si un humano entra a un pueblo fantasma? ¿Que pasaría si los humanos no son bienvenidos ahí? ¿Que pasaría si hay una excepción, un fantasma que no odia a los humano?

Genre
Humor
Author
Makasarili
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Rem

Hola, estoy en Wattpad, no me va muy bien ahí, esto es un reescrito del primer cap

—Quiero conocerte

Cambiarías un poquito de mi suerte

Sigue la corriente

El impulso de tu piel nunca te miente—

Una adolescente cantaba tranquilamente, caminando descalza por el bosque donde vivía. Pero algo —o mejor dicho, alguien— interrumpió su canto.


Un gatito, amarillo y con mucho pelaje, parecía un sol… si el sol fuera adorable y lleno de pelo. Adorableee.


—¡Awww! —exclamó con ternura, con una sonrisa enorme, aunque algo confundida, ya que no solía haber gatos en ese lugar.


Guardó sus auriculares y su celular en su riñonera, y a paso lento se acercó.

—Pspspspsps—


El gato se acercó, dejándose acariciar y ronroneando instantáneamente.

Pero algo llamó rápidamente la atención de la pelinegra...


Tenía un collar con una placa verde y una inicial: "I". Pero eso no era todo. Sus patitas tenían sangre. No del gato, de alguien más.


No pudo seguir pensando porque el gato salió corriendo. La dejó con la mano en el aire. Sin dudarlo un segundo —y porque no tenía nada mejor que hacer— lo siguió.


Mientras lo seguía, vio a lo lejos un bulto. Eso era... un cuerpo inmóvil recostado entre el césped. ¿Estaba durmiendo? No. Estaba inconsciente.


A este punto tenía un chingo de preguntas.


—¿Qué mierda...? —susurró horrorizada, antes de acercarse completamente. Agarró una rama y, todavía dudándolo, se acercó.


Traía una sudadera negra —al igual que su cabello— con un círculo color cian en el medio.

La sudadera estaba algo rota en el lugar de la herida.

Abrazaba una mochila desgastada, y había unos lentes de sol negros rotos al lado de su cara.

Lo que más llamó su atención fue una cicatriz en el ojo izquierdo... y que estaba pálida. Muy pálida.


El gato también se acercó. Se acurrucó al lado de la persona y maulló, mirándola fijamente como si supiera todos sus pecados.


La tocó con la rama en el brazo.

—¿Hola? ¿Tas’ viva?—


Al ver que no respondía, confirmó que estaba inconsciente. Con más aburrimiento que instinto de supervivencia básico, agarró los lentes, los puso en la mochila, se colocó la mochila al revés, y volvió a mirar a la persona. Dudó un segundo sobre lo que estaba a punto de hacer.

Soltó un largo suspiro y la cargó en su espalda como si fuera lo más normal del mundo.


Típico que de la nada encontrás a alguien casi muerto. Me pasó ayer.


Caminando hacia su cabaña, el gatito se trepó a ella y se subió al hombro como si fuera un Pikachu.


Al llegar, colocó a la persona en su cama y buscó su kit de primeros auxilios. No era la primera vez que lidiaba con personas heridas.



---


Luego de asegurarse de que la herida estuviera desinfectada y de colocar vendas, dejó la mochila al lado de la puerta y miró al humano, quien por fin ya no sangraba.

Al menos ya no tenía que preocuparse por eso. Era un alivio que las heridas fueran lo suficientemente superficiales como para curarse con un kit común.


Sin muchas ganas, sus pasos la dirigieron a la cocina.


Era una cocina no muy grande y sin puerta, pero era eficiente; solo separada por un divisor de ambiente de madera.


Vio al humano profundamente dormido, y al gato enroscado en su cuello, como si fueran amigos de toda la vida.


Suspiró y se acercó sin pensarlo mucho, casi automáticamente. Agarró una manta que estaba en la mesita de luz y los arropó.


De nuevo en la cocina, notó que la heladera estaba más vacía que su paciencia, como siempre.

Sin más, sacó lo que había: papas, zanahorias, maíz, y empezó a descongelar pollo. Algo iba a cocinar con eso.



...