Dreams

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Summary

Ella despertó en una playa oscura sin saber cómo es que llegó ahí, ahí mismo conoce a Darío, se hacen amigos, después sucede algo más pero Aylin comienza a tener sueños un tanto raros y se pregunta a qué se deberán y poco a poco lo irá descubriendo.

Genre
Mystery
Author
Iris
Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
13+

La playa oscura

Desperté en la noche en una playa, una playa muy oscura, no había luz alguna ni ruido alguno, solo el ruido de las olas y la luz de la luna que brillaba en todo su esplendor y las brillantes estrellas que la acompañaban, no tenía ni idea de qué hora era ni en donde estaba, no veía gente.


No recuerdo nada, ni quienes eran mi familia, mis amigos, no se que era de mi vida antes de despertar en ese lugar, apenas y podía recordar mi nombre.


No se exactamente que siento, es algo extraño, es un choque de emociones, dolor, tristeza, angustia, no lo sé, no encontraba la razón, es como si algo en la vida que tenía me hubiera roto por dentro, realmente me sentía mal, como si mi corazón estuviera sangrando.


A lo lejos vi la silueta de un chico, el venía hacia mi.


—Hola!— dijo ese chico.


Me quedé cautivada en sus ojos color miel, el era tan... No hay palabras para describir lo hermoso que era, era un chico alto y delgado de cabello castaño, simplemente era super lindo.


—Holaa, ¿hay alguien ahí?— volvió a hablar el.


—Ah, hola, perdón jaja.— respondí.


—No pasa nada, dime, ¿cuál es tu nombre?


—Aylin, ¿y el tuyo?


—Soy Darío, un gusto.— respondió el hermoso chico.


—¿Que hago aquí? No recuerdo haber visto nunca antes este lugar.— dije confundida, aún sin saber cómo es que llegue aquí.


—¿Es lindo cierto?, ¡Bienvenida!— respondió Darío


El no respondió ninguna de mis dudas, de hecho, me hizo confundir más, lo raro es que con el me sentía segura, y sentía que en ese lugar no corría ningún peligro.


—No conozco nada ni a nadie de aquí, ¿dónde me quedaré?— pregunté.


—Puedes quedarte un tiempo en mi casa, solo que queda un poco lejos de aquí.— respondió


—Esta bien.


No lo entiendo, si yo fuera el, no dejaría que una persona a la que acabo de conocer estuviera quedándose en mi casa aunque fuera por un corto tiempo.


Nos la pasamos platicando todo el camino.


—Oye oye, te tengo un chiste buenísimo, mira, ¿Que es verde y pica?.— dijo Darío


—No lo sé, ¿Que?.— le respondí


—Una rana con un tenedor JAJAJAJAJA, es buenísimo verdad?.— dijo el


—Que JAJAJA, es malísimo.— respondí mientras me reía


—Shh, deja mis chistes, es más, ahí te va otro, ¿Porque el mar es azul? Pues porque los peces dicen blue blue blue, JAJAJAJAJAJA, basta, es re bueno.- dijo Dario mientras se reía de el mismo


No le dije nada, solo me reí, contó un montón de chistes más, se que todos eran chistes super malos pero eso es lo que me daba gracia.


El me transmitía paz, con el me sentía bien, es como si el en un instante hubiera curado las heridas que tenía, el me revivió inconcientemente sin saberlo aunque lo hubiera conocido apenas.


Al llegar a su casa, Darío me enseñó el cuarto en el que me quedaría mientras estuviera en su casa, era un cuarto no muy grande pero lindo y cómodo. Darío se fue a su cuarto a dormir, y yo me recosté en la cama.


No podía dormir, solo me quedé viendo el techo pensando en que me estaba pasando, era raro, Darío se me hizo un chico super lindo, el me hacía sentir bien, me hacía reír, se que apenas lo conozco pero pareciera que lo conocía desde toda la vida, creo que, me estaba enamorando.


Ya era otro día.


—Ya despierta dormilona.— dijo Darío mientras corria las cortinas para que entrara la luz del sol.


—Buenos días.— dije mientras me frotaba los ojos


—Estaba pensando en hoy salir a pasear, sirve que conoces un poco mejor el lugar, créeme, será divertido.


—Oh, sii, me parece una gran idea.


Darío me dió una camisa holgada y un pantalón.


—Toma, es la ropa más chica que tengo, creo que te quedará bien.— dijo el con una hermosa sonrisa.


Le agradecí y me fui a cambiar al baño.


Salí y me pregunté que tal me quedaba.


—Te queda mejor de lo que esperaba, te ves hermosa Aylin.— dijo Darío de nuevo con una sonrisa.


Su sonrisa era tan linda, una sonrisa perfecta con hoyuelos en sus mejillas, su sonrisa parecía la de un gatito.


Le agradecí y le devolví la sonrisa para después salir de la casa e ir a pasear.