Memorias en el tiempo

All Rights Reserved ©

Summary

Inspirada en elementos del famoso pintor, escritor Salvador Dalí quien se centraba en el arte surrealista espero les guste :) La historia es un poco corta pero dimos lo mejor de nosotras Esta historia fue escrita entre varías personas no sólo yo. Gracias por leer

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Memorias en el tiempo








Alguna vez, existió un hombre avaricioso, con una ambición tan insaciable que no importara cuantos logros, honores y títulos se le atribuían, para él nada era suficiente, no contaba con una pizca de bondad en su corrompido corazón…contaría su nombre, pero nadie lo recuerda y no es importante para este relato.

Este hombre era una de las personas más despreciables con la que alguna vez te encontrarías, y por mucho una de las más odiadas de su medio, aunque igualmente reconocido por sus obras y su aparente carisma que se desvanecía por completo cuando las cámaras se apagaban y los periodistas se iban. Él era un hombre casado y con un hijo adoptivo que recogió del orfanato más pobre registrado en esa época, todo el mundo pensaba que este matrimonio y ese niño eran producto de amor, amor por su esposa y amor por su familia, pero lo que nadie sabía era que él nunca la amo y mucho menos a su hijo, se casó por conveniencia, su esposa era de una familia adinerada y eso le daba estatus social a él y su hijo adoptivo fue producto de un intento por verse mejor públicamente, se habían revelado un par de razones suficientes para sacarlo del medio pero él adoptó a este niño y quedó como un héroe ante la sociedad.

Él era el hombre ideal, el esposo ideal y el famoso ideal, nadie parecía poder sacarlo de ese pedestal en el cual la sociedad lo había colocado y el único que podía codearse con él por ese puesto era su gran enemigo también famoso y ampliamente reconocido por sus logros, la mayoría iguales o mejores que los del protagonista de esta historia, ambos se tenían un odio inmensurable, siempre regodeándose de sus propios logros en frente del otro.

En un día como cualquier otro en su ajetreada vida llego a su lujosa y para nada modesta mansión en el suburbio más caro de esa época, saludó con un fingido beso en los labios pintados a su esposa y con una aparente caricia cariñosa en la frente de su hijo, él hacía todo esto sabiendo que al frente había una multitud de periodistas observando cada movimiento que daba y obviamente debía mantener su imagen.

En cuanto la prensa se fue, entró a su habitación pateando la puerta, ordenándole a su esposa con un tono de voz hostil que hiciera la cena, y que no lo molestara, se sacó la corbata, y por el agotamiento se quedó dormido aún en traje, él no era de esas personas que soñaban excesivamente, ni mucho menos alguien que tenía ideas fantasiosas; pero esta vez algo fue diferente, o bueno, muchas cosas cambiaron.
Al quedarse dormido, sintió como si su cuerpo cayera a un piso para nada suave, rápidamente se levantó y vio donde se encontraba, era una habitación completamente blanca, donde no se oía más nada que su propia respiración hasta que un espejo se materializó en una pared amplia, en el reflejo apareció una figura, bastante parecida a él, ese hombre no era él, o no quería creer que era él.
Esta figura, al verlo se quedó tan sorprendido como él, rápidamente recupero la compostura y dijo, casi como una súplica:
-Por favor…sálvanos, tanto a ti como a mí, aunque si tú logras salvarte, yo también lo conseguiría, no cometas los errores que yo cometí aquí. –dijo esta figura, notablemente exhausta y con esperanza de que algo cambiara-
- ¿Qué? –dijo nuestro protagonista claramente confundido- Tú no eres nadie para decirme que hacer, además esto es solo un sueño estúpido.
- ¡Espera! –dijo el reflejo, empeñado para que le creyera- Sálvate y nos salvaremos los dos, te prometo que sé lo que digo.
-Sí claro, como si de todas formas le creyera a un reflejo imbécil en un sueño. –dijo él mientras se alejaba, ignorándolo por completo.
- ¡No puedes hacer esto! ¡No digas que no te lo advertí! ¡Ahora por tu culpa ambos pagaremos las consecuencias! –dijo el reflejo desesperado mientras gritaba y golpeaba su lado del espejo.
Nuestro protagonista salió caminando muy tranquilamente mientras los gritos, lamentos y golpes en el otro lado del espejo retumbaban en las paredes que antes estaban en completa afonía, mientras caminaba y buscaba una salida la habitación previamente blanca, se empezaba a oscurecer tanto las paredes, los pisos y todo lo que lo rodeaba, incluso la propia habitación cambiaba de forma, ahora había un largo y oscuro pasillo donde al fondo se escuchó un sonido como si el piso temblara y resonara hasta donde se encontraba, el vio salir a una criatura con una forma parecida a la de una tiniebla oscura y densa que poco a poco se iba solidificando hasta que tomo una forma humana y se puso un traje, que el reconoció inmediatamente, era el traje gris que siempre usaba su enemigo, su forma era muy similar aunque no perfecta puesto que las extremidades eran demasiado largas y desproporcionadas, él comenzó a correr hacia la dirección opuesta, mientras esta criatura a partir de su propia neblina lanzaba unos ataques que mientras se acercaban a él, se materializaban en recuerdos o mejor dicho en traumas, al sentir como se acercaban, los esquivo y después de un par, se despertó asustado, con el corazón latiendo a más no poder, su esposa estaba al lado de él, dormida, mientras que el no pudo conciliar el sueño en lo que quedó de la noche.
Cuando fue la hora de hacer su rutina en la mañana, la hizo como lo haría normalmente, solo que esta vez algo invadía su mente, ese extraño sueño por más que intentaba alejarlo de su mente o pensar en otra cosa siempre regresaba a sus memorias, atormentándolo y retumbando esas imágenes y sonidos una y otra vez en su mente, en lo que parecía un bucle del que por más que lo intentara no podía escapar o distraerse de él, siguió su día como si nada, solo algo distraído y torpe, pero hizo sus actividades normalmente, tuvo entrevistas, una rápida rueda de prensa y fingió estar preocupado por su hijo que estaba algo enfermo, aunque la realidad fuera que no le importaba en lo más mínimo y le dejó toda la responsabilidad de cuidar al niño a su esposa, ya que según él no tenía ni un minuto para sí mismo, a pesar de tener algunas horas libres e incluso darse el lujo de ir a beber a el bar más exclusivo de toda la ciudad, solo gente reconocida cruzaban por esas puertas y él era su cliente más habitual, también siendo el mayor consumidor en damas de compañía.
Al regresar a su casa, se bañó e hizo su rutina como lo haría normalmente, aunque se quedó pensando en su estudio de arte, cuando preparaba una nueva obra un poco más detalladamente sobre ese extraño sueño, ¿Qué había sido todo eso? ¿Ese hombre del reflejo, de verdad era él?, todos esos pensamientos invadieron su mente como la ráfaga de un huracán y su angustia, incertidumbre y dudas de una u otra forma se terminaron viendo en su obra, estaba en proceso de una de sus obras más atesoradas y complejas.
Se fue a su habitación, esperando que, con esto, todos los pensamientos angustiosos sobre ese extraño sueño desaparecieran, así con esas ideas y preocupaciones en mente, se acostó en su cama con lujosas sábanas y se sumergió en un sueño profundo, sin saber que quizá… nunca volvería a despertar.
Al quedarse dormido, fue como si cruzara un túnel, siguiendo una luz y esa luz lo llevo a la misma habitación blanca de su anterior y terrorífico sueño, solo que esta vez había un gran baúl, él se acercó hasta este, impulsado por su curiosidad e incertidumbre; se sentó en el piso y lo abrió, dentro había muchas cosas de su pasado que, sin más, las sacó todas, tirando bruscamente al piso incluso las que en un determinado momento fueron las más apreciadas para él, entre estas resaltaban su viejo oso de peluche, su primer lienzo, sus zapatos con los cuales fue a su primera rueda de prensa, y un collar que se lo dio su mejor amigo fallecido con el cual sintió una gran conexión en el corto tiempo de vida de este; todo eso no le importó y tiró las cosas al piso, resonando el escandaloso ruido en el cuarto que antes estaba en completa calma.
Cuando llegó al fondo del baúl una enceguecedora luz salió de este, él se hizo hacia atrás cayéndose en el acto para después recomponerse y sin saber muy bien por qué, sintió la creciente necesidad de meterse adentro del baúl, como solo era un estúpido sueño, siguió sus impulsos y se metió adentro de este cofre, pensando que por fin su mente había dejado atrás las horribles imágenes del sueño anterior.
Al entrar, el baúl se comenzó a desplazar con él adentro, en el interior él sentía como se movía bruscamente y cuando se dejó de mover, salió, se levantó algo mareado y vio que despertó en la misma habitación pálida.
-Agh... –murmuro entre dientes al ver que seguía en esa habitación blanca, ya le estaba empezando a fastidiar el incoloro aspecto de esta.
Empezó a caminar, buscando una salida y la habitación empezó a llenarse de color, objetos, paisajes y en un abrir y cerrar de ojos, se encontraba en un entorno completamente nuevo, se quedó impactado y empezó a caminar por un camino trazado, parecía casi como otra realidad, repleta de cosas surrealistas, sin sentido y entre más se adentraba, más bizarro se volvía el ambiente; una voz le habló, él rápidamente se volteó y vio a un gran tigre sobre un árbol, algo físicamente imposible, pero todo ya era bastante extraño, así que no le dio importancia.
-Oye amigo, no me ignores… -dijo el tigre con el ceño fruncido.
- ¿Y por qué se supone que debería hacerle caso a un tigre que habla? –dijo él, bastante arrogante y siguiendo su camino, el tigre lo siguió, ambos caminaban juntos por este mundo tan extraño y con tan poco sentido.
-Pues no lo sé, ¿acaso no puedes tener un poco de humildad y dignarte a conversar conmigo? –dijo el tigre incrédulo por la indiferencia del protagonista de este relato.
-La humildad fue algo que perdí hace mucho tiempo, además ¿Qué importa ser humilde cuando nadie lo es?
El tigre se quedó pensativo, sin saber que responderle y se detuvo, volvió a subirse a un árbol sin que siquiera él se diera cuenta y solo le pregunto a lo lejos:
- ¿Por qué no serlo?
Él solo se alejó, no le importo lo que dijo y siguió andando por este extraño mundo, donde nada era lo que parecía y no importara cuanto intentara entenderlo, no lo podía hacer; luego de un tiempo, se encontró en una pradera con el cielo en tonalidades azules y moradas con cientos quizá miles de flores de todos los colores, mayormente tulipanes y algunos claveles, hasta que una rosa se hizo ver y por lo llamativa que era, inmediatamente apenas la vio camino hacia esta, atraído por su hermoso color.
Al ir acercándose más a la flor, esta fue tomando un aspecto más humano, hasta quedar como una mujer pelirroja, ojos verdes y con un vestido del mismo tono esmeralda, ella lo vio y le dijo:
-Ah, eres tú –dijo con total indiferencia.
-Espera, ¿me conoces? ¿cómo…? –exclamó él con sorpresa.
-Ah, verdad, soy tu madre, y ahora veo por qué decidí librarme de ti, no eres más que un fracasado que actúa como un gran ganador ante el mundo –dijo ella, mirándolo con desprecio y odio.
-¿Qué? Eso no puede ser posible, mi madre me abandono hace muchos años… -dijo él con algo de tristeza en su mirada
Ella se empezó a transformar rápidamente, ya no era esa encantadora mujer pelirroja con su vestido del tono de sus hojas, ahora parecía más bien un monstruo floral, con su cabello ahora siendo unas espinas carmesíes, su vestido verde ahora eran lianas que la cubrían y también estaban rodeadas de espinas y su voz antes dulce, aunque indiferente se había convertido en un tono mucho más grueso, casi como un gruñido que hacia retumbar el campo de flores
-Eres un fracasado que no ha logrado nada en su miserable vida y ni siquiera has sentido nunca nada por nadie, siempre finges y actúas como si lo hicieras, la única persona que te hizo sentir algo ahora está muerta y sabes bien que pudiste hacer algo.
-De él no te atrevas a hablar así –dijo nuestro protagonista mientras se alejaba de la flor dando pasos hacia atrás.
Él empezó a correr mientras la flor lo perseguía y en ese inmenso campo, apareció una puerta blanca, rápidamente la abrió para escapar de la flor y al ingresar por ella, se tropezó y cayó de espaldas, viendo como el campo y toda esa tierra se desvanecían; al caer, sintió como un inmenso vacío lo absorbía y perdió toda noción del tiempo, relojes derretidos aparecían en este vacío y eso lo confundía aún más, nadie puede decir cuánto tiempo fue hasta que finalmente cayó, otra vez en esa habitación blanca que lo tenía harto.
Intentó buscar una salida, pero todo intento era inútil y se perdió en su propia conciencia en esa habitación sin ningún color, aunque a medida del tiempo, quizá años, quizá meses, quizá solo un segundo se fue acostumbrando y un día en las paredes apareció un mensaje:
-¨Si quieres salir, habla con tu versión del pasado y convéncela de no cometer los errores que tu cometiste¨
Luego, apareció un espejo en una de esas paredes blancas casi interminables y en el reflejo, apareció su versión del pasado, aquella que recién entraba a esa habitación, quedo totalmente anonadado observando su reflejo, hasta que se recuperó y dijo:
-Por favor…sálvanos, tanto a ti como a mí, aunque si tú logras salvarte, yo también lo conseguiría, no cometas los errores que yo cometí aquí. –dijo, notablemente cansado y con esperanza de que algo cambiara-
- ¿Qué? –dijo claramente confundido- Tú no eres nadie para decirme que hacer, además esto es solo un sueño estúpido.
- ¡Espera! –dijo, empeñado para que le creyera- Sálvate y nos salvaremos los dos, te prometo que sé lo que digo.
-Sí claro, como si de todas formas le creyera a un reflejo imbécil en un sueño. –dijo mientras se alejaba, ignorándolo por completo.
- ¡No puedes hacer esto! ¡No digas que no te lo advertí! ¡Ahora por tu culpa ambos pagaremos las consecuencias! –dijo desesperado mientras gritaba y golpeaba su lado del espejo.
Al final, cayó en una total demencia en la inmensidad de esas paredes blancas y la infinitud del tiempo, olvidó totalmente quien fue, su familia, lo que hizo, absolutamente todo.
FIN.
Autoras: Sarahy Loor, Vianka Zambrano, Kristel Vera, Meiby Herrera