Capítulo 1:
El campus de Yonsei University comenzaba a despertar con el bullicio del primer día de clases. El sonido de conversaciones dispersas flotaba en el aire, entremezclándose con el movimiento constante de estudiantes que se dirigían a sus respectivas facultades. Algunos caminaban con prisa, revisando sus horarios en sus teléfonos, mientras otros aprovechaban la luz matutina para reunirse en las áreas comunes antes de sumergirse en las exigencias académicas. Entre ellos, Taehyung, Jimin, Jisung y Sara recorrían los senderos pavimentados del campus, avanzando sin apuro mientras disfrutaban los últimos minutos de tranquilidad antes de que el semestre los arrastrara de lleno.
El grupo se movía con la naturalidad de quienes han compartido innumerables mañanas como aquella. Jimin, vestido con una chaqueta liviana y zapatillas blancas, iba junto a Taehyung, su energía habitual reflejada en cada paso. A su lado, Jisung sujetaba su mochila con una mano, distraído observando la actividad en los alrededores, mientras que Sara, siempre impecable en su estilo, mantenía un ritmo pausado, escuchando con interés la conversación.
“Es extraño pensar que este semestre marca el inicio de algo completamente distinto”, comentó Taehyung, ajustando la correa de su bolso. Su tono tenía un matiz de satisfacción contenida, como si se tratara de una revelación más placentera de lo que debería ser.
Jimin, que removía distraídamente la pajilla en su café helado, giró la cabeza con curiosidad. “¿Distinto cómo?”
Taehyung dejó escapar una risa baja, disfrutando la certeza de su afirmación antes de pronunciarla. “Porque voy a elegir especialización y, finalmente, me libraré de Jeon Jungkook.”
Sara soltó una carcajada ligera, su expresión reflejando una mezcla de diversión y escepticismo. “¿Desde cuándo eso es un motivo de celebración?”
“Desde que ha convertido cada semestre en un campo de batalla ridículo”, respondió Taehyung, sin un atisbo de duda. “Cada maldito proyecto, cada examen, cada reconocimiento ha sido una competición innecesaria. Y lo peor es que él lo disfruta. No más de esto. Nos especializamos este semestre, y él obviamente tomará un camino diferente al mío.”
Jisung, siempre el más escéptico en el grupo, levantó una ceja mientras ajustaba las correas de su mochila. “No sé, hyung. No me fiaría tanto del destino.”
“La arquitectura paramétrica no es su estilo,” insistió Taehyung, con la seguridad de alguien que cree tener todo resuelto. “Es demasiado estructurado, demasiado rígido. Seguro elige diseño modular o algo mecánico.”
Jimin frunció los labios, pensativo. “¿Y qué pasa si decide tomar la misma especialización?”
“No lo hará.” La respuesta de Taehyung fue inmediata, sin espacio para dudas.
Sara miró su reloj y cambió el peso de su mochila a su otro hombro. “Bueno, ya va siendo momento de averiguarlo, ¿no? Primera clase del semestre.”
Taehyung exhaló con satisfacción mientras tomaba su mochila con más confianza que nunca. Este era su inicio. Su primer semestre sin Jungkook. Su primer año sin competencia innecesaria.
Al menos, eso pensaba.
El grupo avanzó por los senderos pavimentados, el bullicio del campus envolviéndolos mientras cada estudiante se dirigía a su respectivo destino. Taehyung respiró profundo, disfrutando el aire fresco de la mañana, sintiendo una especie de libertad desconocida.
Cinco semestres en Yonsei University habían sido una batalla constante, marcados por la presencia ineludible de Jeon Jungkook, la competencia, las discusiones innecesarias, los enfrentamientos en cada evaluación. Pero todo eso quedaría atrás. La especialización que había elegido le aseguraba que, por primera vez en años, no tendría que verlo constantemente.
“Nos vemos en el almuerzo, ¿no?” Jimin se ajustó la mochila al hombro, desviándose hacia el edificio de Psicología.
“Claro, te mando mensaje cuando termine mi clase.”
Sara y Jisung también se separaron del grupo, cada uno tomando un rumbo distinto, dejándolo solo mientras avanzaba hacia su primera clase. La primera sin Jungkook.
Subió las escaleras con pasos firmes, cruzando los pasillos con la confianza de alguien que está a punto de iniciar una nueva etapa. La facultad de arquitectura estaba más viva de lo habitual, los estudiantes conversando en pequeños grupos, algunos revisando planos en sus tabletas, otros ajustando sus horarios. Taehyung apenas prestó atención, inmerso en la certeza de que este semestre sería distinto.
Empujó la puerta del aula y avanzó con seguridad, con la intención de elegir un asiento junto a la ventana. Pero entonces, el mundo pareció ralentizarse por un instante, mientras su mirada recorría el espacio.
Porque ahí estaba. En la misma clase. En la misma especialización. En el mismo espacio del que pensó que finalmente se libraría.
Jeon Jungkook estaba reclinado en su asiento, con la espalda relajada contra la silla, una expresión despreocupada en el rostro, como si nada en el universo pudiera incomodarlo. Como si hubiera sabido todo el tiempo que esto pasaría.
Taehyung se quedó congelado en el umbral, su mente negándose a procesar la imagen.
Jungkook notó su presencia casi de inmediato, y cuando sus ojos se encontraron, su sonrisa se amplió con un aire de absoluta satisfacción.
“¿No me digas que pensaste que te librarías de mí, Tae?”
Taehyung sintió cómo el aire en sus pulmones se volvía más pesado. El aula, que segundos atrás había sido una imagen tranquila, ahora le parecía sofocante, como si la presencia de Jungkook alterara la estructura misma del espacio.
Se obligó a avanzar, aunque cada paso se sentía más tenso de lo que debería. Con la mandíbula apretada y la expresión impasible, caminó hacia la fila de asientos del medio, donde aún quedaban algunos lugares disponibles. No iba a dejar que Jungkook creyera que esto le afectaba.
Pero, como era de esperarse, Jungkook no perdió la oportunidad de disfrutar el momento.
“¿Qué pasó, Tae? No pareces tan emocionado como hace un rato.”
Su tono era relajado, casi divertido, pero Taehyung conocía demasiado bien la manera en la que Jungkook jugaba con las palabras. Cada comentario, cada sonrisa tenía intención.
“No tengo nada que decirte.”
Se deslizó en su asiento con la vista fija en su tableta, ignorando deliberadamente la presencia de Jungkook a su lado. Pero el otro, como siempre, no estaba dispuesto a dejarlo en paz.
“Para alguien que insistió por años en que nunca compartiríamos camino, esto debe ser devastador.”
Taehyung exhaló con frustración, dejando caer su tableta sobre la mesa con más fuerza de la necesaria. No podía creerlo. Dos años más de esto. Dos años más de miradas desafiantes, de enfrentamientos en cada proyecto, de la presencia constante de Jungkook en su vida.
El profesor ingresó al aula en ese momento, silenciando las conversaciones dispersas. Taehyung enderezó la espalda, forzándose a concentrarse en las palabras del docente y no en la satisfacción descarada de Jungkook a su lado.
Pero algo dentro de él lo inquietaba. Algo en la forma en la que el otro había hablado, en la seguridad con la que se había burlado.
Como si hubiera sabido todo el tiempo que terminarían exactamente aquí.
El ambiente en la cafetería de la universidad estaba cargado de conversaciones y risas dispersas. A pesar del bullicio, Taehyung apenas registraba el sonido a su alrededor. Su bandeja descansaba sobre la mesa junto a la de sus amigos, pero su apetito se veía completamente eclipsado por la molestia que había acumulado desde la mañana.
El día había sido un desastre.
Después de semanas emocionándose por el inicio del semestre, de imaginar cómo finalmente tendría dos años de paz, la realidad había sido un golpe demasiado cruel.
“Voy a cambiar de carrera.”
Jimin, que acababa de darle un sorbo a su jugo, se detuvo a mitad de movimiento y lo miró con una mezcla de incredulidad y diversión. “¿Es en serio?”
“¿Me ves con ganas de bromear?” Taehyung apoyó un codo sobre la mesa, pasándose una mano por el rostro con frustración. “¿Sabes cuántos años he esperado para que Jungkook desaparezca de mi rutina diaria?”
Jisung, sentado frente a él, levantó una ceja mientras removía su arroz con los palillos. “¿No es un poco exagerado?”
“No,” sentenció Taehyung, hundiéndose en su asiento como si la fuerza de gravedad se sintiera más intensa sobre sus hombros. “Se supone que este semestre sería diferente. Que finalmente podría vivir sin sentir su presencia en cada maldita clase, en cada proyecto, en cada competencia absurda.”
Sara, con la paciencia que la caracterizaba, se acomodó el cabello detrás de la oreja antes de hablar. “Podrías simplemente ignorarlo, ¿no?”
Taehyung soltó una carcajada amarga. “No existe ignorar a Jeon Jungkook. No cuando hace exactamente lo mismo que yo, no cuando disfruta fastidiarme cada vez que tiene la oportunidad.”
Jimin dejó su bandeja a un lado, apoyando los brazos sobre la mesa con una sonrisa divertida. “Bueno, si lo piensas, al menos es consistente.”
“No me interesa su nivel de compromiso con arruinarme la vida.” Taehyung se cruzó de brazos, mirando hacia el ventanal de la cafetería con expresión sombría. “Dos años más. Dos años completos en la misma especialización. Con él.”
Hubo un breve silencio, y entonces Jisung se inclinó hacia adelante con una sonrisa maliciosa. “Te afecta más de lo que quieres admitir.”
Taehyung le lanzó una mirada asesina.
Jimin y Sara intercambiaron miradas con aire cómplice antes de que Sara preguntara, con absoluta calma: “¿Estás seguro de que esto es solo odio?”
Taehyung exhaló con irritación y tomó su tenedor con más fuerza de la necesaria. No iba a dignificarlos con una respuesta.
Pero, en el fondo de su mente, la pregunta se quedó, persistente y molesta, como si hubiera tocado algo que llevaba demasiado tiempo intentando ignorar.
La cafetería de la universidad era un reflejo del bullicio característico de la vida estudiantil. A pesar de la amplitud del espacio, cada rincón estaba ocupado por grupos dispersos, algunos reunidos alrededor de bandejas repletas de comida, otros absortos en conversaciones animadas que flotaban en el aire junto con el aroma a café recién hecho. En una de las mesas cercanas a los ventanales, Taehyung, Jimin, Jisung y Sara ocupaban su lugar habitual, envueltos en su propia burbuja de rutina. La luz matinal entraba con suavidad a través de los cristales, iluminando la superficie de las mesas y proyectando sombras que se deslizaban lentamente conforme el sol ascendía.
Taehyung removía su comida con el tenedor sin verdadero entusiasmo, aún sumido en la frustración que había arrastrado desde su primera clase del día. Dos años más. Ese pensamiento volvía a repetirse en su mente, una sentencia que se burlaba de sus expectativas y le recordaba que el universo parecía disfrutar haciéndolo sufrir. Había pasado semanas emocionándose por el inicio del semestre, imaginando cómo finalmente podría respirar tranquilo sin la constante presencia de Jeon Jungkook. Y ahora todo se había derrumbado en cuestión de minutos.
No era sorpresa que sus amigos no se tomaran su sufrimiento en serio. Jimin apenas le prestaba atención, entretenido con su teléfono mientras bebía a sorbos su jugo, y Sara escuchaba a Jisung con un aire relajado mientras él divagaba sobre un documental que había visto recientemente. Nadie entendía la magnitud de la tragedia.
Entonces, entre el ir y venir de estudiantes, una figura familiar emergió en su campo de visión. Minho caminaba con paso seguro hacia su mesa, deteniéndose junto a Jisung con la expresión despreocupada que siempre lo acompañaba. No hizo introducción alguna, como si su presencia fuera una extensión natural de su relación con el grupo.
“¿Vas a venir al partido hoy?”
La pregunta fue lanzada sin rodeos, como si la respuesta ya estuviera establecida. Jisung, que sostenía sus palillos a medio camino entre su bandeja y su boca, levantó la mirada con una mezcla de sorpresa y escepticismo.
“¿Por qué lo preguntas como si ya supieras la respuesta?”
Antes de que Minho pudiera contestar, Jungkook apareció a su lado con el aire relajado de alguien que disfrutaba demasiado entrometerse en situaciones ajenas. Namjoon, como siempre, mantenía su presencia con más calma, aunque su mirada se fijó inmediatamente en Jimin al tomar asiento junto al grupo.
Jungkook, con una sonrisa cargada de entretenimiento, repitió la misma pregunta de Minho, pero con una evidente burla en su tono. “Sí, Jisung, ¿vas a venir al partido hoy?”
El eco descarado provocó que Jisung se atragantara con su bebida, mientras Minho lo fulminaba con la mirada. Jungkook, incapaz de contener su diversión, se inclinó ligeramente hacia adelante, observándolos con una satisfacción evidente.
“A veces me impresiona lo cariñoso que puedes ser,” continuó, fingiendo sorpresa. “¿Invitas a todos los del equipo con tanto mimo o es un trato especial?”
Minho apretó la mandíbula, pero no respondió. Jisung, por su parte, desvió la mirada hacia su bandeja, concentrándose en su comida como si fuera la última línea de defensa contra la vergüenza.
Sara sofocó una risa y Taehyung, sin mostrar el más mínimo interés en la presencia de Jungkook, simplemente rodó los ojos con desgano.
“¿No tienes otra cosa que hacer?”
Jungkook ladeó la cabeza con una sonrisa burlona. “No todos tenemos la suerte de que nuestros mejores amigos nos inviten a eventos como si fueran una cita encubierta.”
Minho chasqueó la lengua y cruzó los brazos, mientras Jisung le daba una patada bajo la mesa en un intento de silenciarlo.
Namjoon, ajeno a la conversación, saludó con cortesía antes de clavar la mirada en Jimin, quien por primera vez dejó su teléfono a un lado y lo observó directamente, con una calma que rayaba en desafío.
El intercambio silencioso fue instantáneo.
Sara, que nunca dejaba pasar detalles como ese, se giró lentamente hacia Taehyung, quien también había notado la intensidad en la mirada de su amigo.
Sin decir palabra, ambos observaron a Jimin con una expresión de absoluta burla.
Jimin exhaló con tranquilidad, pero no apartó la vista de Namjoon, quien tampoco se movió, como si el tiempo se hubiera congelado por un instante.
Minho, aún ocupado lanzando miradas de advertencia a Jisung, tardó en darse cuenta de lo que pasaba, pero Jungkook, con su instinto afilado, notó el ambiente inmediatamente y sonrió para sí mismo, entretenido con la escena.
“Sigan pretendiendo que no están comunicándose en otro nivel,” comentó, volviendo a su tono mordaz. “El resto del mundo finge que no lo nota.”
Jimin simplemente sonrió apenas, y Namjoon no apartó la vista ni por un segundo, antes de seguir a Jungkook y Minho fuera de la cafetería.
Cuando finalmente desaparecieron, Sara soltó una carcajada ligera. “A veces es increíble lo silenciosa que puede ser la tensión.”
Taehyung rodó los ojos y hundió el tenedor en su comida. “Voy a pedir mi transferencia a otra universidad.”