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Primera era: -10.000 al 4.200
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Los infinitos senderos del cosmos han terminado siendo la última frontera a explorar y descubrir por la humanidad.
En el año 3352 de la primera era, comenzó en el sistema solar de los nueve planetas una guerra de dimensiones desconocida hasta ese momento a la que se denominó «Erradicación», (ver tomo XXI: «Erradicación»). Su nombre indica la devastación que sufrieron los planetas, arrasando con personas, animales y flora.
El vacío de poder provocado por esta guerra, originó que las colonias de otros sistemas se proclamasen independientes. A través de los siglos posteriores se fueron desarrollaron nuevas sociedades y con formas de gobierno muy diversas: dictaduras tiránicas, democracias avanzadas, monarquías hereditarias y autarquías.
Una evolución notable en la galaxia, fue el surgimiento de un Imperio: el de el león bicéfalo. Las exigencias del Imperator, que gobernaba con mano de hierro, exigiendo altos impuestos y el control del comercio galáctico, originó que algunas colonias díscolas se unieran formando distintas federaciones como contrapeso al poder omnímodo del que se sentaba en el trono de mármol y acero. Una confrontación cuyas consecuencias nadie supo prever. [...]
Nuevas luchas de poder surgieron, alcanzando una dimensión nunca imaginada ni conocida por el ser humano. Tras dos siglos de enfrentamientos se llegó a un status quo inestable, pero suficiente para muchos mundos que querían progresar. Finalmente, la galaxia se conformó con mosaico de alianzas: el Imperio, los mundos de Mintje especializados en la bioingeniería, Niovi con un dominio asombroso sobre la tecnología robótica, la Confederación y el planeta oculto Thalassa.
Este era un planeta marino que nadie sabía donde se encontraba ya que era ilocalizable gracias a la utilización de la Inmersión Romulun: un descubrimiento por el cual se generaban campos cuánticos de ocultación orbital que lo volvía invisible a cualquier sensor, radar u ondas de cualquier tipo.
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Enciclopedia Galáctica








