Corazón de dragón

All Rights Reserved ©

Summary

¿Qué harías si un despiertas en tu libro favorito? o mejor aún... en un libro de fantasía que tú escribiste

Genre
Fantasy
Author
Fati star
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

1. Desde la imaginación hasta la realidad



⋆⁺₊⋆ ☾🗡☽ ⋆⁺₊⋆

"Y cuando Atharia se dio cuenta, todos los ciudadanos comenzaron a arrodillarse ante ella puesto que ya no solo era la chica que logró domar al dragón más salvaje, sino que ahora también era la que había salvado a todo su pueblo sin importarle ni su propia vida, con orgullo se levantó con la cabeza en alto dándose cuenta que de ahora en adelante se había convertido en la líder de su pueblo..."

Las lágrimas comienzan a brotarme cuando terminó de escribir la escena que todo este tiempo había tenido en mi cabeza por tantos años y al fin la he podido escribir.

¿Por qué nadie habla del vacío que se siente después de terminar de escribir tu propio libro?

Tantos tiempo escribiéndolos, metiéndote en su cabeza, pretendiendo ser ellos, actuar cada momento y llorar en las partes emotivas... ¿y ahora que ya se terminó?

Guardo el archivo y busco en mis contactos a la persona que no me ha parado de llamar desde en la mañana y le envío el archivo junto con un texto que dice "Lo siento, Vin, me quedé dormida anoche, pero ya lo terminé".

Si alguien me preguntara que cual fue el mejor día de mi vida sin duda respondería que un jueves hace 5 meses cuando mi editorial favorita contacto conmigo con la intención de convencerme para publicar mi libro y es que para todo esto hay que retroceder hace 3 años cuando publique mi primer libro, debo admitir que el primer año no fue muy conocido que digamos y es que apenas y alcanzaba las 100 vistas, para mí en ese momento fue mucho y me motivo a seguir escribiendo.

No fue hasta el segundo año cuando de repente comenzaron y comenzaron a llegar las lecturas tanto que alcance los 10 millones de lecturas y al fin pude fangirlear con personas que amaban mi libro tanto como yo.

Tiempo después de aceptar publicarlo llego la hora de la edición final de mi borrador y para todo esto ahora tenía como "asistente" a Vinna que me pisaba los talones para acabar cada capítulo y pasara por una revisión y justo ahora solo faltaban los últimos detalles junto con la portada para que llegara el momento de anunciar su publicación.

-Asha... -escuchaba algo a lo lejos, pero por alguna razón mi cerebro me hacia ignorarlo hasta que... -¡Asha! -el grito de mi madre me hizo saltar del susto hasta sacarme de mis pensamientos.

-¡¿Qué?!

-¡Se te esta haciendo tarde para la escuela!

-¡Ya lo sé!

-¡Apúrate o te vas caminando!

Cerré todas las pestañas y de mala gana apague la computadora para bajar y encontrarme con una madre no muy feliz de hacerla esperar, le mostré las mejores de mis sonrisas a lo que solo me hizo un gesto de que me subiera al auto.

El trayecto resultaba ser un silencio eterno todos los días, aunque por alguna razón este día resultaba ser diferente.

-¿Y cómo vas con tu libro? -escuché la pregunta de mi madre y sin poder controlarlo me salió una mueca, pero me giré rápido para que no lo notara.

-Eh... bien, ya mandé la ultima revisión -explique aunque resultaba ser raro, puesto que nunca preguntaba sobre mis libros.

-Ya veo -respondió e internamente agradecí cuando llegamos a mi escuela y me bajé sin mucho rodeo.

Me apresuré por el pasillo con la intención de no llegar más tarde de lo que estaba y ayudo un poco ya que llegue al momento en que estaba por comenzar la clase.

-Un minuto más y tendría un retardo, señorita Hendrix -es lo primero que me dice mi maestra cuando entro.

-Lo siento -murmuré.

-Que milagro, llego nuestra escritora estrella -escuche la burla de uno de mis compañeros y me senté en la primera silla que encontré vacía así ignorandolo.

La clase inició y por alguna razón mi mente comenzó a divagar entre mis pensamientos creando diferentes escenarios que quizás pude haber escrito.

¿Y si Atharia hubiera muerto en la batalla contra Kaelium...? Hubiera sido un buen final, quizá trágico, pero memorable. A ella no le hubiera dado miedo morir, pero debía defender a su pueblo, al final ella amaba a su pueblo, habría dado todo por ellos, más bien dio todo por ellos, pero si...

-¡Hendrix! -el grito me hizo sobresaltar encontrándome a mi profesora frente a mí.

-¿Sí?

-¿Vas a responderme lo que pregunté o seguirás divagando?

-Téngale paciencia, profesora, está en su mundo de dragones -me giré de mala gana mirando a la chica a mi lado que acababa de soltar una burla más.

-Repitemelo más de cerca que no te alcancé a escuchar -dije con la intención de levantarme, pero la voz de la mujer me hizo enfocarme.

-Que ustedes sean ignorantes sin imaginación no significa que su compañera sea igual, dejense de cosas -la mujer se giro a mí y siguió -Analogía, ¿definición?

Pregunta guiñandome un ojo y supongo que es lo que me preguntó hace un momento, asi que me limito a contestar. La clase termina al fin y encuento estoy por salir escucho mi nombre.

-Asha -me llama mi profesora.

-¿Sí?

-¿Ya enviaste la ultima revisión?

-Lo mandé justo esta mañana, ya veo muy cerca el anuncio.

-Bien hecho, avisame la fecha -dice -Seguramente será tan bueno como el borrador.

-Eso espero -respondo girandome a la puerta hasta que la vuelvo a escuchar.

-Oye... ignora a tus compañeros, buscan solo burlarse de alguien.

-Lo entiendo.

Salgo a los pasillos y empiezo a caminar hasta mi siguiente clase, pero mis oidos captan un ruido extraño acercándose y después un grito.

-¡Ashley Guadalupita de los Angeles! -escucho y me río ante la nueva alteración de mi nombre que creo mi amigo.

-¡Juan José de la Cruz! -lo imito.

-Agh, no me llamo así -reclama.

-Pues yo tampoco.

-Como sea, ¿Qué pasó? -pregunto y entiendo a que se refiere a lo que le respondo con una sonrisa.

-¡Excelente! -se emociona -Tengo que ser el primero en comprarlo cuando salga.

-Tranquilo, aun falta tiempo, Josh.

-Estás más cerca de lo que crees -me alenta y por unos segundos me siento feliz.

Josh era de las pocas amistades que tenía que me hacian sentir bien, me alentaban y lo más importante, me escuchaba en cada idea loca que tenía de mis libros, agradecía el hecho de que me escuchara hablar por horas de mis libros y nunca se quejaba, al contrario, se emocionaba junto conmigo. Aunque no todo era bueno, ya que desgraciadamente era un año mayor y por lo tanto no ibamos en las mismas clases.

-Por cierto, ¿puedes ir mañana a mi casa para leer el borrador? Necesito tu opinión.

-¿Por qué no me lo mandas por mensaje?

-Quiero ver tu reacción cuando lo leas.

-Ay no, Asha, ¿a quien mataste ahora? -pregunto y solo me encojo de hombros con una sonrisa que trata de salirme -De verdad que si vivieras en ese libro te odiarían todos tus personajes de saber lo que les hiciste.

-Es solo ficción, Josh, nada es real -digo -Al menos no las acciones que cometa.

-Si tú lo dices.

-Como sea, tengo que entrar a clase -me despido -Te veo después.

-Malvada -me suelta lo que hace que me ría y al fin entre a mi salón.

Los horas siguen pasando y se empieza a hacer insoportable aguantar los mismo comentarios de mis compañeros aunque resulta reconfortable el como los demás profesores me alentan con orgullo.

Mi paciencia comienza a decaer poco a poco hasta que miro que faltan unos solos minutos para que todo se acabe hasta que...

Me levantó deprisa cuando escucho la campana y corro hasta mi casa. Empiezo a ver los correos que me llegan de mis editores de los que me apresuro a contestar, me sumergo demasiado que ni me doy cuenta de que se hace de noche.

-¿Asha? -la voz de mi padre me interrumpe haciéndome levantar la mirada -¿Hija, bajarás a comer?

-No tengo mucha hambre, pero gracias -le respondo intentando forzar una sonrisa.

-Esta bien, preciosa -se sienta a mi lado -¿Y como va tu libro? Tu madre me dijo que ya estas en las últimas.

Me emociono cuando lo menciona -¡Sí! Le estamos haciendo las últimas revisiones, en lo personal me encantó lo que hicieron con la portada, fue una mezcla entre lo que hice y lo que ellos añadieron y mas que se verá genial en pasta dura y también las ilustraciones son...

-Espera, cariño -me detiene cuando su telefono comienza a sonar y sin decirme más se va a atender la llamada.

Miro la computadora que tengo enfrente y por alguna razón llegan a mi cabeza recuerdos de cada escena que he escrito hasta ahora, porque a pesar de que cuando la gente lo lee y es solo su imaginación ayudándolos para mí es como si ya lo hubiera vivido y se cada detalle a la perfección, cada vestuario, cada escenario, cada poblado hecho a mi imaginación, todo lo siento como un recuerdo y es mas reconfortante porque todo esta hecho a mi medida sin nada que se me escape.

-Como amaría tener una vida llena de aventuras como ustedes. Poder vivir en su mundo

Digo en un anhelo com todas mis fuerzas ante la historia que un día salió de mi cabeza y que ahora miles de persona conocen.

Un dolor repentino en mi cabeza me hace encorvarme, incluso hasta cerrar los ojos intentando que se vaya, pero no lo hace. Pasan algunos segundos hasta que siento unas manos en mis hombros lo cual me hace abrir otra vez los ojos encontrándome a mi madre.

-¿Estas bien? -me pregunta, poniendo una mano en mi frente -¡Por dios! Estás hirviendo en fiebre.

No me deja ni reaccionar cuando me levanta para acostarme en la cama, debido al dolor nisiquiera pongo resistencia, solo dejo que me guíe hasta que balbucea algo que no logro escuchar bien y se va, pero al rato regresa con una taza en manos.

-Bebe esto, te ayudará -me dice entregándole la taza -Creo que fue suficiente por hoy de la escritura, deberías descansar.

Habitualmente hubiera peleado aquello, pero ya que el dolor comienza a ser tanto, no lo discuto, por lo que se vuelve a ir de la habitación y ahora si no regresa, hago lo que me dice en beber el que ahora me doy cuenta de que es un té y a los minutos me acomodo bien en mi cama esperando que el sueño llegue.

Mientras que mi cabeza descansa en mi almohada permanezco con los ojos cerrados sintiendo como mi cuerpo comienza a relajarse más y más y más y más... hasta que comienzo a sentir como el cansancio me vence al mismo tiempo en que mi conciencia se queda a mitad del sueño siento como mi cabeza empezara a girar hasta perderme por completo en mis sentidos.


Aunque solo pasan unos segundos en los que me pierdo por completo de mis sentidos diversos sonidos a mi alrededor me hacen volver a despertar.


Mis ojos batallan para poder abrirse y solo logro ver unos vistazos borrosos de mi alrededor al igual que varios olores nuevos como ¿madera y tierra mojada...?

¿Qué es...?

Apenas y trato de contestarle a mi cabeza cuando abro los ojos por completo y lo primero que veo sobre mí no es el techo de mi habitación sino un cielo nublado casi oscuro y árboles enormes cubriéndome. Mi ropa no es la misma que traía hace unas horas y eso me hace confundirmw mas

-Mamá... papá -me apoyo con mis manos sobre la tierra mojada ya que mi cuerpo solo estaba tirado sobre ella -¡Mamá, papá!

Mis gritos no parecen servir de nada ya que no hay nada a mi al rededor ni nada de lo que me pueda guiar.

Debe ser un sueño, debo estar soñando, aun estoy soñando.

-Auch -chillo cuando me pellizco mi brazo lo cual no sirve de nada puesto que sigo aquí.

Mi respiración comienza a aguitarse por el nerviosismo que mi cuerpo empieza a sentir al no saber donde estoy y que si eso no es poco apenas y comienzo a levantarme de inmediato me agacho al escuchar algo...

Eso, eso es...

El silencio se mantiene permitiendome analizar si lo que escuche es en realidad un... Parece un...

¿Un rugido...?

Eso parece.

El segundo rugido me hace ponerme alerta y comenzar a caminar hacía atras en silencio mientras escucho el sonido de un aleteo que mueve a lo lejos unos árboles.

Mientras más cerca se escucha más me apresuro a dar pasos hacia atrás hasta que el crujido de una rama me hace brincar, mi pie es el causante de aquello cuando lo miro y cuando hago el intento de volver a alzar mi mirada hacia donde provenían los sonidos que escuchaba escucho nuevamente el rugido y ahora más fuerte que hasta me hace taparme los oídos mientras que corro por el que ahora me doy cuenta que es un bosque al mismo tiempo en que aquel aleteo se escucha más cerca como si hubiera captado mi presencia.

Corro unos cuantos metros cuando apenas y logro ver una cuerda oculta entre la tierra que cuando la piso me enreda el pie jalándome con fuerza hasta dejarme colgada varios metros sobre el suelo, visualizo ahora todo el lugar de cabeza buscando a lo que sea que escuché que no este cerca, aunque no logro estar mucho arriba cuando veo como algo se clava en el tronco de aquel árbol cortando la cuerda y tirándome al suelo con fuerza dejándome inconsciente por el golpe.


⋆⁺₊⋆ ☾🗡☽ ⋆⁺₊⋆


Mi conciencia comienza a volver poco a poco, y los recuerdos del sueño que acabo de tener se arremolinan en mi mente. Es extraño... fue como si hubiera estado en...

-¿Qué hacías afuera Raiken...?

Escucho a lo lejos la voz de un hombre decir aquel nombre y me hace estremecerme, debí escuchar mal, debo haber escuchado mal.

-Aún hay soldados afuera, pudieron haberte encontrado...

-No podía dejarla afuera -escucho una nueva voz masculina-. ¿Y si es una artesana que logró escapar y necesita ayuda?

-¿Y si no y trajiste a una simple espía del rey...? -comienzo a escuchar pasos acercándose-. O nos dirá algo o habrá que torturarla para que hable...

Abro los ojos de golpe, incorporándome de lo que parece ser una cama, lista para agarrar lo que sea que pueda servirme de defensa. Lo primero que encuentro es el soporte de una vela, que tomo sin delicadeza y apunto hacia los dos chicos que tengo delante: uno pelirrojo y otro pelinegro, ambos mirándome con expresión confundida.

-Nadie va a torturarme -digo con una voz temblorosa que no puedo evitar.

Miro rápidamente el lugar en el que estoy. Parece ser una especie de cabaña, sin muchos artefactos ni adornos.

-¿En donde estamos? -sigo apuntandolos con el soporte

-Calma... -se deja ver el pelinegro que estaba detrás del pelirrojo y por alguna razón se me hace conocido.

-¿Por qué me secuestraron?

-Nadie te secuestro... -intenta decir el pelirrojo acercándose, pero se detiene cuando levanto el soporte con la intención de defenderme.

-Dice la verdad -se mete el pelinegro interponiendo una mano entre mí y el pelirrojo -Te rescate del bosque hace un rato mientras volaba, caíste en una trapa.

-Volabas -repito -¿Cómo que Volabas?

Aunque para mí la pregunta es razonable para ellos parece confundirlos más y lo noto cuando se miran entre ellos.

-Raiken, esto no tiene sentido. Es una espía -dice el pelirrojo, mientras saca una espada de quién sabe dónde y la apunta hacia mí y el miedo se intensifica en mi pecho.

-¡Calix, no! ¡Guarda eso! -le grita el pelinegro dando un paso hacia mí -¿Cómo llegó al bosque, mi lady?

-Ah...

Dudo en contestar, pero no tengo otra opción. Tiro el soporte al suelo y me paso las manos por el cabello con desesperación.

-No lo sé. Yo solo estaba escribiendo en mi escritorio... Luego me dolió la cabeza, tomé un té, me dormí -hablo rápido, con la respiración entrecortada-. ¡Ese maldito té debió tener algo, porque desperté aquí y yo no sé...!

Me detengo en seco.

Escucho algo. Algo que hasta el momento había pasado desapercibido.

Miro a ambos chicos que aún me observan confundidos, pero ya no me importa. Los detallo con atención. Cada rasgo, cada gesto... porque algo dentro de mí empieza a encajar.

El cabello rojo, los ojos naranja y la cicatriz en equis de la frente.

-Calix Valaryon -susurro para mí, pero el chico me escucha y ahora me mira entre una mezcla de sorpresa y miedo.

-¿Cómo sabes mi...?

Lo dejo de escuchar para girarme al otro chico.

Cabello negro como la noche cayéndole a los lados de la cara ligeramente ondulados, ojos grises metálicos llenos de brillo y lo más importante que hasta ahora le tomó atención.

Ambos portando un traje oscuro de jinetes con una "V" plasmada en grande en su pecho.

-Raiken Rhageryan...

Este último solo arruga las cejas y me mira como si fuera un acertijo que descifrar, pero más bien es una maraña de acertijos las que estan inundando mi cabeza.

-Esto no es... no es real. Ustedes no son reales, no pueden...

-¿Qué dices? -intenta acercarse Raiken o... quien sea que fuera.

-¡No! -vuelvo a levantar el soporte de la vela -¿Esto es una broma, cierto? Claro que lo es, debe serlo, ustedes no...

Intento ocultar mi nerviosismo mientras me río hasta que mi vista encuentra una puerta y es cuando decido no pensarlo y corro hacia ella abriéndola para volver a salir.

No es cuando choco contra algo que me hace caer y cuando alzó la vista para ver lo que es me quedo sin palabras.

Si este es un sueño -que ahora descarto- es el sueño más realista que he tenido.

Frente a mí yacia lo que en algún momento solo vivía en mi imaginación, la enorme bestia que juraba que si tenía frente a mí sería lo mejor, pero ahora solo había miedo en todo mi ser al ver al dragón.

Un. Maldito. Dragón.

De momento juraba sentir como el aire se volviera denso, como si el mismo mundo se hubiera detenido ante la presencia de la criatura que pareciera que emergio desde la oscuridad y las sombras. Notaba como un brillo carmesí cortaba la oscuridad de su cuerpo como una grieta en la realidad, y de ella emergian dos ojos rojos como el fuego mismo.

La criatura dio un paso adelante dejando su cabeza a centímetros de la mía. Era imponente. Su piel era negra igual que la lava endurecida. Cada escama parecía tallada con precisión, como si el fuego mismo la hubiera moldeado. En el centro de su frente, una marca alargada brillaba como un rayo atrapado descendiendo hasta la punta de su hocico para gritarme con fuerza el nombre que le había puesto en algún punto de mi historia. Era la cicatriz de un guerrero que demostraba que daría lo que fuera por su jinete.

No rugía. Solo me observaba. Y en esa mirada penetrante, abrasadora e indomable parecía decirme que esto no era un sueño, que él era tan real como mi miedo, pero también su mirada me decía que no me lastimaría y lo confirme cuando levanté mi mano para tocarlo y él solo cerró los ojos acercándose aun más hasta que el contacto se hizo posible dejándome sin palabras y dejando escapar las palabras de mi boca.

-Drakhaar.

Mi voz diciendo su nombre en un susurro lo hizo volver a abrir los ojos y alejarse lentamente al escuchar los pasos detrás de mí.

Al girarme solo me encontré con dos pares de ojos mirándome en un silencio que parecían decir más que mil palabras.

-Hay que volver a Vhaldemor -la voz de Raiken llego hasta mis oídos y esta vez no sentí una voz extraña.

Es como si al fin le hubiera dado voz y rostro a la persona que había salido de mi imaginación al igual que al pelirrojo que aun me miraba con desconfianza.

-Atharia tiene que saber de esto, quizás ella sepa que hacer con ella.

Aquel nombre me había confirmado todo. Me había confirmado en donde temía estar y en donde quizás sea mi pesadilla o sueño viviente.

Estoy en mi libro.

Estoy en mi jodido libro.

Viviendo mi jodida historia.