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Simone
23/08/24 - Roma, Italia
Me sentĆa aturdido, el dolor punzante volvĆa y cada vez mĆ”s fuerte.
āMierdaāmaldecĆ y apoyĆ© mi mano en la parte trasera de mi cabeza-.
No sabĆa exactamente que podĆa causar ese dolor, bueno, nadie lo sabĆa. Llevaba semanas asĆ, habĆa visitado el hospital varias veces, tantas que hasta creo que ya todo el personal me conocĆa, sin embargo, nadie sabĆa quĆ© era lo que tenĆa, el dolor en mi cabeza seguĆa siendo un total misterio, solamente sabĆa que cuando el dolor volvĆa no tardaba mĆ”s de un par de segundos en caer desmayado, y sĆ, eso causó varias situaciones incómodas, aunque en su mayorĆa las personas no se molestaban.
Esta vez no fue el caso, estaba en las calles de Roma, eran alrededor de las 16:40 p.m. cuando comencĆ© a ver borroso, el dolor era punzante, mĆ”s que otras veces. Mi cabeza daba vueltas, mi vista se nublaba y caĆ, lo Ćŗltimo que recuerdo fue el tacto de mi cabeza sobre algo, pero no era el suelo.
āIdiota āfue lo primero que escuchĆ© al abrir mis ojos. Mi cabeza reposaba en las piernas de una chica castaƱa clara con ojos color hazel, parecĆa molesta, lo confirmĆ© en cuanto la volvĆ a escuchar.
āIdiota ārepitió esta vez con mĆ”s molestia mientras movĆa su pierna para que me levantara. Lo hice. Me levantĆ© de sus piernas con rapidez y la mirĆ© sentada a un lado mĆo. TenĆa una mirada frĆa y el ceƱo fruncido, pero habĆa algo mĆ”s. Era hermosa
āLo siento, no querĆa molestarla.
āLa próxima vez que pienses en tomar una siesta, procura no estar en la calle ni acostarte sobre un desconocido
āLo lamento de verdad, yo... no sĆ©, estaba normal y de un momento a otro me desvanecĆ
āNo me interesa, ten mĆ”s cuidado la próxima vez.
ObservĆ© cómo se levantaba y tomaba su bolso. Tomó paso entre las personas y desapareció de mi vista. Tras unos segundos mirando en la dirección que partió, decidĆ volver a mi casa, morĆa de la vergüenza.
El sol se escondĆa detrĆ”s de las nubes y el cielo se oscurecĆa. Iba a llover. SeguĆ mi camino sin darle mucha importancia, mi mirada estaba clavada en el camino y mi mente divagaba pensando en lo que habĆa sucedido, la imagen de ella apareció. Sus ojos color hazel con su mirada frĆa, su ceƱo fruncido y el cabello atado en una media cola con algunos mechones por su cara. TenĆa pecas. Era linda y seguro que no era de aquĆ, su acento la delataba.
La lluvia comenzaba, la gente se tapaba con sus paraguas o bolsos tratando de no mojarse. Vi una cafeterĆa pequeƱa pero que parecĆa acogedora, sin pensarlo entrĆ© y me sentĆ© en los Ćŗltimos asientos. MirĆ© hacia la ventana, la lluvia era cada vez mĆ”s fuerte, no iba a terminar pronto. SentĆ una voz.
āBienvenido a Dolce Vita. ĀæQuĆ© le gustarĆa ordenar?
LlevĆ© mi mirada hacia la camarera, no podĆa estar pasando.
Era ella. La misma chica que me habĆa llamado "idiota" hacĆa unas horas antes. Trate de relajar mi expresión, ella igual. El ambiente se tornó raro, con una densidad que no habĆa estado minutos antes. Me aclarĆ© la garganta.
āMe gustarĆa un cappuccino, por favor.
āEnseguida se lo traigo.
La chica se marchó. Iba a volver mi cabeza hacia la ventana cuando mi celular sonó. Mi mejor amigo.
Mattheo
āĀæEstĆ”s vivo? te llamĆ© cien veces y no respondĆas.
[17:49]
āDigamos que sĆ
[17:49]
āĀæTe desmayaste de nuevo?
[17:50]
āY esta vez fue peor, me despertĆ© sobre
las piernas de una chica que me llamó idiota.
[17:50]
āĀæAl menos era linda?
[17:51]
La vi acercarse a donde estaba. GuardĆ© mi celular y la mirĆ©. SonreĆ
āMuchas gracias āmirĆ© la plaquita dorada de su delantalāAddison.
āĀæSiempre te fijas en el nombre de quien te atiende? Āæo es solo cuando te desmayas encima?
āLo hago siempre, pero esta vez me interesaba saber el nombre de quien no dejó que mi cabeza toque el suelo.
Curvó sus labios en algo parecido a una sonrisa que desapareció antes de que pudiera verla bien.
āDisfrute su cafĆ© āgiró para irse. Algo de mi me dijo que la detenga.
āAddison
āĀæSi?
āPerdón por lo de hoy -iba a seguir hablando pero me interrumpió.
āEstĆ” bien
āDe verdad. Me gustarĆa invitarte a cenar como forma de disculpa.
ā-Tengo que ver.
āClaro. ĀæMe das tu nĆŗmero? y si estĆ”s libre vamos hoy, o maƱana.
Asintió y le di mi teléfono. Me lo devolvió en pocos segundos.
āGracias.
PaguĆ© y llamĆ© un taxi. Mientras esperaba afuera, la noche comenzaba a caer, el frĆo se hacĆa notar cada vez mĆ”s. La lluvia habĆa parado, pero solo por un rato. La vi salir del cafĆ©, se paró a mi lado y pude observarla, tenĆa un perfil precioso, la piel le brillaba, era casi perfecta. Soltó una risita y se giró hacia mĆ.
āĀæPor quĆ© me miras tanto?
Me encogĆ de hombros
āNo lo sĆ©, es raro
āĀæLo quĆ©? āMe miró confundida.
āSe me hace raro que la misma persona que no dejó que mi cabeza se golpee y me llamó idiota me haya atendido en un cafĆ©, haya sido amable y me haya pasado su nĆŗmero.
Rió, no tan fuerte pero lo suficiente para que pueda oĆrla. VolvĆ a hablar.
āQuizĆ” me volvĆ a desmayar y lo estoy imaginando.
ā-QuizĆ”. No creo que alguien comĆŗn pueda soportarte tantas horas en el mismo dĆa
āMenos mal que eres rara.
Levantó una ceja y señaló el taxi que acababa de estacionar frente a nosotros.
āLlegó tu taxi.
āHasta luego, Addison.
āNos vemos..---la interrumpĆ.
āSimone.
Me subĆ al taxi y le di la dirección de mi casa. Durante el camino no podĆa dejar de pensar en ella, en sus ojos y en cómo se le arruga la nariz y sus ojos se achican cuando sonrĆe. La acababa de conocer pero ya podĆa afirmar que es de las chicas mĆ”s bellas que alguna vez vi.
Abrà la puerta de mi departamento, colgué las llaves y mi abrigo. No tardé en escribirle.
Addison
āBuenas noches, Āæcómo llegaste?
[18:24]








