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Afren: Orígenes

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Summary

Esta es la historia de Afren, un continente del planeta Eurania. Aquí se revelarán sus inicios, su camino y la llegada de los diez héroes al continente, en este caso, sigue la historia de origen de Dilian Escarlata

Genre
Fantasy
Author
OtaKomic
Status
Ongoing
Chapters
10
Rating
5.0 1 review
Age Rating
13+

Génesis

Eurania es un cuerpo celeste con dos lunas, Erty y Sanu, que orbitan una estrella. Su año tiene 360 días, cada uno con una duración de 24 horas, organizados en semanas de nueve días: Cindaris, Irres, Uzales, Ugeves, Eurados, Soluma, Acroningo, Eurath y Calios. 

El planeta está compuesto en un 70% por agua, pero solo el 20% de esta es dulce. En su superficie se extienden seis continentes: Afren, Cintracia, Frostakia, Utemur, Solaeron y Thalindor. De los cuales, Afren es el continente más grande y diverso en razas, en tanto que en los otros continentes no hay casi esa diversidad, mientras en estos hay una mayor ocupación por una u otra raza.

Hace mucho tiempo, antes de que existiera la vida en Eurania, había un dios creador llamado Uzar. Este, cansado de estar solo, creó una compañera a su imagen y semejanza: Eur, la diosa de los cielos. El dios creador se enamoró de ella, y juntos darían a luz a tres niños y tres niñas. Sus nombres eran Irra, diosa de los océanos; Euco, diosa de los elementos; Solaria, diosa de la vida; Cindar, dios de la guerra; Acrón, dios de la muerte y rey del Duaterno; y Ugos, dios de la sabiduría.

Estos seres habían nacido del amor, cuidado y dedicación de sus padres, mientras el planeta empezaba a mostrar sus primeros signos de vida. Uzar les otorgó el regalo de la creación a sus seis hijos, con el cual podían moldear a los seres que desearan. Como demostración, Uzar creó a los dragones, a las bestias y a los demonios. Eur, por su parte, creó a los centauros, a los grifos y a los titanes. Luego, sus hijos comenzaron a crear a sus propios seres.

Cindar creó a los humanos, a los elfos y a las hadas. Euco creó a los seres elementales (el agua, el fuego, el viento y la tierra), a los enanos y a los drakos. Solaria creó a los ángeles, las dríadas y a los animales. Acrón creó a los vampiros, a los liches y a los trolls. Ugos creó a los orcos, las gorgonas y a los kevintaz. Irra creó a las sirenas, a los nagas y a los octomas.

En un principio, hubo paz y armonía entre el cielo y la tierra. Uzar era un dios benevolente y sabio, pero un día todo cambió. No dejaba de tener pesadillas que lo atormentaban cada noche, en las que veía a un ser superior a él que lo observaba a lo lejos. Sus hijos realizaron un ritual para que pudiera descansar, y este tuvo éxito; el dios durmió plácidamente durante nueve días y nueve noches. Sin embargo, al anochecer del noveno día, abrió los ojos, Uzar se levantó. Pero cuando sus ojos se abrieron, todo cambió.

Uzar se volvió paranoico, convencido de que sus sueños eran profecías. En ellos, veía a una inmensa criatura emergiendo de la oscuridad, devorando su mundo. Comenzó a ver enemigos en todas partes, incluso en los rostros de sus propios familiares.

Llegó a un punto en su paranoia en el que ordenó a sus hijos y esposa destruir lo que habían creado, pues según él, estaban haciendo demasiado ruido y llamarían la atención de los seres del vacío. Eur se negó a hacerlo. Como respuesta a su negativa, Uzar mató a su amada mientras dormía y acusó a sus creaciones de haberlo hecho. Al morir, Eur se convirtió en luz y volvió a unirse a Uzar. Sus hijos lloraron su pérdida; por primera vez, sintieron algo que nunca antes habían experimentado: tristeza.

Sin embargo, los hermanos no creyeron a su padre y asumieron la responsabilidad de las creaciones de su madre. El dios creador quería acabar con la vida de todo el planeta, creyendo que así estarían más protegidos y en silencio. Sus hijos no toleraron esto y se resistieron a matar a sus creaciones. Uzar no pudo aguantar más y castigó a sus hijos con algo que nunca antes habían experimentado: el dolor, el sufrimiento y la agonía.

Cindar asumió el control del cielo, y sus hermanos lo reconocieron como el nuevo rey de los dioses, el dios creador. Nombraron el mundo que gobernarían juntos Eurania, en honor de su madre, juraron defender este mundo y sus habitantes.

¿Cómo eran los dioses después de hacerse con el control del mundo? Pues, ellos eran muy diferentes.

Cindar era el favorito de su padre, antes de que enloqueciera, claro. Su cabello era rubio y los rayos del sol lo hacían brillar. Tenía la apariencia de un joven y era un estratega en la guerra, admirado por sus hermanos, quienes le agradecían la salvación y la liberación. Tuvo seis hijos con Euco, cuyos nombres fueron: Jajania, la diosa de la paz; Elydacia, la diosa del amor; Tae, la diosa de la justicia; Alímen, el dios de la familia; Arc, el dios de la venganza; y Zuto, el dios del perdón. Aunque, Cindar tendría muchos más hijos con sus creaciones: humanos, elfos y hadas.

Solaria, de ojos color diamante brillantes y cabello rojo, era la más joven y la diosa más bella y amable de todas. Era muy serena y tranquila, y jamás se casó ni tuvo hijos. Se la conocía por viajar por el mundo observando cómo vivían los seres vivos. Nadie logró robar su corazón.

Ugos era un dios que se caracterizaba por su búsqueda del conocimiento. Su cabello era negro y tenía una complexión robusta, además de estar acompañado de un callado. Tuvo dos hijos con una ángel llamada Tyaka, cuyos nombres fueron: Ártoz, el dios de la prudencia, y Sania, la diosa de la verdad. Sin embargo, Ugos era conocido por acostarse con todos los seres vivos, tanto hombres como mujeres.

Acrón, de ojos rojos y cabello blanco, era conocido por ser muy callado y directo a la vez. Tenía una mente más pragmática que emocional y gobernaba el Duaterno, el lugar donde descansan las almas de todos los seres vivos, con gran responsabilidad. Era un ser solitario y rara vez salía del Duaterno. Sin embargo, se dice que cuando Acrón salió de su reino para reunirse con los demás dioses en los jardines del cielo, Tae, la hija de Cindar, se enamoró de él. Cuando el dios de la muerte se presentó, Tae se tropezó tres veces y rompió las copas de vino de los dioses. Su hermana Elydacia tuvo que hacerse cargo de servir el vino ese día.

Al finalizar la reunión, Tae se acercó a Acrón y le pidió permiso para visitar el Duaterno. Este, reacio, le advirtió que era un reino que crecía con cada muerte y era fácil perderse en él. No obstante, Tae insistió e insistió y finalmente consiguió su permiso. Durante meses, ella visitó el Duaterno con la única intención de cortejarlo, pues deseaba estar a su lado. Acrón le dijo que no podía amarla, que solo sufriría a su lado, pero ella respondió que eso no le importaba y lo amaría de igual forma. Después de diez años, de cortejo y gestos dulces hacia él, el dios de la muerte correspondió a su amor y ella se convirtió en la reina del Duaterno. Cindar y Euco aprobaron esta relación, con la condición de que ella pudiera salir del reino cuando lo deseara. Acrón tuvo cuatro hijos: Izani, la diosa de los secretos; Oro, la diosa del consuelo; Samito, el dios de los muertos; y Rakuzza, la diosa del recuerdo.

Euco era una diosa fuerte y hermosa, pero terriblemente celosa de su hermana Solaria, ya que todos la consideraban perfecta, lo que generaba tensiones entre ellas. Como se mencionó anteriormente, tuvo hijos con Cindar, pero también tuvo hijos con humanos. Euco mantenía una preferencia por los drakos, una de sus tres creaciones, a quienes les enseñó a desatar su potencial. Mientras tanto, los enanos y los elementales estuvieron más desatendidos y solo escuchaban ocasionalmente los ecos de su creadora.

Irra era una diosa de piel celeste, conocida por ser una navegante. Era la reina de las sirenas y pasaba más tiempo con su especie que en el jardín de los dioses. Los nagas acudían a ella en busca de consejos, las sirenas envidiaban su belleza, y los octomas buscaban su amor y aprecio. Estas tres especies mantenían una unidad única, envidiable y pacífica, en cuanto que las otras razas, como los humanos y los elfos, se encontraban en conflicto. Estos conflictos, aunque efímeros, reflejaban la realidad de cómo esas razas solo se toleraban, pero no se querían.

Estas eran las especie que existían en Eurania.

Los humanos de Eurania, descendientes de Cindar, son una raza diversa, y su sociedad refleja esa pluralidad. Existen varias naciones humanas en todo el continente de Afren, donde coexisten numerosas etnias y culturas. Las ciudades humanas varían desde grandes imperios organizados hasta pequeños pueblos autónomos, pero uno de los rasgos comunes es su constante lucha por el equilibrio entre la guerra y la paz.

Los humanos son conocidos por su adaptabilidad y su capacidad para crear alianzas tanto con otras razas como entre ellos mismos. Sus creencias religiosas son variadas, pero la figura de Cindar, como dios de la guerra, es ampliamente venerada, especialmente en tiempos de conflicto. También existe un culto que sigue los principios de Ugos, el dios de la sabiduría, buscando un equilibrio entre el conocimiento y la acción.

A pesar de la diversidad en sus creencias, los humanos practican una forma de gobierno que en ocasiones se basa en consejos de ancianos, teocracias o monarquías, dependiendo de la región.

Los elfos son una raza longeva y profundamente conectada con la naturaleza, descendientes de Cindar. Su sociedad se basa en una estrecha relación con los árboles y los bosques, a los que consideran sagrados. En sus ciudades, que suelen ser enormes y construidas dentro de los árboles o en armonía con el entorno natural, los elfos viven en comunidad, cuidando y respetando el equilibrio ecológico, sin embargo hay muchas más etnias: los Altaris, que son los urbanos o de bosque, los más comunes; los Feralis, que destacan por sus cuernos y estatura imponente, y los Enaris, elfos oscuros, aunque hay variantes grises y azuladas. Estos últimos suelen habitar en cavernas, pantanos, climas fríos o desérticos, y en menor medida, selvas.

La monarquía es el sistema de gobierno tradicional de los elfos, pero su reina o rey es elegido por los espíritus no hay dinastía, los príncipes y princesas son los hijos del rey y nada más, y estos reyes, por su longevidad y sabiduría, son los encargados de guiar al pueblo. Los elfos creen firmemente en la armonía entre todas las razas y, a menudo, actúan como mediadores en conflictos, pues la preservación de la vida es uno de sus valores más sagrados.

Su religión está basada en la veneración de los elementos y la naturaleza. Creen en Cindar, Solaria e Irra, como la sagrada trinidad, siguen viviendo en las fuerzas que gobiernan el mundo, como los océanos y los vientos, mientras que el resto de los dioses son alabados en menor medida o tiene menos protagonismo. La sabiduría elfa está en su capacidad de escuchar a la naturaleza y entender los susurros del viento y el agua.

Los trolls, descendientes de Acrón, tienen una sociedad única que se distingue por su sistema político democrático. Su pasado fue marcado por guerras crueles y sangre, pero estos hartos de la inoperancia de sus “Yombatas”, se revelaron y acabaron con la monarquía. En lugar de ser gobernados por monarcas o caudillos, los trolls practican la democracia directa, donde cada adulto, hombre o mujer, tiene voz en las decisiones de la comunidad. Las asambleas se llevan a cabo en lugares públicos y todos los ciudadanos pueden participar, desde la discusión hasta la votación de leyes.

Esta forma de gobierno tiene sus raíces en la filosofía troll, que promueve la justicia, la equidad y la participación activa de todos en la vida política. Los trolls valoran el conocimiento y la educación, pero también la acción práctica. Son conocidos por ser una raza de guerreros y artesanos, pero también tienen una profunda apreciación por el arte y la poesía.

En cuanto a sus creencias, los trolls veneran principalmente a Acrón, el dios de la muerte y el sufrimiento, pero también tienen un respeto profundo por la vida. La muerte no es vista como un fin, sino como una transición natural, y sus rituales funerarios son complejos, llenos de simbolismo, en los que celebran la vida de los difuntos.

Su cultura está profundamente arraigada en el respeto mutuo y la responsabilidad colectiva. Las decisiones se toman en base al consenso, y la mayoría de los trolls creen que la armonía social solo se logra cuando cada individuo se siente escuchado y valorado. Esta forma de gobierno puede parecer caótica para otros, pero para los trolls, es un sistema que refleja la verdadera naturaleza de su sociedad.

Los orcos, descendientes de Ugos, son una raza feroz y honorífica, conocida por su habilidad para la guerra y su devoción a la sabiduría. Su sociedad está organizada en tribus, pero estas tribus están unidas bajo un consejo de líderes que representan a las distintas facciones dentro del pueblo orco. Aunque hay un líder supremo, este se elige a través de un combate ritual o una serie de pruebas de habilidad, que demuestran el carácter y la valentía de los candidatos.

Los orcos tienen una creencia ancestral que les dicta que el equilibrio entre la sabiduría y la guerra es esencial para la supervivencia de su raza. A pesar de su reputación belicosa, los orcos eran muy devotos a la filosofía de Ugos, el dios de la sabiduría, y buscan siempre un camino de unidad.

La cultura orca valora la fuerza física, pero también el respeto por la sabiduría adquirida. Su sociedad está dividida entre guerreros, sabios y artesanos, y la armonía entre estos tres grupos es fundamental para su estabilidad. Los orcos creen que el conocimiento y la guerra no son opuestos, sino complementarios, y por ello, muchos orcos pasan años estudiando las artes y ciencias, además de perfeccionar sus habilidades de combate. Pero debido a las diversas guerras y conquistas, se ganaron el odio de muchas razas, causando caída, han estado en un estado de decadencia, viviendo como las primeras razas, en estado tribal, desconectas de otras tribus y sin creer más en las palabras de los dioses, sino en los espíritus de sus hermanos, pues en nombre de los dioses hicieron sus cruzadas, y cuando estos pedían su ayuda, dejaron de contestar.

Los drakos, descendientes de Euco, son una raza enigmática y poderosa, con la capacidad de manipular los elementos. Su sociedad es jerárquica, basada en la veneración de los dragones ancestrales, que son considerados los guardianes de los secretos de la tierra. Los drakos viven en grandes ciudades subterráneas o en fortalezas elevadas, donde entrenan en el dominio de los elementos y el arte de la magia.

Su sistema de gobierno es teocrático, con un alto consejo de drakos antiguos que interpretan la voluntad de los dragones. Cada consejo está compuesto por los drakos más sabios y poderosos, y su palabra es ley. Los drakos siguen un código estricto de honor y deber, y su religión está centrada en los elementos, los cuales veneran como manifestaciones divinas, y su diosa Euco.

Las sirenas, descendientes de Irra, son criaturas acuáticas que habitan en los océanos de Eurania. Su sociedad está regida por una monarquía matriarcal, en la que las reinas gobiernan las grandes ciudades submarinas. La cultura sirena es profundamente pacífica y espiritual, centrada en la veneración de los océanos y la naturaleza.

Sus creencias se basan en el flujo y la energía del agua, y creen que a través del canto pueden conectarse con las profundidades del mar y la esencia del universo. La vida de las sirenas está orientada hacia la preservación del equilibrio en los océanos, protegiendo tanto la vida marina como las islas y costas que rodean sus dominios.

Las hadas, tradicionalmente libres y caprichosas, fueron derrotadas en la Gran Guerra debido a su alianza con los orcos y otras razas oscuras, como los liches y vampiros. Como resultado, los elfos, quienes habían sido sus “hermanos” pues habían nacido por la mano de Cindar, se volvieron sus enemigos históricos, las subyugaron y esclavizaron. La sociedad hada ahora está completamente fracturada; sus clanes se encuentran dispersos, y muchos de sus miembros son utilizados como sirvientes o soldados en las ciudades élficas. La magia de las hadas, que antes fluía libremente, ahora está restringida por los elfos, quienes las utilizan para sus propios fines. Sin embargo, un sentimiento de resistencia crece entre ellas, y algunos clanes buscan la oportunidad de rebelarse o escapar de su opresión.

Actualmente, las hadas buscan el perdón de su dios, y creen que este castigo pronto desaparecerá y él les dará su libertad.

Los elementales (Fuego, Agua, Viento y Tierra) son seres primordiales de la naturaleza, nacidos directamente de los elementos que representan. No tienen una sociedad en el sentido tradicional, ya que son entidades individuales, pero existen alineamientos o clanes dentro de cada elemento. Su cultura está determinada por los ciclos naturales y el equilibrio de los elementos. Los elementales de fuego son impulsivos y apasionados, los de agua son calmados y fluidos, los de viento son libres y cambiantes, y los de tierra son firmes y constantes. En su mayoría, los elementales prefieren la soledad, pero algunos se agrupan en comunidades específicas para defender su territorio o en momentos de crisis.

La religión de los elementales no siguen una regla organizada, sino que tienen un respeto profundo por el ciclo natural y las fuerzas cósmicas que los crean y mantienen. Si bien tienen un respeto por su creedora Euco rezando en su nombre y dando ofrendas, no comparten la misma devoción como las demás razas. La guerra o el desorden son especialmente dañinos para los elementales, ya que alteran los flujos naturales de los elementos, por lo que siempre se mantienen al margen de con cualquier conflicto.

Los enanos son conocidos por su habilidad en la forja y su vida en las montañas o en ciudades subterráneas, son la raza que más comparte vínculos con los elementales, en especial con los del fuego y el agua. Tienen una sociedad muy jerárquica y de un sistema de castas, basada en la antigüedad, destreza, fuerza y aportes a su sociedad. Los clanes enanos son muy estrictos y se organizan según la destreza de cada miembro en la minería, la herrería y la guerra. Los enanos valoran la lealtad y el honor, y su lealtad a la familia y al clan es inquebrantable. La nobleza enana es una mezcla de familias antiguas y guerreros famosos, y algunos eruditos que aportaron conocimiento importante para su gente.

La cultura enana es pragmática y orientada hacia la habilidad técnica. Son los mejores constructores, creadores de armas, armaduras y joyas, y su industria minera es legendaria, o sí, le gusta mucho construir y los números. Sus festivales y celebraciones son ruidosos, llenos de música de tambor y cuerno, y sus banquetes son conocidos por su abundancia. Los enanos también tienen una fuerte tradición de lucha, siendo guerreros expertos y protegiendo sus tierras y montañas de intrusos, son enemigos acérrimos de los liches y vampiros.

Los enanos veneran a todos los dioses, pero el más importante es su diosa Euco, considerada, para ellos, como la diosa de la forja, la minería y la creación. Tienen una conexión profunda con la tierra y creen que la vida está basada en el trabajo y la superación personal.

Los dragones son una de las razas más antiguas y poderosas, nacidos del regalo de creación de Uzar. Su sociedad está organizada en grandes legiones, cada uno con un líder denominado “Egondra”, el cual es elegido por su edad y sabiduría, es decir, mientras más viejo es un dragón, más posibilidades tienen de ser un líder. Los dragones viven en montañas imponentes o islas flotantes, y su longevidad les permite acumular vastos conocimientos sobre magia y las artes del combate. En cuanto a su cultura, tienen una profunda conexión con la naturaleza y el equilibrio del mundo. Su código ético gira en torno a la preservación de la vida y el respeto por todas las formas de existencia. Son muy respetuosos con otras razas, pero no toleran la violencia innecesaria. Los dragones son conocidos por su capacidad de comunicarse mediante la telepatía, lo que les da una ventaja estratégica en batallas. Ellos son considerados como los “primordiales” pues fueron los primeros habitantes del mundo, sin embargo hasta la fecha no han sido vistos hace muchos años.

Los grifos son seres híbridos, con cuerpo de león y alas de águila, creados por Eur para ser los guardianes del cielo y la tierra. Ella amaba a Uzar y creó una especie que sea parecida a los dragones. Son conocidos por su nobleza y destreza en combate. Su sociedad es muy jerárquica, basada en la fuerza y el honor, pero también en la sabiduría. Los grifos son muy respetuosos con las leyes de la naturaleza y la paz, y su cultura está dominada por la figura del “Didacta”, quien lidera a la sociedad en tiempos de guerra y paz. Son reconocidos por su habilidad para patrullar tanto el aire como la tierra, y su sentido de la justicia es inflexible. Aunque son guerreros por naturaleza, la diplomacia juega un papel crucial en sus sociedades, y las disputas se resuelven a menudo mediante duelos rituales en los que los grifos luchan por el honor y la resolución pacífica de los conflictos. Estos a diferencia de los dragones, permiten que las demás razas los puedan montar.

Las bestias son criaturas antropomórficas de aspecto animal, pero con características humanas. Se asemejan a grandes felinos, osos y otros tipos de animales poderosos, caminando sobre dos patas y con dedos en sus extremidades. Son seres imponentes, que combinan la fuerza y la agilidad de sus formas animales con la inteligencia y capacidad de organización de los humanos. Pues estos copiaron sus comportamientos. Las bestias, de diferentes razas y formas coexisten sin distinción entre carnívoros y herbívoros, lo que es un aspecto central de su cultura y sociedad. Este equilibrio natural les permite vivir en armonía, ya que cada miembro de una manada o tribu sabe su rol, sin importar su dieta.

En la sociedad de las bestias, no hay jerarquías basadas en la fuerza física o la especie, sino que tiene un sistema militar dictatorial “el regente” quien es elegido únicamente por los militares y guerreros.

Los Kevintaz eran reconocibles por su piel, que variaba entre tonalidades azuladas o púrpuras, y en casos extremadamente raros, amarilla. Otro rasgo distintivo eran sus cuernos y una cola alargada, cuya forma, grosor y tamaño determinaban el apellido de cada individuo, siendo una parte fundamental de su identidad. Sin embargo tienen una habilidad única: pueden ver su propio futuro. Esta habilidad les permite planificar sus vidas con un conocimiento casi absoluto de los eventos que les ocurrirán. Sin embargo, este poder tiene un costo: no pueden ver el futuro de los demás, lo que crea una profunda desconexión con otras razas. La sociedad kevintaz está profundamente individualista, con cada miembro buscando su propio destino, guiado por sus visiones del futuro. Son conocidos por su lógica implacable y por ser grandes estrategas, pero también por una falta de empatía, pues su habilidad para ver el futuro les impide interactuar con el azar y la incertidumbre. Su cultura es filosófica, con debates constantes sobre el libre albedrío y el destino. Sus ciudades son ordenadas y eficientemente diseñadas, basadas en las predicciones que hacen sus videntes.

Los liches son seres no muertos que han alcanzado la inmortalidad mediante la magia oscura. Su sociedad está organizada en torno a un culto religioso dedicado a Acrón, el dios de la muerte. Son una teocracia en toda regla regido por un líder espiritual “el predicador” . Después de los acontecimientos de Zaras, un lich que sacrificó su vida para salvar a Solaria, muchos liches comenzaron a seguir su ejemplo, buscando redención a través de actos de compasión y cura. Esta transformación les permitió alejarse del estigma de ser simplemente monstruos de la oscuridad. Los liches se dedican a la curación y la enseñanza, viajando por el mundo para sanar a los enfermos y guiar a los necesitados. Su sociedad está centrada en el estudio y la preservación de la vida, a pesar de su naturaleza no muerta. Los liches creen en el equilibrio entre la vida y la muerte y se ven a sí mismos como mediadores entre esos dos mundos. Una de las ciudades más conocidas por las demás razas es Necropolis.

Los octomas son una raza de seres Octopus vulgaris, o pulpos, nacidos en las profundidades del océano. Su sociedad está centrada en la cooperación y la simbiosis. Viven en enormes ciudades submarinas, donde las estructuras están construidas con materiales biológicos y orgánicos. Los octomas son conocidos por su capacidad de comunicación telepática y por su visión avanzada de la magia acuática. La cultura octoma se basa en la armonía con el océano y el respeto por todas las criaturas marinas. En sus sociedades, las decisiones se toman en conjunto y se basan en el consenso, con una profunda creencia en el trabajo en equipo y el cuidado mutuo. Aunque son seres pacíficos, tienen una increíble habilidad para defenderse si es necesario, usando sus tentáculos y habilidades mágicas, son conocidos por ser los destructores de navíos más peligrosos.

Las gorgonas son criaturas creadas por Ugos, con una apariencia impresionante, con serpientes en lugar de cabello y una mirada capaz de petrificar a sus víctimas. Su sociedad es matriarcal, ya que no hay hombres en su especie, dirigida por las “Madres Soberanas”, que son las gorgonas más viejas y poderosas. Estas criaturas son protectoras, pero su naturaleza puede ser temida debido a su poder. Las gorgonas habitan en cavernas subterráneas, bosques y algunas islas del los seis continente, son conocidas por levantar templos en nombre de su creador, donde cultivan una profunda sabiduría relacionada con diversos tipos de artes, como la magia de la petrificación. A pesar de su naturaleza peligrosa, a simple vista, las gorgonas son muy neutrales, no se meten en ningún tipo de conflicto. Su cultura se basa en la preservación de sus linajes y el conocimiento ancestral, transmitido solo a través de las generaciones de madres y hijas.

Los titanes son seres de enorme tamaño y fuerza, descendientes de Eur, la diosa de los cielos. Se asemejan a gigantescos humanos, entre los cinco y siete metros, pero su estructura física es mucho más robusta y poderosa. Viven solo en las islas flotantes del planeta. Sus cuerpos son hechos para resistir los embates de las batallas y la naturaleza, con musculatura densa y una gran resistencia al desgaste. Aunque su aspecto es intimidante, son parecido a los humanos y viven como una sociedad humana común y corriente, aunque tienen una peculiaridad, estos no comen, solo toman agua.

La arquitectura titán es monumental, construyendo viviendas que pueden parecer rudimentarias para otras razas, pero que están diseñadas para resistir el paso del tiempo y los elementos. Sus templos y fortalezas se hallan en las montañas más altas, con paredes talladas en piedra y símbolos rúnicos que representan la conexión con los dioses.

Los centauros, creados por Eur, son seres mitad humanos y mitad caballos, con el torso de un hombre y el cuerpo de un caballo. Son conocidos por su destreza en la caza, la guerra y la comunicación con la naturaleza. Tienen una conexión especial con los bosques y praderas, y su cultura está profundamente vinculada con el respeto a los animales y la tierra.

La sociedad centáurica es tribal y organizada en aldeas. Cada una es dirigido por un “Casillo”, únicamente elegidos por los ancianos de la aldea. La figura del “Guerrero” es fundamental en su sociedad, pero los centauros también valoran la agricultura y la medicina herbal, conocimientos transmitidos de generación en generación.

Los nagas son seres híbridos entre humanos y serpientes. Tienen el torso humanoide, pero su parte inferior es una cola de serpiente, lo que les permite moverse con gran rapidez tanto en tierra como en el agua. Originarios de los océanos y grandes lagos, los nagas son conocidos por su astucia, habilidades mágicas y por su conexión profunda con el agua y las criaturas acuáticas. Su sociedad esta compuesta por una monarquía absoluta.

Las dríadas son seres vinculados a los árboles y bosques. Viven en armonía con la naturaleza y sus comunidades se encuentran principalmente en los bosques antiguos. Son protectoras de los bosques y tienen un vínculo profundo con la flora. Las dríadas son guardianas de los árboles más antiguos, y se las ve como sabias y muy conectadas con el equilibrio natural. Ellas solo escuchan a la diosa Solaria, no tienen una forma de gobierno, son independientes y solo siguen las reglas de la naturaleza. Su raza o etnia varía según la flora, fauna o tierra donde nacen. Llegando a existir dríadas fúngicas a dríadas de pantano.

Los vampiros son criaturas nocturnas que se organizan en aristocracias oscuras, gobernadas por los más antiguos de su especie. Son seres sofisticados y manipuladores, y su sociedad está llena de intriga política, con luchas internas por el poder. Los vampiros son inmortales siempre y cuando no sean destruidos, pero su necesidad de sangre los convierte en parias en muchas sociedades. Aunque se sospecha que los Vampiros tienen algo o alguien que les brinda sangre.

Valoran la historia y la preservación del conocimiento, siendo grandes bibliotecarios y guardianes de secretos antiguos. A pesar de su sed de sangre, algunos grupos de vampiros practican el autocontrol, alimentándose solo de criaturas “no consientes”, mientras que otros viven en completo aislamiento, evitando el contacto con otras razas.

Los ángeles fueron creados por Solaria y son seres de luz y pureza. Su sociedad está estructurada en una jerarquía celestial, es la única raza que esta ligada estrechamente con los dioses de forma más directa, en otras palabras, ellos son sus lideres. La cultura angelical está centrada en el servicio a los mismos dioses y la protección del equilibrio de las razas, siendo estás obligadas a participar si una quiere extinguir a la otra. Los ángeles tienen una visión muy estricta de lo que constituye el bien y el mal, y actúan como guardianes tanto de la vida como del equilibrio en el mundo. Son conocidos por su capacidad para sanar, guiar a las almas perdidas y luchar contra las fuerzas oscuras. Su devoción hacia Solaria y la luz divina es central en su vida diaria, y los ángeles se esfuerzan por mantener la armonía en el mundo, lo que a veces los pone en conflicto con otras razas.

A diferencia de los demonios que comúnmente son asociados con las profundidades del infierno o las cavernas oscuras, esta raza de demonios vive en los bosques densos y antiguos, fuera del alcance de la luz solar directa. Los demonios de esta cultura están profundamente conectados con la naturaleza, y sus cuerpos, aunque claramente de apariencia infernal, están adaptados a la vida en los bosques, con pieles escamosas, cuernos retorcidos y alas oscuras, algunas de las cuales tienen un resplandor fantasmal que se activa en la oscuridad.

Poseen una apariencia llamativa, pues son altos como los elfos, pero sus orejas son más largas que el de los elfos, tienen ojos brillantes, como si emanaran luz constantemente, algunos tienen alas, colas y cuernos, su color de piel roja y azul.

Aunque los demonios no se presentan en la forma clásica de los monstruos malvados, tienen una presencia imponente y temible, y su conexión con las sombras y las energías oscuras les da un aire místico y aterrador. Tienen una una forma de gobierno particular, un emperador o emperatriz.

Y por ultimo la raza creada por Arc para luchar contra su hermana, Jajania. Los Boñekkes, una raza que nacieron como un capricho, después del encierro de Arc por atreverse a ir contra su padre, Cindar.

Los Boneñekkes fueron creados como muñecos de guerra por el dios Arc, quien los diseñó para ser sus guerreros en un conflicto eterno. Estos muñecos, con la peculiaridad de tener ojos de botón, para demostrar que creó vida sin darles almas, eran herramientas de guerra, pero su existencia cambió drásticamente cuando Arc fue encerrado y su hermana, Jajania, la diosa de la paz los perdonó.

Con Arc atrapado, los Boneñekkes no desaparecieron como se esperaba. En lugar de eso, quedaron atrapados en el mundo, pero como habían causado daños y catástrofes, ninguna razas los aceptaba, ni siquiera los liches, así que se exiliaron a los desiertos de Kalifar, en el continente de Thalindor. Este nuevo mundo, marcado por el abandono de los humanos que alguna vez lo habitaron, se convirtió en su hogar. Marginados y rechazados por otras especies, los Boneñekkes se asentaron en las tierras humanas devastadas, por ellos, formando una nueva sociedad sobre los restos de la civilización del reino que alguna vez brilló en aquel desierto.

A pesar de su origen y las dificultades que enfrentaron, los Boneñekke han creado una cultura vibrante y resiliente. Su sociedad está basada en la cooperación y la adaptación a su entorno, y han desarrollado sus propias costumbres y tradiciones. Aunque los Boneñekke fueron creados originalmente como muñecos de guerra, su transformación en una sociedad pacífica les permitió redirigir su habilidad para la precisión y la perfección hacia el arte y la medicina. La exactitud y detalle que eran necesarios en la guerra se adaptaron a la pintura, escultura y práctica médica.

Cindar pensaba destruirlos, pero Solaria los defendió. A pesar de la amabilidad mostrada por la diosa, los Boneñekke se mantienen distantes de los dioses y de las religiones organizadas. Esta actitud se debe a su historia: fueron creados para la guerra, luego desechados y posteriormente marginados. A raíz de esto, desarrollaron un profundo sentido de autonomía y desconfianza hacia las entidades divinas, prefiriendo mantener su independencia espiritual.

Aunque Arc afirmó que no les dio alma, las almas comenzaron a manifestarse espontáneamente en lo que los Boneñekke llaman “el despertar”. Este fenómeno dio origen a su “chispa vital”, la esencia que les permite pensar, recordar, soñar y, en esencia, tener una personalidad única. Sin embargo, esta chispa tiene un periodo limitado, que dura entre trecientos y quinientos años.

Cuando la chispa se apaga, los Boneñekke no mueren físicamente, pero sí mental y espiritualmente. Sus cuerpos continúan moviéndose, hablando, comiendo y durmiendo, pero dejan de ser lo que eran: ya no piensan, solo repiten; no viven, solo se mueven; no sueñan, solo duermen; no degustan, solo comen. Este estado es un recordatorio de su conexión con la vida, pero también de su fragilidad espiritual. Por lo que cuando la chispa se apaga, se quema su cuerpo y esparcen su cenizas en los ríos o en bosques, cultivados por ellos por el deseo de tener árboles cerca.

La práctica de quemar los cuerpos y esparcir las cenizas simboliza, para ellos, un retorno a la naturaleza y una forma de evitar que sus cuerpos se levanten para causar caos. Es una forma de integrar el final de la vida con el ciclo natural y mantener el equilibrio.

Los Boneñekke no ven a la familia como una unidad nuclear tradicional, sino como una comunidad extensa donde varios adultos colaboran en el cuidado de los niños. Su estructura familiar es complementaria: las relaciones íntimas y las responsabilidades se comparten dentro de grandes hogares comunales, en los que todos contribuyen al bienestar colectivo.

Esta organización no surge de un desapego o falta de amor, sino todo lo contrario: los Boneñekke aman profundamente a sus hijos. En las fases tempranas de su civilización, durante el nacimiento de los primeros bebés, enfrentaron una dolorosa realidad: la falta de conocimiento sobre el cuidado infantil provocó muchas muertes entre los recién nacidos. Fueron años de ensayo y error, marcados por pérdidas y aprendizaje. Para proteger a los más pequeños, adoptaron un enfoque comunitario: todos los adultos, incluso aquellos fuera del núcleo familiar, participarían activamente en el cuidado de los bebés. Este método demostró ser eficaz y redujo drásticamente las tasas de mortalidad infantil.

Como resultado, es común que un Boneñekke tenga más de un padre y más de una madre, a esto se le llama Nuumita. Sin embargo, dentro de esta estructura destaca el concepto de “Nuúran” que significaría “los auténticos padres”. Estos no son necesariamente quienes dieron vida al niño, sino quienes desempeñaron un papel central y constante en su crianza, otorgándole enseñanzas, amor y guía. Los Nuúran son vistos como los pilares emocionales y espirituales de un individuo, aquellos cuya presencia marcó de manera profunda su desarrollo y personalidad. Aunque todos los adultos del grupo contribuyen al cuidado de los niños, Nuúran son aquellos a quienes el niño elige reconocer como figuras principales en su vida, ya sea bilógico o no, es un vínculo que trasciende la biología y refuerza la importancia del amor y la dedicación en su cultura.

Este enfoque comunitario no solo fortaleció sus lazos familiares, sino que también cimentó un profundo respeto por la vida, uniendo a los Boneñekke en una red de apoyo que continúa siendo el corazón de su sociedad.

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