Perfume de venganza (cinco sentidos) 👃🫙

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Summary

Yoo Hye-Jin, heredera de una perfumería de élite, descubre que su familia fue traicionada por un químico talentoso que creó fragancias únicas para la competencia. Años después, este hombre regresa, ahora dueño de una empresa rival, y se ve obligado a colaborar con ella en un concurso internacional de perfumes. Ambos compiten por demostrar su supremacía mientras su atracción crece con cada mezcla de esencias y secretos del pasado que salen a la luz.

Genre
Romance
Author
Aura Gris
Status
Complete
Chapters
20
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1

El sonido de los pasos de Yoo Hye-Jin resonaba suavemente sobre los tablones de madera pulida mientras recorría la perfumería familiar. La tienda, situada en una calle estrecha y adoquinada de Insadong, era un lugar mágico que combinaba la tradición con la innovación. Las estanterías altas estaban repletas de pequeños frascos de cristal que brillaban bajo la luz cálida de las lámparas de papel. Cada botella contenía un trozo de historia: fragancias creadas por generaciones de la familia Yoo, cada una más compleja y evocadora que la anterior.

Hye-Jin deslizó los dedos por la superficie de una mesa de trabajo de madera, marcada por las huellas de su madre, quien había sido una alquimista de perfumes sin igual. Se detuvo frente a un frasco antiguo con un líquido ámbar y cerró los ojos. El aroma era tan familiar que podía sentir la presencia de su madre, quien había dedicado su vida a mantener la excelencia de la perfumería.

Pero aquel aroma también traía recuerdos oscuros.

Habían pasado siete años desde que Kang Min-Jae había entrado en su vida como un aprendiz humilde y prometedor. Con su habilidad innata para identificar notas olfativas y crear combinaciones únicas, se había ganado rápidamente la confianza de toda la familia. Pero también fue él quien los había traicionado, llevando consigo una fórmula clave para venderla a una competencia emergente y casi llevando la perfumería Yoo a la ruina.

Hye-Jin aún recordaba el día en que lo descubrieron. Los ojos de Min-Jae, que antes parecían reflejar respeto y admiración, habían mostrado una mezcla de culpa y determinación. Su traición dejó una marca imborrable, tanto en la reputación de la perfumería como en el corazón de la chica. Desde entonces, el negocio había luchado por mantenerse a flote, aunque el talento de su madre y el de ella habían logrado salvarlo del desastre.

Ahora, con su madre fallecida, Hye-Jin era la única responsable de continuar el legado. Y no solo eso, quería modernizar la tienda para adaptarse al mercado actual sin perder su esencia.

El taller, situado en la parte trasera de la perfumería, era su refugio. En contraste con el estilo tradicional de la tienda, el taller tenía un diseño más funcional. Mesas de acero inoxidable estaban cubiertas con frascos, morteros y tubos de ensayo. Frascos abiertos llenaban el aire con una sinfonía de olores: jazmín, bergamota, oud y sándalo.

Esa mañana, la joven trabajaba en una nueva fórmula. Había pasado semanas intentando recrear una fragancia que su madre había descrito en un viejo diario, pero no lograba capturar la complejidad que buscaba.

Mientras trituraba pétalos frescos en un mortero, su asistente, Choi Soo-Ah, entró en el taller. Soo-Ah era una joven enérgica con una sonrisa fácil, su cabello corto teñido de un marrón rojizo complementaba su personalidad vibrante.

—Hye-Jin, hay un correo urgente para ti. Es de la Asociación Internacional de Perfumería.

La aludida alzó la vista con el ceño fruncido. Su asistente le entregó una tableta digital, y con un movimiento rápido, la chica abrió el mensaje.

“Felicidades, Señorita Yoo Hye-Jin. Su perfumería ha sido seleccionada para representar a Corea del Sur en el prestigioso Concurso Internacional de Perfumería.”

La muchacha sintió un destello de orgullo, pero la emoción se desvaneció al leer el siguiente párrafo:

“Para fomentar la colaboración, la Asociación ha decidido que la representación estará a cargo de dos perfumerías. Usted trabajará junto a Kang Min-Jae, de Lumière Fragrances.”

El nombre le golpeó como un jarro de agua fría. Las manos de Hye-Jin temblaron levemente mientras bajaba la tableta y se recostaba contra la mesa de trabajo.

—¿Qué pasa? —preguntó Soo-Ah, preocupada por la repentina palidez en el rostro de su jefa.

—Es Min-Jae. Tengo que colaborar con él.

El tono de la chica era un susurro cargado de incredulidad y rabia. Su asistente abrió los ojos con sorpresa, consciente del pasado de su jefa con Min-Jae.


El resto del día transcurrió en una nube de pensamientos turbulentos para Hye-Jin. Mientras revisaba los estantes de la tienda y las cuentas de la empresa, su mente volvía constantemente a Min-Jae. ¿Cómo había osado regresar? ¿Y cómo se atrevían a ponerlos juntos en el mismo equipo?

Insadong, con sus calles llenas de tiendas tradicionales, casas de té y galerías de arte, parecía un mundo aparte de los recuerdos dolorosos que afloraban en su mente. Pero incluso el bullicio de los turistas no podía ahogar el peso de la noticia.

Esa noche, después de cerrar la perfumería, la joven se sentó en su oficina, una pequeña habitación adornada con fotografías antiguas de la familia. El retrato de su madre parecía observarla con una mezcla de orgullo y expectativa.

Hye-Jin sacó el diario de su madre y lo abrió en una página al azar. Las palabras escritas a mano hablaban de la importancia de confiar en las emociones al crear un perfume, de cómo una fragancia podía transmitir tanto amor como dolor.

—Madre, ¿qué harías en mi lugar? —susurró al vacío.


A la mañana siguiente, un elegante automóvil negro se detuvo frente a la perfumería. Kang Min-Jae salió del vehículo, impecablemente vestido con un traje oscuro que acentuaba su porte elegante. Su cabello, ligeramente despeinado pero cuidadosamente estilizado, reflejaba la luz del sol.

El chico observó la perfumería con una expresión neutral, aunque sus ojos oscuros mostraban un leve rastro de nostalgia. Al entrar, el sonido de la campana sobre la puerta llamó la atención de Hye-Jin, quien estaba organizando los estantes.

Cuando sus miradas se encontraron, el tiempo pareció detenerse. Para ella, era como si los años no hubieran pasado; la imagen del joven aprendiz que una vez admiró se mezclaba con la del hombre que ahora tenía frente a ella.

—Hye-Jin —dijo él con una inclinación leve de cabeza, su voz suave pero cargada de intención.

—Min-Jae —respondió ella con frialdad mientras se enderezaba.

Hubo un momento de silencio incómodo antes de que él hablara de nuevo:

—Supongo que ya sabes por qué estoy aquí.

—Eso no significa que esté contenta con la situación.

El muchacho asintió, como si esperara esa respuesta.

—No espero que me perdones, Hye-Jin, pero este concurso es importante para ambos. ¿Podemos intentar trabajar juntos, aunque solo sea por esto?

Ella lo miró fijamente, evaluando la sinceridad en sus palabras. Por un instante, creyó ver un atisbo de remordimiento en sus ojos, mas se negó a dejarse influir.

—No confío en ti, Min-Jae. Sin embargo, por el bien de la perfumería, aceptaré.

La tensión entre ellos era palpable, un reflejo de los sentimientos no resueltos y los secretos del pasado.

Ambos se dirigieron al taller en la parte trasera de la tienda. Ella le mostró al joven las herramientas y los ingredientes disponibles, manteniendo un tono profesional y distante.

—Es impresionante cómo has mantenido este lugar —comentó él al recorrer el espacio con la mirada.

—No gracias a ti —respondió ella, sin levantar la vista de los frascos que organizaba.

Min-Jae no respondió, pero su expresión mostró un leve rastro de dolor. Se acercó a una mesa, tomó un frasco de bergamota y lo destapó para inhalar su aroma fresco y cítrico.

—Este siempre fue tu favorito —comentó en voz baja.

La chica se detuvo por un momento, sorprendida por su comentario, y rápidamente recuperó la compostura para escupir:

—Si vamos a trabajar juntos, deja de hablar del pasado.

Él asintió con lentitud, dejando el frasco de vuelta en su lugar.

A medida que comenzaban a discutir ideas para el concurso, las palabras de ambos estaban cargadas de profesionalismo, mas los silencios entre ellos hablaban de todo lo que no se habían dicho en siete años.

Hye-Jin sabía que este sería el desafío más grande de su vida, no solo por el prestigio del concurso, sino porque trabajar con él significaba enfrentar las heridas que nunca habían sanado.

Y aunque aún no lo sabía, esta colaboración no solo pondría a prueba su talento como perfumista, sino también su capacidad para perdonar.