Oportunidades

All Rights Reserved ©

Summary

Diciembre, mi mes favorito para recordar. Libres de nuestros destinos, estaré eternamente agradecido, y mi corazón a un lado del tuyo siempre estará. "A los pocos segundos de encontrar mi libertad, terminé perdiendo lo que más me costó encontrar, y llevándose consigo mi única oportunidad."

Genre
Romance
Author
K.n
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Prólogo o solo recuerdos...

Aún en mi piel está grabado nuestro primer contacto, cuando nuestras mentes no posaban en la tierra, cuando nuestros cuerpos chocaron, el día en que nos encontramos.


Muchos sabrán que es mi relato favorito, porque no solo yo estoy contando la parte de nuestra historia. Sé que la tuya nunca podrá ser endulzada con el néctar de nuestro único corazón. Solo es una prueba más, de que mi noble corazón, solo a ti te amará.


Ahora déjame contarte mi pequeño cuento de hadas, que en mi corazón, su final fue el más hermoso de todos, me dirán que mi mente está llena de locura, pero solo veo mariposas a través del cristal.


Diciembre - año 486


La nieve blanca caía desde el cielo estrellado, era mi primera nevada, tiempo atrás vivía en un hermoso campo que nunca logré apreciar a vista. Nunca me faltó nada, tenía lo necesario para sobrevivir, hasta que una tarde helada salí por primera vez de aquella cabaña.


No puedo revelar mi edad, pues se que a simples ojos que no saben apreciar el amor, solo seré juzgado. No conocía la calidez del amor, cualquiera podía ser preso de dolorosos silencios que invitan la noche a soñar.


Aún recuerdo, como los copos de nieve caían sobre mi piel escasa de ropa, aún puedo sentir como hacía mi piel temblar.


No había sido fácil, tenía noches caminando descalzo sobre capas gruesas de nieve, pero nada era mejor en ese momento.


Estaba más que maravillado al ver las hermosas cabañas que había en ese pequeño pueblo, no dolía cuando las personas me miraban en lástima, yo solo estaba soñando con la libertad que había estado persiguiendo.


Esa noche tuve que quedarme a dormir en una pequeña banca, fue demasiado divertido, pues tuve que jugar a las escondidas con un pequeño grupo de policías, me sentía como un niño pequeño, lo único que me molestaba era mi cabello rizado, estaba más duro que una piedra.


Por el día salía a mendigar manzanas y todo lo que encontraba en los árboles, era suficiente, la comida sabía mucho mejor que en tiempo atrás, gozaba de la felicidad, pero debo admitir que la envidia me inundaba al ver personas con compañía.


Conforme pasaban los días, todo se volvía más sombrío en mi vida. La soledad me alcanzó, aunque nunca había hecho presencia tan grande en mi vida, tal vez eran las miradas... De repente empecé a soñar, soñar y soñar.


¿Puedes verme ahora? Empecé a volar mientras caminaba, como si me hubieran salido alas, estaba tan perdido en las nubes, nunca me había sentido tan solo.


Estaba desesperado, me sentía ahogado, por dónde quiera que caminara, había personas, familias, caras de asco. ¿Era tan horrible? ¿Por eso no me querían cerca?


De pronto todo era rutinario una vez más, el comer, el dormir, el respirar, el soñar despierto, dependía de los pocos placeres que tenía, pues solo el miedo me acompañaba de noche, cuando la soledad me abrazaba.


Tal vez debería regresar... Todo era un infierno pero al menos lo tenía a él, él era mi todo, dependía de él, pero todo se volvía tan agobiante cuando tenía libertad, tal vez yo no era merecedor de la felicidad...


Me había rendido, estaba caminando de regreso a mi hogar, a mi pequeña cabaña careciente de luz, una vez más, solo soñaba despierto.


No fue hasta que choque con alguien mucho más alto y mayor que yo, por mi poca fuerza y estabilidad al caminar termine caído de inmediato, estaba en el suelo, encima de toda la nieve helada que ahora solo congelaba mi trasero.


Alcancé a ver una delgada mano enfrente de mis ojos, más blancas que la nieve si eso era posible, mi cuerpo estaba temblando por el miedo, me vi obligado a aceptar su mano, aunque quizá eso me llevará directo a la muerte.


Para mí sorpresa, lo que recibí fue solamente su ayuda, levanté mi cabeza para verlo, pero solo logré hacerlo unos segundos pues estaba más que nervioso, su mirada fija en mi, hacía estremecer toda mi espalda, yo seguía sin soltar su mano... Que vergüenza.


¿Las miradas de las personas siempre habían sido tan penetrantes? Tenía las pestañas más largas de todas que cubrían esos lindos ojos color verde esmeralda, y ese pelo largo y lacio tan negro como la noche...


No podía distinguir si era el mismo diablo en persona o solamente era una dulce persona de noble corazón, había leído aquel tipo de chicos solo en mis libros de romance...


- ¿Puedes soltar mi mano?


¿Cuánto tiempo había pasado? De inmediato solté su mano y las guardé debajo de mi camisa, no podía mirarlo a la cara... Esos bellos ojos me harían enloquecer de nuevo, aún estaba tan preocupado, ¿Me había quedado mudo?


- Discúlpame, tropecé contigo, ¿Estás bien? Es la primera vez que te veo por aquí


De repente mis manos empezaron a temblar, su voz era tan intimidante al igual que su figura frente a mi, hace tiempo que no tenía una conversación con alguien tan bien parecido, no desde que...


Cómo sea, solo pude asentir a su pregunta, no quería tartamudear, fuí obligado a mirarlo, mis ojos no dejaban de ver los suyos, es como si estuviera bajo su hechizo, tenía tanto miedo, ¿Y si era un brujo? ¿De qué otra forma se volvería loco mi corazón? Solo con brujería, de eso estoy seguro.


Otra vez estaba volando... Era la primera vez que una persona no me miraba con asco, a pesar de que portaba tan poca ropa, mi cabello no estaba bien cuidado, y era más flaco que un pescado.


- Debe haber sido duras las noches, yo tampoco he tenido días tan buenos, permíteme


Creo que notó mi temblor, pues me había colocado su gran abrigo de lana, del mismo color que su bello y largo cabello, ¿Pensará que soy un tonto? Pues no dije nada, y no puedo dejar de mirarlo.


De pronto todo era tibio de nuevo, todo era causa del abrigo, por primera vez en mucho tiempo, puedo tomar a una persona con familiaridad, algo en el me hacía soñar más de lo normal.


Había bastantes razones en estos momentos... Quizá su buen físico, su actitud hacia mi, o solamente porque en mis recuerdos había una persona borrosa de piel pálida. Mis labios empezaban a tomar color, podía sentir mis mejillas arder en pleno invierno.


Quería tocar de nuevo su mano, ni siquiera se que tanto está diciendo ahora, pero no para de mover su pequeña boca. Tomar su mano... Esa linda mano que era igual que un fogón, esa linda mano que con tan solo tocarla me hacía sentir seguro.


- Mi nombre es Frederick, ¿El tuyo?


Estaba tan acostumbrado a sobrasaltar cada que preguntaban sobre mi, solo bajé mi cabeza y contesté en pequeños susurros, igual a los de la noche, pero para mí sorpresa, eso no lo hizo alejarse, o mi mala suerte.


- Dianthus...


Pude sentir sus manos sobre mi cabeza, no sé si sentía miedo o pena por estar sin peinar y con el cabello todo esponjado, pero su risa me calmó de inmediato, solamente levanté mi cabeza para mirarlo.


- Espero verte de nuevo Dianthus, un placer encontrarme contigo


¿Cómo era posible que mi corazón latiera tan fuerte aún cuando Frederick se había ido?


Si, era un hechizo, estoy más que seguro que era un brujo.


Solo ese pequeño encuentro me hizo quedarme en aquel pueblo, a dormir nuevamente, solo que ahora en una pequeña casa abandonada que había encontrado.


Esa noche fue la primera de todas, mi primera nevada, mi primer sentimiento positivo hacia la libertad, la primera en que las pesadillas no me atormentaron, cuando Frederick me acompañó hasta en sueños.