Beautiful Liar: Capítulo 1
Seúl, una ciudad de neón y acero, donde las apariencias lo eran todo. Y en la cima de esa pirámide de cristal y mentiras, se alzaba Park Sunghoon. De día, era el epítome del éxito: impecable, sereno, el cerebro detrás de la poderosa **Grupo Zenith**, una corporación que dominaba los sectores de tecnología y bienes raíces. Su oficina, en el piso más alto de la Torre Zenith, ofrecía una vista panorámica de la ciudad que, de noche, se convertiría en su verdadero tablero de juego.
Sunghoon no era solo un empresario. Era el **Alfa más codiciado de Seúl**, no solo por su innegable atractivo y su inmensa fortuna, sino por un aura de poder innato que lo envolvía, casi palpable. Los rumores de sus conquistas empresariales y personales corrían como pólvora, pero pocos sabían la verdad de su poder real.
Cuando el sol se ponía, y las luces de la ciudad comenzaban a parpadear, el Grupo Zenith se transformaba. Bajo la fachada de una empresa respetable, operaba la **Orden de la Luna Creciente**, una de las dos mafias más grandes y temidas de Seúl. Sunghoon, el intocable CEO, era también el líder implacable de esta red criminal, moviendo hilos con una precisión gélida. Sus órdenes se cumplían sin cuestionamientos.
En este mundo de sombras, sus segundos al mando eran figuras clave. **Jay**, su mano derecha, un alfa astuto y pragmático que gestionaba las finanzas ilícitas y la logística de la Orden, manteniendo una fachada de director financiero ejemplar. **Jake**, el mediador y estratega, un alfa con una sorprendente capacidad para negociar y extraer información, era el rostro más amable pero igualmente peligroso de la operación. Y **Heeseung**, el ejecutor, un alfa con una reputación legendaria por su eficacia y brutalidad controlada, era el músculo y la fuerza bruta cuando la diplomacia fallaba.
Esa tarde, Sunghoon revisaba unos informes de mercado en su tableta, su rostro impasible, mientras Jay le presentaba datos sobre una nueva adquisición. "La expansión en el distrito de Gangnam va según lo previsto, Sunghoon. La competencia no ha reaccionado tan rápido como esperábamos."
Sunghoon asintió, sin levantar la vista. "Mantén la presión. Necesitamos consolidar antes de que la **Alianza de la Serpiente Nocturna** intente inmiscuirse."
La Alianza de la Serpiente Nocturna. Su principal rival. La otra mafia que competía por el control de Seúl. Entre ellos, la tensión era un hilo invisible y constante, siempre a punto de romperse.
Mientras tanto, en una zona menos ostentosa de Seúl, en un barrio lleno de vida y un tanto caótico, un joven alfa llamado Ni-ki terminaba su jornada. A simple vista, Ni-ki era un espíritu libre, con una energía desbordante y una actitud que decía "no me importa lo que pienses". Vestía ropa cómoda y de marca, pero con un estilo propio que gritaba "calle". Era, como se decía, "de barrio", y se enorgullecía de ello.
Ni-ki era, de hecho, otro alfa muy codiciado, aunque para él, el lujo y la atención eran solo accesorios. Su vida parecía sencilla: trabajaba a tiempo parcial en un club de baile, ahorraba dinero y pasaba tiempo con sus amigos. Parecía un chico sin grandes ambiciones, contentándose con la vida que tenía. O eso era lo que quería que todos creyeran.
Lo cierto era que Ni-ki no solo era "de barrio"; era el enigmático y carismático líder de la Alianza de la Serpiente Nocturna. Su apariencia relajada y su actitud despreocupada eran la fachada perfecta para una mente tan aguda como la de Sunghoon, pero infinitamente más impredecible. Su mafia operaba con una estructura más descentralizada, confiando en la lealtad personal y la agilidad para moverse en las sombras.
Sus lugartenientes también eran piezas clave en su ajedrez. **Jungwon**, el estratega y el cerebro detrás de gran parte de sus operaciones, un alfa joven pero increíblemente brillante, capaz de anticipar los movimientos de la Orden de la Luna Creciente. **Sunoo**, el encargado de la información y las redes, un omega con una habilidad asombrosa para infiltrarse y extraer secretos, cuya apariencia angelical desarmaba a cualquiera. Y **Jay** (un nombre común, pero con una personalidad muy diferente al Jay de Sunghoon), el músculo y la fuerza bruta, leal hasta la médula a Ni-ki.
Ni-ki se estiró, guardando sus audífonos después de una sesión de baile intenso. Mañana tenía una entrevista de trabajo. Una entrevista para una empresa que, según los rumores, era una de las más prestigiosas y, curiosamente, más herméticas de la ciudad: Grupo Zenith. Una oportunidad para infiltrarse más de cerca en el territorio del enemigo.
"¿Qué tan malo podría ser?", se preguntó Ni-ki, con una sonrisa ladeada. "Es solo un empresario cualquiera y profesional. No es como que Sunghoon o yo nos fijaríamos en el alfa contrario. Y si eso pasara, no pasaría algo malo... ¿verdad?"
No podía estar más equivocado.








