Pecado Inefable

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Summary

"Cada persona elige su camino, ya sea de espinas o de rosas. Aunque el destino nos coloque en un sendero fértil, la vida siempre pondrá obstáculos; la fuerza está en decidir cómo superarlos. La existencia es un laberinto donde nuestras caídas le dan sentido al recorrido. Yo nací con privilegios, pero eso no me libra de las piedras del camino. Durante cuatro años en la universidad, evité cualquier problema... hasta ahora. El destino, irónico y cruel, quebró mi indiferencia en mi último año. La conocí un 24 de agosto de 2020, y desde entonces supe que era peligrosa: una tentación que despierta deseos prohibidos. Traté de evitarla, pero nuestros caminos se enredaron. Ahora, no sé si odiar o agradecer este giro del destino."

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

Sipnosis

Cada ser que habita esta tierra elige su propio camino. Podrás haber nacido en uno lleno de espinas o de rosas, pero eres tú, como persona, quien decide qué hacer con ello. Cada hilo que obstruye tu trayecto debe cortarse sin dudar; sin embargo, los seres humanos somos tan contradictorios que anhelamos un futuro predeterminado en lugar de construirlo.


Yo nací en un sendero fértil, con padres que darían la vida por mí. Ellos me guiaron, pero soy yo quien elige cada paso. La telaraña de mi existencia la desenredo poco a poco. Pero hay quienes creen que, por haber nacido en un jardín, jamás enfrentarán espinas. La vida nos enseña a tejer nuestro recorrido: todos los caminos tienen piedras y abismos. Si no eres fuerte, caerás.


La existencia humana es un laberinto. Cada uno debe elegir su túnel, levantarse tras cada caída... porque sin esos tropiezos, nuestros días serían pura monotonía.


Hace cuatro años entré a esta universidad, y durante todo ese tiempo no tuve ningún problema... hasta ahora. El destino, cruel y juguetón, decidió romper las cadenas de mi frío corazón justo en mi último año.


La vi por primera vez un 24 de agosto de 2020, y desde entonces juré mantenerme lejos. *Ella* es un pecado andante, una tentación que me obliga a arrodillarme y sucumbir. Lo que siento es inefable: cada vez que la veo, solo quiero practicar la *apodyopsis*, dejar que mi mente profane su imagen. Traté de huir, pero el destino enredó nuestros caminos... y ahora no sé si maldecirlo o agradecerle."