Alma aventurera

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Summary

Alma Aventurera es la historia de Elías, un niño de Guinea Ecuatorial con un corazón más grande que su aldea y un sueño tan vasto como el océano. En plena década del 60, mientras el mundo gira con sus propios cambios, Elías recibe un mensaje inesperado: una carta dentro de una botella, escrita por una niña desde un lejano país llamado Argentina. Ese simple acto despierta en él un deseo imposible de ignorar. Impulsado por su espíritu indomable y la esperanza de conocer un lugar más allá del horizonte, Elías decide construir una balsa y embarcarse solo en una travesía hacia lo desconocido. Enfrentará tormentas, hambre, soledad y el peso de la duda... pero también descubrirá la fuerza escondida en su interior, los lazos invisibles que nos unen al mundo, y la belleza de seguir un sueño, incluso si parece inalcanzable. Con una narrativa poética, esta novela nos invita a creer en la magia de los pequeños actos, en la valentía de los niños y en la posibilidad de que los sueños, incluso los más locos, pueden cambiar destinos. Una historia sobre la infancia, la libertad y el poder de una alma aventurera.

Status
Complete
Chapters
7
Rating
n/a
Age Rating
13+

Prólogo La bitácora

En un pueblo perdido entre las llanuras onduladas de la provincia de Tucumán, el sol parecía detenerse más tiempo sobre los techos de chapa. Era una tarde espesa de enero, de esas en las que el tiempo se diluye como el azúcar en el mate frío. Entre los arbustos del patio trasero, Tomás —de apenas seis años— jugaba a ser explorador, con un palo en la mano a modo de lanza y una bufanda de su abuelo colgándole del cuello como si fuera un estandarte.

Fue entonces cuando lo vio: medio enterrado entre las raíces de un árbol viejo, como si la tierra misma lo hubiese querido proteger. Un cuaderno de cuero desgastado, atado con una cuerda, cubierto de polvo y tiempo.

Tomás lo desenterró con manos pequeñas y curiosas. No sabía leer aún del todo, pero reconocía los tesoros cuando los veía. Corrió a casa con los ojos brillantes, dejando atrás el juego, el calor, y el mundo.

—¡Mamá! ¡Papá! ¡Miren lo que encontré!

Sus padres lo miraron con una mezcla de sonrisa y resignación, pensando que traía otro insecto o alguna piedra brillante. Pero cuando vieron el cuaderno, se les borró la sonrisa. Su madre, Clara, acarició el lomo de cuero como quien acaricia una reliquia, y su padre, Andrés, desató la cuerda con cuidado reverencial.

En la primera página, con una caligrafía firme y antigua, se leía:

“A quien encuentre este cuaderno, no le pido que entienda mi historia, solo que la escuche con el corazón. Esta es la memoria de una vida guiada por el hambre de horizonte. Mi nombre es Elías, y nací bajo el sol inclemente de Bata, en Guinea Ecuatorial. Lo que estás por leer es el viaje de mi alma: desde África hasta el otro extremo del mundo, cruzando el océano con los huesos temblando y el corazón ardiendo.”

Clara leyó en voz alta, con la voz entrecortada, mientras Tomás se sentaba en el suelo, con las piernas cruzadas y los ojos fijos. Andrés pasó la página. Empezaba el primer capítulo. Y con él, comenzaba también un viaje que los arrastraría lejos, no con los pies, sino con el alma.