|Introducción|
Mucho antes de que el hombre dominara el fuego o comprendiera la ciencia, el universo ya conocía su propio equilibrio: artefactos místicos creados por un ente desconocido y sabio, capaces de canalizar el alma misma de sus portadores. Estos artefactos, llamados Evolux, no eran simples herramientas. Eran llaves. Armas. Símbolos. Y con el paso de las eras, se convirtieron en leyendas.
Con el tiempo, surgieron aquellos lo suficientemente puros —y valientes— para empuñarlos: los Hunters. Protectores del equilibrio, defensores de mundos, guardianes del alma humana. En cada generación, elegidos entre millones, estos héroes enfrentaron guerras antiguas, amenazas extraterrestres y oscuridades que la historia prefirió olvidar.
Pero los siglos pasaron. Las batallas cesaron. El nombre de los Hunters se perdió entre cuentos de viejos, y los Evolux quedaron dormidos, ocultos en crisálidas de cristal, esperando a su nuevo portador
¿Que pasaria cuando los únicos heroes son apenas niños?