Prólogo: Donde todo comienza sin buscarlo
Dicen que el universo tiene sus formas de conspirar cuando dos almas están destinadas a encontrarse. A veces, lo hace con tormentas. Otras, con cielos despejados. Pero a nosotros... nos eligió a través de un mensaje equivocado. Uno que no llevaba más que unas palabras simples, pero que abrió un portal a algo extraordinario.
Ella, con su luz suave y una calidez que no sabía que necesitaba, apareció en mi vida como lo hace la primavera después de un largo invierno. No con ruido, sino con la certeza silenciosa de que todo está por florecer.
Él, con su mente brillante y un corazón tímido pero inmenso, se convirtió en mi refugio. En el equilibrio entre lógica y sentimiento, entre el dato perfecto y la poesía más pura.
Ninguno sabía que esas primeras palabras serían el prólogo de una historia que algún día contaríamos al atardecer, a dos pequeños que heredaron el brillo de nuestras miradas y la fuerza de nuestras cicatrices.
Y así, sin advertencia... comenzó nuestra historia.