Cuando el romance supera la realidad

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Summary

Sol es una experta en el amor... de ficción. Vive devorando dramas románticos, escribiendo cartas que nunca envía y fantaseando con historias imposibles, pero jamás —jamás— ha estado enamorada de verdad. Hasta que su mejor amiga, Jos, le confiesa que está perdidamente enamorada de Tristán, el típico chico frío, brillante y emocionalmente inaccesible. ¿La misión? Conquistar su corazón en 10 pasos... y Sol será la estratega maestra detrás del plan, incluyendo cartas anónimas, momentos planeados al milímetro y salidas que casualmente los unan. Pero nada sale como esperaba cuando aparece Said: amable, atento, curioso, y con una sonrisa capaz de desmontar hasta al corazón más blindado. Sin quererlo, Sol empieza a vivir su propio drama... uno que no había escrito. Porque el amor no sigue guiones, y el corazón no entiende de planes.

Genre
Romance
Author
Lucero
Status
Ongoing
Chapters
20
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1: El día menos pensado, el más esperado

Solange

El primer amor es un sentimiento que llega sin avisar, es desconocido, muchas veces no lo aceptamos, es raro, somos torpes pero apasionados, la primera vez que sientes algo por alguien. Y de repente, llega ese día menos pensado pero el más esperado.....

— Sol ¿Ya terminaste tu recomendación para que pongan el libro?— mencionó Josephine, mi amiga.

— No pude, no se me ocurre nada— golpee mi cabeza por frustración,— De verdad que lo estoy intentando

— Amiga sabes que no lo leerán— me advirtió mi amiga, pero sin hacer caso, me encontraba escribiendo una recomendación que dependería de mi vida. En realidad para que empiecen a comprar libros de amor e historietas.

De repente, sin percatarnos de la hora tocó la campana.

— Vamos— jale a mi amiga del brazo para ir a nuestro salón.

— Sol, no corras — se quejó mi amiga mientras la tomaba la mano para apresurarnos a entrar a la primera hora de clases.

Al entrar, efectivamente a pesar de que hice venir a mi amiga demasiado temprano a la escuela para escribir mi recomendación. Llegamos tarde a clases, todos estaban sentados en sus lugares. Tomé una leche de chocolate en caja de mi mochila porque no había desayunado, de repente Melanie, una chica del salón, me la quito de las manos.

— Es mía— protesté internado quitarselo con mis manos.

La miré confundida, no quería mirar alrededor.

— Ahora es mía— contradijo la pelirroja.— ¿Alguna objeción?

— ¡Devuelveselo! — replicó enojada mi amiga.

— Es mía— recalcó la chica con una sonrisa triunfante.

Melanie me empezó a atacar desde que llegué a la escuela, en realidad, fue desde que la maestra de arte elogio mi cuadro y lo inscribió para un concurso regional quedando el suyo como suplente si no podía ir yo.

— Devuelvemela ahora o si no — mencioné

— ¿O si no qué?— repitió— ¿Me pegarás con uno de tus estúpidos libros o de esos libros con dibujos asiáticos? Sabes que es por eso que no le gustas a nadie— se acercó a mí y levantó su mano, parecía que me iba a lastimar

— Con cuidado, no me vayas a embarrar eso encima, deberías dejarlo por ahí

De repente llegó el maestro y pidió que todos tomáramos asiento, lamentablemente no pude conseguir mi chocolate de vuelta. La chica me arrebató la leche de las manos y me rodeo para luego entregar la leche a alguien más.

— Tómala— la chica con una sonrisa se dirigió hacia el chico pelinegro quien estaba leyendo su libro sin prestarle atención alguna.

Ella lo colocó en su carpeta y pasó a sentarse a la suya.

La clase comenzó como de costumbre, no podía concentrarme en lo que había sucedido con anterioridad, me sentía avergonzada, humillada y cómo me habían quitado mi preciada leche de chocolate, era mi desayuno, solo escuchaba como mi estómago empezaba a sonar

<<¿Quién se cree que es? Le pegare con ¿Orgullo y prejuicio? o con ¿Mujercitas?>>— pensé cual tenía más páginas

— ¡Sí, te destrozaré con Mujercitas!— exclamé en ¿Mi mente? Mire a mi alrededor sorprendida escuchando unas risas, al parecer no había sido en mi mente. El profesor Rosinelli estaba mirándome y a su lado estaba el chico nuevo pelinegro resolviendo el problema en la pizarra.

— Señorita Prescott, parece que quiere participar, porque no viene aquí adelante.

A veces no puedo controlar mis propios pensamientos y se me escapan sin darme cuenta, estaba con las manos sudorosas, si algo que temo es salir a la pizarra, nunca fui buena en matemática. Tomé el plumón para empezar a realizar el ejercicio, disimuladamente intente ver lo que resolvía el pelinegro para darme una ayuda y empecé a copiar la primera parte.

— Sabes que es un ejercicio diferente ¿Verdad?— mencionó el chico girando a ver mi ejercicio.

— Claro que lo sé, no estoy copiando, puedo hacerlo mejor que tú— replique en contra. — Pero, solo esta vez te permito que me ayudes — susurré.

— Dijiste que puedes hacerlo mejor que yo — susurró.— Pero es 1 no 0.

El pelinegro no dijo ni una ni otra palabra y se giró hacia el profesor para entregar el plumón e irse a su lugar.

<<¿Es enserio Sol? Puedes pintar en acuarela y no resolver un problema como esto>>— me reclamé

— Bueno señorita Prescott, tiempo, siéntese para explicar el ejercicio— expusó el profesor— Muy bien Tristán, como siempre, el mejor de nuestra clase.

— No te preocupes, lo hiciste bien — me alentó mi amiga.

Mis pensamientos se apoderaron de mí: ¡No me di cuenta cuando toco el timbre!

Era la hora de almuerzo, mire a ambos lados y no había nadie en el aula, saqué mi celular para mandarle un mensaje a mi amiga ¿Donde estaba?

Jos

Baby, lo lamento, tuve que irme, hoy mi papá olvidó unos documentos en el trabajo, perdón por no almorzar ni regresar contigo ¡Te lo recompensaré!

SolNo te preocupes, nos vemos mañana

Me agache para recoger mi mochila e irme a casa, mirando el clima parecía que iba a llover. Cuando mire para al frente, mire en mi carpeta una leche de chocolate justo frente a mi.

— Esta vez te perdonaré Jos

Tomé la leche de chocolate junto con mi mochila y me dirigí a la salida. Salí de manera apurada chocando con algunas personas para llegar rapido a mi casa.

Tal como había predicho comenzó la lluvia repentina, no había llevado paraguas así que trate de cubrirme con mi mochila, antes de salir, saqué mis audífonos, me los coloqué mientras caminaba hacia mi hogar, tratando de correr para no mojarme demasiado.

Estaba a una cuadra de llegar al paradero de mi casa, me puse a pensar en todo desde lo sola que me siento, las bajas calificaciones para la universidad, no saber ni siquiera que quiero estudiar o que vendrá en el futuro. Me perdí en mis pensamientos que cuando levanté mi vista vi el semáforo en rojo para los peatones y como un carro estaba a unos metros de mí.

<<¿En serio será este mi fin por imprudente?>>

De repente, sentí como unos brazos me jalaban hacia un lado y por la fuerza que se empleó, ambos caímos al suelo. Sentí como su cuerpo amortiguó mi caída, me quedé en shock mientras mi cabeza estaba encima de su brazo. Me percate que perdí mi otro audífono pero en ese momento empezó a sonar una melodía conocida.


¿Alguna vez han tenido un día tan raro que empieza mal, sigue peor... y de pronto, pasa algo que no pueden olvidar? A Sol le quitaron su leche, la humillaron, habló sola en clase (sí, literalmente), y casi la atropellan. Pero también hubo alguien que la salvó. A veces, el caos es solo el inicio de algo inesperado... o tal vez del primer amor. 💛

Gracias por leer, nos vemos en el próximo capítulo, donde las cosas se empiezan aponer interesantes. 😏No olviden comentar qué parte las hizo reír, gritar o morir de ternura. ¡Las leo! 🥹📚💬