Glitch || HYUNLIX

Summary

En dónde Felix es hijo de los dueños de media ciudad, cargando con él un anillo con un diamante apodado "el diamante Lee". Es secuestrado por Hyunjin, quién quiere robar el diamante Lee sin saber que realmente no era solo un objeto

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6
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n/a
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18+

1

[💎]

Felix iba tarde a su propia fiesta. Una fiesta que no era una fiesta en sí, pues sus padres la habían convertido en una gala completa. La etiqueta de vestimenta era blanco y negro, solamente podían llevar esos colores y algunas joyas en color dorado para que únicamente Felix fuera el que resaltará ahí.

Cuando entró al gran salón pudo observar a algunos de sus conocidos en la moda, otros conocidos en el empleo y otros que simplemente estaban ahí para darle animos por ser hijo de los dueños de la ciudad.

Su padre sonrió, acercándose con lentitud a Felix mientras saludaba a algunos conocidos en el camino. Felix iba totalmente vestido de color azul oscuro con detalles dorados y una corbata blanca con un diseño único. Algo normal, sin necesidad de resaltar tanto, dejando el poder en la belleza que poseía.

—Tengo que presentarte a alguien, Felix, seguramente se haga un gran amigo tuyo. —dijo, mientras guiaba a su hijo por toda la multitud.

—¿No me felicitaras? Acabo de cerrar uno de los contratos más importantes que esta familia ha tenido con la familia Wang.

Su padre río por lo bajo, sonriendo falsamente a todas las personas ahí —Te estoy haciendo una gala a ti solo, ¿eso no es suficiente?

Lo era, pero Felix aún así quería escuchar esas palabras de apoyo. Sabía que sus padres estaban orgullosos de él dentro de lo que cabía, pero, si estaban tan orgullosos como para hacer una gala, ¿por qué no decirle unas simples palabras? Era lo único que su niño interior anhelaba.

Un chico con cabello azul sonrió hacia Felix, haciendo que el pecoso quedara embobado por unos segundos observando la belleza del peliazul. Sus ojos eran brillosos, con un toque de chispa que no sabría describir. Debajo de su ojo izquierdo, un pequeño lunar le daba más vista a sus ojos. La etiqueta era blanco y negro, y el chico frente a él cumplía con todo lo pedido, pero ese cabello lo hacía ver extremadamente apuesto.

—Felix, él es Hyunjin. Es el modelo número uno de Versace, podrían hablar sobre el mundo del modelaje, ¿no lo crees? —entonó dulzura.

Conocía ese tono, su padre siempre usaba ese tono enfrente del público con él para manipularlo, disimuladamente le estaba diciendo que se quedara aunque fuese contra su voluntad. Aquel chico tenía cara de ser alguien joven, ¿Lo sería? ¿Era posible que alguien asi de joven fuera modelo ya?

Su padre sonrió —Los dejaré charlar entre ambos. Seguro encuentran miles de temas.

Se apartó para caminar a un grupo de señores ya mayores con trajes impecables. Pudo observar a lo lejos como su padre empezaba a hablar animadamente con ellos y como su madre, quién estaba a la otra esquina del gran salón, hablaba animadamente con señoras y jóvenes que habían estado rogando por una oportunidad con Felix. Al menos una misera oportunidad para cruzar palabras.

Una oportunidad que ahora tenía Hyunjin, una oportunidad que le cedieron a quién pensaba destruir a la familia Lee.

Sonrió con amabilidad hacia el chico de cabello azulado que no había despegado su intensa mirada de él —Hola, soy Lee Felix, ¿tú eres...?

Hyunjin sonrió mientras le ofrecía su mano —Soy Hwang Hyunjin, es todo un gusto conocer a alguien tan hermoso. —murmuró.

El equipo de Hyunjin se preparó desde hace tiempo para esto, cuando se enteraron que la policía asistiría a la gala no desperdiciaron la oportunidad. Jeongin les cedió su mapa, que contenía todo detalle del lugar, con todas las salidas y entradas existentes, conocían el lugar como la palma de su mano. Y claro; Hyunjin también había estudiado a Felix.

Hyunjin había estudiado todo lo existente de Felix. Desde a qué horas iniciaba su día, cuándo y dónde comía, cómo hacía sus actividades diarias durante la semana y todos sus horarios exactos. Sabía que a Felix le encantaban los cumplidos sobre su belleza, no tenía problema en halagarlo.

Felix negó con diversión —¿Mi padre te pidió halagarme así? No me hagas pensar que también eres alguien falso ante mis ojos.

Y ante esas palabras, Hyunjin quedó desubicado. ¿Alguien falso?

Bufó —No soy falso, digo la verdad; eres alguien que posee una belleza hermosa.

Felix hizo una mueca mientras suspiraba y metía sus manos en los bolsillos de su pantalón. Un suspiro de rendición, un suspiro lastimero que hizo que Hyunjin se confundiera aún más.

—Pues gracias, supongo. Ha sido un gusto haber hablado contigo, Hyunjin. —sonrió para inclinarse en forma de despedida.

Se alejó hacia una mujer que lo estaba llamando. Hyunjin pudo observar cómo Felix sonrió con amabilidad, tal como lo había hecho con él segundos atrás, de la misma forma y mismos gestos.

Estaba muy confundido. Carraspeó y colocó su dedo en su oreja, disimulando estarse rascando mientras iba hacia la mesa en dónde una gran cantidad de copas de cristal lo esperaban con alcohol refinado en ellas.

—Se fue, ¿no dijiste que le encantaban los halagos? —susurró.

—Según sé, le encantan. Recibe aproximadamente ciento cincuenta cada tres días y todos parecen encantarle, ¿lo espantaste, Jinnie? Seguro que fuiste muy intenso. —se burló su amigo por el audífono en su oído.

Había escogido mal al pedirle a Jeongin ayudarle con esto. Tuvo que haberle pedido a Minho la ayuda. Al otro lado de la sala, Bang Chan hablaba animadamente con un grupo de ejecutivos de una de las tantas empresas de la familia Lee, simplemente como un trabajador más.

—Le dije una de las cien oraciones que escribiste en esa hoja. Simplemente me dijo que no quería que fuera falso y me preguntó si su padre me había pagado, ¿arreglas esto o lo tengo que hacer todo yo? —dijo con notable enojo. Ya había cometido una falla.

Miraba a sus alrededores con disimulo, tratando de que nadie notara su plática sospechosa con el micrófono diminuto en uno de sus anillos y con el audífono pequeño en su oreja.

Jeongin se echó a reír —Parece que nuestro muñequito es más falso de lo que creíamos, Hyunjin.

Bufó para bajar su mano y hacerle la señal clave a Bang Chan, quién la captó. El plan empezaba ya.

Pudo observar el traje azul resaltando entre todos, caminando hacia el próximo salón. Caminó con rapidez para alcanzarlo hasta tomar la muñeca del pelinegro, quién volteó y lo miró con intriga.

—¿Necesita algo, joven Hwang? —preguntó.

Hyunjin sonrió —No me digas así, no cuando antes te despediste con mi nombre, no usemos una formalidad entre nosotros.

Felix asintió en silencio, su mirada cayendo en la mano que lo retenía. Hyunjin lo notó y lo soltó con rapidez.

—No me han pagado para halagarte o algo por el estilo, Felix. He querido decirlo porque en verdad me pareces alguien atractivo a la vista. —dijo con rapidez, como si estuviera desesperado porqué el rubio le creyera.

Desesperado porque Felix sí cayera en la trampa.

Felix sonrió —Pues lo agradezco, debo seguir saludando a los invitados, Hyunjin. —dijo ahora con más confianza.

No sabía si las palabras del peliazul eran verdad, pero el que lo siguiera y le aclarara un punto innecesario le había hecho sentir bien. Todos los halagos que le enviaban siempre eran falsos, las palabras de Hyunjin parecían reales.

Tan reales que decidió creerle a un completo extraño.

Y a pesar de creerle, esa chispa de desconfianza estaba empezando a resonar por todo su interior advirtiéndole del peligro. ¿Hyunjin sería un peligro?

—Espera, ¿podemos hablar? Quiero unos consejos para el modelaje... —murmuró. Sus mejillas se tornaron rosadas. Había planeado esto con toda su alma.

Felix lo miró con confusión, solamente sonriendo a quiénes lo saludaban cuando pasaban a su lado —¿El número uno quiere consejos de alguien ingenuo? Ahora sí que creo que te pagaron...

Hyunjin negó con rapidez —Aunque no lo creas, ser un niño en este gran mundo es difícil, necesitaré contactos y ayuda más adelante, ¿podemos ir a un lugar más tranquilo? Solo necesito cinco minutos. —acercó su mano a su propio labio, rozando su nariz con indecisión— Solo cinco minutos, Felix, por favor.

Por el audífono de Bang Chan se pudo escuchar la clara voz de Hyunjin, también por el audífono de Jeongin y Minho, quién permanecía junto a Han a las afueras del lugar. Todos escuchando la clara orden de Hyunjin, todos preparados para empezar el plan en cuanto escucharán la afirmación de Felix.

—Está bien, pero solo cinco minutos, tengo que volver a saludar a más gente. —murmuró con una mueca.

Nuevamente, todos escuchando la clara afirmación de Felix por medio del micrófono en el anillo de Hyunjin. Felix pasó su mano por su frente, permitiéndole a Hyunjin admirar aquella joya que permanecía en su dedo.

Era hora.

Cuando Felix y Hyunjin llegaron a una habitación a la que Felix los guío a ambos, Hyunjin se dedicó a echar un ojo por todo el lugar, inspeccionando salidas y ventanas, con calma por fuera pero algo histérico por dentro; porque esa habitación a la que lo había llevado sin duda no estaba en los planos que tenían.

—¿De qué quieres hablar? Aquí podremos hablar de cualquier cosa. —sonrió.

Felix se paseaba con tranquilidad por la habitación. La habitación únicamente contaba con una ventana, una cama poco creíble que fuera del príncipe de Felix, y un mueble con un espejo. Era una habitación super simple para el estilo Lee, pero era una habitación de la cuál no tenía ni idea anteriormente hasta que ahora estaba ahí dentro.

Los planos que habían tomado sobre la enorme casa, de parte de Jeongin gracias a su cargo en la policía, en la que se haría la gala no traían esa habitación. Después de doblar a la izquierda y dos veces a la derecha, entraron en medio de una abertura de un pasillo hacia esa habitación. Y, de alguna forma, Hyunjin estaba empezando a sentir temor.

Temor por fallar, temor por no haber investigado bien todo esto porque ya había fallado, había fallado en halagar como si nada a Felix y ahora había fallado en memorizar la mansión. Los Lee tenían muchas sorpresas.

—Quiero decir que eres muy ingenuo en el modelaje, sí... —murmuró. Su dedo pulgar jugando con su anillo entre sus dedos para que el micrófono se activara— ¿Una vuelta a la izquierda y dos a la derecha? Está habitación no parece ser de la familia Lee. —cambió de tema.

Necesitaba una respuesta.

Felix bufó con media sonrisa —¿Ingenuo? ¿Me crees ingenuo al traer a un completo desconocido a la habitación del peligro? —murmuró. Los ojos de Hyunjin se pasearon por toda la habitación nuevamente, calculando su siguiente movimiento, la habitación era extraña a sus ojos— En todo caso creo que el ingenuo eres tú, Hyunjin. Nadie puede entrar a esta habitación a no ser que entre por esa puerta principal. —señaló la puerta por la cuál anteriormente habían entrado— Y esa puerta no se abre sin una huella de la familia Lee, Hyunjin.

Eso lo calmó un poco, sí tenían solución para eso. Habían robado ya algunas huellas de cada Lee por medio de las copas que estaban usando esa noche y que Bang Chan luego recogía con disimulo para ir al baño y formar pequeñas copias en un material único.

El rubio terminó su recorrido justo frente de la puerta, su rostro fijo, observando con intriga lo que sucedería. Era lo más emocionante que le había pasado en toda la semana.

—¿Crees que soy ingenuo? —consultó.

Hyunjin se echó a reír, entonces ahí estaba entendiendo todo; Felix sospechaba de él. No tenía problema en eso, jugar con la situación sería algo que le encantaría.

—Creo que has tenido que pasar muchas veces por cosas sospechosas para traerme a una habitación de peligro a la primera palabra. —murmuró con risitas. Por la puerta se pudo escuchar el acceso aprobado para que se abriera— Pero así como eres de intuitivo, eres de ingenuo. ¿Crees que encerrarme en una habitación del peligro me hará detener mis pasos, Felix? Solo me diste un nuevo conocimiento sobre la mansión Lee —se echó a reír, por la puerta se observó a Bang Chan entrar para que seguido de eso todas las luces del lugar se apagaran—. Parece que nuestro diamante brilla más de lo que creíamos.

Se rió con algo diversión al escuchar el jadeo proveniente de la boca de Felix, un jadeo de dolor al ser sostenido con fuerza por Bang Chan, quién se encargó de desmayar con sutileza a Felix. Ambos chicos salieron de la habitación con rapidez, retomando el camino por el cuál tenían planeado escapar. En la base en dónde llevarían a Felix, Jeongin observaba todo con cautela, las camaras de calor le permitían ver todo el desplazamiento y claro que veía a sus amigos huir con un Felix desmayado.

Hyunjin y Bang Chan podían escuchar todos los murmullos fuera, gente asustada y aterrada por lo que pudiera estar pasando justo a sus lados. En la gran sala del centro se podía escuchar como un policía se encargaba de calmar a todos, pidiéndoles que no se movieron de su lugar. Las linternas de los policías empezaron a inundar el lugar, iluminandolo casi por completo.

A las afueras del lugar Minho corrió junto a Han hacia la mansión, el jefe de la estación preocupado por algún robo, y Minho simplemente siguiendo órdenes. No le gustaba traicionar a su pareja, pero era necesario para llevar a cabo su propio plan.

Jeongin había hackeado todo perímetro de seguridad del lugar, desactivó la red de seguridad e internet y permitió que sus amigos pudieran salir del lugar intactos. Pronto, hizo volver la luz a todo el lugar.

Los policías no dudaron en buscar por todas las habitaciones existentes rastros sobre Felix, pues el chico que resaltaba en la gala ya no estaba. Han y Minho se habían encargado de buscar por todos los lugares escondidos de la gala, incluyendo la habitación del peligro en la que Hyunjin había estado anteriormente.

—¿Esta habitación existe...? No la vi en los planos antes de venir. —murmuró Minho.

Han chistó —Los planos reales sobre todas las habitaciones escondidas únicamente se los dieron al jefe de la estación. Ustedes tenían los planos normales. —dijo sin preocupaciones.

Eso explicaba porque en el plano de Jeongin no se observó esta habitación. ¿Habían más como esta? Deberían de averiguarlo.

Jeongin habló por el audífono de cada uno de sus compañeros dando la señal de que ya podían empezar el caos, aunque realmente el caos ya estaba iniciando. Había sido buena idea pedir su descanso dos semanas antes de ese día, sin Jeongin no hubieran logrado nada.

Todos los policías se reunieron con Han en una de las esquinas de una habitación oculta. Todos confirmando que a la habitación donde fueron a buscar, Felix no se encontraba y tampoco había rastro de él.

—Lo perdimos... —murmuró Jisung, la importancia comenzando a crecer. Sus puños se cerraron con fuerza, habían perdido al diamante— Joder.

Y ahí mismo, con la indecisión y temor de haber perdido al diamante más preciado de la ciudad, ahí mientras buscaba apoyo en su pareja, Minho estaba burlándose en su cara diciéndole que todo estaría bien y que lo encontrarían, pintado de pura hipocresía.

—El diamante ya entró a la bóveda. —escuchó por parte de Jeongin— Repito, el diamante ya entró a la bóveda. Sal de ahí en cuanto puedas, Minho, te necesitamos para la siguiente fase del plan.

Su amigo sin poder responder adecuadamente, activó su micrófono y sonrió hacia su novio —Lo encontraremos, lindo, te prometo que iré a buscarlo a todos los posibles lugares en esta ciudad.

Jeongin recibió su afirmación y pronto fue a ayudar a la puerta en dónde llevaban a Felix desmayado. El plan, a pesar de haber tenido fallas, había funcionado curiosamente bien.

Tenían al diamante Lee en sus manos.