Prólogo
Hay tres pasos para una audición perfecta en la vida de Olivia Baker: mandar los nervios a la mierda, subir al escenario a demostrar todo e ignorar la cara de culo de los jueces, en este caso, de ese juez rubio qué no deja de lanzarle comentarios sobre su mala presentación.
Y en este caso, Olivia aumento un cuarto paso: insultar a los jueces rubios que critican hasta tu ropa.
Pero entonces el mundo le da un quinto paso: lamentarse fuera del auditorio porque resulta que el rubio que trataste mal era el hijo del productor de la película a la que audicionas, Joe Mckibben.
Windsor 2010, 2:30am
—Tienes una hermosa voz.
La pequeña sonrió de oreja a oreja mirando a la señora de piel morena y ojos marrones.
—Gracias Masy—la niña estaba apunto de abrazarla hasta que la puerta sonó.
Masy se acercó a abrir la puerta y la pequeña escucho la voz de un niño y una niña. Pero no llegó a verlos del todo, luego se fueron y después de unos minutos la señora regresó.
—Tu madre ya llegó a recogerte, Olivia—Masy tenía una expresión algo triste.
La pequeña Olivia se despidió de ella y salió por la puerta con la sensación de inquietud.