Introducción
No escribo estas líneas para justificarme. Ya es tarde para eso.
Tampoco busco clemencia. La vida —y sobre todo la muerte— no se maneja con indulgencias.
Esta es la historia de un operativo que nunca debió salir a la luz. Una operación que empezó con uniforme, con códigos, con órdenes… y terminó con traiciones, disparos y cadáveres. De los nuestros. De los otros. De todos.
Fuimos parte de un plan que se torció desde adentro. Un plan donde la codicia disfrazada de justicia terminó por devorarlo todo. Yo estuve ahí. Lo viví. Lo sobreviví. Y ahora, encerrado, con más enemigos que recuerdos, sólo me queda contar lo que muchos prefieren callar.
El silencio me está matando más lento que la cárcel. Por eso, escribo.
Porque si esta historia no se cuenta, será como si nunca hubiéramos existido.
Y créeme… existimos. Y arrastramos el infierno con nosotros.
Bienvenidos a Operación Fortuna.