Customize readability
Aa

Trust Me

All Rights Reserved ©

Summary

Cuando Minsoo recibe la noticia de que su hermano falleció, lo que menos espera es que su padre le ordene regresar a Seúl para ocupar su lugar. Tan pronto llega al Grupo Mon conoce a Im Joongi, un chico que a los ojos de cualquiera podría ser el hijo perfecto y de gran carisma, pero que, a puerta cerrada, demuestra ser un rival despiadado para Minsoo, quien comienza a aprender bajo su tutela sobre cómo desenvolverse en un mundo que nunca deseó. Lo que Minsoo no espera, es que después de someterse a la presión de su padre y competidor, la condición misofóbica que había logrado mantener a raya después de años de terapia, volviera a perturbar su vida ya de por sí caótica; mucho menos que al problema llamado Im Joongi, se uniera KwanSun, el hermanastro de Joongi, quien se acerca a él con una identidad falsa para pretender ser su amigo mientras lo espía con intenciones de ayudar a su hermano. La llegada de Minsoo a la vida de ellos no tendrá precedentes, pues mientras que Joongi se ve confundido por el optimismo de un chico que cree que soñar no es un desperdicio, KwanSun encontrará en él lo que jamás creyó que podría llegar a sentir: el deseo de ser amado. Confusión, traición, sueños y sentimientos a flor de piel. Un triangulo amoroso que moverá el piso de todos los involucrados.

Genre
Romance
Author
Naye Romo
Status
Ongoing
Chapters
37
Rating
n/a
Age Rating
18+

1. Tragedia

«NO SE REPORTAN SOBREVIVIENTES»

Minsoo leyó el titular de la noticia en la pantalla de su teléfono, pero aún si movió los labios no pudo emitir sonido alguno. Todo el ruido parecía encapsulado en su cabeza dentro de una capa tan fina que amenazaba con explotar y hacerle consciente de una inminente realidad.

Cuando el nombre de María, la asistente personal de su padre, se reflejó en pantalla, el móvil casi se le resbala de las manos, la bomba estaba a punto de caer en forma de unos cuantos detalles; se trataba del jet privado del Presidente Mon, quien, junto a toda su familia y su mano derecha, Kyun Tae Seob, así como la tripulación entera, se habían estrellado en un aparatoso accidente que no dejó sobreviviente alguno. Pese a que su primer impulso fue abordar un avión de inmediato a Seúl, la próxima llamada que recibió con el nombre de su padre en pantalla, lo dejó sin ánimos de abandonar su habitación durante la siguiente semana. Las instrucciones, por no decir órdenes, no podían ser más claras; debía volver a su ciudad natal y tomar el lugar que su hermano Tae Seob había dejado libre, pues su padre, con una facilidad que le dejó pasmado, demostró que poco le importaba la muerte de su primogénito y que en lo único que podía pensar era en su precioso dinero y estatus.

Como si la muerte llamando a la puerta fuera irrelevante, Minsoo no podía nombrar una sola cosa en la cual hubiese invertido su plazo de una semana para regresar. El tiempo se le había escapado de las manos con una rapidez abrumadora.

Tenía veintitrés años cuando llegó a la ciudad de Praga. Si bien la ilusión y el deseo de convertirse en un concertista de piano reconocido no había nacido de él, sino de su actual novio Woosaeng Ryu, o Ryu, como él solía llamarle, fue fácil contagiarse de la emoción de abandonar Seúl y continuar su historia de amor en un conservatorio nuevo, con paisajes distintos en las calles y un idioma que de a poco comenzó a dominar.

Fue aún más sencillo empacar sus cosas, conseguir el permiso de su padre y decirle a su novio que lo acompañaría. Lo difícil fue tener que despedirse de Iseul, el último elemento en la ecuación de tres personas y una fuerte amistad que nació en sus años de estudiante de música, donde tres chicos pianistas se conocieron durante las prácticas y se volvieron inseparables desde entonces.

El más prometedor de todos, Ryu, había decidido su camino desde que tocó el piano de cola que su madre compró con el objetivo de adornar la sala. El dinero nunca fue un problema y juró a su padre que su objetivo en el extranjero no iba más allá de conseguir su meta de ser concertista y poner el nombre de su familia y patria en alto.

Respecto a Iseul, él nunca tuvo problema con aceptar que eligió el piano porque los instrumentos de cuerda no le interesaban. Era el amor por la música lo que le llevó a estudiarla y hacer de ello su profesión incluso en la actualidad.

Minsoo se dijo que no había nada que lo retuviera en Seúl cuando su hermano era todo lo que su padre podía pedir. Y lo fue, hasta que ese maldito accidente decidió que no lo sería más.

—No quiero volver.

Los problemas en el paraíso comenzaron con esa frase al teléfono una noche fría. El viento soplaba sin piedad en las calles y un blanco espeso cubría los adoquines de una ciudad caracterizada por sus colores vivos y techos en picada.

Minsoo hizo un esfuerzo por luchar contra el nudo en su garganta y las lágrimas que resbalaban incansablemente por su rostro. Llevaba un rato desahogandose por teléfono con su novio, los servicios funerarios de su hermano habían terminado y a él solo le quedaban las memorias y un panorama desolado.

Si se detenía a pensarlo era curiosa la forma en que funcionaba su cerebro, ya que a pesar de que María lo puso al tanto de la situación, el impulso de tomar el primer vuelo a Corea del Sur se fué tan pronto como llegó; no había nadie a quien despedir ya, de su hermano solo quedaban los recuerdos que empujaba fuera de su mente. No quería pensar, no quería asimilar, y sobre todas las cosas, no quería regresar.

No era justo.

Su vida estaba en Praga junto a Ryu.

¿Por qué tenía que tomar el lugar de su hermano?

No era bueno para los negocios, para ser honestos, no le interesaban ni siquiera un poco.

Lo suyo era la música, lo suyo era vivir la vida lejos de la prisión que su difunto hermano llamaba “hogar”.

Ryu, la paciencia hecha hombre, le escuchó con el corazón y garganta hechas nudo. Y si bien sus intenciones de consolarlo y convencerlo de que lo mejor era escuchar a su padre, fueron siempre con el deseo de que Minsoo estuviera bien, para cuando se percató de lo que eso conllevaba, ya era demasiado tarde. Había una pregunta cobrando fuerza desde las sombras, una que ninguno quiso hacer e inevitablemente uno de ellos tuvo que soltar.

—¿Qué pasará con nosotros? —preguntó Minsoo.

Yo seguiré aquí —respondió Ryu sin atisbo de duda en su voz.

Pero ambos sabían que esa no era la respuesta que el otro esperaba. Y a pesar de que Minsoo insistió, su novio intentó explicarle que no era el momento de hablar de ello, que la tragedia era demasiado reciente, que aún había mucho que arreglar y sobre todo, que ellos estarían bien mientras tanto.

Ojalá Minsoo pensara lo mismo y no se sintiera tan hambriento de respuestas y de una ligera esperanza a la cual aferrarse cuando todo carecía de sentido ya.

—¿Vendrías conmigo? —La pausa prolongada le dijo lo que necesitaba—. Ya, entiendo.

No saques conclusiones apresuradas. —Más silencio y el sonido de una respiración irregular fue todo lo que obtuvo a cambio —. Está bien, te buscaré mañana después de clases. Te amo.

Ryu colgó y Minsoo sintió un nuevo dolor con un matiz diferente golpear su corazón. Primero, la pérdida de su hermano, y ahora, la posibilidad de perderlo a él también.

¿Es que nadie podía verlo?

¿Por qué nadie era capaz de llevarse su dolor, de comprenderlo?

Se suponía que Ryu entendería, él siempre lo hacía.

Y como si la vida no estuviera dispuesta a darle tregua, el teléfono volvió a sonar, esta vez con el nombre de Iseul en pantalla.

¿Cómo sigues, Minnie? —Su voz era ronca pero cautelosa al otro lado del teléfono.

—Me quiero morir, ¿eso te dice algo? —dijo Minsoo.

No lo hagas, no hables así…

—Lo siento. —Su resoplido pareció tallar la bocina con algo rugoso—. Pero odio mi vida ahora mismo. ¿De verdad tengo que irme? Ayúdame, no quiero.

Minnie.Cada una de las veces en que su amigo le llamaba por el apodo que le había puesto de cariño, Minsoo podría jurar que se sentía junto a él y no a miles de kilómetros de distancia—. Sabes bien que quiero hacerlo. Que te protegeré y cuidaré de tí una vez que estés de regreso, pero debes entender que quedarte en Praga ya no es una opción. Conoces a tu padre, por desgracia ambos lo hacemos.

No hubo más respuesta que Minsoo explotando en llanto nuevamente, su amigo no tuvo reparos en esperar el tiempo necesario hasta que el otro pareció recordar cómo respirar.

Solo será un tiempo, cariño. Ven a Seúl, hablaremos con tus padres, quizá podamos encontrar una manera de que te dejen volver después. Ellos tienen que entender.

—Ay, por favor, sabes que no es posible. Tú y Ryu… Maldita sea, estoy cansado de que quieran hacerme creer que todo estará bien. ¡No lo está! nada lo está ni volverá a estarlo. Hablé con Ryu, ¿sabes? —Su tono de voz comenzó a disminuir de a poco, de pronto demasiado avergonzado de lo que estaba a punto de confesar—. Le pedí que viniera conmigo. Tú crees… ¿que estoy siendo egoísta?

La pausa que hizo Iseul se sintió más que eterna.

¿Qué te dijo él?

—Que lo hablemos mañana, pero tú sabes lo que eso significa. No soy un idiota.

Hey, no seas tan duro con él, sabes que la competencia de verano está cerca.

—¿Y qué hay de mi? ¿Acaso no le importo?

Iseul tuvo que luchar contra su alma para no liberar el pesado suspiro en su pecho.

Claro que le importas, pero estás hablando de su futuro también. ¿No es precisamente de lo que estás culpando a tus padres ahora mismo? —Finalmente suspiró, sintiéndose incapaz e impotente—. Perdoname, no quiero hacerte sentir mal, pero por muy doloroso que sea, tienes que ser objetivo también.

—No necesito que actúes como mi conciencia ahora, no tú.

Lo sé, pero tampoco quiero mentirte y decir que apoyo una idea que probablemente lamentes después. Habla con Ryu, él te ama.

—No quiero seguir hablando.

Está bien, te llamaré más tarde.

Minsoo dejó caer su teléfono sobre la cama. El dolor parecía materializarse justo en medio de su garganta, le costaba respirar, pensar, reparar en lo injusto que había sido con su novio y mejor amigo. Tiró de sus cabellos y jadeó de pura impotencia, ya habría tiempo para disculparse por ser un cretino, ellos entenderían, tenían que entender que en ese momento, no le importaba otra cosa más que el hecho de que su padre le estaba obligando a volver a la vieja vida que ya no significaba nada, a la ciudad que no visitaba en casi tres años. Sus amigos no estaban ahí, su novio tampoco. De sobra sabía que tan pronto regresara, tendría que olvidarse de la música y sería obligado a tomar un lugar que le quedaba demasiado grande.

Pues Tae Seob Kyun, el hermano que la muerte le arrebató, fue criado para ser la cabeza de la familia. El chico perfecto al que su padre destinaba todos los elogios y atención, el único que tenía logros que presumir, grandeza que desear y cuyos pasos Minsoo jamás podría aspirar a alcanzar.

¿No fue esa la razón por la que su padre lo había dejado marcharse al extranjero con tanta facilidad? La música era lo único en lo que era bueno, lo único suyo. Le habían enviado lejos para no tener que ocuparse de él, su opinión no importaba siempre y cuando no entorpeciera el éxito de su hermano. Todo estaba escrito, Tae Seob sería el futuro CEO del Grupo Mon, y Minsoo sería un integrante más de la foto familiar.

Por increíble que pareciera, nunca renegó de su lugar, de lo poco que importaba su apellido en una ciudad de Europa que pocos conocían. Ahí era libre y vivía sin esforzarse por complacer a nadie más.

Pero ahora todo su mundo estaba a punto de cambiar.



A la mañana siguiente, el sonido repetitivo de varios mensajes en su bandeja lo sacó de la niebla de sus pensamientos; era María, contándole los detalles sobre su vuelo y la para nada sorprendente, pero sí decepcionante noticia de que ninguno de sus padres estarían para recibirlo en el aeropuerto o casa.

¿Cómo convencerse de que era un miembro importante de los Kyun? ¿Cómo creer que era un hijo amado?

Pero ella, de las pocas personas en esa enorme mansión que parecía tener una pizca de empatía y comprensión por él, se apresuró a agregar que Iseul estaría esperándolo en la sala de llegadas tan pronto su avión aterrizara en Incheon. Fue cuando se permitió sonreír, pues a pesar de que el mundo se estaba derrumbando a su alrededor, aún quedaban esos firmes pilares sosteniendo su pesada construcción tambaleándose de a poco.

«Gracias, María, te veré pronto»

Respondió antes de buscar el chat de su novio. Sentía un agujero interior que amenazaba con tragarse todos sus órganos, era la culpa después de la charla con Iseul.

MINSOO:

Mi vuelo sale el viernes a primera hora. ¿me acompañarás?

RYU:

Eso es en dos días, ¿tan pronto?

MINSOO:

Ordenes de mi padre. No tienes idea de cuánto lo odio en este momento.

RYU:

No te dejaría ir solo al aeropuerto ni aunque me lo pidieras. Terminaré pronto mis compromisos hoy, ¿quieres que te ayude a empacar?

MINSOO:

Gracias… y Ryu, sobre lo que te dije ¿Lo has pensado?

RYU:

MINSOO:

Olvídalo, no quiero saberlo. Te veré más tarde

Minsoo se las arregló para zanjar sus asuntos en el conservatorio de música, hablar con el casero de su departamento y despedirse de sus compañeros en tan solo un par de horas. Para cuando el reloj marcó las seis de la tarde, Ryu le interceptó en el patio del plantel con dos cafés calientes en mano y su maleta deportiva al hombro.

—Hola, cariño. Te traje un café —Ryu era tan solo dos años mayor que él, sin embargo, su estatura de casi un metro noventa y la paz que siempre irradiaba en sus gestos, le hacían lucir muchísimo mayor. Se inclinó para besarlo, pero Minsoo lo evitó con discreción y una sonrisa apagada mientras hurgaba en su bolsillo.

—Gracias. —Cuando finalmente encontró las toallitas desinfectantes en su pantalón, Minsoo rodeó el vaso con una de ellas. Se notaba nervioso, pero Ryu era más paciente que ninguno —. ¿Nos vamos?

El camino al departamento no resultó incómodo, pero sí fuera de lo común. Ryu no pudo evitar notar el tono apagado en la voz de su novio y la forma en cómo se esforzó por llenar los silencios que sacaran a la luz el tema que tanto se habían esforzado por resolver desde el día anterior.

Gracias a que Minsoo se consideraba un perfeccionista de sobra, las maletas estuvieron listas antes de la cena. No había mucho que llevar cuando el departamento era amueblado, además, pese a que el dinero no era un problema por el cual un chico de cuna noble tuviera que preocuparse, él prefería no tener mucho que lavar o recoger. Los espacios limpios y despejados eran su paraíso personal. El reloj no marcaba ni las diez de la noche cuando dejó un gran cuenco con estofado caliente en la mesa del centro y cruzó las piernas frente a su novio, digan lo que quieran, pero sus costumbres coreanas eran más fuertes que su instinto de estudiante europeo.

—Extrañaré la comida de aquí. —dijo Minsoo mientras frotaba sus manos que comenzaban a extrañar el calor de la estufa.

—Siempre puedes pedirle a María que te consiga lo que necesitas, tu sazón es excelente.

—Sí, pero no será lo mismo. —Desanimado, dió un sorbo a su taza ya tibia. Temblaba, pero no era solo el frío, sino que sus nervios lo estaban carcomiendo por dentro y le hacían tiritar hasta los dientes.

—Minnie. —Ryu dejó su plato vacío sobre la mesa, la seriedad en su mirada no pasó desapercibida para el otro —. Te amo, lo hago como jamás pensé que podría amar a nadie, pero sabes que no podré acompañarte ¿cierto? Al menos no por ahora.

Silencio. Minsoo bajó su cabeza para ocultar lo fuerte que mordió su labio inferior y su mirada cristalina.

—Mírame. —Ryu se colocó justo a su lado para tomar su rostro con delicadeza, y él, incapaz de mirarlo, desvió sus ojos al lado izquierdo de la habitación, ahí donde su escritorio vacío le llenaba de un sentimiento ajeno—. Por favor dime que podemos intentarlo. Iré a visitarte tanto como me sea posible, nos comunicaremos todos los días si es necesario, pero no te rindas conmigo. Yo no quiero hacerlo contigo.

Las pupilas de Minsoo temblaron mientras intentaba enfocarlo, le dolía el labio debido a la presión, pero Ryu le dió tregua a esto con un corto beso.

—¿Hablas en serio? —susurró, sus frentes estaban pegadas y podía percibir su aliento —Yo… sé que fue egoísta de mi parte pedírtelo, que sueno justo como mi padre, pero cuando hablé con Iseul y él me dijo tantas… tantas cosas. —Llenó sus pulmones con dificultad ante la amenaza de perder el control de su cuerpo —. Yo te amo, no quiero dejarte, claro que no quiero rendirme contigo.

Se abrazaron tan fuerte que el mundo desapareció a su alrededor. Había tanto que hablar, pero ninguno fue capaz de pronunciar más, no cuando sus bocas se comunicaron entre tiernos y exigentes besos que sabian a despedida. Se encargaron de grabar en su memoria cada rincón del cuerpo del otro; piel, aroma, incluso el sabor de sus lágrimas. Todo aquello a lo que pudieran aferrarse cuando estuvieran a kilómetros y kilómetros de distancia sin posibilidad de verse. Y para cuando la madrugada les alcanzó, durmieron agotados en los brazos del otro, sintiendo el calor arrullarlos y cobijarlos una última noche, hasta que la vida les permitiera volver a encontrarse.

Let Naye Romo know what you thought about this chapter!
Love this

2

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

1

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

author

por favor, que la segunda parte de la biología vea la luz del dia, algun dia 🙏🏻

3 months

Further Recommendations

The Contract Wife

Lynne: Beautiful story very enjoyable.well done.

Read Now
The Grumpy Next Door

D: I loved reading every second of this book! I couldn't stop once I started!

Read Now
The Easter Bunny

Lynne: Beautiful short story with a happy ending.luved it.

Read Now
The zatorian

Elisa_sims: I was hooked from the very beginning. It would be great to hear more about your inspiration

Read Now
An Irish Match

Elisa_sims: I really appreciate the creativity in your story. I'd love to discuss it with you sometime

Read Now
Sweet Caroline

jamiedavis1913: A heartwarming emotional read... I definitely enjoyed the characters and subjects touched within the story. Great job author.

Read Now
The Mate he couldn't have

Shiloh_Darke: I was in the mood for a quick easy read this morning and I must honestly admit, I thoroughly was NOT disappointed with this book. It was an easy read and very enjoyable. The characters are relatable, and the plot is great. Although, I think someone needs to find out exactly where the curse came from...

Read Now
SECRET BILLIONAIRE

Nermein Elkurdi : I loved the story, but what I loved most was that Clara never forgave her family, because they simply did not deserve her forgiveness. In the end, she found with Adrian the warmth and love she had always deserved.

Read Now
Fated to My Ex- Best Friend

Victoria: I liked how you described everything so clearly. It made the story very immersive. Do you plan to continue this story further?

Read Now