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My Pilot

Summary

Kim Taehyung es un tripulante de cabina marginado y depresivo, que al embriagarse en un bar de Las Vegas termina acostándose con Jeon Jungkook, quién es el ardiente piloto de su futuro vuelo y con el cual seguirá teniendo constantes roses.

Genre
Lgbtq
Author
W.G. Reyes
Status
Complete
Chapters
31
Rating
5.0 2 reviews
Age Rating
18+

La zorra de los aires

Nota: Publiqué este libro por primera vez en 2022 en Wattpad, tiene errores de ortografía y redacción que actualmente estoy corrigiendo para publicarlo en Amazon. Sin más que decir, espero les guste leerla tanto como yo amé escribirla.



La zorra de los aires. 

La perra de los capitanes.

¿A quién se la chupó para estar en este vuelo hoy?

Son crueles comentarios que escapan de aquellas afiladas lenguas a su espalda. Quizá el personal aéreo de Seoul Airlines jamás lo olvidará. El pobre Taehyung quisiera creer que es por envidia, pero aun cuando ha tratado de grabárselo en su cabeza durante sus dos largos años como tripulante de cabina, sigue sin creerlo; puesto que ellos tienen razón. El anhelar algo no te hace estar preparado para ello, y para él fue agitado en una mente juvenil a un sueño para escapar de todo aquello que le atormentaba; sin saber que su desesperada decisión únicamente lo empeoró.

—Feliz día, cuida tu salud —repite Taehyung una y otra vez, en forma de despedida al ver salir a los pasajeros, uno por uno, por la puerta principal de la aeronave —. Disfruten su visita.

Sonríe mostrando su perfecta dentadura, la cual realza sus delicadas facciones, dejando encantados a todos los que voltean a verle.

Al cabo de un rato, cuando el último pasajero desaborda, toma su equipaje con rapidez del compartimiento superior derecho y abandona el avión, para seguir a la multitud con la sola intención de librarse del resto de tripulantes aun dentro y así tener un poco de paz mental.

Con pasos apresurados pasa el área migratoria, aduanera y posteriormente la salida, esperando que aquel insufrible sofocamiento abandone su pecho de una vez por todas, sin embargo, ha olvidado un pequeño gran detalle.

Debe compartir el autobús que lleva a los tripulantes de cabina al hotel.

Habría tomado un taxi de no ser porque, la mayoría del grupo con el que compartirá dicho transporte ya se encuentra afuera, y cuando él hace acto de presencia, todos le miran al mismo tiempo, logrando tornar más incómodo el ambiente. Unos regresan su vista y siguen en lo suyo, como si no hubiera sido nada importante; otros ruedan los ojos y empiezan a cotillear entre ellos, quejándose que les tocará estar en el mismo hotel con el ofrecido y cualquiera.

Taehyung muere de hambre tras no haber probado nada en todo el vuelo, sin embargo, ante los malos comentarios todo ese apetito se esfuma, pese a haber muchas tiendas de variada comida cerca que tientan con un exquisito olor.

Como método de defensa, toma sus auriculares y los empareja con su celular para simular estar en su mundo, pues ni siquiera tiene una remota idea de que música escuchar en ese momento y sinceramente no quiere escudriñar entre su deplorable estado de ánimo.

Tras una hora de camino en aquella agitada ciudad, llegan alPalladio,unlujoso y popular hotel ubicado en la cercanía del aeropuerto de McCarran, Las Vegas.

Como ya es rutinario, todos acuden al mostrador principal, para empezar a tomar las reservaciones correspondientes que la aerolínea hace para ellos. Taehyung permanece callado al final de la línea, enfocándose en ignorar el bullicio de sus indiferentes colegas. No le sorprende que, al llegar su turno de recibir la llave, las mejores habitaciones se hayan agotado, dejándole la última reserva en una suite normal a él solo, lo cual previó desde que se vio como número impar entre ese grupo de diez tripulantes.

Siempre es igual.

Todos quieren tener una pareja de habitación, menos a Kim Taehyung.

Con resignación el pelinegro sube a su habitación. Deposita su equipaje sobre el piso, para hurgar con comodidad sus pertenencias y así sacar ropa suficiente para un cambio.

Su primera parada es el cuarto de baño, lugar en el que se asea sin prisa. Al haber acabado sale de allí, notando los escasos rayos naranja que se cuelan entre la delgada cortina que cubre la ventana principal, la cual se toma la molestia de descubrir para tener una mejor vista de la metrópoli.

La luz del día casi ha desaparecido por completo, trayendo consigo un bello arrebol, paisaje que lo hace suspirar amargamente.Solo por simple impulso, toma una fotografía, la cual admira un par de segundos con una sonrisa plasmada en su rostro, una que se esfuma paulatinamente.

Taehyung quisiera poder enviarla a alguno de sus familiares o amigos para compartir un poco de sus experiencias en lugares populares gracias a su trabajo de ensueño, pero no tiene alguien con quién hacerlo.

Publicarlo en internet no tiene sentido, ya que luego de su desliz hizo desaparecer todas sus fotos, dejando vacío cada perfil de cada red social, pareciendo así un fantasma de la web, o como a él le gusta llamarse, un saco vacío, existiendo porque no puede morir.

Presiona su puño y apaga la pantalla de su celular para agachar la cabeza, con un tortuoso pesor en su pecho y sus lágrimas amenazando con salir de sus ojos.

Siempre es lo mismo.

No importa en cuantos lugares diferentes esté, no pertenece a ninguno.

—A la mierda —masculla con impotencia.

Arroja su móvil a la cama individual y rebusca entre las prendas de su equipaje aun en el suelo algo decente.

—Estoy en las malditas Vegas.

Trata de consolarse a sí mismo antes de llegar a tener un ataque de ansiedad por culpa de los crueles pensamientos que atraviesan su cabeza.

Una vez escuchó una frase que decía:si no te gusta tu vida, cámbiala.Para Taehyung fue y sigue siendo una menuda estupidez, ya que no todos tienen la posibilidad de llegar a transformar su desdichada existencia, sin embargo, la tomará esta noche. La tomará con la simple intención de emborracharse hasta quedar inconsciente.

Sin pensarlo mucho, sube a un taxi que le lleva a un casino lo suficientemente cerca del hotel para no perderse, y lo suficientemente lejos para no encontrarse a ningún compañero de trabajo.

Al entrar al dichoso sitio, no puede evitar tomar un par de fotos, ya que su ambientación es muy elegante y a la vez callejera, como si la temática y su música les estuviera diciendo, gasten como millonarios, pero diviértanse como perras pobres; y claro que así planea hacerlo.

Sin pudor toma asiento frente a la barra construida a base de una mezcla de madera barnizada y cristal.

Lo primero que sus orbes negros captan es la infinidad de botellas de todo nombre y tamaño ubicadas en la repisa frente a él, las cuales resaltan por las luces brillantes que dan directo hacia ellas. Esto hace que el apetito de Taehyung por probar alcohol aumente.

Su primera orden es un shot de vodka escocés, el cual prueba de a poco con inseguridad, arrugando su seño ante el intenso amargor de la bebida deslizándose terriblemente lenta y fogosa por su seca garganta.

—Maldición —se queja por lo bajo.

Su mente no puede evitar mostrarle viejas memorias de su primera vez probando alcohol a escondidas, y como su madre lo castigó por ello luego de gritarle cosas que jamás le debes decir a un hijo, a menos no por una simple curiosidad u error.

Cualquier persona daría las gracias por los castigos de sus padres, pues estos casi siempre son para guiar por el buen camino. Pero este no es el caso de Taehyung, quien presiona sus puños antes de tomar el vaso y beber el resto de líquido de un solo trago.

Suelta un largo y ronco suspiro con los ojos apuñados, intentando disipar el calor infernal que desciende en su interior.

Su respiración se vuelve agitada, pero eso no le impide sonreír descaradamente, pues sabe que ya nadie puede manipular su vida, a menos no de esa forma. Así que animoso, pide un vaso de whisky, luego un brandy, una margarita y otro par de tragos más, hasta volver a iniciar su ronda, con la vista perdida, sin poder saciar su sed o, mejor dicho, sin poder librarse de la tristeza.

La embriagues casi logra consumirlo por completo, sin embargo, no es lo suficientemente tóxica como el nudo en su garganta al reprimir su llorar, ahogando sus penas con licor caro, decisión de la que seguramente se arrepentirá más tarde, tal como se arrepiente de haber dado su cuerpo a cambio de un buen puesto laboral.

Su lucidez casi se nubla por la necesidad de disociarse para olvidar el dolor. Pero no lo hace por el crujir de los nudillos de un hombre a la par suya, quien ha apretado con demasiada fuerza su puño.

Con curiosidad, Taehyung asoma su vista para espiar el celular del desconocido, notando que está teniendo una discusión por chat, con alguien agendado como,My little mochi.

—No le ruegues —se queja sin pensar, atrayendo la vista del hombre junto a él —. Olvídate de esa perra manipuladora —escupe, arrastrando sus palabras. El rubio a su lado únicamente muestra una mueca de incredulidad —. Todos son iguales. La única mierda que buscan es sexo con alguien oportuno.

—¿De qué demonios hablas? —masculla el extraño.

—¿Yo? De tu relación tóxica —sonríe burlesco para dar otro trago a su bebida, más ebrio que sobrio.

—¿Ah sí? —sonríe con malicia —¿Qué sugieres que haga? ¿Mandarlo a la mierda y acostarme con quién se me ponga en frente esta noche? —resopla con burla.

—¿Y por qué no? Hasta yo podría ser un candidato.

—¿Por qué razón? —arruga su seño totalmente confundido y molesto.

El pelinegro únicamente encoge sus hombros con simpleza antes de dar una respuesta.

—Porque también busco solo sexo y un buen récord laboral —escupe con ironía, soltando luego una risa a medias que se esfuma pronto —. Al final de cuentas, es lo que te hace flotar como la mierda en esta corrupta sociedad —sonríe nuevamente poniéndose en pie —. Al final del día, escogemos fingir ser libres a pesar de estar hundiéndonos —masculla.

—¿A qué te refieres? —es lo único que articula, pues cada palabra que sale de la boca de dicho pelinegro, solo logra plantarle más dudas en su atormentada mente.

—Me refiero a que iré a la maldita pista a mover mi cuerpo como una puta barata y fingiré ser libre al menos por esta noche —ríe animado antes de marcharse gritando y bailando para así unirse a la multitud en la pista.

De esa forma deja al rubio completamente extrañado, pero más que eso intrigado.

Taehyung mueve su cuerpo con profesionalismo y sensualidad, al ritmo de la música obscena que retumba en el lugar.

Sus gestos definitivamente son una maravilla erótica para cualquiera que pueda llegar a verlo. Y la forma en la que su parte inferior muestra el perfecto balance entre firmeza y soltura es algo que al hombre de la barra logra embobar.Sin que pase mucho tiempo, dos chicas de vestimenta ostentosa se acercan al pelinegro, con la intención de bailar muy pegado a él, bajando y subiendo con lujuria en contoneos, no reprimiéndose de utilizar sus manos para ir más allá de lo que cualquiera permitiría, y ese hecho únicamente le saca una sonrisa al chico que están restregando.

El celular del desconocido vuelve a vibrar, al revisarlo, son más mensajes de ese número que le reclama e insulta por cosas absurdas.

Harto y ya dolido por tantas peleas a lo largo de los años, el rubio apaga la pantalla de su celular y da un buen trago a su Whisky. Niega con su cabeza antes de avanzar a la pista de baile. Con descaro aparta a una de las chicas de antes, para tomar de la cintura al pelinegro y arrastrarlo al medio de la multitud.

—Pareces saber muy bien como fingir ser libre —articula cerca de su oído, haciendo a Taehyung sonreír.

—Es porque llevo años tratando de huir.

—¿Ah sí? —el menor asiente.

—Te daré un espóiler —arrastra las palabras —. Nunca vas a escapar realmente —suelta una risilla y se tambalea un poco —. Pero es divertido tratar de engañar a tu mugre cerebro.

—Ya veo.

Los oscuros ojos del rubio recorren disimuladamente el cuerpo ajeno, levemente perlado en sudor, pero no lo suficiente para que su ropa se pegue a su piel. Esto lo hace lucir bastante atractivo y masculino a su forma, por lo que el mayor no puede evitar resoplar ante sus confusos pensamientos, acompañados de deseo.

—¿Por qué no me enseñas como fingir ser libre?

Los ojos ajenos se posan sobre los suyos, destacando un brillo particular, que el rubio no sabría decir si es por la poca lucidez a causa del alcohol en su sistema o quizá lágrimas amenazando con salir.

El pelinegro no dice más, solo posa su mano firmemente en la nuca del mayor con una sonrisa pícara y particularmente cuadrada, que logra embobar al otro.

Su siguiente movimiento es contonearse hasta abajo, deslizando su mano a lo largo del pecho del rubio, por encima de la ropa, deteniéndose en la hebilla de su cinturón antes de volver a subir. Ante este gesto, el mayor resopla, con su cordura nublándose de a poco, permaneciendo concentrado únicamente en ese hermoso desconocido, hasta que detiene sus movimientos con una sonrisa burlesca.

—¿Te doy otro espóiler? Si te quedas allí parado como mástil, no vas a poder fingir ser libre.

El agarre en su nuca se afloja, pero antes que el contacto se pierda, el rubio lleva su mano sobre la ajena, reacomodándola en su sitio.

Suelta un resoplido antes de empezar a moverse de forma provocativa, ocasionando nuevamente esa sonrisa cuadrada en el rostro del pelinegro, quien no tarda en acompañar sus movimientos al ritmo de la música.

Al igual que las chicas de antes, el rubio aprovecha el baile para tocar de más el cuerpo ajeno sin que al menor parezca importarle.Aquello continúa hasta que la sucia canción acaba, con ambos pegados el uno al otro, casi rosando sus labios.

El rubio se permite darle otro rápido vistazo, concentrándose en la cercanía de sus partes inferiores y no puede evitar sucumbir ante la tentación de alzar un poco su pierna derecha y rozar la virilidad de Taehyung, el cual suelta un sonido lascivo similar a un gemido que hasta a él logra sorprenderle.

Esa es la gota que derrama el vaso.

—Ven a mi habitación y olvidémonos de los problemas por esta noche.

El mayor estando en sus cinco sentidos, jamás habría pronunciado esas palabras a alguien que no fuera su novio, sin embargo, se encuentra exhausto de las peleas sin sentido, cada vez más frecuentes, y de nunca parecer suficiente para causar la mínima felicidad en la persona que ahora duda amar, que prefiere olvidarse de todo, aunque sea por una maldita noche, sin importar si se arrepentirá en el futuro.

---

Con decisión el rubio desconocido, conduce bajo la luz de la luna, hasta llegar al lujoso hotel, el cual Taehyung trata de ignorar, ya que es el mismo en el que se hospeda él y el resto de la tripulación. El mayor detiene el vehículo en la entrada y baja para abrir la puerta al pelinegro, quien sin poder evitarlo sonríe ante el gesto.

—Demasiada formalidad para alguien que me la va a meter sin conocerme —arrastra las palabras, un poco tambaleante.

—La gracia está en meterla con modales.

Taehyung ríe.

—Es un falo muy fino.

—Claro, ahora estará dentro de ti y el otro año quién sabe, tal vez de un discurso en laONU.

Esta vez Taehyung suelta una carcajada, una que contagia al rubio.

Mientras suben el elevador y pese a todo el alcohol en su sistema, el pelinegro no puede ignorar el nerviosismo en su pecho que amenaza con explotar su corazón, ante el simple pensamiento que pueda haber alguno de sus compañeros rondando por allí.

Trata de borrar ese sentimiento repitiéndose“qué más da, sus comentarios pueden irse a la mierda”.Aunque muy dentro suyo, sabe que aquello es una descarada mentira.

Ambos ingresan a la lujosa habitación del desconocido, y Taehyung no puede evitar pensar que aquel rubio que lo va a follar quizá trafique órganos, aunque considerando sus ganas de vivir, aquello es un ganar o ganar para él.

—¿Quieres agua o algo?

—Al grano chico extraño.

—Jungkook —Taehyung le mira con confusión —. Mi nombre es Jungkook.

—Al grano, Jungkook —ambos sonríen.

El rubio, toma entre sus brazos a Taehyung, el cual, suelta un chillido al ser alzado de pronto, pero se aferra a los brazos del otro, gustoso y sintiéndose extrañamente protegido.

Jungkook deposita al pelinegro sobre la mullida cama de sábanas blancas y tan pronto esto sucede se adelanta a devorar sus labios con necesidad, ya que desde que lo vio, no pudo evitar tener la curiosidad de besarlo; y vaya que son deliciosos esos belfos. Es una mezcla entre dulce y amargo muy bien esponjado y tibio que recibe su boca con los brazos abiertos.

Las comisuras de Taehyung se empapan ante la humedad del beso, pero eso no detiene al mayor, quién ya explora el interior de la boca ajena, sin piedad, haciendo soltar uno que otro gemido ahogado al pobre muchachito que lucha con su propia respiración, lo cual, es como música para los oídos de Jungkook, quién no pierde tiempo y empieza a recorrer con sus manos el cuerpo del menor, no teniendo pudor alguno.

—J-Jungkook.

El de cabellos negros se separa con su respiración agitada y sus mejillas teñidas de un fuerte carmín.

—Lo lamento, creo que fue demasiado para ti.

Sonríe ante la poca resistencia del hermoso chico, al cual, vuelve a besar cortamente.

Poco después, su boca baja hasta el cuello ajeno para devorarlo a su antojo, a la vez que desabrocha los botones de su camisa de seda en color vino.

—Na-ah —Taehyung vuelve a jadear, presionando las sábanas, al sentir como el rubio le deja una que otra marca cerca de su clavícula —J-Jungkook.

—¿Otra vez? —hace una pausa, para mirarlo directo a los ojos con una sonrisa maliciosa —. Si continúas llamando mi nombre de esa forma, me veré en la obligación de penetrarte de una vez por todas.

El pelinegro cierra sus labios y traga grueso sin apartar la mirada de Jungkook, quién amplía su sonrisa, para continuar dejando besos húmedos en la clavícula ajena, hasta llegar a su lugar preferido en los chicos, un par de botones rosas que profana en tanto su lengua hace contacto con el primero y su mano pellizca el segundo, esto ocasiona que la espalda de Taehyung se curve, y un gemido se ahogue al colocar el dorso de su mano sobre su boca.

La lengua del mayor continúa moviéndose en círculos, empapando bien la zona, entonces comienza a succionar con esmero, a la vez que sus manos de deslizan más abajo, deshaciéndose de las prendas inferiores que cubren al chico que muerde su mano, tratando que los sonidos lascivos se escuchen más bajos.

Los belfos de Jungkook por fin se separan del pecho del chico, para poder terminar de sacarle el pantalón, y posteriormente la ropa interior sin mucho problema, dejando al descubierto su notable erección, la cual lo hace sentir orgulloso, pues solo han sido un par de roces.

Sin lugar a dudas, el cuerpo de Taehyung es una maravilla, pues es tan delicado como firme y masculino.

El susodicho se remueve un poco denotando su vergüenza, así que, Jungkook decide emparejar las cosas, quitándose sus prendas lentamente, con tal morbo que haría correrse a cualquiera de carne débil.

Un jadeo de sorpresa escapa de los labios del pelinegro al observar el imponente cuerpo desnudo del hombre frente a él.

El rubio vuelve a acercarse abriendo de forma sutil sus piernas, las cuales había cerrado cuando le dejó al descubierto.

Con cuidado se posiciona en el medio para volverlo a besar, subiendo de a poco la intensidad, hasta que cree conveniente meter su lengua en el interior del chico y este nuevamente ahoga un par de quejidos.Cuando Jungkook siente que ha empapado las comisuras ajenas a causa de la humedad del beso, dirige el primer dedo a la boca rosa de Taehyung, quién entendiendo el mensaje, empieza a chupar, dejando la mayor cantidad de saliva posible.

—Joder —susurra el mayor.

Cierra sus ojos, para meter el segundo dedo y posteriormente el tercero, empezando a masajear su duro miembro, sin poder evitarlo, puesto que necesita estar dentro de ese niño ya o la locura lo podría consumirlo.

—Suficiente —indica retirando su mano de la boca ajena para besarlo otra vez, degustando a la perfección la saliva que remoja sus labios.

El primer dedo entra en el interior de Taehyung, este se tensa levemente tratando de ignorar el escaso dolor, sin embargo, esto se le hace imposible cuando el segundo dedo irrumpe dentro de él, haciendo que corte el beso, para poder morder sus labios y apretar las sábanas con firmeza.

Jungkook vuelve a sonreír y opta por besar la mejilla del menor, quién se remueve ante sus lentos movimientos en círculos y de tijera, estratégicos para expandir la zona.

Cuando cree que es suficiente, introduce el tercer dedo y es entonces que Taehyung suelta un gemido lastimero, a la vez que vuelve su vista suplicante al mayor, pidiendo que sea más suave.

—Estoy siendo tan gentil como puedo, pequeño.

Jungkook susurra para besar su cabello y posteriormente su cuello, dejando quietos sus dedos un momento, esperando a que Taehyung se excite un poco más con sus caricias.

Un suave gemido da luz verde, así que continúa su afán de expandir la zona para penetrarlo de una vez por todas ya que su erección se ha vuelto dolorosa, sin embargo, un nuevo sollozo y que Taehyung aferre sus manos a su brazo por primera vez, le hacen saber que ha encontrado un curioso lugar dentro.

—N-No te detengas —lloriquea, haciendo a Jungkook jadear ante el asombro.

Sus movimientos se vuelven más rápidos, ocasionando que el chico tiemble gustoso, soltando varios gemidos sin reprimirse, a tal punto que empieza a masajear su miembro.

—Ni se te ocurra.

El rubio relame sus labios, para tomar el miembro del pelinegro y empezar a masturbarlo por su cuenta, hasta que Taehyung le clava las uñas en el brazo a Jungkook, quién gruñe gustoso, sintiendo como el semen tibio cae en su mano, acompañado de un fuerte gemido de parte del menor.

—Maldición —vuelve a gruñir sin poder esperar más.

Estando en medio de las firmes piernas del hermoso pelinegro, alinea su miembro en la entrada y sin darle tiempo para recuperarse de su exquisito orgasmo, empieza a entrar.

—E-Espera ah —Taehyung se tensa, pero Jungkook continúa su intromisión —. Duele —solloza, presionando las sábanas. Por su parte el rubio le da cortos besos en su mejilla en señal de disculpa.

—Sostente de aquí —indica tomando sus manos para colocarlas detrás de su cuello —. Aguanta un poco —jadea empujando su miembro hasta llegar a la mitad.

—A-Ah —Taehyung vuelve a sollozar, pero esta vez las tibias lágrimas empiezan a empapar su mejilla, por lo cual hunde su rostro en el cuello del mayor, y araña su espalda en busca de disipar el dolor.

Definitivamente acostarse con un completo extraño tras no haber fornicado durante dos años a causa de un trauma no ha sido la mejor de sus ideas.

—Solo un poco más —gruñe, guardándose el comentario de lo estrecho que es el chico y lo bien que se siente invadir dentro suyo —. Joder.

Jungkook gime gustoso cuando entra por completo.

Cierra sus ojos dejándose envolver por las tibias paredes del pelinegro, esperando un momento para que Taehyung se acostumbre a su considerable tamaño, pero los sollozos de este le hacen abrir sus ojos.

Con preocupación aleja al pelinegro de su cuello, descubriendo sus ojos enrojecidos y sus mejillas empapadas de lágrimas, lo cual le resulta excitante, pues su rostro es malditamente hermoso, sin embargo, sabe que no es lo correcto, así que se debate la idea de sacar su miembro, pero las palabras que pronuncia Taehyung le dejan boquiabierto.

—No te detengas —suplica.

Esa frase es suficiente para que Jungkook estampe un profundo beso en los belfos ajenos y empiece a mover sus caderas con necesidad.

Su miembro lubricado y duro entra y sale una y otra vez provocando un doloroso placer. Sus manos sostienen con rudeza las caderas del pelinegro, para ir lo más profundo posible.

Los gemidos resuenan en la habitación, al igual que el chapoteo y los golpes de la cama contra la pared, como una dulce melodía para sus oídos, aumentando la excitación en sus cuerpos sudados y calientes.

Taehyung libera una de sus manos del cuello de Jungkook para masajear su miembro con necesidad, pero el mayor toma control nuevamente, quitando su mano para masturbarlo por su cuenta, entonces los gemidos del pelinegro se vuelven más fuertes y entre cortados, hasta que se detienen para volverse un sollozo, cuando el semen sale nuevamente de su miembro y solo bastan unas estocadas más, para que Jungkook se corra también, así los gemidos dan paso a los jadeos de ambos chicos, quienes se miran fijamente, para volverse a besar, con tal pasión que un hilo de saliva se forma entre ellos cuando se separan.

Taehyung es el primero en caer rendido, y suelta un último sollozo cuando Jungkook finalmente saca el miembro de su interior, para acostarse junto a él, totalmente agotado, pero encantado.

Sin ánimo de limpiarse aún, el rubio cubre a ambos con una sábana y deposita un casto beso sobre la frente del chico somnoliento a la par suya.

—Has estado increíble niño.

—Taehyung.

—¿Eh?

—Mi nombre es Taehyung —arrastra las palabras, antes de caer profundamente dormido.

—Estuviste increíble, Taehyung.

Jungkook, lo envuelve en sus brazos, aspirando el exquisito olor a champú en su sedoso cabello lacio. Minutos después sin siquiera quererlo, también es vencido por el cansancio y el sueño.

---

Los ojos de Taehyung se abren con pesar, sintiendo su cuerpo entumecido y como si un camión le hubiese pasado encima.

Para su sorpresa, no tiene la resaca que esperó tener cuando se propuso beber hasta la inconsciencia, más bien un tortuoso dolor en su parte trasera es lo que le molesta. Mientras analiza la situación algo, o mejor dicho alguien se remueve a la par suya atrayendo su vista, es entonces que, al ver la cabellera rubia entre las sábanas, los recuerdos de la noche anterior le caen como balde de agua fría y el percatarse de la luz del día entrando por la cortina de la habitación solo lo empeora.

—Maldita sea, el vuelo —masculla levantándose de prisa, pero cae tan pronto da un par de pasos debido al dolor en su parte baja —. Hijo de puta y su miembro del tamaño de los sueños y esperanzas de un kínder completo.

Se queja por lo bajo, para tomar su ropa del piso y ponérsela a toda prisa, además de guardar el celular en su bolsillo.

Cuando finalmente termina, le da una última mirada al apuesto rubio, sintiéndose culpable, no sabe si por acostarse con él, siendo un total desconocido, o por dejarlo sin decir una sola palabra.

—Joder Taehyung, eres una puta. Perdóname desconocido Jungkook.

Es lo último que dice para salir de allí con prisa.

Sube al elevador y marca su piso. Al llegar a su habitación, guarda lo poco que ha sacado en su maleta.

Apenas teniendo tiempo, mete su cabeza en el lavamanos, y envuelve su cabello en una toalla mientras se coloca el uniforme de terno rojo, más una mascada del mismo color, camisa blanca y zapatos negros. Al finalizar pasa un peine arreglando su cabello húmedo y corre fuera del hotel donde se supone que debe estar el resto de tripulantes, pero al igual que el transporte, ellos brillan por su ausencia.

Nuevamente Taehyung maldice mentalmente.

Por suerte divisa un taxi en la cercanía, solo basta alzar su mano para que se estacione junto a él y le permita subir. El chofer le lleva rápido al aeropuerto, allí nuevamente el pelinegro corre como si le fuera siguiendo algún espíritu, incluso se gana las miradas del personal migratorio y de seguridad, pero por primera vez no le importa y solo se detiene hasta llegar a su puerta correspondiente.

Un suspiro de alivio emerge de su garganta al ver que el abordaje aún no ha iniciado.

—Buenos días —saluda a la agente de tráfico aéreo —. Kim Taehyung —muestra su carnet.

—Buenos días —la castaña le sonríe e indica donde está el escáner, Taehyung comprende al instante y escanea su carnet —. Vienes justo a tiempo, el abordaje empezará en breve.

—¿El resto está dentro? —ella asiente —. Gracias.

Si hay algo que el pelinegro detesta es ser el último en llegar, ya que atrae miradas y eso le incomoda, pues sabe que luego de observarlo empiezan a cotillear cosas repudiables sobre él, cosas que son ciertas.

Sin más remedio, se adentra al avión, el cual, para su suerte, es unBoeing 767. No es un secreto que él ama los aviones grandes y estar en ese de dos pasillos, le hace sentir de mejor humor, pese a las miradas desaprobatorias del resto de sus compañeros, que le hacen incomodar.

Trata de ignorarlos, mientras coloca sus maletas en el compartimiento correspondiente, sin embargo, le resulta difícil pues los murmullos ajenos son audibles, a menos hasta que una voz masculina irrumpe el bullicio.

—Buenos días.

Todos le sonríen y devuelven el saludo, en especial las chicas, pero Taehyung simplemente arruga su seño pues esa voz le resulta conocida, es entonces cuando voltea, quedando boquiabierto al ver a ese rubio al que le arañó la espalda la noche anterior mientras lo hacía suyo, vestido como capitán.

—¿Qué mierda? —susurra.

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