Siempre Estuvo Aquí

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Summary

> Él se fue sin decir adiós. Años después, volvió. No como aquel niño que alguna vez le prometió volver... Sino como el chico que entró a su apartamento buscando un lugar para dormir. Ji-Yeon no sabe que él guarda recuerdos que ella enterró. Ni que entre cajas sin abrir y días grises, volverá a sentir el calor de un “yo estuve aquí… siempre”. Esta no es una historia de amor a primera vista. Es una historia de reencuentros, de heridas, de silencios compartidos. Y, tal vez, de un "te elijo hoy, mañana… y todos los días". > “¿Está lista para recordar al chico que prometió olvidar?”

Genre
Drama
Author
Yesi S.R.
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

•1♥️

Me desperté con un sobresalto en el sofá de la sala, la luz del sol me golpeaba directamente en los ojos. Me cubrí la cara con la almohada, intentando recordar qué día era y qué hora era. Pero antes de que pudiera pensar con claridad, escuché los golpes en la puerta.

—¡Ji-Yeon! ¡Despierta! ¡Ya es tarde!—, gritó Hye-Rim.

Me senté en el sofá, me froté los ojos y miré a mi alrededor. La sala estaba en un desorden total, con cajas y latas de cerveza esparcidas por todos lados. Mi maquillaje estaba desparramado por la isla de la cocina, que estaba llena de ropa, vestidos y zapatos. El olor a cerveza y maquillaje impregnaba el aire.

—¿Qué pasa? ¿Qué hora es?—, pregunté con una voz aún dormida.

—Son las 9:30—, respondió Ga-Ram.

—¿No te acuerdas que hoy íbamos a salir?—, preguntó Hye-Rim.

Me reí y abrí la puerta. Mis amigas entraron en el apartamento, mirando a su alrededor con curiosidad.

—¿Qué pasó aquí?—, preguntó Eun-Bi, señalando el desorden de la habitación.

Me encogí de hombros. —No tuve tiempo de limpiar. Estuve practicando maquillaje hasta tarde.

Ga-Ram se acercó a mí y me olió. —¿Bebiste anoche?—

Levanté las manos en un gesto de defensa. —¡No! ¡Claro que no! ¿Quién dijo eso?—

Hye-Rim y Eun-Bi se rieron. —No necesitamos decirlo—, dijo Hye-Rim. —El olor a alcohol es bastante evidente, además las latas de cervezas que hay aquí te delatan.

Me reí y me senté en el sofá. —Bueno, tal vez bebí un poco. Pero no mucho, lo juro.

Mis amigas se sentaron a mi lado, sonriendo. —Bueno, no importa—, dijo Hye-Rim. —Lo importante es que estás despierta y lista para salir.

Sonreí y me levanté del sofá. —¡Vamos! ¡Estoy lista para salir y divertirme!—

—No no—, escuchamos que Eun-Bi habla. —No piensas salir a la calle así o si?—, Dice mientras me mira de pies a cabeza.

Yo también lo hago ya que no entiendo de que se están riendo, y cuando lo hago me doy cuenta. —¿Porque traes puesto un vestido de abuelita?—, Pregunta Ga-Ram burlona.

—¿Y porque tienes ese maquillaje tan... Feo?—, Sonríe Hye-Rim.

—Feo es poco todavía, eso está horrible—, Termina de decir Eun-Bi, mientras no aguanta la risa.

—¿Se burlan de mí?—, pregunto mientras las miro reírse.

—No, claro que no—, dice Ga-Ram.— ¿Pero, por qué traes puesto eso y con ese maquillaje?—

—Estaba practicando, ¿Ok?—, digo rápido.

—¿Practicabas como hacer un maquillaje feo? Se ríe Hye-Rim.

Todas nos reímos y yo las fulmino con la mirada. —Ayy con ustedes no se puede—, digo y me levanto del sofá.

—Ya, vete a ducharte que después tenemos que salir—, me lo recuerda Ga-Ram, mientras las otras dos aún se ríen de mi maquillaje.

Me dirijo hacia mi habitación para cambiarme de ropa y ducharme. Anoche estuve hasta muy tarde practicando una nueva técnica de maquillaje, y después me puse a tomar unas cuantas cervezas. Supongo que eso explica el porqué del desorden y el maquillaje.

Sonreí al verme en el espejo de mi tocador. —Realmente está horrible este maquillaje—, digo

El maquillaje estaba corrido, mis labios estaban mal pintados, y para completar, el vestido estaba todo arrugado y feo. Después eché un vistazo en mi alrededor, para ver si aquí no había hecho algún desastre también. Pero no todo estaba en su sitio, la cama estaba muy bien tendida, mis libros y maquillajes los pocos que quedaban allí, estaban todo en su lugar.

—Al menos aquí no pasó nada—, digo orgullosa, y luego salgo para ir al baño a ducharme.

Entonces, antes de que entrara al baño que estaba justo al lado de mi habitación, veo a mis amigas juntar algunas latas de cervezas que había tirados en la sala, al igual que mis maquillajes y vestidos. Y sonrío, desde que llegué a Seúl he sido un desastre, y ellas siempre estaban para ayudarme.

Entre al baño y me duché, sacando todo tipo de maquillaje que hubiera en mi rostro, y después salí hacia la sala.

—Ahora sí pareces Ji-Yeon—, dice Eun-Bi quien está sentada en el sofá con Ga-Ram y Hye-Rim.

Yo sonrío y voy hacia la nevera por algo de agua.

—¿Antes no era Ji-Yeon?—, pregunto curiosa.

—No, claro que no—, dice Hye-Rim sonriendo. —Cuando nos abriste la puerta eras una señora de unos 30 años con un maquillaje muy mal hecho.

Yo también sonrío, ya que no puedo evitar reírme de mi propio desastre.

—Ví que limpiaron un poco aquí—, digo mientras miro a mi alrededor, todo estaba mucho más ordenado, nada más quedaban unas cuantas cajas.

—Sí, pero lo que me pregunto ahora es... ¿Por qué aún no has desempacado todas tus cosas?—, pregunta Hye-Rim, mientras observa unas cuantas cajas selladas, que están ahí en la sala.

—Ah bueno eso—, digo mientras me siento en el sofá con ellas. —Es porque no he tenido tiempo, creo que las pondré todas en la otra habitación.

—Hoy hace exactamente dos meses desde que te mudaste aquí, ¿Y todavía no has desempacado todo?—, sonríe Eun-Bi.

—Y no digas que es por falta de tiempo, más bien es por flojera—, agrega Ga-Ram.

—No es cierto—, trato de defenderme. —Todas saben que siempre ando muy ocupada con el tema de la academia y eso.

—Solo tienes que ir tres días de la semana y un sábado a esa academia, así que esa no es una buena excusa—, sonríe Ga-Ram.

—Tienes todos los martes y viernes libres, en uno de esos días tienes que hacerlo—, agrega Hye-Rim.

—Ayy está bien, lo haré el próximo martes—, digo al ver que todas insisten con lo mismo de siempre.

—¿El próximo martes?—, pregunta Eun-Bi. —¿Hasta haya?—, pregunta sorprendida Ga-Ram. —Pero si hoy recién es viernes—, agrega Hye-Rim.

—Puedes hacerlo hoy—, dice Eun-Bi.

—¿Entonces no quieren que salga con ustedes hoy?—, me hago la ofendida, para que ya dejen de molestar con ese tema.

—Ayy no, no fue eso lo que dijimos—, dice rápidamente Eun-Bi. —Entonces ya mejor no hablemos del tema. Y por cierto, ¿Dónde dijeron que íbamos a ir hoy?—, pregunto algo curiosa y veo que Hye-Rim y Eun-Bi sonríen de oreja a oreja.

—Por fin lo preguntas—, dice Hye-Rim emocionada.

—¿Por qué lo dices?—, pregunta confundida.

—Nosotras tampoco sabemos—, dice Eun-Bi

—Es que Ga-Ram dijo que sería una sorpresa—, dice Eun-Bi con una sonrisa intrigada.

Entonces todas miramos a Ga-Ram, quien se había quedado callada desde el momento en que pregunté dónde iríamos.

—Con que sorpresa eh—, digo y todas sonreímos, mientras ella se sonroja un poco.

—¿Por qué te sonrojas?—, le pregunta Hye-Rim.

—No estoy sonrojada, ¿De qué hablan?—, Ga-Ram se acomoda mejor en el sofá y luego nos mira, como si tuviera recalculando si contarnos o no.

—Bueno, vamos a ir a una cafetería—, dice finalmente.

—¿Y solo por eso te sonrojaste o hay algo más?—, pregunto yo con un toque de diversión en mi voz.

Pero al ver que no dice nada, todas nos damos cuenta de que sí, sí hay algo más.

—¿Quién es? ¿Cómo se llama?—, pregunta Hye-Rim con curiosidad.

—¿Dónde vive? ¿Desde cuándo hablan?—, agrega Eun-Bi.

Ga-Ram se sonroja aún más y se levanta del sofá, evadiendo todas nuestras preguntas.

—Chicas, esa no es la manera correcta—, digo yo, intentando calmar la situación.

—¿De dónde lo conoces?—, insiste Eun-Bi.

Ga-Ram se levanta del sofá y se dirige hacia la puerta.

—No es necesario que conozcan a alguien para querer llevarlas a una cafetería—, dice con una sonrisa enigmática.

—Sí, como no—, dice Hye-Rim con una risa.

—Ya mejor dinos ¿cómo se llama?—, insiste Eun-Bi.

—No saldrás de aquí si no dices nada—, digo yo, y entonces Hye-Rim y Eun-Bi y yo la rodeamos para que no escape.

Ga-Ram estaba completamente acorralada, sin salida. No le quedaba de otra que decirnos la verdad.

—¿Ya nos vas a decir?—, pregunta Hye-Rim divertida.

—Está bien, se los contaré todo—, dice Ga-Ram con una sonrisa en el rostro. —Pero por favor déjenme sentarme.

Todas nos reímos y nos sentamos a su alrededor, ansiosas por saber de quién podría tratarse.

—Bueno, tiene 23 años, se llama Sung-min, y es barista en la cafetería "Café Nox"—, dice Ga-Ram con una sonrisa.

Me estás diciendo que trabaja en la nueva cafetería, esa que habrío hace muy poco y ya ha ganado mucho reconocimiento por sus ricos cafés y postres, ¿Me hablas de esa verdad?—, pregunto asombrada por lo que acaba de decir.

—Sí, así es—, Ga-Ram asiente con la cabeza mientras sonríe.

Y apenas termina de decir eso, todas gritamos de la emoción y sorpresa.

—De verdad me estás diciendo esto, o sea, no estás bromeando o sí?—, pregunta Eun-Bi quién aún no puede creérselo y yo tampoco.

Desde que abrieron esa cafetería, Eun-Bi y Ga-Ram han estado intentando entrar a trabajar ahí. Lo intentaron varias veces pero no lo lograron.

—Sí, bueno, lo conocí hace muy poco—, dice Ga-Ram sonriendo.

—¿Hace cuánto exactamente?—, le pregunta Hye-Rim quien sonríe feliz.

—Lo pregunto, porque ya hace como dos semanas desde que te veo muy sonriente—, agrega Hye-Rim.

—¿Tanto así se me notaba?—, pregunta Ga-Ram quién se ha puesto roja.

—No losé, solo sé que yo sí lo he notado—, responde Hye-Rim muy tranquila.

—Lo notaste porque eres muy observadora—, digo divertida mientras miro a Hye-Rim. —Es por eso que siempre te la pasabas en el teléfono, ¿Hablas con él?—

Está vez miro a Ga-Ram.

—Claro que era con él—, agrega Eun-Bi. —Siempre le sonreía al maldito teléfono. Ga-Ram se puso aún más roja con cada comentario nuestro.

—Ya no digamos nada, sino la pobre se morirá de vergüenza y no nos llevará con ella—, dice Hye-Rim mientras se levanta del sofá.

—Tienes razón, si seguimos molestándola. Nunca nos lo va a presentar—, agrego yo, y también me levanto del sofá y voy así la barra donde está Hye-Rim.

Eun-Bi también se levanta del sofá dejando a Ga-Ram sola y sonríe traviesa mientras se acerca a nosotras.

—¿Pero si nos lo vas a presentar no?—, pregunta Eun-Bi una vez que ha está lo bastante lejos de Ga-Ram.

Todas nos reímos incluso Ga-Ram quien estaba muy avergonzada sonríe.

—Sí, obvio que se los voy a presentar. Ustedes son mis mejores amigas, son mi familia. Y no saldría con un chico sin antes presentárselo a ustedes—, dice Ga-Ram sonriendo.

—Bueno, entonces vámonos—, dice Hye-Rim emocionada. —Queremos conocer al famoso Sung-min.

Todas nos reímos y Ga-Ram sonríe mientras se levanta del sofá.

—Vamos, vámonos—, dice Ga-Ram mientras nos hace una señal para que la sigamos.

Todas nos levantamos y la seguimos hacia la puerta. Estábamos emocionadas por conocer al chico que había capturado el corazón de nuestra amiga Ga-Ram.

Pero no sabíamos... o más bien, yo no sabía que una vez dentro de esa cafetería, todo cambiaría.