El veredicto
- Park Chanyeol. Este tribunal, tras una revisión exhaustiva de todas las pruebas y testimonios presentados, reconoce la culpabilidad del acusado por los crímenes de asesinato múltiple, homicidios dolosos en primer y segundo grado a civiles, así como figuras prominentes de la sociedad coreana, entre ellos un miembro de la asamblea nacional, dos congresistas y tres candidatos a la presidencia. En consecuencia, este tribunal lo condena a pena de muerte.
La voz del juez resonó en toda la sala, pero especialmente en dos personas.
Sus oídos se agudizaron. Desde que inició el juicio sabía que aquellas palabras eran inevitables. Las había anticipado, incluso había soñado con ellas. Sin embargo, al ser pronunciadas, algo en ellas causó un escalofrío que recorrió todo su cuerpo.
No parpadeó. No tembló. Pero por dentro, su silencio se rompió.
La sala quedó completamente en silencio. Solo el golpeteo de un bolígrafo mezclado con la respiración controlada del acusado fue presente.
Do Kyungsoo, se encontraba de pie. Inmóvil.
Sus manos inertes, no temblaban. Su mirada era firme. Como siempre.
Pero por dentro sentía que su alma había escapado de su cuerpo. Había sellado la tumba de alguien, alguien que en pocos meses logró hacer lo que nadie en tantos años. Quebrantar sus muros, muros de control, leyes y razón. Esos que jamás pensó que cedería por nadie. Mucho menos por él.
- "Es lo correcto" - pensó.
- "El mismo se condenó" - se dijo.
Sin embargo, por primera vez en toda su carrera, aquellas palabras que acaba de pronunciar sabían amargas.
No supo cuando, no supo en qué momento perdió la razón de sus sentimientos y Chanyeol dejó de ser ese ser tan despreciable que creyó que era, para volverse algo más. Algo reconocible. Algo doloroso.
Volteó para mirarlo. Chanyeol alzó el rostro y lo miró suavemente. No había odio, miedo o rencor. Solo una leve sonrisa que gritaba a kilómetros "gracias por todo".
Y Kyungsoo, el fiscal intachable, el que jamás permitiría que su corazón interfiriera con su trabajo. Deseo jamás haberlo conocido.
Seis meses atrás...
Otra tarde lluviosa, otra tarde que trabajaría hasta trasnochar. Normalmente Kyungsoo ya estaría de camino a casa, pero esta noche llego a sus manos uno de tantos casos lleno de olor a sangre y tinta.
Asesinatos múltiples, dolosos e imprudentes; traiciones, infinidad de víctimas. Desde un civil hasta personajes importantes en la política. Lo de todos los jueves por la noche. Y este no seria la excepción.
Un francotirador con precisión quirúrgica, protagonista de varios casos famosos de homicidios a personas importantes y al parecer también era actor intelectual de otros cientos de casos de asesinatos sin registrar. Típico.
Hoy por fin había caído "Ghost" el famoso asesino que jamás fallaba un solo disparo, se decía que no solo mataba por dinero, sino también por diversión. Tenia una frialdad que helaba incluso a través del papel.
Do Kyungsoo hojeaba el expediente como si del periódico matutino se tratase. Sin emociones, cada fotografía, cada reporte forense, cada declaración eran como piezas de rompecabezas que había resulto una y mil veces. Estaba acostumbrado a leer monstruos como él, que aparecían cada cierto tiempo. Los leía, investigaba, ligaba y encerraba, siempre lo mismo. Era lo que hacía. Era lo que era.
No le importaba quienes eran, sus rostros eran infructuosos para él. El porqué, no le importaba. La justicia no necesitaba corazón, solo lógica y razón.
Suspiró y cerró el expediente. Tendría que reunirse con el acusado en menos de 48 horas para iniciar la investigación.
- Así que "Park Chanyeol", por fin tenemos nombre para el famoso "Ghost" - dijo en voz alta. Abrió su computadora, ese acto no solo inició la investigación, sino también el hecho que marcaría su vida y quebrantaría todo lo que creía correcto hasta este punto.
⋅ ⋅ ꯭─ׁ─ 𔓕 ─ׅ─ ⋅ ⋅ ꯭──── ⋅ ⋅ ꯭─ׁ─ 𔓕 ─ׅ─ ⋅ ⋅ ꯭──
Las paredes eran grises, sin vida. El silencio era opresivo y la tensión era tan intensa que podría cortarse hasta con un cuchillo.
Había una mesa metálica en el centro con dos sillas de cada lado. Chanyeol yacía sentado en una de ellas con las manos esposadas sobre la mesa y la espalda erguida. Una postura un tanto formal. Miraba atentamente el cristal de doble fondo frente a él, como si supiera quién se encontraba detrás.
- Este individuo no es diferente al resto, es... - del otro lado del cristal habló el guardia en turno.
- Cínico por naturaleza - terminó la frase Kyungsoo.
Sin esperar respuesta. El fiscal tomó la perilla de la puerta, adentrándose a aquella habitación semivacía. No era la primera vez que interrogaba a un asesino.
- Fiscal Do. Está... radiante. ¿Se vistió así para nuestra primera cita? - Chanyeol se recargó en la silla como si estuviera en la sala de su casa. Su mirada era peligrosa y se sintió descomunal, hizo sentir a Kyungsoo pequeño, diminuto.
Sin embargo, no se permitió demostrarlo. Tomó asiento frente a él con un gesto impasible, abrió la carpeta y comenzó a leer.
- Park Chanyeol. Treinta y tres años, acusado de setenta y nueve homicidios dolosos: de los cuales cincuenta y siete asesinatos son primer grado, dieciocho en segundo y tan solo cuatro asesinatos múltiples; entre sus víctimas hay civiles, mafiosos, dos congresistas y tres candidatos sumamente importantes a la presidencia del país. Todo esto por lo menos son homicidios registrados. Vaya, por lo visto no es un amateur en lo que hace señor Park - relató Kyungsoo.
- Chanyeol. No seas tan formal Kyungsoo por favor, no son tantos años de diferencia - respondió el acusado. Mientras apoyaba sus codos sobre la mesa, entrelazando sus dedos y colocando su barbilla sobre de estos.
El fiscal suspiró - ¿Usted se declara culpable de haber cometido los actos antes mencionados?
Chanyeol ladeó la cabeza. - ¿Sabes? esto me recuerda a "crimen y castigo". ¿recuerdas la parte en la que raskólnikov piensa que está por encima del bien y el mal? - sonrió sin esperar respuesta - por supuesto que lo recuerdas. Tú pareces del tipo que subraya cada línea.
Kyungsoo alzó la mirada lentamente. - aquí no estamos para citar novelas. Vine para hablar de los asesinatos.
- Oh, pero todo esto es una novela - replicó Chanyeol -. Hay un protagonista, una caída trágica, una investigación y un final anunciado. ¿No lo ves? Somos parte de una gran obra literaria. Tú eres el fiscal noble e incorruptible - sonrió con sorna - Y yo, la bestia devora humanos.
Silencio. Kyungsoo cerró el expediente -. Dime, ¿por qué lo hiciste?
Chanyeol lo miró directamente a los ojos. La sonrisa seguía, pero había una sombra detrás de ella. - ¿Y si te dijera que hay cosas que se entienden mejor cuando se explican?
El fiscal alzó una ceja - ¿A qué te refieres?
El acusado entrecerró los ojos evaluándolo como si fuera él quien estaba interrogando.
- ¿Sabes qué es lo curioso de los fiscales? - empezó, girando ligeramente las muñecas esposadas -. Se visten como si no sintieran frío... pero por dentro siempre están helados.
Kyungsoo no se inmutó.
- Tú no eres la excepción, claro - continuó Chanyeol -. Todo en ti grita autocontrol: la manera en que organizas los papeles, cómo mantienes la espalda recta, cómo no haces contacto visual más de dos segundos seguidos. - cerró los ojos como si degustara algo - pero los que viven así...son los que más arden por dentro.
Un silencio incómodo se instaló entre los dos. Chanyeol sonrió. No la sonrisa cínica de antes, sino una más ligera, casi compasiva.
- Vi tu expediente también - susurró -. No el oficial. El otro - elevó la mirada, cortante, directa - ¿Todavía sueñas con fuego?
Kyungsoo se tensó. Solo por un instante, pero fue suficiente para que Chanyeol lo notara. Sus dedos se apretaron sobre la carpeta. Sus labios permanecieron sellados en una línea recta, pero su mandíbula se endureció.
El acusado bajó la voz, como si compartiera un secreto.
- No somos tan distintos, tú y yo - una pausa - ambos sabemos exactamente lo que es perderlo todo.
Silencio.
- Así que dime, Kyungsoo - añadió con una voz suave, casi cálida - ¿Hoy viniste a encontrar respuestas... o viniste a verte reflejado?
Kyungsoo se puso de pie sin responder absolutamente nada. Salió en silencio.
Chanyeol solo lo siguió con la mirada, esa maldita sonrisa aún presente, como si supiera que acababa de abrir una grieta.
Originalmente iba a ser un one-shot pero me emocioné de más y terminó siendo un fic. Voy a intentar actualizar lo más que pueda T-T








