SKYLAND

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Summary

La historia sigue a Hiryu, un personaje con habilidades especiales, y sus amigos Lyo, Koga y Aoketsu. Hiryu es atacado por una misteriosa sombra negra y luego se enfrenta a Dixy y Kaizen, quienes parecen estar volando en el cielo. Sin embargo, Hiryu pronto se da cuenta de que Dixy y Kaizen no fueron los que lo atacaron. Después de regresar con sus amigos, deciden viajar a la ciudad flotante de Skyland en busca de respuestas sobre la sombra negra y otros misterios. En la ciudad, se encuentran con un nuevo personaje, un ladrón habilidoso que utiliza sombras para crear objetos y armas, y que parece tener una conexión con la sombra negra. La historia sigue el viaje de Hiryu y sus amigos mientras buscan descubrir la verdad sobre la sombra negra y el ladrón, y enfrentan los desafíos y peligros que se encuentran en la ciudad flotante de Skyland.

Genre
Action
Author
Leonardo
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

Chapter 1

La ceniza. Todavía puedo sentirla, una fina lluvia gris que danzaba en el aire, como si el cielo mismo llorara. Cuando mis ojos se abrieron, no había hogar. Solo un esqueleto carbonizado de lo que alguna vez fue mi aldea. La batalla de los titanes alados, esos malditos dragones, había sido un ballet macabro de fuego y furia. Los gritos de mi gente, de mi familia, aún resuenan en mis oídos, un coro de desesperación ahogado por el crepitar de las llamas. Pero más allá del horror, lo que se clavó en mi alma fue una impotencia helada, seguida por una rabia ardiente que me consumió entero. Mi nombre es Lyo Yagami, y ese amanecer de ceniza no fue el fin, sino un brutal, irreversible comienzo. La venganza. Esa palabra se tatuó en mi corazón, grabada a fuego. Juro que encontraría a los responsables de esta devastación y los haría pagar. Con sangre.


El cuerpo me imploraba descanso, cada músculo una punzada, pero la voluntad era de hierro. Me levanté. Entre los escombros humeantes, mis manos buscaron algo, lo que fuera. Encontré un par de dagas, sus filos fríos una promesa silenciosa. Con ellas como única compañía, dejé atrás el cementerio de mi pasado. Caminé. Horas, que se sintieron como siglos. Mis ojos fijos en un horizonte que no ofrecía consuelo, solo un futuro incierto. El estómago rugía, pero el hambre era un susurro comparado con el grito de mi alma. No había dónde detenerme, no podía. La venganza era el motor, el único combustible que me mantenía en pie. ¿A dónde iba? Ni idea. Solo sabía que tenía que seguir. La rabia y la determinación me empujaban, ignorando el dolor y la fatiga. ¿Quién había sido el arquitecto de esta ruina? ¿Un dragón solitario? ¿Una bandada sedienta de sangre? ¿O algo mucho más siniestro? La incertidumbre era un veneno lento, pero la sed de retribución era el antídoto. Me detuve apenas para mojar mis labios en un arroyo y masticar algunas bayas silvestres. Su amargor, un eco del sabor que sentía en mi corazón. Y seguí. El horizonte seguía siendo mi única brújula, y la venganza, mi destino ineludible.


De repente, un sonido. Un rugido. No era el eco de mis pesadillas, sino uno fresco, cercano, que heló la sangre en mis venas. Un dragón. Mi corazón galopó con una furia desatada. Sin pensarlo dos veces, corrí hacia la fuente de ese sonido. Cuando llegué, ahí estaba. Inmenso, majestuoso, pero roto. Herido, moribundo, su cuerpo colosal yacía sobre la tierra. Una sonrisa torcida se dibujó en mis labios. Este sería el primero. Mi primer dragón. Saqué las dagas, la promesa de sangre brillando en sus filos. El dragón me miró, y en un gesto que me detuvo en seco, simplemente cerró sus ojos. Y entonces, una lágrima. Una lágrima de agua hirviendo, densa como lava, se deslizó por su mejilla escamosa. Me quedé helado, las dagas suspendidas en el aire, la furia de repente disipada. ¿Qué demonios estaba pasando? La dulce satisfacción que esperaba al enfrentar a mi verdugo se había evaporado. La mirada de ese dragón, su resignación, esa solitaria lágrima… había encendido algo en mí, algo que no podía nombrar, algo que desafiaba toda mi rabia.