EL PROFESOR DE MIS HIJOS ES MI OMEGA !? [BL] [+18]

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Summary

Tras ser abandonado por su alfa, Miles intenta rehacer su vida como padre soltero de dos gemelos traviesos. Lo que no esperaba era que su nuevo comienzo incluyera un flechazo cortesía del profesor de sus hijos. Pero cuando los niños descubren que su maestro hace sonreír a su papá como nadie, deciden tomar cartas en el asunto "sin importar los medios: si hay que meterse en problemas escolares para que se vean todos los días, ¡que así sea! Ilustrado por @t_rnnn en instagram

Status
Ongoing
Chapters
9
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

En una fría tarde de invierno donde los árboles del nuevo apartamento sonaban por el áspero viento, haciendo una música natural. Yacían 2 pequeños niños que incluso si estaban bajando la cabeza al frente de su padre, que estaba sentado en el sillón, no parecían tener cara de estar apenados. Al contrario: era como si ellos supieran que lo que hicieron estuvo mal y aún asi no se arrepentían de nada.

“Dejenme ver si entendí” dijo el padre, quien estaba pellizcando su sien en señal de estrés mientras sostenía un delgado papel entre sus manos.

Ambos niños eran idénticos y habían heredado el cabello rojo de su padre, pero claro, la única diferencia entre ambos era la heterocromía: uno de los que estaba a punto de reír tenía un ojo color miel a la izquierda, el otro que mantenía una cara totalmente seria y convincente tenía ese mismo color miel a la derecha.

El hombre que están viendo al borde del agobio es Miles Granholm, un hombre de 28 años que ya tiene 2 bendiciones, o mejor dicho “pequeñas maldiciones”.

Ahora mismo Miles tenía ganas de gritar, pero no las suficientes como para efectivamente hacerlo. por lo que solo dirigió una mirada desaprobatoria a sus dos hijos: Norman y Elliot, dos gemelos.

“Su profesor me citó a mi para una entrevista conmigo por el mal comportamiento de ustedes” retomó Miles después de dar una bocanada de aire. Empezó a rebobinar la información recién entregada en su cabeza mientras se sentía algo culpable al ver a sus hijos avergonzados con la cabeza agacha, incluso si él no sospechaba que aparentemente ellos tenían toda la intención de molestarle.

“Si, papi” Dijeron ambos niños, al unísono.

Miles no quería regañar a sus hijos, tal vez esa necesidad de llamar la atención en clases es para solventar la falta de su otro padre, porque claro, antes estaba casado con otro alfa el cual tuvo una separación dramática tras ser echado de la casa donde antes vivían de la noche a la mañana. Con todo y niños debido a que su anterior alfa no quería volver a verle.

No pudo evitar sentirse culpable al respecto debido a eso, por lo que supuso que era normal que sus hijos traten de llamar su atención después de haber sido un tanto negligente estos días. Por esa razón, hizo una expresión de tristeza y estiró sus brazos hacia los niños, en señal de que estaba dispuesto a consolarlos. Él conocía a sus pequeños diablitos y más allá de que al parecer ellos no se sentían tal culpables, se notaba que sólo querían un abrazo de su padre. Por lo que como si fueran 2 pequeños imanes corrieron, saltaron al sofá haciendo sonar esos viejos resortes y se resguardaron en el pecho de su padre.

“Hablaré con su profesor y le mostraré quién manda aquí. ¿Está bien? Ustedes no son malos niños, son las criaturas más lindas que he tenido.” dijo Miles, para luego darle un beso en la frente a cada uno.

El más serio del par, aquel que tenía el ojo miel a la derecha se atrevió a preguntar, pero si bien no parecía ser tan emocional, aun así su vocecita parecía poder quebrarse en cualquier minuto:

“¿Papi, tú nos quieres aunque hagamos un desastre en tu oficina?” preguntó Elliot

“Claro que sí, yo quiero aunque le pongan sal a mi café” dijo Miles con delicadeza.

El otro niño, aquel que tenía un ojo miel a la izquierda y era un tanto más energético se atrevió a preguntar con lágrimas en sus ojitos.

“¿Nos quieres aunque nos guste hacer un desastre en la cocina?” preguntó al borde del llanto.

“Aunque hagan un desastre por intentar hacer mi desayuno” les respondió con una sonrisa comprensiva, y luego de esto les besó el rostro a ambos de nuevo.

“Mañana dejaré a ese profesor con la boca callada, ¡nadie se mete con mis dos crías!”

Miles se levantó del sofá levantando de forma repentina a sus dos hijos, incluso si los levantaba y sostenía como si fuesen dos sacos de papa, ambos no dejaban de reírse. Como su padre es un alfa corpulento y un tanto musculoso no era muy difícil jugar al avioncito.

“¡Defiende a tus hijos, Papá!” Soltó Norman, con ojos brillantes.

“¡Papá es el mejor!” Gritó Elliot, dándole ánimos a su padre.

Los niños estaban completamente embelesados con su figura paternal, para ellos e incluso después de la separación su padre era más que suficiente. No era como si les hiciera falta su otro progenitor, al contrario, se sentían más relajados en ese sentido al estar muy lejos del otro alfa.

La corta edad de los niños no era impedimento para saber reconocer el esfuerzo que hace papá por intentar rellenar el espacio vacío que dejó ese “Alfa maldito” que los niños detestaban.

Afortunadamente y gracias al esfuerzo de Miles, ya no tenían que tener a ese alfa en la misma casa. Aunque eso implicaba que tuvieron que mudarse de la capital: “Paradise falls” a un pueblito pequeño y campestre, aún no tenían muchas cosas debido a que no pudieron llevarse muchas cosas de su antigua mansión pero al menos eran un tanto más libres.

Al menos Miles era libre de él, pero los niños no lo eran aún. Pues no tenían razones suficientes para alejar a su otro padre de ellos.

Cuando Miles los llevó al baño para que empiecen a lavarse los dientes, uno de los niños protestó:

“No quiero ir donde ese, yo quiero estar contigo” protestó Norman con impaciencia.

Hoy era jueves, por lo que los niños siempre estaban más irritables de lo usual el jueves por la noche, así que claro, Miles no tenía motivos para regañarlos tanto. Solo tendría que hablar con el profesor de que ellos están en una situación compleja y seguramente él lo entendería.

“Espero que lo pueda entender…” pensaba Miles mientras cepillaba los dientes de Norman, ya que Elliot era un tanto autosuficiente y podía hacerlo solo, aunque claro, a Norman no le gustaba cepillarse los dientes.

“Yo tampoco quiero ir con ese” reclamó el más sensato del par: Elliot.

“A mí tampoco me gusta que vayan” pensó Miles.

Como si fuesen un par de gatitos antes de ser adoptados, Miles le puso la mano en la cabeza a Elliot:

“Será solo hasta el domingo en la mañana, ya verán que demorará muy poco. Además, él tiene más dinero que yo. Seguramente les dará un juguete nuevo o cosas que pueden traer aquí” dijo Miles acariciando el cabello de Elliot.

Elliot no parecía feliz con lo que dijo su padre:

“Como sea” dijo Elliot con un puchero.

Miles responsablemente los preparó para dormir para luego compartir la misma cama con sus dos hijos. Estos dormían apretados, pero en lo que Miles juntaba dinero para poder hacerles un cuarto propio estaba bien de forma temporal.

“¿De verdad no podemos quedarnos contigo?” preguntó Norman con otro puchero.

“No, su otro padre también tiene derecho a verlos” dijo Miles, de forma comprensiva.

“Nosotros no queremos” se quejó Elliot.

Ellos siempre hacían las visitas parentales más difíciles, pero las negociaciones legales simplemente no disminuían las visitas del padre para ellos porque su ex pareja era simplemente “un hombre perfecto y de alta alcurnia”.

Su ex pareja lo tenía todo y aun así no tenía lo suficiente como para soltarlos de una vez por todas.

A este punto Miles simplemente no sabía qué otra cosa podría decirles, por lo que solo les dio un abrazo paternal.

“Algún día ya no será necesaria esta discusión, tengan paciencia”

Los niños aunque insatisfechos empezaron a cerrar sus ojitos, esos mismos ojitos que lamentablemente heredaron de ese alfa.

Tan pronto notó que sus hijos se durmieron, él pasó nuevamente la noche en vela. Como no quería despertar a los niños, se levantó a mitad de la noche para poder ir al balcón y admirar esa noche más oscura de lo usual, mientras acariciaba su marca en el cuello que estaba a punto de desaparecer.

Se sentía solo y miserable en estos momentos, y era demasiado tarde como para llamar a su tío Lau.

Las relaciones entre alfas no eran comunes, y dejarse embarazar por otro alfa era… vergonzoso socialmente.

En este pueblo las relaciones más normales eran entre omegas y alfas, y entre mujeres y hombres. Debido a que la población es mayormente anciana o mujeres con hijos.

Es por eso que jamás decía que sus hijos salieron efectivamente “de él”.

También no era muy común de ver que alguien quiera a hijos de alguien más en vez de los propios. A Miles le bastó leer un estudio acerca de que las madrastras suelen maltratar a los hijos después de un divorcio sin que los progenitores lo sepan. Algo así como ocurría en los cuentos de hadas que solía leerle a los pequeños.

En ese momento y aprovechando la oscura noche, vio pasar una estrella fugaz, algo que comúnmente no se puede ver en la ciudad.

Sabía que tenía que pedir un deseo por lo que rápidamente cerró los ojos y pensó:

“Deseo alguien que sea capaz de soportarme a mí y a mis hijos”

Si bien en ese momento pensó en mil cosas tales como dinero, estabilidad y otras cosas. Debido a su soledad, lo primero que pensó fue en el amor. El dinero podía obtenerlo, la estabilidad era venidera, pero ¿Acaso alguien podría quererlo a él o al menos él podía permitirse aquello?

Tenía que ser fuerte por sus hijos, por lo que rápidamente se secó las lagrimas que querían surgir:

“Claro que soy digno de ser amado” susurró.

Decidió ir a acostarse nuevamente para poder ir a trabajar mañana. Antes de convertirse en padre, era un arquitecto prometedor que muy poco a poco fue eclipsado por su ex pareja. Por lo que actualmente ayudó a reparar la cafetería de su tío Lau y se encuentra trabajando en ese lugar en lo que vuelve a tener los materiales básicos para llamarse arquitecto.

Incluso si le costó dormir por hacer mentalmente un discurso para defender a sus hijos, imaginando que cosas puede llegar a decir ese monstruo con título universitario acerca de sus hijos. Ellos no eran malos, solo eran un tanto juguetones.

La citación de ese profesor fue en la mañana, por lo que rápidamente le hizo una llamada a su tío a eso de las 7 am de la mañana siguiente para avisar que no podría abrir el café debido a esa noticia. Pero aún así, como esa cafetería estaba a una calle del apartamento, pasó a dar una vuelta a su lugar de trabajo para sacar y pagar bollería como desayuno rápido de sus hijos.

“¡Pequeño Miles!” gritó un joven apuesto que rozaba los 30 años en apariencia, ni más ni menos.

“¡Tio Lau!” exclamaron los niños con felicidad.

“¡Tio Lau!, ya dejé los dulces pagados” avisó Miles al ser pillado.

“No te preocupes por eso, ¿Ya viste la estrella fugaz?” preguntó ese simpático hombre.

El tio lau tenia un cabello rojizo y ojos color verdes, pero a diferencia de Miles era un tanto más delgado.

“¡Si! Es la primera vez que veo uno. En la ciudad no se ven tan claros”

El tío Lau se acerca con una sonrisa en sus labios, para luego entregarle un café recién preparado.

“Arregla esa cara, ¿Acaso no conoces la leyenda de la estrella fugaz? Toma este capuchino”

Tanto los niños como Miles no pudieron evitar quedar atentos para poder saber acerca de la leyenda, los niños lucían emocionados y Miles simplemente lucía confuso:

“¿Leyenda?”

El Tio Lau dio una sonrisa de oreja a oreja.

“Todos aquellos que vean la estrella fugaz, antes de medianoche podrán conocer a su alma gemela.”

Las almas gemelas eran una unión magnética y difícil de ignorar debido a que tu cuerpo “llama” a esa persona de forma magnética y primitiva. Esto era un vestigio de la antigua civilización, estaba de más decir que ya casi nadie conocía a su alma gemela. Al menos Miles pensaba que ya era demasiado tarde como para conocer a alguien así.

“Tio Lau, eso es solo una leyenda” recalcó Miles, de forma escéptica.

El tío Lau solo le acercó el café aún más, para luego pasarle una toalla húmeda por la cara, haciendo que los niños se rían por ver a su papa siendo regañado.

“Quizás la capital no sea así, pero todas las leyendas en Corona Island se vuelven reales. Este lugar es mágico” dijo el tío Lau.

Miles hizo un puchero, para mirar al reloj con cierto nerviosismo para enfrentarse al profesor de sus hijos.

“Eres un padre ejemplar, Miles. Lo harás bien” dijo el tío Lau, como si leyera la mente.