único
Todo marchaba bien, las cosas en la casa de Tsuna estaban tranquilas y no había más accidentes ni peleas entre Guardianes. Luego todos fueron citados por Reborn, para celebrar que él fue liberado de su maldición (solo quería divertirse con su estudiante) así que les pidió a toda la familia que asistiera con pequeños regalos, y claro que todos aceptaron , Tsuna sabiendo perfectamente que no sería una simple celebración y que de nuevo sería uno de esos juego de puntos de su diabolico tutor, solo para fastidiar su fin de semana tranquilo.
Pero el castaño estaba aún asi feliz con eso, pues ya no se trataba solo de su tutor, si no también como un padre para él, además reunir a su familia para cosas triviales como esas, no estaba tan mal. Su madre mientras tanto, había salido con Bianchi de compras, cosas que le hacían falta en la cocina. Dijo.Entonces toda la casa estaba así disponible para destrozos y travesuras.
Cuando finalmente estaban todos, incluso Mukuro observando a escondidas y Hibari lejos durmiendo con Hibird sobre su cabeza, la “celebración” dio comienzo.Mientras Lambo e I-pin estaban juntos, decidieron mostrarle unas bromas a Reborn en el escenario; Tsuna no está en la multitud viendo el desastroso final para la vaca, estaba en el pasillo, trayendo una bandeja con bebidas y algunas botanas, para los que quisieran.
Luego todo paso tan rápido. El Hitman pateando a Lambo enojado, I-pin advirtiendo que no llorará e hiciera sus berrinches y Lambo...usando su bazuca averiada por un refresco que le callo encima. Tsuna estaba preparado para el desastre ocacionado por la bazuca, pero no preparado para “ese” desastre.
El humo rosa lo rodeo, pero seguía en su hogar, solo que tirado en el suelo, con un golpe en la cabeza y un bulto ligeró sobre su estómago y, antes de poder preguntarse que es o era, antes de que su familia también pudiera ir a socorrerle; el llanto de un bebé detuvo el corazón de todos. Las miradas curiosas, estaban sobre una versión muy joven de Tsuna, sobre el adolescente castaño.
—¿Eh? ¿Mi yo mas joven?—Tsuna se ve a si mismo llorar, confundido sobre que hacer al respecto con el niño que no para de sollozar.
—¡Tsu-kun lo siente, mamá! —dice el niño.
El moreno no sabe que hacer, pero trata de sentarse en el suelo y recargar su espalda en la pared, mientras sigue escuchando a su versión joven, aferrada a sus ropas.
—¡Lo siento! ¡Tsu-kun no mentira de nuevo! ¡Lo prometo!—
Ante esos balbuceos, los ojos del Tsuna adolescente, se congelan y miran aterrorizados a ningún lugar en específico, mientras que de manera automática, braza a su pequeño yo y oculta su rostro entre su cabello.Recuerdos e imágenes vienen, al oír en específico esa oración: “no mentira de nuevo”. No está muy feliz oírlas, no está tranquilo al recordar lo que lo hizo decirlas en el pasado, Tsunayoshi no está feliz de ver a su yo pequeño, pasando por lo mismo, pasando por “eso”.
Su Familia cambia sus miradas curiosas, por unas de preocupación y duda.
—¿Que sucede Tsuna?—Pregunta Yamamoto, viendo temblar ambos cuerpos, sobre el suelo y tratando de consolarse.
—Tsunayoshi recordó algo—dice Mukuro, interesado por la reacción del cielo.—Algo doloroso que lo relacione con su infancia
Sabe, por experiencia propia, cuando algo hace reaccionar a una persona con un trauma, que en el fondo de su mente había sellado. Pero algunas palabras traen de regreso recuerdos desagradables y nadie puede sacar a la persona de ese trance, mucho menos, cuando es un trauma o suceso, que nadie conoce.
El pequeño Tsu-kun llora en brazos de su versión joven, temblando ante los toques que esté da, sobre su espalda y cabello desordenado.
—¿A qué te refieres?—pregunta curioso la nube a lado de él.
—Transtorno de estrés postraumático.Tsunayoshi esta teniendo un episodio de eso.—explica Mukuro,llevándose la atención del momento—¿Que como lo se? Por qué los recuerdos de mi, sirviendo como experimento, siguen presentes y todavía tengo episodios de ello.
La tensión se hace más grande en la sala, entonces I-pin no se siente agusto con la atmósfera triste y las miradas preocupadas de los demás. Su hermano mayor, está sobre al suelo, llorando y abrazando a un cuerpo tan pequeño como ella y Lambo. Quiera que le expliquen, porque todo de pronto se puso así.
—Quieres decir que...
—¿El décimo tiene un trauma?
—Y que los recuerdos de ello, los desencadenó ver y escuchar las palabras de su joven yo—termina de decir su tutor. Sin despegar la mirada de su alumno, que ahora, levantaba un poco el rostro y susurraba algo.
Momento antes, Tsu-kun seguía encerrado en esa habitación oscura, por un hombre que se decía ser su tío y con la excusa de que había mentidoPero Tsu-kun no mintio cuando dijo que ese hombre lo toco sin concentimiento, mientras su madre no veía. Después de dejarlo entrar a casa y quedarse por unos días, mientras ella estaba ocupada, aquel horrible hombre lo abusó y lo amenazó, pero Tsu-kun nunca creyó en las amenazas del hombre, así que el fue con la confianza de que su madre le creía y sacaría a ese tío suyo de casa.
Sin embargo, ella lo miro confundida y disgustada por calumniar a su tío, el único familiar que en ese momento tenía.Luego el hombre malo, por “mentir”, lo encerró en un cuarto oscuro, hasta que lo hiciera reflexionar, porque según los niños no deben mentir. Tsu-kun están llorando mucho y por mucho tiempo en esa oscuridad, no solo porque lo hayan tocado, si no también porque su madre no le creyó.
De repente, en ese solitario lugar, un humo rosa lo rodea sin darse cuenta y luego lo trajo a un lugar desconocido, pero lo primero que se dio cuenta, fue que estaba sobre un cuerpo cálido y creyó que era mamá, así que se aferró a ella y empezó a sollozar
—¡Tsu-kun no volverá a mentir!
Tsuna recordaba haber dicho eso, cuando era más pequeño y justo después de haber sentido y vivido tal trauma, ocacionado por el hombre.En aquel tiempo, ya que Iemitsu no estaba en casa, Nana cedia fácilmente a los favores de la gente y familiares.Hubo una ocasión, que un hombre rubio entro a casa, diciendo ser hermano de su padre; pedia ayuda y solo uno cuantos días de alojó, Nana por supuesto estaba encantada de ayudar y le dio una habitación de invitados, justo a lado de la de él.
Tsuna en ese entonces tenía 4 años y su madre tomo la decisión de que ya podía dormir en un cuarto a parte, así que por supuesto, al hombre se le hizo muy fácil lastimar su integridad.
Tsuna ya no quería recordar más, había luchado tanto tiempo por olvidar, había pedido a su madre que lo llevará con un médico, alguien que lo ayudara a deshacerse de la sensación de manos sobre su cuerpo. Pero con la excusa de que no estaba enfermo, Nana nunca lo llevo a un médico. Asi que prácticamente, vivió con ello, creció con miedo al contacto de cualquier tipo; más tarde a los 6, Timoteo vino y al sellar sus llamas, sello algunos recuerdos, entre ellos, ese trauma. Y así vivió más tranquilo, aunque su mente aún huía un poco del contacto, esta vez Tsuna no entendía porque.
Y todo fue normal, hasta la llegada de Reborn, su familia y las batallas ganadas, haciendo que poco a poco, cada vez que usaba sus llamas, los recuerdos se desbloqueaba y así, hasta verse así mismo con los mismos ojos llorosos, que desbloqueo totalmente el recuerdo.
—Lo siento mucho, debió ser horrible—le decía a su pequeño yo—Tranquilo, aquí estás a salvo.
Por momentos, Tsuna no parecía un adolescente normal, si no alguien más maduro y soportando con algo horrible de su pasado.
—¿Tsuna-nii?—la vocesita de Lambo, acercándose a su hermano mayor, confundido por esa sobre reacción y curioso del niño que tiene en brazos.
Y solo hasta que Lambo estaba por tocar su brazo para llamarlo, en ese momento Tsuna levanta su rostro asustado, a punto de azotar la mano que estaba por tocarlo, pero luego se dio cuenta que era guardián más joven, y pronto su expresión se tranquilizo. Pero nada pasaba por alto, ante los ojos de su familia aún viéndolo desde la sala.
—Lambo, eres tú—dice Tsunayoshi, sin dejar de abrazar a su versión de niño, que todavía tiembla.
—Tsuna-nii ¿Quién es?—señala el guardián, al niño que ahora se encuentra más calmado, pero sin dejar de aferrarse a las ropas.
—Hmm es...
—¿Tsuna que fue eso?
Sintió al pequeño temblar en sus brazos y luego levantando su vista, para darse cuenta que Tsu-kun no había estado abrazando a mamá, si no a un extraño con ojos y cabello como él, pero que aún así se sintió asustado
—¿Q-quien eres?—pregunto Tsu-kun—¡No me hagas daño!
—No te haré daño, nadie te hará daño ¿Si? Lo prometo—ajeno otra vez a las miradas, Tsuna le dedico una sonrisa tranquilizadora a su yo mas joven.
—¿Y el quien es?—
—¡Lambo Sama te pregunto primero!
—Lambo es...puede ser tu amigo.
Nadie fingió no ver el mutuo agarra de hierro entre ambas versiones de Tsunayoshis.
—¡Lambo Sama no quiere un amigo!
—Lambo, déjame ponerme de pie primero, ¿si? Además, creo que T-tsu quiere descansar—dice con toda la paciencia del mundo. También, un poco avergonzando por técnicamente llamarse a si mismo “Tsu-kun”
Aunque era temprano, técnicamente apenas pasaba del medio día, las cosas en ese sitio se habían vuelto...raras.
—I-pin será la que jugará con Lambo, vamos—la otra niña hizo su aparición, entendiendo completamente el ambiente y se llevó lejos a Lambo, para seguir jugando afuera.
—¿Tsunayoshi que fue lo que recordaste?—directo al punto, Mukuro, el más familiarizado.
—No se de qué hablas—
—Te encerraste en tu burbuja un buen rato, abrazando como si supieras lo que le pasó a tu yo pasado, en el momento que llegó y pronunció una palabras—dice Reborn, entendiendo que este es un asunto serio.
De nuevo Tsuna aprieta su agarre en el pequeño viajero del tiempo, quién oculta su rostro para no ver a los hombres extraños.
—N-no es...nada, en serio nada—se reprime, todavía queriendo negar su pasado.
Afuera en el jardín, se escucha que Nana va entrando y saluda a los menores que juegan a fuera. La conversación con los niños, dura lo suficiente para que Tsuna se ponga rígido y se disponga a huir a su habitación, con su yo mas joven en brazos, pues sabe bien que, quizás si ve a mamá, su versión mas joven reaccione mal y llore más.Huye tan rápido, que su familia no tuvo tiempo de decir más.
—Regresamos ¡oh! ¿Que paso aquí? ¿No se estaban divirtiendo?
Yamamoto, la lluvia que se lleva lejos todo tensión, reacciona más rápido y es quien saluda a la mujer para también despertar a los demás, todavía del shock.
—¡Si nos divertimos! Hahaha gracias por dejarnos estar aquí.
—Para nada. Gracias por cuidar de Tsu-kun, que por cierto ¿Dónde está?
—Decimo está–
—¡Fui por juego de mesa mamá!—la voz medio ronca, se escucha en el pasillo de arriba. La cabellera rebelde se asoma y Nana lo ve—N-no los encontraba, así que tarde un poco
—Esta bien, solo no dejes a tus invitados solos por mucho tiempo, Tsu-kun—
—Lo se, m-mamá
—Nosotros ya nos tenemos que ir, iré a recoger a Kyoko.— dice tranquilo Riohey
—Claro, hasta luego—despide Nana.
—Hn — Nana le sonríe también a la nube. Que sale tras del boxeador.
Mukuro simplemente desaparece, seguida de su pupila,en medio de su niebla, además que para empezar el no había sido visto por la mujer, no tenía necesidad de despedirse, pero tenía que irse para después reunirse con los demás Guardianes en otro lugar más privado, que seguramente el ex Arcobaleno, asignaría.
Ahora solo quedaban Yamamoto y Gokudera en la sala común y con Reborn aún decidiendo lo que harán, con la poca información que acaban de saber, acerca de Tsunayoshi.Después de un rato, los chicos aún confundidos, deciden alcanzar a Tsuna en las escaleras, quién aún no baja y lo ven todavía de pie.
—¿Jugamos en tu habitación, Tsuna?— llama Takeshi su atención, haciendo brincar un poco del susto al moreno.
A estas alturas, después de haber enfrentado tantas batallas juntos, después de haber pasado por distintos enemigos e incluso hacerse medio amigos de esos enemigos, Tsuna ya no tenía miedo de ellos, él ya era más maduro y más confiado de las personas y, simplemente verlo ahora, temblar solo por ser llamado por su propia familia, los chicos no pueden reconocer a su cielo.
—Eh... Perdonen chicos, pero tienen que irse y... otra vez , lo siento— el castaño se disculpa, sin mirarlos cuando salen de su casa.
Pero ellos tampoco dijeron nada, solo un silencio y una sonrisa de parte de la lluvia, que claro, Tsunayoshi ni miro. Pero no estaban enojados por despedirlos así, más bien, muy preocupados.
Mientras tanto, Tsuna al reconocer que, con la bazuca averiada, su versión de niño, no regresaría su lugar sino hasta mucho tiempo después, así que por eso lo llevo a su respectiva habitación. Cuando sus amigos se fueron, encontró a Tsu-kun(así llamaremos al Tsuna del pasado) bajo la cama, envuelto en su cobija y muy hasta el fondo.Al verlo, tuvo compasión de él, no lo culparía por reaccionar o actuar así ante su familia, Tsu-kun era solo un niño que tenía ahora miedo del mundo.Con trabajos el castaño lo ánimo a salir de ahí, llamándolo por cosas que él mismo conocía, ya que eran la misma persona, con el mismo dolor, sabía que palabras lo ayudarían y que otras no; sin embargo las lágrimas nunca se iban a detener, no importa que fuera lo que dijera para calmarlo, incluso para Tsuna era complicado detener sus salientes lágrimas.
Piensa que, quizás estar en ese misma habitación, no le calma en lo absoluto, pero no sabe a dónde ir, para que tanto él como su su yo pequeño, se sientan seguros. Tsuna sabe que tiene a su familia, pero su intuición le dice que ellos solo quieren hacerlo hablar, para averiguar que le pasa y porque de su sobre reacción, pero él absolutamente nunca dirá nada. Primero porque es algo que no le gusta recordar al decirlo y porque hacerlo no va a solucionar nada, también porque de “ese” suceso, ya pasaron los años y si pudo vivir con ello, podrá hacerlo de nuevo, solo quiere que no lo presionen para decirlo.
—¿Te gustaría salir un poco?—le pregunto al castaño en sus brazos—Tampoco te gusta está habitación, ¿verdad?
El pequeño Tsu-kun asiente limpiandose sus lagrimas e intentando una sonrisa para el Onii-san que lo estaba protegiendo.
—Bueno, iremos con un amigo ¿Te parece? Es bueno y se que no nos hará daño—dice Tsuna mientras se pone de pie, con su mini yo en brazos.
Con su hiper intuición activada, ahora a todo momento, sabe que Reborn no está cerca y mucho menos lo escuchará al decir que irá junto a Enma, claro que antes de ir y que esté arme un escándalo, le mando un mensaje, diciendo si podían verse a solas. El moreno confía en su familia desde hace tiempo, pero ahora no quiere más que estar con su amigo peli-rojo, quien no lo presiona para respuesta y tiene una actitud tranquila para estás situaciones.
—¿Cómo nos iremos?—pregunta el bebe castaño.
—Hmm no puedo ir caminando o corriendo, puede que Reborn me detenga al final del camino.¡Ah! Iremos volando ¿Te gustaría volar conmigo?
—¿Onii-san, sabes volar?
—Un poco, si, pero será un secreto el que estemos en el cielo, así que ayudame a guardar silencio y observas el paisaje—
Tsuna mantuvo un perfecto equilibrio en el aire, llevando a su versión miniatura con una mano y en la otra sus llamas controlando todo. Además, no olvidó llevar a su anillo de Natsu, tampoco lo quería lejos y aún más, que era quien podría traerle calma. Así pues, Tsu-kun se divirtió en el viaje, cero asustado y nervioso por la altura a la que iban.Y finalmente llegaron a salvo con Enma, su amigo peli-rojo que se tomó la molestia de mentir a su propia familia, que iría solo a alguna plaza para comprar unas cosas y luego volvería, porque si les decía que iría con Tsuna, ellos podrían avisar a los Vongola y encontrarlo.Kozato no sabía porque tanto misterio, pero nunca negaría la petición de un amigo.
Y así terminaron encontrándose solos, en un lugar lejos...quizás muy lejos: La isla de los Simon.Después de toda la batalla con ellos, los Simon decidieron conservar su isla, pero vivir en Naminori, en una casa grande, absolutamente solo para ellos y prestada gracias a qué Tsuna hizo la petición con su abuelito.Así que esa isla todavía estaba ahí y ahora era mucho más fácil llegar, con Tsuna volando, no tardo mucho tiempo e incluso la luz del sol todavía no se ocultaba, Enma por su parte, también fue allá de manera discreta, con sus llamas.
—Llegamos ¿Te gustó el viaje?—Tsu-kun asintió en sus brazos
—No sabía que íbamos a ir tan lejos, Oniisan—
—Era necesario para que pudieras estar tranquilo —Tsuna sigue su conversación con su yo pasado, mientras caminan hacia el centro de la Isla, donde antes de poder hacerlo, se encuentran con el peli-rojo.
—¡Tsuna! Parece que llegamos al mismo tiempo sin darnos cuenta—dice mientras se acerca con cuidado.
—Hmm gracias por acceder venir tan lejos. Aunque no crei que propondrías venir hasta tu Isla—
—Bueno, se que cuando quieres hablar a solas, este es el mejor lugar—al tratar de dar un paso más cerca de su amigo, escucha un pequeño grito agudo, haciendo así que se diera cuenta del bulto que trae cargando su amigo—Tsuna...¿Que es eso?—señala con un poco de miedo—Se parece mucho a ti ¡¿Lo secuestraste?!
—¡No! E-espera no saltes a conclusiones—el pequeño castaño oculta más su rostro—Es...hmm Ocurrió un problema con la bazuca, que trajo a mi yo pasado aquí, así que yo lo cuido
—Oh vaya...Pero se aferra mucho a ti ¿Sabe quién eres?
—Oniisan, me da miedo—solloza el infante, pero Enma no puede escucharlo.
—Esta bien, es del amigo que te hablé, podemos confiar en él—arrulla Tsuna y por fin esos ojos miel, miran al peli-rojo.
—Tsu-kun va a confiar en él—declara el pequeño y Enma se muere de ternura.
—Parece tan asustado ¿Paso algo cuando tu familia lo vio?
—Mucho, es... complicado
Ante la mirada afligida de su amigo, Enma no presiona, pero al poner una mano sobre el hombro ajeno, siente un ligero temblor, pero aún así su amigo le sonríe.
—Vamos a un lugar más cómodo
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Los chicos se encontraban en el Dojo de la familia de Yamamoto, al ver que era un buen lugar para reunirse a solas, optaro por él.
—Reborn-san, creí que vendría con el Décimo
—Si, pero Tsuna huyó y parece que aún su versión joven no desaparece.
—kufufufu Bueno, ese es un problema ¿Dónde fue esa vaca estúpida?
—Bianchi se llevó a los niño, incluso a Futa, al parque de diversiones, al igual que mama
—Parece que la versión pequeña de Tsuna estaba triste por algo que hizo su madre y nuestro Tsuna no quería verla—
—Si y eso es raro, considerando que Dame-Tsuna depende mucho de Nana, porque toda su vida vivió con ella.
—Kufufufu a menos que su propia madre tenga que ver en los recuerdos que fueron activados—
—Si lo dice así. Debe ser horrible, Mukuro-sama—
—Bien, calmemonos.—ordena el Hitman—Hasta que Tsuna no nos diga el mismo, no concluiremos cosas negativas.
—Ademas, no pudo haber sido algo tan traumático o malo ¿Verdad? O de lo contrario, Tsuna como lo llevo todos estos años—calma Takeshi al grupo, mostrando sus sonrisa.
—Pero primero hay que encontrar al décimo.
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—No quiero encontrarme con mi familia. Enma—habla el moreno, mientras deja que su versión pequeña, se sienta sobre el pasto fresco y comience a buscar insectos.
Tsu-kun estando en un lugar tan grande y con luz, no se siente intranquilo, mucho menos sabiendo que aquel Oniisan está cerca de él y le ha dado la seguridad de que no hay nadie cerca que lo lastime. Así que Tsu-kun empieza a ver los pequeños insectos que hay en esa Isla, encuentra escarabajos, hormigas y algunas orugas de lindo colores y, ya que nunca tiene la oportunidad de salir, o más bien, ya no quiere salir mucho por temor, tener la oportunidad de hacerlo ahora, lo hace feliz. Y así empieza a seguir un pequeño camino de hormigas, claro que sin alejarse mucho.
—¿No quieres que reconozcan a tu versión de hace 10 años? Pero es tan adorable—dice el peli-rojo y su amigo puede evitar sonrojarse con el cumplido.
—N-no es eso...Reborn y los chicos ya lo vieron, estuvieron en ese accidente de la bazuca—se rasca con nerviosismo su mejilla—Mi versión de niño, tampoco iba a estar cómoda con ellos a-aunque es mi familia y se que...Se que ellos!–a pesar de tener tranquilidad a lado de si mejor amigo, Tsuna empieza a llorar de nuevo, aterrado de él, de su pasado y de que no lo quieran más. O peor aun, de que no le crean como Nana en su momento.
Enma se acerca a abrazarlo, aunque aparece que Tsunayoshi rehuye del toque, pero se aferra a su amigo y mirando sobre su espalda, el pequeño Tsu-kun parece preocupado por aquel que lo cuida. Puede mirar esos familiares ojos miel, con miedo en ellos, miedo que antes en su Tsuna no existía.
—Tsuna yo sí estaré de tu lado, así que confía en mí—susurra al oído de su amigo.
—No llores, ¿Si? Onii-san va a estar bien—Decía el pequeño Tsu-kun, aferrándose a la ropa de su yo futuro, y sin saberlo, consolandose a si mismo.
Tsuna ríe un poco por la ironía, pero es es suficiente para que las lágrimas secen un poco, pensando: “Eso debería decírtelo a ti”
—Entonce Tsuna...¿Es algo muy malo, como para no querer contarlo a tu familia?
El pequeño Tsu-kun, ahora más cómodo con el pelirrojo, pasa y se sienta sobre sus piernas, mientras habla frente a frente con el castaño.
—No es...malo, pero no es algo que me contente decirlo y seguro que ahora me odian por evitarlos
—Bueno si, actuaste extraño, en tus ojos volví a ver ese miedo, cuando ya eras más seguro de ti mismo, Tsuna—
El moreno desvía la mirada hacía abajo, bajo los ojos analizadores de su amigo; mira a su versión pequeña jugar con los listones que salen de la sudadera de su amigo, su pequeño yo aparece cómodo, Tsuna también quiere estarlo. Así que se arrima un poco cerca de Enma y sin palabra alguna, se recarga en el hombro del peli-rojo, cierra sus ojos miel y piensa demasiado en como puede empezar su historia.
—¿Tsuna?
—Tu una vez me contaste, más bien, nos enteramos sin querer de tu tragedia familiar y se que fue algo que te marco a pesar de que todo fue un malentendido, aún así tú familia fue acabada.—habla el castaño sin aún abrir sus ojos, disfrutando de que su amigo no lo parte de él
—Si bueno...no fue la mejor manera de que se entereran y después ya sabes...—rie—La pelea que tuvimos
—Si, pero gracias a eso nos hicimos amigo—sus manos comienzan a sudar, mientras las entrelaza entre si nervioso—Y bueno, no te gusto que algo así se dijera a la ligera, ¿Verdad? Algo tan personal y que es algo que duele, no te gusta que seas así de fácilmente revelado
—Asi que tu, Tsuna ¿Tienes algo que es difícil decir? No quiero forzarte, no vine a qué me digas lo que te incómoda de repente, vine para darte compañia—
—Y lo aprecio, pero en serio no me estoy forzando, quizás si hablara con mi familia, si me sentiría así, pero eres mi amigo Enma y quiero que seas el primero en escucharme—Tsuna seguía envolviendo sus propias manos, generando más sudor en ellas, pero no podía parar—Veras Enma, yo...
Entonces Tsunayoshi le contó a Enma sobre el accidente, desde la bazuca y lo que lo llevo a recordar su tragedia en el niñez, Tsu-kun estaba tan ocupado en otras cosas, que afortunadamente no escucho que el castaño relataba la misma situación que vivió hasta hace apenas unas horas ¿O días? No importa, se sentía lejos de ese señor y tan seguro aquí, que lo había olvidado.Su peli-rojo amigo, escucho con seriedad el trauma, sin decir palabra alguna; porque no podía expresar la tristeza que sentía al oír que su mejor amigo, fue abusado de pequeño, que lo olvido con su sellamiento de llamas, pero que lo volvió a recordar y su cuerpo lo recuerda tan vivido como en el primer momento.
Enma sintió su pecho oprimir, con solo escuchar como Tsuna lloraba mientras sacaba todo y si a él le dolía, a su amigo le debería de doler el doble o el triple; dijo que se sintió lastimado y traicionado por su propia madre en ese momento, no se pudo imaginar a un pequeño Tsuna llorando en soledad, porque nadie quiso creerle. Pero no acabo ahí, incluso le contó los pensamientos que sentía hacía si mismo cuando era tan solo un niño, le contó la horrible sensación que sintió durante años, sobre su cuerpo. Tsuna no merecía llorar así, mucho menos pensar así de si mismo, su precioso amigo no debería seguir sufriendo las consecuencias de ese pasado turtoso y, sin embargo, aquí estaba, tranto de consolar o entender sus sentimientos, entender porque no quería contarlo a nadie.
Si el castaño se rompió ahí mismo, solo con él como oyente, no podía imaginar cómo sería tener las muchas miradas de su familia, escuchando algo desagradable sobre él.
—No quiero decirlo, no quiero que lo sepan ¿Que tal si ya no soy un cielo puro para ellos? ¿Y si no me creen? ¿O si deciden dejarme?¡Yo no soy un mentiroso! ¡Yo no menti ese día! Y aún así...¡Aún así ...!
Las lágrimas fluían sin control, en esos hermosos ojos miel, arrugando la siempre serena expresión en Tsuna y convirtiéndola en dolor.Pero unas suaves manos y un par de ojos miel, más pequeños y aún brillando en esperanza, tocaron sus mejillas, la versión pequeña de Tsunayoshi, lo estaba consolando mientras esté miraba hacía abajo y las lágrimas le estorbaban para ver qué Tsu-kun le estaba sonriendo.
—No llores, Oniisan, todo va a estar bien—consolaba el niño, tratando se secar las lágrimas que caían —Vas a estar bien—le repitió.
Siendo la misma persona, pasando por lo mismo y sufriendo lo mismo, este pequeño parecía estar diciendole a todas sus versiones futuras: “Querido futuro yo, se que vas a estar bien”
Enma también abrazo a su amigo, quién ya no estaba apoyado en su hombro, también acaricio la cabeza de Tsu-kun, agradeciendo así por decir las palabras que de él no pudieron salir. Pudo haber dicho algo similar, pero quizás no tendría impacto en este Tsuna, que lloraba sin querer escuchar; pero si lo decía su versión mas joven, la que acababa de pasarle semejante suceso, entonces Tsuna escucharía y creería mejor esas palabras.
En medio del abrazo, Tsuna extensión su mano, para también atraer al abrazo a su pequeña versión y que pudiera sentir su calor.
—Tambien vas a estar bien, se que lo estarás—le susurra a Tsu-kun y él le responde con una sonrisa.
Más tarde, cuando ya está oscuro, ellos tres siguen ahí, está vez acostados sobre el césped y con su versión del pasado, todavía ahí, acostada sobre el pecho del moreno durmiendo sin preocupaciones sobre el mundo. Tsuna tiene los ojos irritados y ya no salen más lágrimas, pero siente que ya ha sacado todo lo que tenía que decir, aún si su amigo no le dio un consejo de como poder olvidar o superarlo, lo importante es, que pudo decirlo.
—Entonces ¿Que vas a hacer cuando llegue tú familia? ¿Les dirás?—pregunta Enma, recostado a lado del castaño y chocando sus cabelleras.
—No quiero hacerlo, volvería a llorar si lo hago—responde en un hilo de voz, ronca por haber llorado toda la tarde.
—Te entiendo, tampoco quisiera volver a verte llorar, se que es difícil, pero si quieres que esté ahí, lo estaré—le responde, mientras desliza su mano para tomar la de Tsuna y la toma, para asegurarle que sigue ahí.
—Gracias, yo...lo seguiré pensando.—siente confort con solo ese pequeño gesto y sonríe aunque no pueda verlo—Solo espero que no me odien...
—Tsuna por favor no pienses eso, ellos nunca lo harían, muchos menos creen que mientes, si lo dices, ellos van a escucharte como yo—aprieta el agarre en su mano—Y si te desprecian, yo no lo haré, porque lo que hayas vivido, no te define, te define lo que hiciste y haces para superarlo.
—Jajajaja gracias Enma, perdón por ser pesimista y...eso
El agarre se mantiene fuerte, transmitiendose calor, evitando que la menlancolia y la tristeza, vuelvan a invadir el corazón del castaño.
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Enma no volvió, Adelheid obviamente se asusto un poco, pero antes de emprender la búsqueda alocada le pregunto a toda su familia si había estado con Enma durante las horas que dijo haber ido a la tienda. Luego de que todos negaron haberlo visto, entonces si entro en acción, preguntado primero con Vongola, ya que el Decimo era amigo de Enma y por lo tanto, era más probable que estuvieran juntos; pero de nuevo, se llevó la sorpresa de que ni ellos sabían donde estaba Enma y tampoco Tsuna.
La idea de que ambos jóvenes jefes desaparecían obviamente la alertó, pero el ex arcobaleno del sol los reunión a todos para darles los verdaderos detalles
—Entonces una versión bebé de Tsunayoshi apareció, el chico se asusto sin razón y protegió a su pequeña versión incluso de ustedes, luego huyó—resumio la peli-negra
—Si, es eso básicamente—le responde la lluvia
—Entonces lo probable es que se haya llevado en su huida a Enma...—
—O Enma fue el único que llamo para acompañarlo en su extraño comportamiento—completa P-shitt con una mano sobre su barbilla—Entonces no hay emergencia de que los hayan secuestrado, solo están escondidos.
—¡Ese es el otro asunto! ¡No sabemos dónde está el décimo!—dice Gokudera exaltado ante la peli-rosa, pero ella le devuelve una mirada indiferente.
—¿Sabes algo? ¿Sobre dónde podrán estar?—pregunta Reborn seriamente.
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—Esta haciendo fresco y mi versión pequeña sigue sin desaparecer—dice preocupado, sosteniendo el cuerpo en sus brazos para que no le afectará el frío.
—¿Será malo si sigue aquí para mañana?
—Bueno...si mal no recuerdo— se detuvo nervioso, bajo la mirada atenta de su amigo. Tsuna ya había contado está parte, así que no tenía que dudar— Hmm después de estar encerrado hasta el anochecer, e-ese hombre fue el mismo que me saco y me llevo hasta el comedor para cenar, mamá ya estaba dormida...
Nunca, nunca lo considero un familiar, pero también llamarlo “ese hombre” no le gustaba.
—Y cuántas horas han pasado ¿Crees que a esta tiempo ya te debió de ir a buscar?—nuevamente acercó su mano, para tomar la temblorosa mano del moreno.
—Hmm talvez, pero no creo que pueda hacer un escándalo, debió asumir que me fui a mi propia habitación o me escondí en otro lugar—suspiro con pesar—Mientras supiera que no le diria nada a mamá, él no me hacía nada.
—Esta bien, estaré aquí si quieres llorar, no diré nada—sujeta su mano fielmente y le es correspondido con un apretón.
—No, ya tuve suficiente de pensar en ello, además no creo que pueda derramar mas lágrimas y si llegarán los chicos en este momento, estarían aún más histéricos preguntando que me paso—rie leve para no mover al niño que tiene en brazos.
—Si fueras padre, creo que serías uno excelente—agrega el peli-rojo.
—Por ahora me basta cuidando y siendo un buen hermano para Lambo, I-pin y Futa—
—Ahora entiendo el porque tan sobreprotector con ellos.
—Creo que mi cuerpo lo hacía inconcientemente, ya que aún no recordaba nada en esos momentos—
—Sip, debió ser eso, reaccionabas al peligro que ellos pudieran pasar—
Ambos miran a las estrellas un rato más, antes de sentir unas presencias muy familiares.
—Dame-Tsuna, es hora de irnos. Nos causaste muchas molestias—dice Reborn al ser el primero en salir de entre los arbustos.
Enma y él se ponen de pie sobre el césped, sin soltar su mano, el primero queriendo gritar por el comentario que le había dicho a Tsuna.
—Si...lo siento, además si seguimos aquí, Tsu-kun podría enfermarse
Entonces los demás van apareciendo poco a poco, incluida la familia de Enma.
—Uy... Adelheid debe estar enojada—susurra.
—¡Claro que estoy enojada! ¡Nos preocupaste!—ella le reprocha con manos sobre su cintura. Ante el grito, Enma aprieta la mano de su amigo.
—Nos preocupaste mucho, Boss—la tranquilizadora voz de su niebla, hace que este menos nervioso.
—Lo se, lo siento y también a la familia de Enma—se inclina un poco para disculparse—Yo le pedí a Enma que viniera, así que en parte fue mi culpa
—Listo. Las disculpas terminaron, es hora de las explicaciones—habla el de fedora, evitando su tono de voz alto.
Tsu-kun se mueve y se despierta ante el movimiento.
—Lo siento ¿Te desperté?
—No, Oniisan, tuve un agradable sueño—responde el pequeño, tallando se sus ojos aún medio dormido—Gracias por cuidarme, pero ya no quiero preocupar a mamá
—¡Pero– ¡Puff!– un humo rosa rodeo a Tsuna y su versión del pasado, ya había regresado a su tiempo. Con suerte, en su habitación donde esté seguro de todo.
El castaño se ve triste por la repentina despedida, pero disfruto mucho de estarse cuidando a si mismo, más en un momento tan crucial que, le hubiera gustado a él vivirlo. Bueno, que se le puede hacer.
—Tsuna—llama el peli-rojo sacándolo de su transe.
—Oh si, lo siento—se disculpa—Ahora si volvamos.
Camina hacia delante, sin soltar la mano amiga de Enma y así avanzar juntos hasta las afueras de la Isla, en medio ya de la oscuridad.
—¡Décimo, nosotros queremos-!
—Lo se, pero vayamos a casa primero, donde estemos todos en un lugar tranquilo—dice aún mostrándoles su espalda
—Bueno, nosotros ya no tenemos que ver con esto, asi que ya nos iremos. Vamos. Enma—llama Adelheid, extendiendo la mano para que el peli-rojo tome su mano.
Pero su mano izquierda sigue dando apoyo a su amigo y le prometió que estaría ahí, si él lo necesitaba.
—Yo...—miro que Tsuna tenía una mirada triste. No tuvo que preguntar, para adivinar lo que queria su amigo—Le prometí a Tsuna que haríamos pijamada hoy ¿Puedo ir, Adel?—le pregunta con cara de súplica.
La azabache entendiendo la situación asiente y le sonríe.
—Nos vemos mañana, Vongolas—
Los Simon van por su camino y los Vongola se quedan quietos una vez más, esperando alguna acción algo que diga su jefe. Pero nada, solo sigue de pie dándoles las espaldas, mientras miran el hagarre de hierro que tiene con su amigo.Después lo cortan y Tsuna le da un rápido abrazó, para luego mirarlos apropiadamente.
—Listo, vamos también a casa
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La décima generación, respeto el silencio de Tsuna, en todo el trayecto de regreso. Ellos vinieron en un yate prestado por Nono, quién por supuesto se los dio, al saber su nieto desaparecio en medio de una crisis. Pero esa espera, no hizo desaparecer la ansiedad y las miles de preguntas que se formulaban en sus cabezas, también por ver qué Tsunayoshi no soltaba la firme mano de su amigo, parecía que se había acostumbrado tanto y que había apreciado tanto ese gesto, que no lo quiso soltar y, bueno, el peli-rojo tampoco estaba tan en contra.Platicaban ellos dos de trivialidades, como si no hubieran desaparecido por horas y en ese tiempo, Tsuna hubiera llorado tanto que se le notaba aún en sus ojos, y que no saben porque.
—Por cierto Tsuna, no se porque no te pregunté antes ¿Pero como llegaste hasta acá? No volaste con tus llamas ¿O si?—pregunta Kozato, para sacarse de la duda
—Si lo hice—responde simplista.
—¿¡Pero tenías a tu mini yo en brazos!?—ante la conversación, interviene Yamamoto.
—Bueno, él se quedó quieto y realmente me pude estabilizar bien, ya lo había hecho con Lambo antes—se encoje de hombros—No fue gran cosa.
—Kufufufu parece que tampoco sabíamos de esto, Tsunayoshi. Eres muy bueno con los niños—
—Si...lo soy—les da una sonrisa un poco triste—Quiero ver a Lambo, pero supongo que se quedó en casa con mamá.
Todos parecían notar la tranquilidad de su cielo, ya no parecía incómodo con sus miradas, ni con la proximidad que tenían, ya había parado su nerviosismo si se trataba hablar de su madre.
El resto del viaje fue más tranquilo, ya estaba oscuro, así que cuando llegaron a casa, ya era la madrugada, así que todos supusieron que Tsuna no quería decirles o revelarles algo hasta mañana, pero al contrario, él propuso decirles.Cuando entran a la residencia y todos le siguen el paso, Tsuna se detiene para hablarles.
—Mamá debe estar dormida, así que vayamos a mi cuarto aunque no sé si ustedes estén cansados— el moreno los mira a todos, incluso a su guardián de la Nube que sigue silencioso.
—No Tsuna, pero es muy noche, no es necesario que–
—Esta bien, les diré ... O más bien ustedes mismos lo verán, si Mukuro puede ayudar con eso—mira a su Niebla, que esté no esperaba tal petición.
—Estas diciendo que...¿Quieres que husme en tus recuerdos?—cuestiona para asegurarse.
Tsuna solo asiente y sigue el camino a su habitación en silencio, Enma ya no lo toma de la mano pero sigue detrás de él, todavía mostrando su apoyo, ya sabiendo con anterioridad lo que planeaba su amigo. Finalmente todos entran y se colocan al rededor, en las esquinas y en los pocos lugares que hay para sentarse. Se dan cuenta que el cuarto es grande, después de todo, Tsuna fue hijo único y si ordenaba su cuarto como debía, este parece amplio.Entonces el moreno se sentó en la orilla de su cama con Enma a su lado y hablo confiado, otra vez cerrando sus ojos y entrelazando sus propias manos, pero está vez no por nerviosismo.
—Lo volveré a repetir. Mukuro quiero que entres a mis recuerdos y les muestres a todos lo sucedido conmigo hace 10 años, en esta misma casa, en esta misma habitación—suspira y Enma coloca su mano en su espalda—Hasta que yo me quedé dormido y Enma se quede conmigo, Mukuro les mostrará mis recuerdos y ustedes lo verán, y hasta mañana, cuando despierte...no quisiera verlos.
Dice con severidad, con ese miedo que Enma ya sabría que tendría
—Pero Boss–
—Por favor, esa es la única condición—los mira a todos con seriedad.
El Hitman no dice o hace nada, ante la demanda ridícula de su alumno, pero entiende que, si quiere saber y entender toda la situación, necesitará ver esos recuerdos con esa condición.
—Bien, entonces ya vete a dormir. Entre más pronto, mejor—dice Reborn bajando su fedora para cubrir sus ojos.
Asi, Tsuna agradece y mientras sus guardianes salen para dejarle tiempo de preparar la cama, Enma también se pone de pie y cierra la puerta cuando ya no hay nadie.
—¿Seguro que quieres que se enteren así?
—Si, no creo que haya otra manera, ya te lo dije a ti y eso me basta—mira a su amigo con sinceridad—Estare bien, créeme.
El peli-rojo lo abraza una última vez, algo rápido y con sentimiento, luego se separan y continúan con los preparativos para dormir juntos; al ser delgados, a pesar de su edad, ellos caben perfectamente.
Mukuro solo se queda afuera con la puerta cerrada, esperando el momento en que los chicos estén dormidos para entrar en su mente. Es la primera vez que Tsunayoshi le pide algo así, cuando antes, cuando lo odiaba, él lo iba hacer a la fuerza para saber sus debilidades y lastimarlo; sin embargo ahora...era diferente si le daba su permiso, no quería ser entrometido, mucho menos en algo seguramente delicado. Si para él, que no supieran de su pasado a detalle, era su orgullo, para Tsunayoshi lo debía ser aún más, tomando en cuenta la seriedad de su expresión.Después ante el toque de su bella pupila, despierta de su inquietud y ella le sonríe.
—Bueno, es hora. Llama a todos arriba, mientras entro y busco entre los recuerdos de Tsunayoshi—ordena la niebla y la peli-indigo asiente.
Ella baja las escaleras, para llegar a la sala donde todos esperan impacientes, excepto claro, Reborn.Cuando finalmente suben, encuentran a Mukuro sentado en la orilla de la cama, con sus ojos cerrados y una mano sobre la frente del castaño, buscando aún los recuerdos que esté le pidió, con ayuda de la pista, que fue hace 10 años. Entonces la niebla tenía que viajar a los recuerdos más viejos de Tsunayoshi, recuerdos de la infancia donde se viera al chico al rededor de tener 4-5 años exactamente.
Los chicos lo esperan, dispersos por varias partes de la habitación, mientras ven la pacífica expresión de Tsuna al dormir, notando esa extraño nuevo vinculo que formó con el peli-rojo de los Simon; antes claro que eran amigos, pero ahora pensaban que incluso su amistad podía ser más fuerte, como almas gemelas.
—Lo encontré...debe ser este—Llama Mukuro con tono triste en su voz. Luego abre sus ojos heterocromaticos, con una expresión de seriedad poco usual en él—Preparense y traten de guardar silencio.
Entonces con ayuda de su niebla, metió a todos los guardianes, excepto claro, Lambo y en su lugar, Reborn. Teniéndolos dentro de una dimensión donde todos podían ver los sucesos como tercera persona, pero no podían interferir en dichos recuerdos.
Viajo para empezar desde el principio, con la llegada del hombre diciendo ser hermano de Iemitsu, confirmando en el proceso, gracias a Reborn que si, efectivamente ese hombre rubio y quién agredió a Tsuna de pequeño, era hermano de Iemitsu, más como un primo lejano, en realidad.Entonces todos vieron a Nana siendo confiada con el familiar, pero a un Tsuna totalmente inconforme, y aún así tratando bien al hombre. Y todo iba bien, normal, para ellos, hasta que empezó “eso”
Todos apretaron sus puños en frustración, ver a su cielo ser tocado y abusado, tratando de defenderse y de revelar la verdad, luego ver a Nana que lo regaña y le dice mentiroso. Todo pasando tortuosamente lento.Reborn después de esto, iba a hacer un par de llamadas a Cedef y Nono, arreglar asuntos con “esa” persona si es que podía encontrarla viva.Mientras que sus guardiaanes, estaban en silencio, procesando todo, dándose el tiempo de pensar y reconocer, la petición especial de Tsuna y su extraño comportamiento.
Ahora lo sabían. Con la llegada de su versión joven, diciendo esas palabras; esa sobre reacción, la ansiedad y el temor a ser tocado incluso por ellos. El que le regresarán todos los recuerdos asi de golpe, debió ser horrible, se sentía culpables todavía, porque le habían presionado un poco.
—¿Que podemos hacer por el Decimo?—interrumpe el silencio, haciendo la pregunta que todos se hacían silenciosamente.
—Tsuna no quiere vernos—dice Yamamoto desconsolado.
—Debio sentirse extremadamente precionado—
—Herviboros tontos—llama Hibari, la primera cosa que dice en toda la noche—No nos dijo eso porque nos odie, lo dijo porque cree que lo odiaremos y los que no querremos verlo, seríamos nosotros.
—Lo que dice Alondra—continua Mukuro—Tsunayoshi pensara que, después de saber sobre esto, nos parecerá indigno o impuro, pero es obvio que sigue siendo un cielo puro para nosotros.
Ante la declaración, todos lo miran como si le hubiera salido otra cabeza, algo inimaginable. Hasta Reborn lo alaba internamente.
—Asi que ver a Tsuna mañana por la mañana, le reafirmara, que nada a cambiado entre nosotros y que seguiremos siendo su familia—termina Mukuro con seriedad, algo que dejó a todos sorprendidos.
Después, toda su familia tenía ganas de abrazar a Tsuna, así como lo hizo Enma antes de irse de la isla, que seguramente le dio consuelo muchas veces y mucho mejor que ellos. Lo entienden, nadie querría que algo así se supiera a la ligera, más aún, si se trataba de ese mismo Tsuna que lo conocieron por ocultar sus sentimientos y compartir poco sobre si mismo. Ya no podían enojarse con él.También entendía o podían ver mejor, el porque de ese comportamiento sobreprotector con los niños; cuando Reborn pateaba a Lambo o cuando se perdía Futa o cuando I-pin tenía que salir, con todos, Tsuna estaba siempre al pendiente.
Ahora entendía mucho de su personalidad cuando recién lo conocieron, cuando era golpeado en la escuela y como se acobardaba si alguien lo citaba a un duelo, el como gritaba si era llamado de repente. Todo cobro sentido y todo después pareció injusto.Como su propia madre lo regaño por mentir y luego actuo como si nada, como fue la causante de que su trauma siguiera en pie, hasta que le fue sellado; eso no es todo, Iemitsu tenía la culpa de todo, desde el principio era obvio que esa ausencia en casa, iba a traer consecuencias y aquí tienen las pruebas. Después de esto, el Hitman pediría “amablemente” que si podían despedirlo de Cedef y de extra, si él podía asesinarlo.
Todos se retiraron a de la residencia Sawada, a altas horas de la madrugada y con un sabor amargo. No podían dormir seguramente, muy preocupados en qué decir o hacer, frente a su cielo el día de mañana.
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Al despertar, obviamente se encontraban tan cansados, llegar muy tarde y todavía quedarse más tarde con Tsunayoshi, no fue buena idea, más quedarse despiertos, no agrego nada bueno para tener un sueño completo, llevándolos así, a despertar todos casi hasta medio día.Nana no se molestó mucho, sabía que su hijo los fines de semana se levantaba tarde; solo llamo un par de veces, pero si no contestaba, supuso que aún dormía, totalmente ajena a qué tiene un invitado durmiendo con él.
—Tsuna tienes malos hábitos de dormir—habla el peli-rojo, sonriendo cuando ojos miel lo ven— ¿Despiertas siempre hasta está hora?
—Hmm no—bosteza y talla sus ojos—Solo en fines de semana. Por cierto, buenos días, Enma—le saluda
—Pudiste descansar, se te nota. Pero ya hay que levantarnos, si no, cuando verás a tu familia.
—Ugh no me hables de eso...no se me había cruzado ese pensamiento—el moreno se estira y empuja su mano contra el rostro de su amigo, en clara molestia.
—Tengo que recordartelo, si no, no podras darle vuelta a esta página de tu vida, Tsuna—
Inconforme, hace una mueca, pero sigue luchando contra las sábanas para salir de ellas y poner un pie fuera de la cama. Cuando lo consigue, Enma lo empuja y cae, dando así un buen inicio de su día. El castaño no podía estar más agradecido de tener alguien con quién compartir tanto, que siendo está la primera vez durmiendo juntos, lo hace sentir como si fuera natural.
—Quizas...¿Enma crees en las almas gemelas?—pregunta el décimo recogiendo su parte de la cama, donde las sábanas se hicieron bulto
—Hmm ¿Si?—inclino su cabeza—¿Te refieres a esas personas que encuentran a alguien importante con al cuál tienen un vínculo más especial que el resto?
—Ehh... ¿Si? Creo si—
—¿Porque preguntas?—sigue la conversación mientras termina de tender la cama y comenzar a quitarse su pijama.
Todo bajo la mirada de ambos y la poca importancia que le dan al momento y más interesados por la conversación.
—Pues solo pensaba que, con quién siento esa conexión más especial que el resto... Es contigo—responde el castaño, terminado de colocarse una sudadera azul celeste.
—¿En serio? Pero llevamos poco tiempo de conocernos, después de que te hice daño y a tu familia
—Eso es pasado, pero actualmente, podría pensar que eres mi alma gemela, Enma—declara el Oji-miel en una sonrisa—Porque realmente fuiste un apoyo, que ahora siento que aún si no me tomas la mano, sentire tu apoyo desde lejos
Tsuna termina avergonzado, confesando lo cálido que se sintio su corazón al tener una mano amiga, en el momento justo.
—Me gusta esa actitud, espero y siga así para cuándo tengamos que ir con tu familia—
—¡Enma! ¡Eres horrible!
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Un almuerzo después, ambos chicos se dirigían al Dojo de Yamamo, sin embargo, el castaño no quería verlo por su cuenta, prefería que todo simplemente se solucionaran.
—No voy a encontrarme con ellos—declaro serio.
—¿Pero si aceptaras si ellos vienen a ti?
—Si...me sentiré mejor—
—Bueno, vayamos mientras a un parque—
Y así, todavía el día transcurrió hasta el atardecer, mientras ellos seguían en el parque jugando, donde Lambo, I-pin y Futa se les unieron, en la caja de arena al centro del parque. En todo el rato, el moreno no pensó en nada, pero cuando vio que el sol estaba por ocultarse, él recordó que, sobre todo, quería ver a su familia antes de seguir pensando en el asunto y de que hubiera posibilidad que lo odiarán.
—Haa...creo que es intuil. Yo...espere demasiado.
Mientras Tsuna se levantaba de la arena y se sacudia, de pronto sintió una avalancha de abrazos, luego sintió como revolvía su cabello, tan rápido y cariñoso. Toda su familia lo rodeaba en un calido abrazo, con Tsuna en el centro, reconfortandolo y dándole entender que lo querían no importa que.Incluso sobre su cabeza, también se encontraba su tutor.
—Tsuna— llama él con cariño—Eres el mejor alumno que haya tenido.
—Decimo, usted es el mejor cielo que hubiera conocido—
—Kufufufu Tsunayoshi, eres el cielo más puro que podria tener—
La niebla, al ser la más alta, después de Hibari y Riohey eran los que estaban al exterior del abrazo, cubriendo a Yamamo y Gokudera, a su vez cubriendo a Chrome, la más pegada al delgado cuerpo del castaño.
—Boss, están importante para nosotros, que no le haremos ningún daño—dice mientras aún con vergüenza, envuelve todo el cuerpo de Tsuna, dando círculos tranquilizadores en su espalda.
—¡Te protegeré al extremo!
—Me aseguraré de llevarme tu tristeza, Tsuna
—Hmm Eres el cielo que nos acepto. Asi que nosotros haremos lo mismo—dice por último Hibari, no tan contento con tener el brazo de Mukuro sobre su hombro.
El calor comienza a sentirse, Tsuna nunca había tenido está cercanía con su familia que se sintió tan contento, escuchando sus palabras, su consuelo. Creyó que no volverían, pero sentir un abrazo así de grande, lo lleno de calidez, que comenzó a derramar lágrimas de felicidad.Como prometió su lluvia, parecía que se había llevado lejos cada sensación, cada recuerdo y cada mal pensamiento, acerca de todo. Se sentía completo y se sentía él mismo. Ya no se odiaba u odiaba el pasado que tuvo, si eso lo llevo a conocer la mafia y está alocada familia, entonces estaba feliz.
Lambo al final también se unió, viendo toda la bola ahí, también quiso participar; pasando sobre los pies de todos, hasta llegar a abrazar las piernas de su Tsuna-nii que, a pesar de no entender que sucedía, le dio una linda sonrisa.
—Tsuna-nii, vas a estar bien—él dice. Y de nuevo ríe por la ironía.
Tsuna es quien seguirá protegiendo a los niños, pase lo que pase, cuidara que ellos estén bien.
—Y-ya me siento mejor. Ya pueden dejar de abrazarme, me acaloro—dice Tsuna sitniendo sus piernas dormirse, de estar parado.
—Claro, Décimo, solo esperemos a que esa piña se quite—gruñe y se remueve también molestó.
—Kufufufu ya entendí, ya entendí. Solo me quedo más tiempo,porque este será el primer y último abrazo grupal al que accedo.
—¿Que dices? Pero si tú mismo lo propusiste—rie Yamamoto y la niebla se sonroja.
—La próxima vez, al que abrazaremos será a ti, piña—se burla la Nube y con eso hace que Mukuro rompa el abrazo.
—¡Absolutamente No!
—Esta bien, todos pueden tener su propio abrazo grupal—dice Tsunayoshi, por fin liberado de su familia.
Quienes lo ve de nuevo con ojos llorosos y se asustan.
—T-tsuna, no llores ¿Te lastimamos dentro del abrazo?
—No, para nada. Al contrario, eso me hizo feliz—
Su familia le devuelve la sonrisa y Reborn no se baja de esa cabellera suave.
—Pero si me permites, quiero hacer algo respecto a tu padre—dice serio
—¿Mi padre? ¿Porque?
—Tambien con Nana.—el azabache mira la confusión de su alumno—¿No es obvio? Porque ellos tienen que saber que tienen la culpa de esto, al menos en parte. Es injusto que tengas que sufrir solo, cuando ellos fueron parte de la causa.
—Pero Reborn, yo nunca los culpe
—Claro que no, eres tan bueno, que nunca dirías nada, mucho menos después de que Nana te tachara de mentiroao, solo te seguirías manteniendo callado
—Pero ya pasó mucho tiempo ¡No tiene caso!
—Oh, si lo tiene. Parte de todo este proceso para que estes bien, tus papás tienen que decirte que fue su culpa y pedirte perdón, para que entiendas que nada de lo que sufriste fue tu culpa.
Las palabras llegan con claridad. Si, el se había culpado mucho, pensando que quizás merecía todo eso por ser un chico muy travieso y mentiroso, por ser una carga para una madre que vive sola con su hijo.
—¿Entiendes mi punto? Con eso te podrás perdonar a ti mismo.
El Hitman termina de hablar y mira a su alumno triste, pero decidido.
—Esta bien, pero no seas tan brusco diciéndoles...—Reborn le asiente—Es una promesa
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Algunas llamadas, regaños y secretos revelados después, Tsuna se encontraba muy agotado, pues en todo trataba de cumplir con lo que dijo; eso de culparse más y perdonarse, dejar de actuar pesimista o empezar a dudar y, para ello, Enma estuvo también presente, pellizcando la mejilla de su amigo, cada que lo veía entrar en su propio mundo.Pero todo fue bien, al menos para Tsuna.
Para sus padres, ambos tuvieron una revelación tan abrumadora, que no hubo la necesidad de reclamarles por pedirle perdón a su hijo, ellos mismos se sintieron culpables, que de inmediato fueron a abrazar a su hijo y que los perdonará por ser tan irresponsables.No podían ser una familia perfecta, claro, pero con la inmensa bondad de Tsuna, los perdono y lloro con ellos.Sin embargo, de todas maneras era tarde para arrepentirse, porque el error quedó ahí, ya estaba hecho, no hay nada de lo que pudieran protegerlo ahora, porque ya era un niño de 15 años, que ahora sería protegido por su nueva familia: sus Guardianes.Por lo tanto, les llegó un pequeño castigo, a espaldas de Tsuna, porque esto ya no tenía que ver con él, tenía Reborn que tener al menos algo que lo asegure, que Nana ni Iemitsu, se volverán a acercar al castaño.
Y así, toda la décima generación se mudó a Italia para estudiar. Sacaron a Tsuna de Naminori, a mitad de su segundo año, para que lo terminara en el mejor insitituto de Italia. Iemitsu se le retiró del puesto y lo regresaron a Naminori a vivir con Nana y pasar el tiempo perdido, obligados a olvidarse de que Tsunayoshi es su hijo. Pues Reborn oficialmente lo adoptó, siendo Nono el único testigo, más tarde se revelaría.Todo, mientras el castaño creía que todos los cambios, eran por capricho de su familia, el de cambiarle de aires y olvidar todo lo que tenga que ver con esa casa. Por supuesto, el moreno no acepto hasta que Enma pudo ir con él, obviamente todos los Simon dijeron que si a su jefe, no podían negarse cuando veían al dúo de “dames” llevarse tan bien.
Iemitsu y Nana no se negaron, deciendo que también se lo merecían, por no cuidar bien de su hijo único. Asi que ahora vivirán hasta morir de viejos, en esa casa que fue culpa de la tragedia.Luego, más tarde que Tsuna, Gokudera y Yamamoto, se graduaron de preparatoria, Reborn le confeso al castaño todo su plan y el porque estaban en Italia lejos de sus papás, le contó que lo adoptó y que, ahora que Tsunayoshi tenía 18, podía aceptar seguir siendo su hijo o firmar los papeles de que ya no quiere serlo.Para alegría de todos, nació un nuevo cielo: Tsunayoshi D’arcobaleno, aunque Reborn técnicamente ya no era un Arcobaleno, pero ese apellido le quedaba bien.
Lambo luego de crecer, se le contó todo, claro no a detalle, todo de manera resumida. Pero el fin es quién lo entendió y amo mucho más a Tsuna-nii; lo mismo paso con I-pin y Futa. Todos ellos también vinieron a Italia, no los dejarían con Nana, ya no.
Se convirtieron en una familia feliz y estable, acordando por órdenes de Tsuna, que si algún guardián se sentía mal y de repente quería sacar todo lo que en su pecho ocultaba, todos estarían ahí para escuchar.
Y ahora, cada noche, antes de irse a dormir, gracias a qué tuvo el apoyo de todos, ya no se sentía indefenso; nada malo le pasaría y si la duda comenzaba a carcomerlo, todas las noches se decía:
Querido futuro yo: Sé que estarás bien