Amor ¿?
El amor, al principio, si nunca te has enamorado, piensas que todo es un cuento de hadas, así como en las películas o historias de amor.
Pero cuando te enamoras por primera vez de alguien, te das cuenta de que lo que te pintan en las películas solo es ficción, y que en realidad el amor no es así.
El amor se puede pintar de distintas formas. Hay veces que hay relaciones sanas, esas relaciones bonitas donde lo único que piensan es en ser felices y mantener esa conexión.
También existen las relaciones tóxicas. Esas relaciones te destruyen, te crean inseguridades, y eso es lo que no te cuentan en las películas. Las relaciones tóxicas pueden llegar a los golpes, maltratos psicológicos y más.
Después se dejan, y logras salir de allí. Pero te das cuenta de que no te gustaba, que simplemente lo amabas, y por eso no podías soltarlo. Para ti, solo era amor, a pesar de sus defectos y actitudes hacia ti.
Esa relación te destruyó tanto que te cuesta confiar en alguien en el futuro. Y no todas las relaciones son así, pero en tu camino de enamoramiento te vas a encontrar con personas diferentes, que te van a enseñar a confiar y a descubrir cómo es en realidad el amor.
Hasta que el destino te reúne con el amor de tu vida, esa persona con la que, sin saber cómo ni cuándo, todo empieza a tener sentido. Alguien que no llega a completarte, porque ya aprendiste a estar bien contigo mismo, pero sí a acompañarte, a caminar a tu lado sin soltarte la mano.
Con esa persona compartes tus miedos, tus sueños, tus cicatrices y también tus victorias. No tienes que fingir, no tienes que esconder lo que sientes, porque sabes que hay comprensión y respeto en cada mirada. Con el tiempo, aprendes que el amor real no es perfecto, pero sí verdadero, y que se construye día a día con paciencia, comunicación y confianza.
Y entonces te das cuenta de que valió la pena todo lo vivido, incluso el dolor, porque te preparó para amar de una forma más madura, más consciente. Con esa persona empiezas a imaginar un futuro: compartir una casa, reír en la cocina, llorar en los días difíciles, formar una familia, crecer juntos y envejecer con la certeza de que ya no estás solo.
Ese es el amor que no aparece en las películas, pero que se siente mucho más real, porque se basa en la verdad, en el esfuerzo mutuo y en el deseo sincero de cuidarse el uno al otro.