Prólogo
¿Por qué no lo hizo desde un inicio?
¿Por qué no lo mató?
Fue un maldito blando y por su culpa ahora... Su planeta quedó destruido.
No pudo salvar a nadie. Su pequeña bebé y esposa terminaron muertas.
Todo por su estupidez.
Ya le había notado actitudes un tanto extrañas a su antiguo compañero y amigo, pero creía que eran imaginaciones suyas, ya que muy pocas veces se las había visto... Por esa razón no le hizo caso a nadie.
Fue un maldito idiota.
No podía dejar de llorar dentro de esa nave, ahora está completamente solo. Su mejor amigo estaba muerto en el asiento del piloto, lo supo desde que este ya no le habló ni mostró otro movimiento desde que escuchó cómo el piloto automático fue activado. No sabe si les habrá ocurrido algo a los nuevos portadores y mucho menos a las perlas qué estos tenían, ya que como Vojta quería la suya, supone que habrá mandado a los que están de su lado por las otras.
¿Ahora que va a hacer?
Sabe que si Vojta obtiene esas perlas, podría ser el fin de todo, ya que no debería de ser para nada bueno lo que planea con estas mismas, pero ahora estando solo... ¿Qué es lo que podría hacer?
No tiene un ejército, no tiene a nadie a su lado para ayudarlo, se encuentra solo con una de esas 12 perlas y tiene que ver como ir hacia los demás para ver si las encuentra.
—Tengo... Tengo qué... —susurró con la culpa carcomiendo su interior.
Por sus decisiones del pasado, las cuales llegaron a repercutir en su presente y futuro, no se dejará de culpar.
Va a arreglar todo su desastre.
«Es mi obligación. Los demás no tienen que sufrir por mi culpa», pensó en ese momento mientras se levantaba del frío suelo, de esta manera, se acerca al asiento del piloto.