DESEO QUE SEAS MI REGALO
Lo Ășnico que pedĂ era que mi novio estuviera el dĂa de mi cumpleaños, solo pedĂ que Ă©l fuera mi regalo. No necesitaba nada mĂĄs, solo lo necesitaba a Ă©l.
âMira, mi amor, una estrella fugaz. Pide un deseo âla suave voz de Jungkook resonĂł en su oĂdo mientras sus fornidos brazos rodeaban su cintura.
Deseo que seas mi regalo, Jungkookie.
Un deseo lleno de amor pidiĂł mientras cerraba sus ojos y tocaba las manos de su contrario.
âÂżNo me dirĂĄs quĂ© pediste?
âNo, Kookie. Si te lo digo, no se cumplirĂĄ âsonriĂł tiernamente.
Palabras que nos han dicho desde pequeños: "pide un deseo, pero no se lo digas a nadie o no se cumplirĂĄ". Palabras que tan solo son eso, creencias a las que nos aferramos porque nos dan esperanza de que lo que pedimos un dĂa se haga realidad.
âMi pequeño amor âsonriĂł cĂĄlidamente para luego dejar un beso en sus cabellos rubios.
Llevaban ya una relaciĂłn de un año, un año donde compartieron tanto. Un año donde el de cabellera rubia pensaba que conocĂa muy bien a su novio, donde juraba que este lo amaba incondicionalmente. Donde su Kookie, como lo llamaba con cariño, era el mejor novio del mundo.
âHace frĂo, Kookie. Entremos âdijo, haciendo que este lo tomara de la mano e ingresaran a su habitaciĂłn.
Durante ese año habĂan decidido vivir juntos y no por separado. El departamento era pequeño pero acogedor: dos habitaciones, sala, comedor y cocina, y por supuesto, un pequeño balcĂłn que daba una hermosa vista hacia el exterior.
Jungkook trabajaba en una academia de canto. La paga era buena, demasiado buena, suficiente para costear por sĂ solo los gastos que implicaba un hogar.
Jimin, en cambio, era profesor de baile: su sueño hecho realidad. No se quejaba de la paga, era buena aunque menor que la de su novio. Los dos trabajaban en el mismo edificio, solo que en diferentes åreas y horarios.
âOdio los lunes âse quejĂł Jungkook tirĂĄndose sobre la cama boca abajo.
âTĂș odias todos los dĂas, Kookie âsoltĂł divertido mientras se subĂa a horcajadas sobre Ă©l.
Era domingo por la noche, dĂa en que ninguno trabajaba y el tiempo se lo dedicaban el uno al otro.
ÂżPero por cuĂĄnto tiempo durarĂĄ?
âEso es mentira, Minnie. Amo los fines de semana donde puedo pasar todo el dĂa junto a ti.
En un movimiento limpio se dio la vuelta sin hacer que Jimin se quitara de encima.
âTambiĂ©n amo pasar tiempo contigo, Kookie, pero nuestros trabajos no ayudan mucho.
âLo sĂ©. Por eso aprovecho al mĂĄximo teniĂ©ndote junto a mĂ âse apoyĂł en sus codos e hizo un poco de presiĂłn para que lo besara.
Jimin tan solo sonriĂł tiernamente al ver tal gesto, que hacĂa que su corazĂłn latiera desenfrenado, y lo besĂł. BesĂł esos labios que tanto amaba y que eran solo de Ă©l... Âżo no?
âTe harĂ© mĂo, Park Jimin âsusurrĂł con voz ronca, haciĂ©ndose ver mĂĄs sexy de lo que ya era.
âSiempre he sido tuyo, Jeon Jungkook ârespondiĂł para fundirse en sus brazos.
Y ahĂ, una vez mĂĄs, se entregaron, uniendo sus cuerpos como la primera vez que lo tomĂł. Una vez donde hacĂan el amor y no solo era sexo.
Pero siempre dicen que no todo es color de rosa, que no todo es miel sobre hojuelas, que no todo es perfecto. Siempre, a pesar de los años que puedan transcurrir en la Tierra, habrĂĄ algo que lastime y haga daño, algo que borre la felicidad que un dĂa se experimentĂł.
¿Cómo puede ser posible que las cosas cambien de la noche a la mañana en un abrir y cerrar de ojos?
Jimin habĂa experimentado aquello con su novio. Un dĂa simplemente despertĂł y su novio ya no era el mismo. ÂżDĂłnde habĂa quedado el chico tierno, cariñoso, cursi, amable, comprensivo? ÂżDĂłnde habĂa quedado la persona que todos los dĂas le recordaba cuĂĄnto lo amaba, que todas las noches, a pesar del cansancio, le susurraba un "te amo mĂĄs que ayer"? El rastro de aquel chico se habĂa esfumado como cuando sueltas la calada de un cigarrillo.
Las caricias, besos y hasta la intimidad poco a poco se fueron disipando. Las noches se sentĂan frĂas al no tener a un pelinegro recostado a su lado. Pensando positivamente que todo pasarĂa y que cuando volviera a abrir sus ojos solo habrĂa sido un sueño, el rubio cayĂł en los brazos de Morfeo, y una vez mĂĄs dormĂa solo en la amplia cama.
âKookie, Âżhe hecho algo mal? âla voz del rubio denotaba tristeza.
Muchas veces, por no decir todas, se cuestionaba si era su culpa el cambio de actitud de su novio. Si tan solo tuviera menos horas de trabajo, quizĂĄs podrĂa pasar mĂĄs tiempo con Ă©l.
âNo... Âżpor quĂ© lo dices? âno se atreviĂł a mirarlo.
âHas cambiado, Kookie. Ya no eres el mismo.
No dijo nada, pues sabĂa muy bien el motivo del porquĂ© habĂa cambiado la forma de tratar a su pequeño novio.
âSi algo no te gusta, puedes decĂrmelo, Kookie.
âNo te preocupes, Minnie. Es solo que tengo mucho trabajo encima.
âYa veo... y el que tiene que pagar por ello soy yo.
Ăl tambiĂ©n tenĂa trabajo encima, quizĂĄs hasta mĂĄs que el pelinegro, pero no por ello habĂa cambiado su forma de ser.
âJimin, por favor, no comencemos...
âNunca comenzamos, Jungkook. Nunca quieres hablar del tema, siempre lo evades. Has cambiado, y tĂș lo sabes. Y no me digas que es por tu trabajo, porque yo tambiĂ©n tengo trabajo acumulado, pero no he cambiado.
Definitivamente se habĂa enojado. Era la primera vez que hablaba con rabia, ira y molestia; la primera vez que se dirigĂa de esa manera hacia su novio.
Pero, como suelen decir, siempre hay una primera vez para todo.
âYo... yo lo siento, mi amor.
No sabĂa quĂ© mĂĄs responder, pues todo lo que su novio decĂa era verdad. HabĂa cambiado. CambiĂł desde aquella tarde en que un nuevo estudiante ingresĂł a la academia.
Un estudiante descarado y mĂĄs fĂĄcil que la tabla del uno. Y aunque el pelinegro aclarĂł que tenĂa un novio al cual amaba, el otro no le prestĂł atenciĂłn.
Aquella tarde, el pelirrojo lo mirĂł con una sonrisa pĂcara que lo hizo sentirse incĂłmodo. Y antes de despedirse, le robĂł un beso. Un beso que, dĂas despuĂ©s, se convirtiĂł en algo mĂĄs.
HabĂa engañado a su Minnie. Se odiaba por eso, se lo recriminaba cada dĂa, pues un dĂa jurĂł serle fiel. Pero ese juramento se fue por el caño en cuestiĂłn de segundos.
Los encuentros con el pelirrojo se hicieron mĂĄs constantes. No era como si lo quisiera para algo serio, pero la tentaciĂłn lo cegĂł... y terminĂł entre sus piernas.
TerminĂł follĂĄndolo tan duro y sin piedad que el otro solo gemĂa su nombre sin parar. TerminĂł teniendo sexo en mĂĄs de una ocasiĂłn.
Y en cada ocasión, el nombre "Jimin" retumbaba en su cabeza, haciéndolo sentir como una completa escoria.
Mientras él se follaba a alguien mås, su querido novio lo esperaba en casa, solo, deseando que regresara a llenarlo de mimos... cosa que nunca pasó.
âDime que volverĂĄs a ser el de antes, Kookie âse acercĂł, quedando frente a frente.
âLo prometo, mi amor. Lo prometo âmirĂł esos ojos avellana que tanto amaba, y en los que veĂa cĂłmo el brillo desaparecĂa poco a poco... todo por su culpa.
âPor el meñique âsonriĂł como un niño pequeño.
JamĂĄs le gustaba estar peleado con su novio. Siempre buscaba arreglar las cosas, aun cuando no tuviera la culpa de nada.
âPor el meñique.
Juntaron sus meñiques y ahĂ, una promesa realizaron...Una promesa que... ÂżserĂĄ que acaso la cumple?

Los dĂas habĂan pasado. Como habĂa mencionado el pelinegro, las cosas cambiaron, y Jimin lo habĂa notado.
Claro que cambiaron... pero quizĂĄs ây solo quizĂĄsâ fue porque el pelirrojo ya no asistĂa mĂĄs a la academia. HabĂa pedido permiso por motivos personales, pero regresarĂa una vez que estos se resolvieran.
Aquella despedida terminĂł en un polvo. Aquella promesa se rompiĂł en un abrir y cerrar de ojos. No solo prometiĂł cambiar su forma de actuar, tambiĂ©n se prometiĂł a sĂ mismo que no lo engañarĂa mĂĄs, que le serĂa fiel.
âKookie, basta... no mĂĄs cosquillas, me duele el estĂłmago âla risa tierna y cautivadora del rubio resonaba en la habitaciĂłn.
âNo, me gusta verte sonreĂr, mi amor âno dejaba de mover sus hĂĄbiles manos sobre el cuerpo de este.
âÂĄYa, Kookie, detente o juro que te quedarĂĄs en abstinencia! âgritĂł divertido, sorprendido por lo que se le habĂa ocurrido decir.
âÂżAh, sĂ? âdetuvo sus movimientos mientras lo observaba, mordiĂ©ndose el labio inferior.
âS-sĂ... âtartamudeĂł; el modo en que lo miraba siempre lograba ponerlo nervioso.
âSolo por eso te harĂ© el amor, y harĂ© que grites, gimas y pidas mĂĄs âse acercĂł sutilmente y aprisionĂł esos labios carnosos y rojos que tanto amaba.
Jimin no pudo formular palabra alguna, pues sus labios ya habĂan sido atrapados, y como siempre, las palabras tan directas de Jungkook lograban hacerlo sonrojar.
ComenzĂł con un beso tierno, pero que poco a poco fue subiendo de intensidad. Sus cuerpos siempre reaccionaban con solo estar cerca. Jungkook comenzĂł a dejar besos hĂșmedos sobre el cuello del menor, haciendo que Jimin mordiera su labio para evitar soltar un gemido.
âNo te calles... solo gime para mĂ âsu voz ronca y el beso succionado en su cuello hicieron que gimiera.
En un abrir y cerrar de ojos, ya le habĂa quitado toda prenda, dejĂĄndolo desnudo ante su vista. Lo admirĂł detalladamente: era hermoso. Su cuerpo lechoso y delicado lo volvĂa loco, definitivamente.
No se hizo esperar y comenzĂł a besar cada centĂmetro de su piel. Se abriĂł paso entre sus piernas y volviĂł a aprisionar sus labios, haciendo que sus hombrĂas se rozaran y gimieran al unĂsono.
Mostrando dos de sus dedos, Jimin ya sabĂa quĂ© hacer. Los lamiĂł de forma tan sensual que Jungkook sintiĂł cĂłmo su erecciĂłn se ponĂa mĂĄs dura de lo que ya estaba.
Volviendo a besarlo, introdujo uno de sus dedos, haciendo que un gemido se perdiera entre sus labios. Lo moviĂł lentamente, dĂĄndole tiempo para acostumbrarse. Siempre fue delicado, y esa noche no serĂa la excepciĂłn.
__ Ahh Kook...
Ese gemido lo hizo introducir un segundo dedo. ComenzĂł a moverlo en cĂrculos y luego a modo de tijeras. A Jimin le resultaba torturante.
âKo-Kook... ya...
âÂżYa quĂ©, mi amor? âsabĂa a quĂ© se referĂa, pero querĂa escucharlo de sus labios.
âÂĄJoder, Jungkook, ya mĂ©tela!
âComo ordenes, amor âsonriĂł pĂcaramente.
Se posicionĂł en su entrada, ya mĂĄs que preparada. TomĂł su miembro, lo alineĂł y lo introdujo de una sola estocada, haciendo que Jimin gritara.
ComenzĂł con embestidas lentas pero profundas. Jimin gemĂa sin parar; Jungkook siempre supo cĂłmo llenarlo de placer. Absortos en la lujuria, el placer y el amor, las embestidas se hicieron mĂĄs rĂĄpidas. El sudor se deslizaba por sus cuerpos, los gemidos de ambos inundaban la habitaciĂłn, y no faltaba el sonido hĂșmedo y obsceno de sus cuerpos chocando: la mĂșsica de fondo que jamĂĄs se cansarĂan de escuchar.
âDa-date la vuelta, mi amor âordenĂł, haciendo que quedara en cuatro sobre la cama.
La vista era incomparable. Jungkook no podĂa apartar la mirada mientras masajeaba las redondas nalgas de su novio.
__ AhhâjadeĂł al sentir cĂłmo este le habĂa mordido una de ellas.
Una vez mĂĄs, introdujo su erecto y bien dotado pene en la entrada rosada, logrando que al instante Jimin gimiera y arqueara su esbelto cuerpo. Lo penetrĂł con un ritmo marcado, sin duda disfrutando ambos del momento.
El chapoteo era constante. Entraba y salĂa a su antojo.
â Ahh.. sĂ, mĂĄs... mĂĄs, Kookie
HabĂa encontrado su punto dulce, y sin mĂĄs, comenzĂł a embestirlo con fuerza, llenĂĄndolo por completo.
â Ahh... Ko-Kook... estoy por venirme âdijo al sentir el cosquilleo en la parte baja de su abdomen
â Ahh.. un poco mĂĄs y nos venimos juntosâsujetĂł el miembro del rubio, masturbĂĄndolo mientras intensificaba las penetraciones.
âAhh...
El gemido conjunto indicĂł que ambos habĂan llegado al clĂmax al mismo tiempo, como tantas otras veces.
âVen aquĂ, mi amor âse acostĂł a su lado, con la respiraciĂłn agitada.
Tiraron al suelo la sĂĄbana donde Jimin se habĂa corrido y, antes de que este se acomodara, el pelinegro limpiĂł su entrada, ya que habĂa terminado dentro de Ă©l.
âTe amo, Kookie âsusurrĂł, acurrucĂĄndose en su pecho.
âTambiĂ©n te amo, mi amor.
Las lĂĄgrimas se hicieron presentes en los ojos de Jungkook. Se odiaba por haberlo engañado. La culpa no se iba... y quizĂĄs no se irĂa nunca.
Sin mĂĄs, ambos se quedaron dormidos.

âBasta, no pienso ni quiero engañarlo de nuevo âdijo, quitando las manos que se habĂan posado en su pecho.
âÂżQuĂ© ha cambiado en este tiempo que me fui? Eso no decĂas cuando estabas entre mis piernas.
El pelirrojo habĂa vuelto y con ello, sus intenciones de volver a tener al sexy profesor sobre Ă©l, embistiĂ©ndolo sin piedad alguna.
âCambiĂł que no quiero seguir siendo el mismo hijo de puta que engaña a su novio con el primer ofrecido que se le pone enfrente âsus palabras fueron duras, pero necesarias.
âEste "ofrecido" hizo que te corrieras mĂĄs de una vez. No se quedarĂĄ asĂ, Jeon âestaba furioso. ÂżY quiĂ©n no lo estarĂa al ser llamado "ofrecido"?
âSolo era sexo, nada mĂĄs. No habĂa sentimientos contigo, no te engañes. Ahora alĂ©jate de mĂ, no quiero tenerte cerca âsu mirada era frĂa y seria, de esas que te pueden asesinar con solo un gesto.
El pelirrojo no dijo nada mĂĄs. SaliĂł echando humo. QuizĂĄs pensĂł que podĂan tener algo... pero se equivocĂł.
Los dĂas pasaron. El pelirrojo no volviĂł a la academia, cosa que a Jungkook no le importĂł. Su relaciĂłn con Jimin estaba mejor que al inicio, pero la espina del dolor seguĂa allĂ, recordĂĄndole que lo habĂa engañado. El temor de perderlo si se enteraba lo acompañaba dĂa y noche.
Algunas noches, las palabras "no se quedarĂĄ asĂ, Jeon" le quitaban el sueño. TemĂa que ese sujeto apareciera y destruyera su felicidad.
Se cuestionaba a diario si debĂa contarle Ă©l mismo lo que habĂa hecho antes de que alguien mĂĄs lo hiciera. Pero su valor nunca pasaba del pensamiento. Su mente reproducĂa incontables escenarios, y todos terminaban igual: Jimin llorando, diciendo "Te odio, Jungkook. No te quiero volver a ver. Lo nuestro terminĂł."
Definitivamente no querĂa ese final.
âMi amor, Âżno me dirĂĄs quĂ© deseo pediste aquella vez? âpreguntĂł Jimin, mientras dibujaba corazones con sus dedos sobre el brazo de su novio.
âNo, Kookie, no te lo dirĂ©.
âAnda, dime ârogĂł como un niño.
âTe lo dirĂ© el dĂa de mi cumpleaños, Kookie ârespondiĂł tapĂĄndose la boca, juguetĂłn.
Definitivamente, juntos eran la combinaciĂłn perfecta.
âEstĂĄ bien, esperarĂ© ese dĂa. SerĂĄ el mejor, mi amor âlo atrajo a su pecho y lo abrazĂł con fuerza.
No faltaba mucho para el cumpleaños de Jimin. Exactamente una semana. Una semana en la que, quizĂĄs, todo podĂa cambiar... para bien o para mal.
âHola, Âżeres Park Jimin? âun desconocido se acercĂł a Ă©l.
âSĂ, Âżcon quiĂ©n tengo el gusto? ârespondiĂł, tan amable como siempre.
âSoy Kim Taehyung âsonriĂł hipĂłcritamente.
Aquel pelirrojo no era otro que Kim Taehyung, el chico con quien el pelinegro se habĂa acostado. HabĂa vuelto, y no precisamente con buenas intenciones. QuerĂa venganza, pues nadie, absolutamente nadie, lo rechazaba como Jungkook lo hizo.
âÂżEn quĂ© puedo ayudarte? âlo mirĂł, confundido por su sonrisa.
âMe dijeron que eres profesor de baile, y querĂa ver si aĂșn puedo inscribirme.
MentĂa. No le interesaba el baile. Solo querĂa acercarse.
âSĂ, soy profesor. Pero lo siento, el cupo ya estĂĄ lleno. Tal vez para la prĂłxima temporada.
âÂżY no puedes hacerme un espacio? En serio quiero entrar.
Rogar no era lo suyo, pero lo hizo.
âDe verdad quisiera ayudarte, pero el cupo es limitado. No puedo hacer nada, son las reglas de la academia.
Pasaron los minutos, y el pelirrojo seguĂa insistiendo. Jimin respondĂa siempre lo mismo, con diferentes palabras. Nunca habĂa tratado con alguien tan persistente, pero al final cediĂł.
âBueno, al menos lo intentĂ© âdijo antes de marcharse.
âQuĂ© persona tan rara âsusurrĂł para sĂ mismo.
âÂżPor quĂ© tienes esa cara, mi amor? ÂżPasĂł algo malo? âpreguntĂł Jungkook preocupado, al verlo llegar.
âEstoy bien, amor. Solo me topĂ© con un chico extraño âdijo, dejando su bolso a un lado del sillĂłn.
âÂżUn chico extraño?
âSĂ, un tal Kim... Kim Taehyung.
Ese nombre cayĂł como un balde de agua frĂa sobre Jungkook. SintiĂł que un tren lo habĂa golpeado. Sus manos sudaban y su cuerpo temblĂł.
âÂżEstĂĄs bien, amor? âpreguntĂł Jimin, notando su palidez.
âCla... claro que sĂ, mi amor âintentĂł verse normal, si es que eso era posible.
âÂżY quĂ© te dijo?
âMe pidiĂł un cupo para clases, pero le dije que no. Fue muy insistente, no me gustĂł. Pero no habĂa forma de ayudarlo, no hay espacio âse encogiĂł de hombros.
Jungkook se sintiĂł algo aliviado. Pero la presiĂłn en su pecho se intensificĂł. Taehyung habĂa regresado, y eso no era buena señal.
âNo le des importancia, amor âlo atrajo a su pecho. Necesitaba tenerlo cerca.
DespuĂ©s de ese encuentro, el pelirrojo no dio señales de vida. Pero eso carcomĂa a Jungkook por dentro.
Faltaba un dĂa para el cumpleaños de Jimin. A pesar del temor, Jungkook habĂa preparado una sorpresa para Ă©l. Incluso pidiĂł permiso en la academia, tanto para Ă©l como para su pareja.
El dĂa llegĂł. Apenas amaneciĂł, Jungkook despertĂł a Jimin para que se alistara. Lo llevarĂa a un lugar especial.
âNo debiste hacer esto, Kookie.
âClaro que sĂ. Es tu cumpleaños, y tengo una sorpresa âtomĂł su mano y comenzaron a caminar.
âÂżQuieres que te diga cuĂĄl fue mi deseo?
âAĂșn no, Minnie. Me lo dices cuando lleguemos âle robĂł un beso rĂĄpido.
âEstĂĄ bien âsonriĂł con ternura.
Caminaron unos diez minutos. Jungkook habĂa reservado una mesa entre dos lagunas con forma de corazĂłn. HabĂa un pastel, decoraciĂłn en tonos pasteles âsus colores favoritosâ y un ambiente romĂĄntico, sencillo pero elegante.
âNo los abras todavĂa âreĂa por lo bajo, cubriĂ©ndole los ojos.
âNo lo harĂ©, pero tengo miedo de caerme, Kookie âhizo un pequeño puchero.
âNo dejarĂ© que caigas âlo tomĂł en brazos y siguiĂł caminando.
âFeliz cumpleaños, mi amor âle quitĂł la venda de los ojos.
La felicidad que sintiĂł fue inmensa. Todo se veĂa hermoso, y saber que lo habĂan hecho para Ă©l lo llenĂł de emociĂłn.
Las lĂĄgrimas de felicidad no se hicieron esperar, y su abrazo estilo koala tampoco.
âTe amo, mi amor. Gracias por esto âsusurrĂł cerca de sus labios antes de besarlo.
âAhora te dirĂ© cuĂĄl fue mi deseo âlo mirĂł con ese brillo caracterĂstico.
âDeseĂ© que tĂș fueras mi regalo, Jungkookie. No hace falta nada mĂĄs... solo te querĂa a ti en este dĂa tan especial.
Estaban a punto de besarse, cuando unos aplausos interrumpieron el momento.
âFelicidades âla voz grave de un chico resonĂł.
Ambos, confundidos, miraron a su alrededor. Supuestamente estaban solos.
âÂżTĂș? âexclamaron al unĂsono.
âTambiĂ©n tengo un regalo para ti, Jimin âel sarcasmo era evidente.
âLĂĄrgate de aquĂ âordenĂł Jungkook con voz frĂa.
âÂżPor quĂ©? TambiĂ©n te concierne a ti, Jungkook âdio un paso al frente.
âÂżSe conocen? âJimin los mirĂł confundido.
âÂżNo le hablaste de mĂ? QuĂ© mal, Jungkook âfingiĂł dolor.
âVĂĄmonos, mi amor âle tomĂł la mano. SabĂa que Taehyung no tenĂa buenas intenciones.
âBien, Jimin, te darĂ© mi regalo antes de que tu "novio" te saque de aquĂ âguiñó un ojo.
âÂżQuiĂ©n eres y quĂ© carajos quieres?
âSoy Kim Taehyung y vengo por mi venganza âlo dijo serio, mirĂĄndolo con odio.
âÂżVenganza?
Jungkook apretaba los puños. QuerĂa golpearlo, hacerlo callar.
âSoy el amante de tu novio âsonriĂł con malicia.
âKook... âJimin lo mirĂł, esperando una respuesta... que nunca llegĂł.
âMi amor, no...
âSĂ© hombre, Jungkook. Para follarme sĂ lo eras âlo interrumpiĂł.
âÂĄCĂLLATE! âgritĂł Jungkook.
âKook...
âBueno, feliz cumpleaños, Jimin âdijo, alejĂĄndose. Ya habĂa conseguido su objetivo: arruinar el dĂa especial de ambos.
âKook... dime que todo eso es mentira. Dime que solo lo dijo para dañar nuestro dĂa.
âLo siento, mi amor... de verdad, lo siento âtomĂł sus manos.
âLo Ășnico que querĂa como regalo... eras tĂș. Pero al parecer, yo no era suficiente âse soltĂł.
âMi amor, yo...
âY pensar que creĂ que yo tenĂa la culpa de tu comportamiento... âsus lĂĄgrimas querĂan salir, pero se contuvo.
âMe equivoquĂ©, lo sĂ©. PerdĂłname, por favor. Ăl no significĂł nada...
âNunca piensas. Solo actĂșas. No te importan las consecuencias. No te importan mis sentimientos.
El dolor era evidente. La decepciĂłn, la ira y las ganas de llorar lo consumĂan.
âMi amor, perdĂłname, por favor âse acercĂł.
Pero es tonto de humanos preguntar lo que sabemos que nos destruirĂĄ:
âÂżCuĂĄntas veces, Jungkook? ÂżCuĂĄntas veces me fuiste infiel? âla tristeza opacaba el brillo de sus ojos.
âLo-lo siento, mi amor...
âÂĄÂżCUĂNTAS, JUNGKOOK?! âgritĂł, desgarrado.
âAlgunas veces... de verdad, lo siento âmirĂł al suelo. SabĂa que lo habĂa destruido.
âAhorra tus disculpas, Jungkook. No borran el daño que me causaste. Te creĂ diferente, pero fuiste igual que los demĂĄs.
âSĂ© que fui un hijo de puta... pero...
âTerminamos, Jungkook.
Las palabras salieron como cuchillas, desgarrando todo a su paso.
âNo... no, mi amor... por favor âsuplicĂł, con lĂĄgrimas en los ojos.
âAdiĂłs, Jungkook... y gracias por los momentos felices que me diste âdijo entre lĂĄgrimas.
Se soltĂł de su agarre, lo mirĂł por Ășltima vez... al hombre del que se habĂa enamorado profundamente... y saliĂł corriendo.
Jungkook cayĂł al suelo. Su llanto fue tan fuerte que su garganta dolĂa... pero no tanto como su alma.
âPerdĂłn, mi amor. PerdĂłn por arruinar tu dĂa. PerdĂłn por haberte lastimado âsus lĂĄgrimas no se detenĂanâ. PerdĂłn por no haberte podido dar la sorpresa que tenĂa...
Apretaba con fuerza una pequeña caja negra de terciopelo. Como si su vida dependiera de ella.
âPerdĂłn, mi amor.
Todos creemos conocer a la persona que amamos. Pero solo conocemos lo que ellos deciden mostrarnos.
Jimin no volviĂł al departamento que compartĂa con su ahora exnovio. No podĂa verlo, no tenĂa dĂłnde quedarse. No tenĂa amigos cercanos... solo a Jungkook. Y ahora, ya no lo tenĂa mĂĄs.
Con unos cuantos wones en el bolsillo y el corazĂłn hecho pedazos, susurrĂł:
âUn motel serĂĄ, Jimin...
Esa tarde y esa noche, dos personas fueron las mås heridas. Uno por ser engañado. Y otro, por haber sido quien traicionó y perdió al amor de su vida.
Jungkook intentĂł llamarlo, pero el celular estaba fuera de servicio. La preocupaciĂłn lo devoraba, pues conocĂa bien su historia, y el miedo a perderlo para siempre lo consumĂa.
Los dĂas pasaron. No tuvo noticias de Jimin. Y eso lo estaba matando lenta y tortuosamente.
Jimin, encerrado en la pequeña habitaciĂłn que alquilĂł, no comĂa, no bebĂa. Solo lloraba. Las lĂĄgrimas... no cesaban.

âÂżEs familiar del señor Park Jimin? âuna voz grave se escuchaba detrĂĄs de la lĂnea.
âÂżQuiĂ©n es y por quĂ© tiene el celular de mi novio? âsu voz sonaba fuerte.
âTranquilo, señor, fue el primero en aparecer en sus contactos. Al señor lo estĂĄn trasladando al hospital.
Su mundo se detuvo al escuchar "hospital". Si su corazĂłn pudiera detenerse, ya lo habrĂa hecho.
âSeñor, señor, ÂżestĂĄ ahĂ?
El llamado constante hizo que el peli-negro reaccionara.
âÂżA quĂ© hospital lo llevan?
DebĂa mantenerse cuerdo, eso era lo que tenĂa que hacer, debĂa llegar a su lado.
âPark Jimin âdijo apenas puso un pie en el hospital, buscando con la mirada a su rubio y llamando la atenciĂłn de las enfermeras.
âPor acĂĄ, señor âla voz de una de las enfermeras captĂł su atenciĂłn.
A pasos torpes la siguiĂł; lĂĄgrimas caĂan al verlo recostado en la camilla frente a Ă©l, inconsciente, con el rostro demacrado y aĂșn mĂĄs delgado de lo que ya era.

âMi-mi amor âsusurrĂł mientras tomaba su mano.
âĂl estarĂĄ bien, señor. EstĂĄ deshidratado, tal vez no ha comido ni bebido nada en dĂas y eso ha provocado que quede inconsciente. Le hemos administrado unos sueros âhablĂł el doctor con bata blanca, con cierto aire de tristeza.
El peli-negro no podĂa formular palabra alguna, todo era su culpa. Si tan solo no lo hubiera engañado, si tan solo no se hubiera dejado llevar, su pequeño Minnie no estarĂa en estas circunstancias, no estarĂa sufriendo.
Las horas pasaban y el rubio no despertaba; Jungkook no se separĂł ni un solo momento de su lado.
El doctor entrĂł para su revisiĂłn, pero su rostro denotaba preocupaciĂłn.
âÂżQuĂ© sucede, doctor? ÂżPor quĂ© aĂșn no despierta?
âNo podrĂa decirle exactamente, señor. Es como si no quisiera despertar, debemos esperar âfue lo Ășnico que dijo antes de salir de la habitaciĂłn.
El llanto se hizo presente nuevamente.
âTodo es mi culpa, mi amor. Yo hice que estĂ©s en este estado âcomenzĂł a hablar con la voz rota.
HabĂa pasado una semana, una semana y aĂșn Jimin tenĂa sus pequeños ojos cerrados. Los doctores no daban buenos resultados y llegaron a la conclusiĂłn de que habĂa entrado en coma, un coma que no sabĂan cuĂĄnto durarĂa.
Pero lo que todos desconocĂan era que Jimin, aunque parecĂa dormido, los podĂa escuchar.
âSeñor Jeon âla voz del doctor resonĂł en la habitaciĂłn.
âSĂ, doctor.
âSĂ© que no deberĂa decir esto en estos momentos, pero es mi deber informarle.
âÂżQuĂ© sucede? No me asuste. âtomĂł la mano de Jimin.
âNo sĂ© si le habĂan informado, pero estĂĄ debiendo una semana la estadĂa de su novio.
âÂżQuĂ©? âno entendĂa nada, nadie le avisĂł que debĂa pagar nada.
âPor lo visto no le avisaron una vez que lo trasladaron a esta habitaciĂłn. âel doctor se rascĂł la nuca incĂłmodo.
âNo, nadie lo hizo.
âLo siento, pero debe cancelar o se lo deberĂĄn llevar.
âÂżQuĂ©? No pueden hacer eso. âestaba molesto.
FrotĂĄndose la cara con frustraciĂłn y tratando de calmarse, hablĂł nuevamente.
âÂżCuĂĄnto es la deuda? âlo mirĂł.
âLlega a los **********.
ÂżCĂłmo es que una cantidad tan grande llegĂł apenas en una semana? Estaba atĂłnito por el valor a pagar. Sin duda alguna, el estado y la habitaciĂłn en la que se encontraba el rubio era demasiado cara.
âÂżMe pueden dar algo de tiempo?
âTiene hasta la noche, señor. ây sin mĂĄs, saliĂł.
Un suspiro soltĂł mientras veĂa a su rubio recostado.
(la parte que estĂĄ en cursiva es el pensamiento de Jimin, quien puede oĂr todo a su alrededor pero que aĂșn no despierta)
Lo siento, Kookie, lamento no haber sido mĂĄs fuerte.
âNo dejarĂ© que te saquen de aquĂ, mi amor.
Es mucho dinero, Kookie, demasiado.
âPerdĂłn, mi amor. JamĂĄs me cansarĂ© de pedirte perdĂłn, por mi culpa, por mi culpa estĂĄs asĂ. âel sollozo se hizo presente.
No llores, Kookie, jamĂĄs me gustĂł verte llorar.
âSi tan solo no me hubiera dejado llevar, si tan solo yo... no te hubiera engañado, tĂș no estarĂas aquĂ... estarĂas a mi lado, sonriĂ©ndome.
Kookie...
âPerdĂłn, amor mĂo. SĂ© que no puedo volver el tiempo atrĂĄs y evitarte este dolor. SĂ© que siempre fui un cabeza dura que no piensa las cosas. De verdad me arrepiento, te amo tanto, mi amor, por favor despierta. Si no me quieres volver a ver, lo entenderĂ© y me alejarĂ© de ti, pero por favor, despierta, mi amor. âse habĂa escondido en el brazo del rubio mientras hablaba y lloraba a la vez.
Siempre fuiste un tonto, Kook, siempre.
Sorbiéndose la nariz y esta vez miråndolo, habló.
âVolverĂ© en un momento, mi amor, no demorarĂ©. âdio un casto beso en su frente y, posteriormente, en esos labios que tanto amaba.
¿Qué vas a hacer, Kook?
âPuedes estar tranquilo, amor. Acabo de pagar la cuenta. âdijo una vez ingresando a la habitaciĂłn.
ÂżDe dĂłnde sacaste dinero?
âNo te lo habĂa dicho, mi amor, pero tenĂa escondida una libreta donde iba ahorrando dinero a tu espalda. Lo hice desde el primer dĂa en que te conocĂ; aquel dĂa supe que eras la persona con quien querĂa compartir el resto de mi vida, pero...
Mi tonto y cursi Kookie.
âEse dinero era para darte una gran y hermosa boda, mi amor. QuerĂa que fuera la mejor boda del mundo. Te iba a proponer matrimonio el dĂa de tu cumpleaños, pero la caguĂ©, mi amor, la caguĂ© como siempre. âlĂĄgrimas rebeldes rodaban por su mejilla.
TĂș...
âNo podrĂ© cumplir nada de eso, mi amor, y de verdad lo siento. QuerĂa que fueras el señor Jeon
...
âTe amo, mi amor. Por favor despierta, solo quiero que despiertes, mi amor. AceptarĂ© sea cual sea la decisiĂłn que tomes.
La noche cayĂł y con ello un peli-negro habĂa caĂdo dormido a un costado del rubio.
Te ves demacrado, Kookie. Has pasado metido aquĂ y te has descuidado.
âLo siento tanto, mi amor. âsusurrĂł entre sueños.
El suave acariciar sobre las finas hebras de mechones negros hacĂa que un peli-negro sonriera aĂșn con los ojos cerrados; se sentĂa como un sueño, un sueño que era real.
âNo habrĂĄ boda. âsusurrĂł el rubio, quien ya habĂa despertado, pero no se habĂa movido en absoluto.
âLo siento, mi amor. ârespondiĂł el peli-negro aĂșn entre sueñosâ La boda...
Y ahĂ se levantĂł agitado, mirando cĂłmo Jimin lo observaba silenciosamente.
âMi amor, despertaste. âse abalanzĂł sobre Ă©l, abrazĂĄndolo tan fuerte como pudo.
Ăste tan solo sonriĂł; lo amaba y no podrĂa dejar de amarlo. Lo habĂa escuchado desde el inicio, cuando no podĂa abrir sus ojos. Lo escuchĂł pedirle perdĂłn incontables veces, lo escuchĂł culparse una y otra vez por el estado en que lo habĂa puesto, lo escuchĂł llorar como un niño pequeño arrepentido, lo escuchĂł todo, simplemente todo.
âMe-me aplastas. âapenas pudo hablar.
âLo-lo siento, mi amor, lo siento. âse apartĂł con lĂĄgrimas en los ojos.
No dijo nada y tan solo lo observĂł.
âNo me volverĂ© a acercar. PerdĂłn, tenĂa miedo de que...
âMe ocultaste algo mĂĄs, Âżverdad? âhablĂł sin apartar su mirada.
A pesar de todo y la situaciĂłn en la que se encontraban, estaba un tantito molesto de que le hubiera ocultado lo del dinero.
âÂżQuĂ©? No, no.
âJungkook. âsu tono era serio.
âNo, mi amor, no hay... nada... mĂĄs.
âÂżQuĂ© hay sobre una libreta? âarqueĂł una ceja.
Sus ojos se abrieron tanto; se suponĂa que solo Ă©l sabĂa de la libreta. La habĂa ocultado tan bien que nadie lo podrĂa saber.
âCo-como sa-sabes eso? âestaba tan sorprendido.
âTengo mis mĂ©todos.
âNo querĂa ocultĂĄrtelo, era una sorpresa que yo arruinĂ©. âbajĂł la mirada.
âY perdiste el dinero.
âClaro que no, no perdĂ. Lo empleĂ© muy bien y no me arrepiento de ello. âlo mirĂł, pues era verdad, y si no hubiera tenido ahorrado, habrĂa hecho lo que fuera para conseguirlo y no dejar que lo sacaran del hospital. Lo habrĂa tenido ahĂ hasta el dĂa que despertara, aĂșn si tomaba años.
âPerdĂłname, mi amor. Todo lo que te ha pasado ha sido mi culpa. âdio un paso atrĂĄs; ya no querĂa seguir lastimĂĄndolo, y si implicaba dejarlo ir y Ă©l morir de dolor, lo harĂa.
âÂżAĂșn me amas, Jungkook? âdijo al ver la acciĂłn que hizo.
âEn esta y en las demĂĄs vidas que pueda llegar a tener, te amo tanto que puedo hacer cualquier sacrificio con tal de verte feliz, aĂșn si eso conlleva apartarme de ti. Te amo y me odio por haberte lastimado.
âNo dejarĂ© que te deshagas de mĂ tan fĂĄcilmente pero tampoco serĂĄ fĂĄcil el que vuelva a confiar en ti, Jeon Jungkook. âse habĂa levantado y sentado en la cama.
âMi amor. âsusurrĂł.
âDeberĂĄs hacer mĂ©ritos.
âLos harĂ©, me ganarĂ© tu confianza, mi amor. Gracias por darme una segunda oportunidad. âlo abrazĂł sin previo avisoâ No te volverĂ© a fallar, mi amor.
El tiempo pasĂł en un abrir y cerrar de ojos. Jungkook hizo de todo para ganarse la confianza de Jimin y lo consiguiĂł, cubriĂł el dolor que un dĂa le dio por felicidad y amor.
Todos en algĂșn punto merecemos dar una segunda oportunidad y Jungkook no fue la excepciĂłn.
Hoy serĂa un dĂa especial: despuĂ©s de meses, Jungkook le habĂa pedido matrimonio. No lo hizo enseguida porque querĂa hacer las cosas bien, querĂa ganarse su confianza, y lo logrĂł. Jimin aceptĂł, mĂĄs que feliz, convertirse en su esposo.
Se veĂan hermosos con sus trajes y ese brillo que emanaba amor. La boda fue pequeña, pero eso no importaba. Lo Ășnico que importaba era que iban a unir sus vidas para siempre.
Acepto.
Acepto.
Los declararon esposos.
Un beso lleno de amor sellĂł lo que habĂan unido ante Dios.

Fin.
Pequeña historia que fue creada como regalo de cumpleaños, a una personita que le gusta sufrir con las infidelidades pero que al final puedan quedarse juntos








