Ingenium

Summary

Tenya Iida, ahora conocido como el héroe Ingenium, sigue siendo el caballero recto de siempre, pero su vida personal está atada por las expectativas familiares. T/N, por su parte, intenta abrirse camino en el competitivo mundo de los negocios, donde los apellidos pesan más que el talento. Cuando Iida le ofrece un puesto en su agencia, el rumor de favoritismo no tarda en propagarse… junto con los sentimientos que creían olvidados. Iida siempre ha hecho lo correcto… hasta que enamorarse de la persona equivocada lo pone en contra de su familia, mientras sus padres planean un matrimonio por conveniencia, él y T/N descubren que el amor, como el heroísmo, a veces implica romper las reglas.

Status
Ongoing
Chapters
7
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Chapter 1

T/N

Eché un vistazo a mi teléfono con impaciencia, ni una llamada, ni un mensaje y ya era tarde, bufé guardando el dispositivo en mi bolso. - Imbécil. - murmuré. Me sentía como una tonta, parada afuera de un restaurante elegante, con un lindo vestido y los zapatos más hermosos e incómodos del mundo, oficialmente detestaba las citas en línea.

Resignada a aceptar que había sido plantada me di la media vuelta y me alejé de ese lugar con una mezcla de vergüenza e indignación burbujeando en la boca de mi estómago, mis pensamientos fluían entre el enojo y la resignación, tanto que me distraían de mi entorno, doblé la esquina y sin querer choqué de frente con un transeúnte, era grande en todo sentido, ancho de pecho y tan alto que mi cara dió directo en su corbata perfectamente colocada con un clip dorado, él puso sus manos en mis brazos para frenarme, eso fue lo único que salvó la pulcritud de su camisa blanca de recibir una bonita mancha de mi labial. - Discúlpeme. - Retrocedí apenada y levanté la mirada para encontrarme con unos ojos azules detrás del cristal de sus gafas. - ¿Está bien señorita? - Me examinó brevemente, esa voz me parecía ridículamente familiar, me quedé mirando su rostro, recorrí sus rasgos, su mandíbula cuadrada y el rastro de su barba recién afeitada, yo conocía a esta persona de algún lado. Entrecerré los ojos y ladeé la cabeza ligeramente, trata do de recordar un nombre. - ¿Tenya Iida? - La expresión de su rostro, sorprendido y confundido me confirmó que era él. - Perdóname ¿nos conocemos? - Preguntó, su voz sonaba un poco más madura pero el tono en el que hablaba era inconfundible, parecía avergonzado de no reconocerme, reí ligeramente. - Fuimos a la misma escuela, - Expliqué.- pero yo no estaba en tu curso, es normal que no lo recuerdes, estudié en el curso de negocios. - Su rostro pareció iluminarse en ese momento, como si al fin se diera cuenta. - T/N, cielos estás tan diferente que no te reconocí. - Reí suavemente, era verdad que había cambiado. - Lo mismo, digo, mírate, estás más alto y... cuadrado. - Reí. - ¿Cuadrado? - Preguntó alzando una ceja. - Tu cara. - Señalé. - ahora es más madura. - Él asintió y se rascó la nuca. - ¿Y qué estás haciendo por aquí? - Su pregunta me hizo recordar por qué estaba enfadada, dí un largo suspiro. - Bueno, es un poco vergonzoso pero tenía una cita con un chico y me dejó plantada. - Su cara recuperó su expresión de asombro. - Cielos, esto es gracioso. - rió. Lo miré confundida ¿se estaba burlando de mí?, pareció notar lo que pasaba por mi mente pues dejó de reír y comenzó a excusarse. - No es gracioso que te plantaran, lo lamento, me refería a que la coincidencia es graciosa, nos encontramos en este lugar y a mí también acaban de plantarme. - debo admitir que verlo tan mortificado por este malentendido me divertía pero no quise martirizarlo más. - Pues sí que es graciosa la coincidencia. - Él se enderezó. - ¿Verdad? Ella simplemente me envió un mensaje diciendo que no vendría y me bloqueó, justo a la hora a la que acordamos vernos. - Yo me encojí de hombros. - Bueno, al menos te avisaron, yo tuve que esperar media hora como una tonta para darme cuenta de que él no iba a venir.

Tenya pensó por un momento y luego miró la hora en su reloj. - Bueno, aún estoy a tiempo para reclamar la mesa que reservé y no sé tú pero la verdad estoy hambriento... - Dejó la frase en suspenso. - Claro, yo te dejo, disfruta tu cena. - Dije haciéndome a un lado, lo cual pareció hacerle gracia. - En realidad estoy invitándote a entrar conmigo, ya que estamos aquí y tan bien vestidos Merecemos una linda velada ¿no?. - Explicó con una sonrisa gentil y encantadora. - Oh... bueno, de un ingeniero sacado de una app de citas al héroe Ingenium hay una mejora significativa. - Iida rió y me ofreció su brazo. - ¿Entramos? - Le sonreí y acepté su gesto.

Subimos juntos la escalinata que llevaba a la entrada del lugar, una hostes nos recibió con una actitud extremadamente cortés, no era la primera vez que venía a este restaurante y sin embargo jamás me habían tratado con tanta amabilidad. - Buen día señor ¿Tiene una reservasión? - Preguntó ella exhibiendo su blanca sonrisa. - Sí, a nombre de Ingenium. - Dijo él sin perder su porte serio de siempre, algunas cosas no cambiaban. - Acompáñenme por aquí. - Dijo la mujer luego de corroborarlo en su libro, la seguimos a través del restaurante, mi corazón se encogió un poco al pasar junto a la sección en la que yo había reservado para hoy, pero ese sentimiento se esfumó en cuanto la hostes nos llevó escaleras arriba, la terraza superior era la zona más exclusiva del establecimiento y no es que no tuviera suficiente poder adquisitivo para comer ahí, sencillamente no le hacían reservasiones a cualquiera, había que ser famoso, una celebridad, un político o en este caso, héroe profesional, eso explicaba la amabilidad del personal.

Tomamos asiento en una mesa para dos, había poca gente, personas cuyos rostros ya había visto en revistas y en televisión, la música era suave y relajante, no tardaron en traernos el menú, inmediatamente me di cuenta de que el mío no tenía precios. - Jamás había subido por aquí. - Confesé. Él me miró con diversión. - Es uno de los beneficios de venir de una familia de héroes tan importante, no suelo hacer alarde de ello pero en lugares como este vale la pena aprovecharse un poco. - Me Reí suavemente. - No sé quien te dejó plantado pero ella se lo perdió. - Iida suspiró. - En realidad no me entuciasmaba mucho esa cita, es hija de unos amigos de mis padres, querían que saliéramos y nos conociéramos, últimamente están ansiosos porque yo forme una familia.

Un mesero vino y nos dejó un par de vasos de cristal y una jarra con agua, sirvió los vasos y se fue. Tomé el mío y di un sorbo. - ¿ Y tú quieres eso? - Cuestioné alzando una ceja, él lo meditó un poco. - Quizá, no he tenido mucho tiempo para pensar en eso, tal vez sea la razón por la que mis padres me buscaron una cita... ¿Y tú? ¿Quién se privó de tu adorable compañía esta noche? - Reí avergonzada por el cumplido. - Bueno, no estoy muy segura, iba a conocerlo apenas, pero no necesito conocerlo pada saber que no es ni de cerca tan galante como tú, creo que debería agradecer que no llegara, no nos habríamos encontrado. - Él bebió de su vaso. - En eso tienes razón, por favor cuéntame ¿Cómo te ha ido? - Recargó sus antebrazos en la mesa y unió sus manos inclinándose hacia adelante, concentrándose por completo en mi, por alguna razón me sentí pequeña. - Pues cuando me gradué fui contratada por una agencia de heroes, como asistente de marketing, he pasado los ultimos años escalando y ahora dirijo el departamento.

La conversación con Iida competía con la comida en términos de sabor y sustancia, me costaba decidir cuál de las dos había alegrado más mi noche, la chica que lo había plantado había dejado ir su oportunidad con un auténtico caballero.

Al acabar la cena Iida me llevó a casa en su auto, no sin antes hacerme saber lo bien que la había pasado y cuanto agradecía mi compañía, no podía existir un hombre más educado y gentil en el mundo, un ser humano decente gracias a Dios.

Se estacionó frente a la puerta de mi edificio y bajó conmigo para acompañarme hasta la entrada. - Si no te importa, me gustaría permanecer en contacto. - Dijo deteniéndose frente a la puerta del ascensor. - Eso estaría bien. - Respondí con una sonrisa, él me dio su tarjeta y yo escribí mi número en su libreta de contactos. El ascensor se abrió frente a nosotros y una mujer mayor salió de él, yo le devolví su teléfono a Iida y entré.

- Hasta luego. - Dije con una sonrisa sutil y una mirada ciertamente coqueta. Nuestros ojos permanecieron conectados hasta que la puerta del ascensor se cerró y me quedé sóla con mi reflejo, fue en ese momento que mi mente comenzó a trabajar, cielos, se había puesto guapísimo, no es que de joven no lo fuera pero nunca lo vi de esa forma. Nunca terminaría de agradecerle al idiota que me plantó por no aparecer.

Iida siempre fue un chico inteligente y gracioso aunque dudo que él se diera cuenta de lo segundo, muy educado y caballeroso, lo que más me gustaba de estar con él era su habilidad para mantener una conversación interesante y si a eso le sumamos esos pectorales... Dios ¿cuándo le salieron todos esos músculos?

Me sentía como una niñita desvariando por una celebridad, Entré a mi departamento flotando en una nube y fui directo a la ducha, un baño caliente era ideal para culminar este día perfecto.

Me paré bajo el agua tratando de adivinar cuanto tardaría en escribirme.

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Hola, espero que les haya gustado el primer capitulo de esta historia que será actualizada todos los martes en la mañana, estoy muy emocionada por este proyecto y todos los que se vienen.

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