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¿Por qué el amor también duele?
Dicen que si lloras más veces de las que ríes, es una mala señal. Que deberías dejarlo ir. Pero nadie te enseña cómo dejar algo que te hace sentir amada... incluso cuando te traiciona.
A veces pienso que amar es como mirar fuegos artificiales. Brillan tan fuerte, tan alto, tan bonito... que se te olvida que están hechos para desaparecer.
Solo había pasado poco tiempo desde que Naruto regresó de su entrenamiento con el sabio pervertido. Nos contamos todo lo que nos habíamos perdido con una sonrisa, poniéndonos al corriente. Pero no pasó mucho hasta que todo cambió. Hasta que tuvimos que salir corriendo con el corazón en la garganta, a rescatar a Gaara de las manos de Akatsuki.
Ahí fue cuando empezó todo, ¿sabes? Cuando las luces comenzaron a encenderse... solo para explotar.
Ahora quien pensaría que la abuela Chiyo estuviera reviviendo a Gaara con su propia vida.
Naruto le había gritado y hasta había llorado cuando recuperamos a Gaara sin vida de las manos de Akatsuki.
¿Y porque negarlo? También yo.
Preferí no seguir mirando y voltie hacia un costado, no podía seguir viendo su cuerpo inerte en el césped.
—Gaara, nos tuviste muy preocupados a todos, de veras. —reaccione cuando escuche la voz de Naruto.
Gaara estaba sentado, Naruto lo tomaba por el hombro y le sonreía débilmente. Vi cómo lo observaba, primero confundido, luego sorprendido. Miró a su alrededor, y notó —igual que todos— que estábamos completamente rodeados por ninjas de Suna que vinieron preocupados a por su Kasekage.
Cuando fijo su vista en mi, inmediatamente me congelé y desvíe la mirada apenada.
No importo mucho porque enseguida unas chicas se le acercaron y el desvío la mirada de mi para verlas a ellas.
Eran Matsuri y otra chica que la verdad nunca querre aprenderme el nombre, empujaron a Naruto que estaba al lado de Gaara y este cayó lejos raspandose la cara.
—Ya se que estoy feo pero tampoco es para tanto ’ttebayo.
Enseguida me acerque, y aunque me dió coraje que empujarán de esa forma a mi hermano, no me acerque más para solo escuchar como alababan a Gaara.
—No estás feo Naruto —le ofrecí la mano y el la tomo— solo que no saben lo que es bueno, solo mírate, eres literalmente el rubio de ojos azules de las novelas.
—Eso lo dices porque tú también lo eres.
—No te sientas mal —se metió Kankuro— las chicas siempre tendrán debilidad por los chicos galanes de élite —me miro con burla — ¿No es así, Natsura?
«Maldito Kankuro, por eso no tienes novia»
—¿Que quieres decir? —Naruto frunció el ceño y yo me alarme— si Natsura tiene buenos gustos, ella no está ciega, no la rebajes tanto.
—¿Ah? ¿Qué quieres decir? ¿Estás refiriéndote a mi hermano?
—Yo digo que mi hermana no–
Mejor me aleje de ahí antes de seguir escuchando como pelean por esto. Me abrí paso entre los ninjas hasta llegar al lado de Kakashi-sensei. Desde ahí observé como ahora Temari se interponia entre las chicas y Gaara para que no se le acercaran mas.Menos mal..
—Deberías dejar de ver tanto al Kazekage —murmuró Kakashi-sensei a mi lado, con voz cansada pero burlona—. Se te está cayendo la baba.
—¿Qué? —me llevé una mano a la boca, medio escandalizada.
No tenía nada, obvio. Pero igual me pasé el dorso de la mano por los labios, solo para estar segura. Luego giré para mirarlo, frunciendo el ceño.
—¡Kakashi-sensei! No es cierto, además, ni siquiera me gusta.
Intenté disimular lo mejor que pude. Lo juro.
Pero cada vez que alzaba la mirada, él ya me estaba mirando. Muy en el fondo me gustaba contemplarlo.
Y cuando yo lo sorprendía, Gaara giraba un poco la cabeza, como si no hubiera pasado nada. Pero sí pasaba. Porque luego volvía a mirar. Y yo también.
Una y otra vez.
En fin.
Pasó el tiempo y nos llamaron para partir. Ya teníamos las mochilas listas, la misión oficialmente estaba terminada y todos los miembros del equipo relativamente enteros.
Estábamos despidiéndos de ellos en la entrada de Suna.
—Gracias por todo —agradecio Kankuro, haciendo un gesto vago con la mano—. Si no fuera por ustedes, Gaara...
—Ya —lo cortó Temari con un codazo—. Lo que quiere decir es que estamos agradecidos. De verdad.
—No tienen que agradecer —dijo Naruto, con esa voz tranquila—. Gaara es importante. Para todos.
Gaara levantó lentamente la mano. Por un momento, Naruto parpadeó no entendiendo. Pero luego sonrió, y la estrechó con firmeza.
Me quedé viendo ese apretón de manos como si fuera algo fuera de este mundo. Porque en realidad, lo era. Gaara no solía hacer ese tipo de gestos. Y si lo hacía con Naruto, era por algo.
Cuando ahora si nos estábamos por irnos, Temari volvió a hablar.
—Informaremos al consejo de lo ocurrido. Esto solo reafirma que la alianza entre Suna y Konoha debe fortalecerse. Vamos a proponer una reunión formal para establecer a una ninja de alianza.
Kakashi asintió, calmado como siempre.
—Le comentaré a la Hokage. Estoy seguro de que estará de acuerdo... y ya tengo en mente una buena candidata para la alianza.
Lo dijo casual. Pero me miró de reojo mientras lo decía, no había falta que dijera mi nombre, ya sabía que esa era yo.
«No, Kakashi-sensei... no me hagas esto.»
Temari sonrió, sin notar nada raro.
—Esperamos su carta, entonces. Nosotros enviaremos la nuestra también para coordinar los términos.

No sé cómo acabé aquí. Bueno, sí sé. Pero eso no significa que me guste.
Estaba en medio de una sala que olía a pergamino viejo, tinta, y un montón de decisiones que no me incluían, aunque me tuvieran justo en la mira.
Los consejeros de Konoha y Suna ocupaban los asientos principales. A los lados, Temari y Kankuro conversaban en voz baja, y a su lado estaba Gaara.
Yo... yo estaba ahí porque la abuela Tsunade me arrastró casi literalmente. Bueno, no me arrastró, pero me dijo que fuera con esa voz que significa “te me apareces o te traigo de la oreja”.
Shizune estaba tomando nota con su cara deno hagas drama aquí, Natsura, la abuela estaba sentada a su lado, yo me encontraba parada a su costado.
—Como ya se ha discutido —decía uno de los consejeros de Suna con tono engolado y cara de momia fosilizada—, necesitamos fortalecer los lazos entre ambas aldeas. Y un ninja de alianza es el paso lógico.
«Sí, claro... lógico...»pensé mientras trataba de no mirar a nadie directo a los ojos, especialmente a cierto pelirrojo.
—La Hokage ha propuesto una candidata —intervino un anciano de Konoha—. Y ha sido apoyada por los representantes de ambas aldeas.
Sí. Ya sabía lo que venía. Lo sentía desde que Kakashi me lanzó esa mirada sádica hace unos días. Me llevé la mano a la frente, queriendo hacerme la muerta.
—Se somete a votación —dijo otro.
Uno por uno, los votos fueron cayendo como shuriken en cámara lenta.
Konoha a favor.Suna... también.
Y cuando Gaara sentenció con su voz tan sexy y varonil:
—Mi voto es afirmativo.
...ahí supe que ya estaba hundida. ¿Cómo le iba a hacer? Mi corazón no paraba de latir al tenerlo cerca. Que pena.
No dije nada. Porque no podía. Aunque quería gritar que esto era trampa, que me estaban metiendo en un agujero emocional sin salida.
La abuela Tsunade me miró como si ya supiera que estaba pensando todo eso.
—Natsura Uzumaki —dicto, tomando el pergamino de la alianza—, queda oficialmente designada como ninja de esta importante alianza entre las aldeas de Konoha y Sunagakure. Espero que con esto, nuestros lazos se refuercen en gran medida.
Seguidamente ambos Kages firmaron el documento.
Yo solo asentí, mordiéndome la lengua. Ya estaba hecho. No tenía voto aquí. Solo el título colgando del cuello y las ganas de pedirle a alguien que me despertara de este sueño tan estratégicamente incómodo.
Genial.
Soy la ninja de la alianza.La ninja de la alianza con el chico que no puedo dejar de mirar.
