Capítulo 1: El Origen de la Luz y la Oscuridad
Antes de la existencia del tiempo y el espacio, cuando solo había un vacío eterno, el cosmos era una inmensidad desprovista de vida, luz o sentido. Sin embargo, de esa quietud ancestral surgió una chispa, una explosión de energía pura dio forma a los cimientos del omniverso. Este evento, conocido como el Primer Destello, libero una fuerza cósmica tan poderosa que se dividió en dos entidades opuestas, nacidas del mismo origen, pero destinadas a roles distintos: Lux y Umbra.
Lux, la luz original y primigenia, encarnaba la creación, la energía positiva y la fuerza de la vida misma. Su esencia irradiaba paz y esperanza, y al expandirse, ilumino el vacío, llenándolo de estrellas y sistemas que se organizaban en armoniosos universos y galaxias. Con cada destello de la vida, creando mundos fértiles y llenos de posibilidades.
Umbra, en cambio, era la sombra, la oscuridad fundamental que surgió junto a Lux para mantener el balance. Representaba el vacío, la entropía y el final inevitable de toda la creación. A diferencia de Lux, Umbra absorbía la luz, creando lugares donde el brillo de las estrellas no llegaba, sumiendo esos rincones de los universos en una quietud profunda. Sin embargo, Umbra no era malvado; su propósito era asegurar que el ciclo de la vida y muerte continuara en armonía.
En equilibrio, Lux y Umbra dieron origen a fuerzas esenciales del cosmos como Los Celestiales, seres con un poder y autoridad casi al nivel de sus creadores. Bajo la influencia de Lux, los mundos comenzaron a brotar con vida, y cada planeta, en su tiempo, vio crear y evolucionar. La vida se multiplico en formas inimaginables, y los universos se convirtieron en un vasto tapiz de seres, culturas y civilizaciones que celebraban la creación.
Pero mientras Lux prosperaba, Umbra observaba en silencio, preguntándose si su rol en los universos era suficiente. Las criaturas nacidas de la luz parecían desconocer la importancia de la oscuridad, temiéndola en lugar de entenderla. Con el tiempo, este presentimiento creció, y Umbra comenzó a cuestionar su propósito. Anhelaba algo más que el guardián de la destrucción y las sombras; quería ser el ser supremo, dominando todas las cosas, incluida la propia Lux.
así, el equilibrio comenzó a fracturarse. En un arrebato de poder, Umbra se revelo contra Lux, buscando suprimir la luz para extender una sombra interminable sobre la creación. La guerra entre la luz y la oscuridad estallo, y su conflicto resonó a través de todo el Omniverso. En su enfrentamiento, Lux y Umbra arrasaron y crearon fenómenos cósmicos jamás vistos, dejando un rastro de caos a su paso.
Esta guerra cósmica fue el inicio de una era de inestabilidad que cambiaría el destino del omniverso. Aun sin saberlo, las civilizaciones sentirían las repercusiones de este conflicto eterno, y los mismos Celestiales nacidos de ambos seres, y otros seres nacidos de las estrellas observarían desde lejos, esperando el momento en que el equilibrio pudiera restaurarse.