Colmillos Cruzados [YOONMIN]

Summary

En un mundo oculto bajo la superficie de Seúl, dos clanes vampíricos enfrentados por siglos se ven obligados a aliarse ante una amenaza común: los cazadores han roto el pacto de sangre y están decididos a erradicarlos. Min Yoongi, un vampiro salvaje y solitario que desprecia las reglas, y Park Jimin, un guerrero refinado y disciplinado, son asignados para colaborar en una misión que podría decidir el destino de su especie. Pero hay un problema: se odian. O al menos, eso creen. A medida que la guerra se intensifica y sus vidas se entrelazan, descubrirán que entre la rabia y el deseo la línea es tan delgada como un colmillo sobre la piel. Y que a veces, el enemigo más peligroso… es el que no puedes dejar de mirar.

Genre
Fantasy
Author
Chae
Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

🩸 Capítulo 1: Sangre Fría

La luna colgaba como un colmillo de plata sobre Seúl, iluminando con frialdad las calles mojadas por la reciente lluvia. En un callejón al lado de una antigua biblioteca, los ecos de un combate aún flotaban en el aire: una botella rota, el sonido de una respiración entrecortada… y una silueta de negro apoyada contra la pared, limpiando la sangre de sus labios.

—Siempre haces un desastre, Min Yoongi —murmuró una voz suave y delicada.

Yoongi alzó la vista, entrecerrando los ojos hasta encontrarse con la figura que se acercaba con paso elegante. Jimin. Siempre impecable, siempre irritantemente perfecto. Su chaqueta de cuero no tenía ni una arruga, y su expresión fría no dejaba ver ni un atisbo de emoción. Solo desprecio.

—Y tú siempre llegas tarde, Park —contestó Yoongi con una sonrisa ladeada, enseñando apenas un colmillo aún manchado.

—Porque no soy un animal que se lanza sobre el primer cuello que ve —respondió Jimin, acercándose hasta estar a menos de un metro—. Control, Yoongi. Es algo que deberías haber aprendido hace siglos.

El ambiente se cargó. La tensión entre ellos no era nueva. Desde que se conocieron en el Consejo Nocturno, habían chocado como fuego y hielo. Yoongi, salvaje, crudo, impredecible. Jimin, disciplinado, estratégico, arrogante. Pero había algo más, algo que ninguno de los dos mencionaba: la forma en que se observaban demasiado, cómo el roce accidental de sus manos duraba un segundo más de lo normal. Un deseo que nunca se nombraba.

—¿Vienes a sermonearme o tienes una razón real para estar aquí? —dijo Yoongi, empujándose de la pared, su voz ronca y cansada—. No tengo paciencia para tu moral de sangre pura esta noche.

Jimin bajó la mirada un instante, y cuando volvió a alzarla, sus ojos estaban más oscuros.

—Se rompió el pacto.

Yoongi frunció el ceño.

—¿Qué pacto?

—El del Este. Los cazadores están armados con armas de plata. Ya mataron a dos de los nuestros.

Un silencio denso los envolvió. El tipo de silencio que presagia tormentas.

—Quieren guerra —dijo Yoongi.

—La tendrán —respondió Jimin, con los ojos brillando como brasas.

Ambos se miraron unos segundos más, y por primera vez en años, no hubo desprecio y nada más que un silencio agradable.

—¿Y qué se supone que hagamos tú y yo? —preguntó Yoongi con tono irónico.

—Colaborar.

Yoongi bufó.

—¿Tú y yo? ¿Aliados?

Jimin dio un paso más cerca. El aire pareció congelarse.

—Por mucho que me desagrades, Min Yoongi, eres el único lo suficientemente loco como para sobrevivir a esto conmigo.

El vampiro de cabello oscuro lo miró con intensidad, su lengua limpiando un resto de sangre de su labio inferior.

—Entonces prepárate, Park Jimin… —susurró— porque si jugamos juntos, las reglas van a cambiar.

Y por primera vez, Jimin sonrió.

Una sonrisa peligrosa.

Una sonrisa que prometía caos.

Y tal vez… algo más.