❛𝐅𝐋𝐔❜ ―𝐌𝐞𝐚𝐧𝐢𝐞.

Summary

♢ Meanie; MinWoo. ➪ Long; 5,8K. ➪ Genre; cyberpunk, alien-wolf & smut. ➪ Graphics; @Cl25Butera ♡. Lo peor que puede pasarle a un hombre gay, es enamorarse de su amigo hetero. Un cliché tan grande por el que podrías pasar, alguien júzguelo. Jeon Wonwoo está perdido sobre qué hacer, tan enamorado cómo está, sigue teniendo sentido de auto conservación y le pide un descanso a su amigo Kim Mingyu. Es lo mas sensato, se dice. Quiere un espacio para reflexionar y sacarlo de su sistema, pero nada sale como él deseaba. Mientras tiene un corazón roto, debe enfrentar los inicios de una pandemia, como el pediatra que es a duras penas, esta asustado y su corazón doliente lo hiere. La crisis que atraviesa el mundo le dice que lo suyo es mínimo, algo absurdo en comparación, pero no es así, él cree que su mundo se derrumba. Alguien apiádese de él, porque los extraños sentimientos de dependencia lo hacen sentirse escoria, y al parecer no es el único que afronta tal situación.

Genre
Fantasy
Author
Mannie
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

♢ 03/14/22 ♢

―¿Te trasladas? Veo que aceptaste mi petición. Pero, ¿No esta lejos la dirección? ―El tono de Junmyeon demostraba genuina preocupación, quizás mortificado de que tenía poco tiempo ahí con ellos y ahora lo querían mandar a otro lugar, antes de poder responderle, algo ilumino los ojos de su superior, quizás eso estaba escrito en su cara de póker y le dio una pista.

―Ah, es cierto, Mingyu vive cerca, es bueno que te de alojamiento mientras esta crisis pasa. Espero que te traten bien, por el bienestar de todos. Sin embargo, si son pesados contigo no dudes en volver aquí. Ya hablaré yo con el Director General del hospital. ―Su voz confiada y su sonrisa cálida le impidieron decirle la verdad por completo al hombre. Le agrada, lo hace, pero no confiaba en su sensible y lastimado corazón. Llorar frente a tu jefe nunca era algo bueno, hiere el orgullo y daña tu reputación. No podría contarle con firmeza que habían tomado un descanso, que no confiaba en sí mismo para pedir alojo en casa del hombre sin evitar saltarle en cima. Patético.

Tal vez sea mejor que dejemos de hablar un tiempo, Mingyu-ah.

Dijo abruptamente, después de percibir la forma en que miró a su querida amiga y compañera de trabajo, como una mujer. Como nunca lo miraría a él. Ahora comprendía sus constantes visitas a la clínica, solo para verlo a él. No, la verdad era que iba a ver a Eunbi. Jeon Wonwoo solo era un fantástico pretexto que le venía muy bien. Cerró con cuidado su puerta después de dejarlo pasar al departamento, recargándose en esta misma por la pesadez que inundaba su alma después de decir lo que dijo. Parecía que estaban cortando, maldición. El recuerdo podría continuar, sabía que lo haría pero debía enfocarse, no era momento de auto compadecerse con la situación que enfrentaban.

Se recostó con suavidad en su escritorio prestado, buscando un descanso momentáneo. La posición no ayudaba. Cielos, lo que daría por dormir un poco. Cuando pidió su semana libre de Mingyu no había imaginado que la pasaría así, tan ocupado en el trabajo que no tenía tiempo para sí mismo. Quiso burlarse de sí mismo y sus seguras palabras de conseguir alguien para joder. Idiota, y crédulo. Se removió con incomodidad solo para terminar golpeándose la frente con la madera, pero ese dolor no se comparaba al mal de amores que sentía. Imbécil. Un corazón roto es lo peor, no había tantos insultos que le quedaran a la perfección. Agregarle la carga de estrés por los múltiples contagios de virus incrementando día con día era duro. No veían la salida de ese infierno él y sus compañeros nuevos en ese hospital. La vida estaba superándolo muy pronto. El recuerdo sonaba mejor en ese momento para intentar sofocar la cruel realidad.

Tal vez no lo has notado, porque no me ves de esa forma. Pero soy un hombre totalmente sano y funcional, que se siente atraído por individuos de su mismo genero y no ayuda que seas muy atractivo. Dios. Solo, esquivemos este tema hasta que pueda sentirme en control por completo.

Se felicitó por su muy neutral tono, y no como que era una diatriba totalmente emocional y no importaba que su voz se hubiese cortado a la mitad, era un logro. Dado que lo único que quería hacer en ese momento era llorar y suplicar que no lo dejase.

Ya basta, no te lastimes más. Deja de recordar ese momento, maldición.

No había visto al chico en tres días y se sentía desfallecer. Anhelaba su presencia como su cuerpo pedía el agua. Era tan jodido el asunto. No tenía sentido alguno para él, solía ser muy independiente de sus parejas, nunca actuó pegajoso con ninguno de sus novios. ¿Por qué ahora lo era, y dado el caso, con su amigo? Era odioso tener estos sentimientos muy fuertes, pero no se arrepentía de amarlo ni un segundo y lo sabía.

¿Por eso ya no contestas tan seguido mis mensajes?, ¿Solo quieres alejarte y ver qué pasa?

Escuchó sus preguntas, atento y sin perderse el tono dolido en ellas.

He estado ocupado también. He tenido un montón de pacientes con gripe, es un brote nuevo. Y, antes de alejarme quiero explicarte porqué. Sería negligente de mi parte hacerlo porque sí. Somos amigos después de todo.

Fingió que aquello no le dolió, pero supo que Mingyu no compró su actuación cuando este se acercó tanto hasta invadir su espacio personal en busca de su mirada.

No era posible que aun recordara lo cálido que se sintió cuando lo miro así. Amó tanto el sentimiento que aun le sacaba escalofríos. Deseaba tanto su atención de nuevo. Iugh, tan pegajoso.

Respiró entrecortadamente, buscando calmar su reciente ataque de pánico, tantas noches sin dormir bien estaban haciéndole daño a su agotado organismo. La situación estaba superándolos a todos rápidamente y él no era más que solo un interno, uno inútil por su poca concentración en medio de la crisis. No esta en su mejor momento y no sabe a qué atribuir su falta de profesionalismo. Solo atina a bañarse y tomar sus medidas de sanitización estrictas cada día, como mecánicamente, yendo a hospitalización directa a revisar a sus jóvenes pacientes que luchaban y se mantenían fuertes al virus. Sentía que estaba poco capacitado para el trabajo, sin embargo lo mantenía motivado las palabras de sus mas cercanos compañeros.

―Me gustas. Quiero decir, la forma en la que te manejas en el campo de medicina es buena y eficiente. No has perdido la calma pese a todo, como yo. Eres de admirar, Wonwoo-ssi. ―Le dijo un día el Doctor Kang DongHo, extremadamente guapo y soltero, pero él solo lo veía como un compañero más. Tal vez era que tenía solo un poquitín de años más que él, y le gustan solo un poco menores. Ah, que mierda. Su ataque superado por los recuerdos buenos rápidamente, pero siempre tan divagantes como para cambiar abruptamente.

Perdóname pero soy muy egoísta, ya me acostumbre a tener toda tu atención en mi. ¿Qué gano yo, dejándote tener tu espacio?

Su mirada tan espesa y profunda, mostrando algo que el medico no comprendía con exactitud, tal vez solo estaba burlándose de él como solían hacer. Podría haberse equivocado y este hombre no era muy diferente de los otros habitantes del pueblo. El mero pensamiento lo hirió profundamente, confiaba tanto en él. Kim Mingyu no podía ser igual a los otros.

Sabía que era muy ingenuo de su parte pensar así, con ese tipo de emociones contradictorias se veía a sí mismo como un pequeño niño y nunca lograría avanzar ni un poco. Tenía que centrarse. Estaba viviendo una gran crisis a nivel nacional y Wonwoo solo se sentía tan triste por su corazón roto. Por su inexistente relación fallida, era un Imbécil.

Nada. No hay nada para ti, es cierto. Sin embargo, solo dame una semana libre de ti, buscaré con quien joder o algo, conectaré con alguien que este dispuesto y podremos seguir siendo amigos sin necesidad de mis incomodos sentimientos.

Sabía que había balbuceado, inseguro de todo lo que dijo, y nada lo había preparado para la dura mirada herida del otro. Debía estar viendo mal. Estaba confundido. Demasiado. Su cabeza jugaba con él, no debía lastimarse así. Lo mejor sería olvidarse de él. Quizás después de la semana el menor no insistiría. Pero luego volvía a recordar sus palabras.

Ya. Conectar. Algo físico. Solo atracción. Bien, obtendrás tu semana, luego vendré yo y será mi turno.

Fue lo ultimo que dijo, tan malditamente seguro de sí mismo, su molestia elevada y persistente como saliendo en ondas negativas por toda la habitación, dejando al mayor solo y totalmente confundido por lo que ahí sucedió. Sintió que su aroma se quedó impregnado en todo su departamento, pero quizás solo eran sus ideas dispersas, eso era imposible. No quiso volver a darle vueltas a su odiosa declaración, al hecho de que casi se sentía como una promesa que Mingyu volvería.

Quizás no lo haga, ya supéralo.

La semana había transcurrido lento y rápido, para su contrariada mente. Había logrado salir de su turno aún con vida el séptimo día, casi arrastrándose, su piel picando por tanto alcohol y antisépticos. La noche anterior no pudo volver a su departamento, fue tan pesada la noche, una parte de ella, que encontró una camilla en un cuarto y durmió ahí pocas horas. Con suerte dormiría toda la noche de corrido como un bebé esta ocasión. Lo ameritaba. Si no tenía otra llamada de emergencia.

―Hey, Wonwoo-ssi. Veo que terminó tu turno, ¿Necesitas que te acompañe a casa? No te ves en buenas condiciones. ―Su esperanza de encontrarse con Mingyu murió cuando vio a DongHo Hyung, así que no lo buscó, que novedad. Soy un idiota por creer otra cosa. Estaba seguro de como lucía, tal como se sentía; como mierda.

En el pasado, Kim siempre estaba esperándolo al final de su turno cuando salía de la clínica, lo acompañaba a casa y pasaban un agradable momento juntos. Eran sus momentos especiales en su amistad. Casi nunca salían del departamento de alguno de los dos, ambos tan hogareños, nunca se había considerado asocial, pero cuando esta con ese hombre no le era necesario ir a ningún lugar en particular. El bullicio de la ciudad perdía su encanto cuando trabajas con pequeñas maquinas de llanto y gritos irritables. Habían tenido cenas caseras y otras más de comida rápida por el espantoso apetito de Mingoo, otras noches más de películas y postres, y cuando le exigían mucho en su trabajo como en esta ocasión lo llevaba a casa para que descansara después de una amena charla, su lugar preferido para reposar era en el hombro de su menor. Ya no tendrían esos momentos juntos porque había roto su amistad tan mal.

―Mh, estaré bien, hyung. Ha sido una dura semana. Como que empiezo a extrañar la clínica y le tengo resentimiento a mi jefe por transferirme, ah. ―Murmuró, su voz sonando cansada y abatida incluso para él mismo, el mayor lo miró un buen rato solo para asentir con resignación.

―Esperaba que tu novio viniera a recogerte, luce como alguien protector, espero que no demasiado. ―Su tono casual dejaba en claro que no le agradaba su supuesto novio y su actitud, eso solo desconcertó al de menor edad presente. No tuvo tiempo de conocer a alguien y tener pareja en la semana que le pidió a Kim, y ahora Kang le decía eso, estaba tan agotado para discutirle que solo se encogió de hombros sin más.

―No lo es. O eso creo. Depende de la perspectiva. ¿A dejado una nota? ―Trató de no sonar divertido, como si estuviera burlándose del medico, pero se animo su humor, interesado en la conversación de pronto, siguiéndole la corriente aunque no tuviera idea de a quién se refería.

―Algo así. Vino a hablar conmigo, sobre ti. Es quien ha estado dejando tu almuerzo también. Lucía tan seguro sobre que después del séptimo día hablaría contigo para reconciliarse. No entiendo tus conflictos con tu pareja y no soy quien para opinar, pero realmente le creí cuando dijo que estaría aquí. Perdón. Estoy siendo un entrometido. ―Su tono confiado se volvió inseguro al final, dejando perplejo a Wonu. Estaba hablando de su Idiota. De su mocoso de veintitrés años con personalidad de un crío de cinco al parecer. Su celular vibro en una nueva notificación.

Una meada en cima habría sido mas sutil que esto, pensó.

» Hyuuuuuung. Te necesito. « Recibido, leído.

―Mh, no te preocupes, Sunbaenim. Hablaré con él y le diré que deje de molestarte, disculpa las molestias, no he tenido una buena semana y creo que ha sido muy obvio. Nos vemos. ―Comentó con sinceridad, una sonrisa mínimamente perceptible al ver el mensaje de su chico perfecto, solo se dio la vuelta y se fue de ahí, olvidando su cansancio y a su superior.

Después de subir a su coche recordó que no respondió el mensaje. Como si lo manifestara sonó su celular. Una llamada. Mingyu estaba llamándolo. Tomando una respiración temblorosa, trató de controlar sus nervios pero era imposible, lo sabía, siempre era así cuando se trataba de él.

―Uh, ¿Hola? ―Murmuró a través de la línea, inseguro, esperando cualquier cosa, lloriqueos o gritos, nunca jadeos y quejidos. Se trataba de su amigo, era obvio con su timbre de voz reconocible, lo que era diferente era como de sucio y necesitado sonaba su nombre en esa boca justo en ese momento. Apretó con fuerza el volante en sus manos, contrariado por sus emociones, que iban desde la lujuria a la preocupación.

―Hyuuung. ―Escuchó con atención su lamento, cuidando de no chocar cuando dio el giro en aquella estrecha calle. Maldición.

―Me siento terrible. ―Tosió un poco, su respiración volviéndose inestable y a Wonwoo se le aceleró el pulso ante el miedo que lo invadía.

―Estoy de camino, bebé. Sigue hablando, ¿Qué mas sientes? ―Se las arregló para preguntar, su tono tranquilo para no traicionar su muy cerrado juicio.

―Esta es la peor gripe que he tenido nunca. Me duele el pecho, pero creo que es porque no estas aquí. Te extraño. ―Murmuró entre lloriqueos, se apremio por la confianza que se tuvo para no provocar un accidente cuando estaba fuera del departamento del menor en tan poco tiempo.

―Ya llegué. En un momento subo, ¿alguien esta contigo, cuidándote? ―Preguntó sabiendo la respuesta, solo para distraerlo mientras subía las escaleras del edificio con prisa, tanta como su agotado cuerpo le permitió.

―Nadie. Solo quiero que estés tu aquí. ―Su murmulló roto era demasiado para su corazón.

―Eres un bebé. Solo a ti se te ocurre hablarle a un pediatra en lugar de un medico de cabecera. Ni siquiera tienes tanta suerte, aún soy un interno. ―Trató de bromear mientras abría la puerta del departamento, el recuerdo de como se conocieron eclipsando un momento su preocupación.

―Este es un paciente nuevo, servirá que tengas tu su expediente clínico para que empieces a manejar bien estas cosas, Interno Jeon. ―Le dijo su superior, el pediatra Park JungSoo, quien lo estaba entrenando para ser parte del equipo personal de la clínica Guardián. Aceptó sin rechistar, estando agradecido por la oportunidad, solo lamentándola cuando conoció al negligente Kim Mingyu y a Haneun.

―Así que, ¿No revisó su temperatura porque lo creyó natural? Ya veo. ―Fue todo lo que dijo después de conocerlo y que este dijera exactamente eso. Su primera impresión era de un padre muy joven y muy irresponsable. La adorable Haneun estuvo a punto de tener un ataque de convulsión debido a su alta fiebre y por su falta de atención. Ella estaba en observación ahora, recibiendo el tratamiento adecuado para su infección estomacal. Apostaba que la chica consumió algo en mal estado, dada la supervisión adulta que tenía.

―¿Está a cargo de su alimentación?, Es probable que ella haya comido algo en mal estado. ―Comentó mientras miraba los estudios que le realizo a la chiquilla, cuando lo escuchó bufar con irritación.

―Eso jamás. Ella esta enferma por otra cosa, nuestro olfato nunca podría engañarnos. A menos que, su madre... ―Se mantuvo en silencio un rato, analizando la situación, podía escuchar los engranajes funcionar en esa cabeza hueca.

―Ah, entonces usted y la madre están separados. La negligencia es por parte de ambos, supongo. Como sea, estoy suministrando los medicamentos adecuados para ella. Solo quiero cerciorarme que esta ella en una buena familia. ―Su tono salió casual aun si su tic nervioso de acomodarse sus lentes en el puente de la nariz salía a relucir. Su aura intimidante lo sorprendió un poco, no ayudaba que el chico tuviera una construcción de tanque solida.

―Eh... Yo no soy su padre. Los padres de Haneun están juntos, yo soy el tío idiota e irresponsable en el que confiaron para cuidarla, mientras ellos hacían un viaje urgente. Creí que sería sencillo porque aun es pequeña, parece que no lo es. Ni un poco. ―Su voz salió apenada en aquel momento, pero viendo al pasado se daba cuenta que el chico intentó cubrir que su hermana no poseía sentido del olfato, y que eso había sido la causa del descuido. Echándose la culpa, cuando no era así. La perdida de olfato hacía la vida de uno difícil, pero no por ello la mujer amaba menos, la niña vivía en un matrimonio muy amoroso, se notaba su alegría incluso al convivir con su joven tío en el hospital. Jeon Wonwoo adoró eso, la forma agradable de ser del mas joven, su enorme corazón y nobleza con los niños. Después de disculparse con él por mostrarse desconfiado y que lo juzgaba en silencio comenzaron una relación de amistad. En secreto agradecía que Haneun fuese su sobrina. Indirectamente el hombre se encargó de cerrarle la boca y tapar sus dudas, ellos eran una buena familia y la niña no tenía un expediente clínico grande, solo uno pequeño pero estable, al igual que toda la familia.

Aún no estaba acostumbrado a su rareza, pero ninguna familia era perfecta.

Aquella noche no descansó mucho, y aun así no despertó de mal humor a la mañana siguiente. Debería comprar un boleto de lotería. Lavó su uniforme para volver a utilizarlo ese día, se estaba tomando muchas libertades en casa ajena, aun cuando ni siquiera había hablado con el menor sobre sus malos intentos sutiles de asustar al medico Kang. No era Idiota, ese chico había intentado algo similar en el pasado cuando conoció a uno de sus amigos en la Carrera, que él mismo le presentó. El chico estaba fuera del closet públicamente, al igual que él, habían tenido una agradable conversación que se vio interrumpida por un molesto Mingyu que solo dijo;

―Hyung, no me estas poniendo suficiente atención y no es justo―, antes de distraerlo con sus caras infantiles, un infierno, molestado por JungKook incluso y nada lo detuvo de seguir en esa actitud de reproche, recargándose en su hombro para seguir molestándolo. Aún podía recordar como su aliento chocaba en su delicada piel, estremeciéndolo. La mirada cómplice que le dio el otro joven solo lo hizo sentirse mas avergonzado, al igual que con Kang. ¿Qué debería decirle? Su actitud era ilógica, no era un comportamiento de amigos.

Si estaba jugando con su cabeza, lo haría pagar, no dudaba de ello. Su promesa perdía un poco de credibilidad cuando llevaba una larga camisa holgada de Mingyu puesta. En su defensa, no podía andar desnudo por ahí, al menos no completo, sus piernas estaban libres, un poco por la presión de su uniforme y otro más porque le era agradable sentir esa libertad. Sus energías estaban en la estratosfera esa mañana, le sorprendía lo bien que se animo para limpiar un poco la cocina que tanto le agradaba al joven, dedicándose a hacerle una comida sencilla para su estomago que podría estar delicado y supervisando que en esa mañana no le subiera la fiebre. No ocurrió, con suerte el medicamento que le dio estaba haciendo su efecto, y ponerle esas compresas de agua fría fueron una excelente idea. Decidió no darle vueltas al hecho de estar precavido y traer esa medicina en su coche. Estaba terminando de cambiarse a su uniforme cuando tocaron el timbre, demasiado perdido en la marca de una mordida en sus clavículas, se echó un poco de aire con la mano, abochornado de pronto ante el recuerdo del chico perfecto sentándolo en su regazo tan pronto lo vio, restregándose sobre él como un gato, diciéndole lo mucho que lo extraño y cuanto lo necesitaba. El pinchazo delicioso de su boca contra su desnuda piel aun lo hacía estremecer y suspirar de placer. Requirió demasiada fuerza de voluntad de su parte alejarlo y mantenerlo quieto para que no volviera a intentar nada extraño con él y su débil mente.

Recibió a la hermana mayor de Mingyu con una avergonzada apariencia, tratando de encubrirla pero fallando miserablemente porque la mujer lo conocía tan bien al parecer.

―No deberías avergonzarte, Wonwoo-ssi. Las peleas entre parejas son perfectamente normales, mientras tengan solución. Me alegro que hayas venido a cuidar a mi tonto hermanito. Me encargaré desde aquí, sé la crisis por la que esta pasando el país completo, así que no debes preocuparte. ―La mujer le regaló esa sonrisa que solo ellas podían ofrecer, donde transmitían el mensaje claro de que ellas manejarían bien el asunto, y él confió en la que pronto se volvería su cuñada oficial. Se despidió dándole las indicaciones correctas y diciéndole que volvería cuando pudiera, mas tarde. Deseaba que fuera así, pero su horario iba mal, no solo era un virus letal, era combatir el virus letal mientras tenían el plus de las enfermedades cotidianas en niños. El hospital estaba lleno, latente como si de una arma biológica se tratara y el personal no era nada inmune.

Por ello, cuando descubrió a Kim Mingyu en su oficina esa misma noche, no fue ni alentador ni gratificante. Lo odió.

―¿Qué demonios haces aquí, Kim? Este es el peor lugar al que podrías haber venido, corrí demasiados riesgos yéndote a visitar, pude haberte contagiado en un momento vulnerable. Y, ahora estas aquí, el lugar mas contagioso del momento. ―Le reprochó, molesto por su atrevimiento al poner en peligro su vida así. Un cubre bocas no era la suficiente protección, carajo. El joven lo ignoró, como por supuesto que haría, sus quejas al ir directamente hasta él, retirándoles los cubre bocas para besarlo suavemente, como disculpándose aun si lo estaba dejando perplejo. Sus fuertes brazos envolviéndolo de forma apretada contra un pecho duro y firme, mientras era besado hasta fundir su cerebro por completo. Un quejido bajito escapó de sus labios cuando se separaron, extrañando el toque rápidamente, tan perdido en sí mismo.

―No quería seguir alejado de ti. Estaba enfermo por no tenerte cerca. Te extrañé malditamente tanto que enfermé de lo mal que estaba. Ahora es mi turno, no volverás a alejarte. ―La cruda honestidad de su boca lo tenía devastado, mientras sus labios acariciaban su piel de forma conocedora y segura, dejando besos y pequeños mordiscos poniéndolo a temblar entero.

―No esta bien, debes salir de aquí y ducharte, lavar esa ropa aparte y sola. Vamos, debes irte. ―Apresuró con falsa calma, luchando en vano por alejarse, pero fallando cuando movía su rostro a un lado para darle un perfecto acceso a su cuello, dándole indirectas para seguir besando y marcando su piel. Joder, como me desprecio. Estaba siendo un negligente, tan necesitado del contacto físico, se sentía tan bien de recibir esa atención porque ese era Mingyu, su chico. Suyo, maldita sea.

―Mh, no iré a ningún lado si no vienes conmigo, hyung. ―Respondió seguro, sus manos estaban trabajando rápido, desnudándolo de pies a cabeza mientras su boca callaba todas sus represalias con armonía y pasión, demostrándole lo bien que parecían encajar juntos.

Estaban ahí, en su propia oficina, deshaciéndose en los brazos de su próximo a ser amante, siendo acariciado y besado de tal manera, mientras seguía queriendo mucho más de él. Sus manos no tenían suficiente del contacto a esa piel perfecta a su disposición. Sus caderas estaban llevando un ritmo en sacudidas que eran respondidas por el menor, tan desnudo como el medico, y joder, joder, joder, esto esta tan mal. Fue recargado contra la pared, todo tan rápido para ser analizado bien, como que estaban tan cerca de la puerta y oraba porque nadie pasara por ahí o serían capaces de escuchar sus lascivos sonidos, los chasquidos de sus labios al besarse y los golpes de sus caderas en busca de mas cercanía, necesitando demasiado ser jodido pero solo por aquel que ahora lo sostenía. Su boca tragó un gemido alto cuando su mano se cerró generosamente en las erecciones de ambos, el toque apretado de manera eficiente, acariciándolas con premura, tan desesperado como el mayor se sentía por liberar su carga, sabiendo lo que justamente necesitaba y cómo. Sus manos tomaron el cuello y espalda, regalando marcas y rasguños poco profundos cuando el placer le enrosco los dedos de los pies, tan bueno. El menor buscó su cuello de nuevo, lamiendo y succionando la piel, y mentiría si dijera que no era una zona erógena para Wonwoo ahora, quien le permitía hacer y deshacer, completamente a su merced. Un más se le escapó, un gruñido fue su respuesta antes de que las caricias subieran de velocidad, regalándole la mejor masturbación de su vida. Joder, tan bueno. Una respiración y Mingyu devoró su boca con atención, amortiguando sus sucios sonidos cuando se corrió, temblando enteramente de pies a cabeza se recargó en la pared, permitiéndose ser sostenido por el joven a cargo. Su mente en una nebulosa de placer, tan perdido en la gloria un momento.

―Vamos a casa, Wonu. Debes descansar. No habría sido fácil para mi, tener el control de la situación sin pelea porque eres el mayor, si no estuvieras agotado, ah. ―Murmuró con diversión, mientras sus dedos esparcían su esperma sobre su piel desnuda, dibujando círculos de forma distraída, sacándole un escalofrío placentero en su tarea, mientras sus labios se pasean sin descanso sobre su rostro. Sus caricias se sentían muy bien, no entendía que le había hecho, algo tan común como aquello no debería gustarle, incluso podría hacerlo sentir incomodo por el hecho de que estaba siendo embarrado en esencia y sería molesto después, pero no se sentía así en absoluto. Se sentía correcto, sí a todo con Mingyu. Se rio con su pensamiento bobo, aun en su nube de placer, solo para ganarse una mirada del menor, tan indescifrable, para volver a ser besado hasta quitarle el aliento.

―En serio. Debemos ir a casa, o no podré controlarme más. ―Medio gruñó medio habló, mordisqueando sus labios, sus manos apretando sus glúteos, juntando sus cuerpos más y más de nuevo, con fuerza, probando su punto.

―Esta bien, esta bien, ya entendí. Debemos salir ahora o yo tampoco tendré auto control y no me gustaría que nos descubrieran. ―Respondió casi sin aire, indeciso de como apartarse a su candente toque, tan embelesado ante la vista de Kim desnudo y glorioso, su sentido de la responsabilidad estaba apestando, se dijo.

Suspiró de alivio al observar el termómetro, que marcaba la temperatura habitual del cuerpo del menor, seguía elevada pero Mingyu siempre era cálido por naturaleza o genética. Hizo una mueca ante el pensamiento, preguntándose como había aceptado tan pronto y rápido lo que su pareja era. Lo amaba, sí. Estar con él era en ocasiones problemático por sus altas tendencias agresivas o porque temía la presencia de los hombres de negro, pero al verlo postrado en cama, enfermo por como peleaba contra su cruel genética le hacía replantearse sus teorías. Él estaba intentándolo para que ambos funcionaran juntos. Nunca podría dudar si tomo la decisión correcta, amaba al hombre y a la bestia que era. Si era humano o no, no le correspondía a él decidirlo. A nadie, en realidad. Era el hombre dulce y agradable del que se enamoró aun. Unas peleas de territorio, el día de su aniversario, no lo alejarían.

Recordó su discusión que los llevo a separarse una vez mas, y se le escapó un bufido de irritación. Su relación había estado yendo muy bien, seguían pegados por la cadera después de todo, porque se amaban y mucho. Quizás era la dependencia de su lazo natural, como Kim le explicó que sucedía en los Lycas, su chico perfecto se volvía inseguro al plantearle su extraña naturaleza, y Wonwoo aceptaba lo que es porque no era algo malo para él. Solo un poco diferente, pero al menos no le brotaba pelo. Se odiaba por no prevenir la temperatura que suele darle cuando su naturaleza supera al mortal cuerpo humano de su novio. Err, prometido, ¿eh?

―Te amo, Mingyu. He estado contigo durante dos años, hacerle caso a un idiota es bobo de tu parte. Sé lo que escogí después de que me enterara del nudo y tu parte territorial de casi mearme en cima. ―Hizo una mueca, sintiendo el calor subirle a la cara cuando vio esa mirada cálida en los ojos del mas joven, tan conocedor de lo que significaba.

―No me harás cambiar de opinión solo por decirme que te saldrás de control un día por tu instinto filoso de combates. Confío en ti, y tu deberías hacer lo mismo, no dejarte influenciar por el idiota de Byun. Recuerda que fuiste tan capaz como cualquiera de darme mi espacio cuando te lo pedí, aun si eso estaba enfermándote y volviéndote loco. ―Lo reprendió con suaves palabras llenas de verdad, ambos tenían la plena confianza del otro, así era su relación, no podía temerle. No lo haría. Nunca.

Después de recompensarlo con una sesión de besos, ambos acostados en la cama, tan juntos y melosos después de su reconciliación. Al menor se le ocurrió preguntar algo que lo intrigaba desde hace mucho, pero nunca se quedaba durante mucho tiempo el pensamiento, olvidándose de preguntarle.

―¿Cómo sabías que ese medicamento me haría bien?, Ni siquiera mamá nos daba algo de niños. Teníamos pequeñas gripes de vez en cuando, papá decía que sanaríamos solos, y lo hacíamos. No podían correr el riesgo de darnos algo, por miedo a como reaccionáramos. Con Haneun es diferente, sus genes humanos prevalecieron mas que el de los Lycas. Eso me explicó JiHoon Hyung. ―Recordó su infancia, y aquel momento de fiebre en su etapa adulta, su noona tiró el medicamento, diciendo que había sido algo peligroso para arriesgarse por su parte. Su amigo Intergaláctico incluso le advirtió en una ocasión, era tan extraño.

―Uh, la primera vez que te lo administre fue porque lo tenía al alcance en mi coche. Aunque, a decir verdad no sé como llegó ahí. Es un medicamento de adultos y no puedo tenerlo yo para administrarlo a niños. ―Aquello solo les causó mas intriga a ambos, preocupados por sus descuidos.

―No pensé en eso, lo siento. Nunca creí que nuestros organismos fueran tan diferentes entre sí, tomé como referencia a Hannie, ella tomó bien el tratamiento antes, pero ya veo porqué. Sus genes están mas diluidos que los tuyos, ¿verdad? ―Inseguro y preocupado le dirigió su mirada avergonzada, solo para ser besado por el menor en un intento de relajarlo.

―Así es, heredé más de lo que me gustaría de mi padre. Noona no es tan sana como yo y tampoco tan territorial, no somos tan semejantes, por eso ambos podemos convivir juntos. Mi padre y yo, nunca. Temían que nos arrancáramos la cabeza si permanecíamos mucho tiempo juntos. ―Explicó vagamente, acariciando sus dedos juntos.

―¿Podemos ir con tu amigo para que te revisen? No quiero quedarme con la duda, si te hice daño, nunca me lo perdonaré. ―Su voz se quebró un poco, el peso de sus acciones lo estaba torturando.

―Tranquilo, cariño. Si te hace sentir mas tranquilo, hablaré con él y te lo presentaré. Ambos podrían congeniar bien, tendrán platicas de nerd y esas cosas. ―Respondió en broma, tratando de calmar su incipiente ansiedad.

―Es extraño que tu mismo lo sugieras, la ultima vez con Jeon JungKook no salió como creí. Y eso sin contar la primera vez que nos presentaste ―Se atrevió a bromear en respuesta para olvidarse un momento de la situación, su humor creciendo cuando lo escuchó gruñir, sintiendo su pecho vibrar de bajo de él.

―Es diferente, JiHoon Hyung esta tomado. Ellos se emparejan de por vida, al igual que nosotros. ―Murmuró removiéndose para ver su rostro cuando dio esa declaración, deslumbrándose con la sonrisa jovial del mayor.

―Bonito. Pensé que ya no había secretos, pero esta bien, ya lo intuía. Supongo que no es de tu misma especie, entonces, ¿Qué es? ―Su curiosidad era genuina, estaba encantado a decir verdad, con el misterio que escondía el espacio en sí mismo, y porque su prometido pertenecía ahí.

―Mh, él es de Venus. Son seres eruditos por naturaleza, se encargan de abastecer a los compradores de cargamento y nuevos inventos. Ellos y Mercurio. Planetas interesantes para pertenecer a una galaxia Inferior. O eso me contó mi padre. Siento que él estaba resentido con este planeta y sus habitantes, solo por mamá lo aceptaba y nada mas. ―Escuchó con atención, mirando su cincelado rostro apuesto, era la primera vez que Mingyu le explicaba tanto de sí mismo, y adoraba escucharlo hablar.

―¿Crees que ellos hayan tenido que ver con eso? Quiero decir, estos alienígenas de esta galaxia Inferior, son demasiado astutos por estar en un planeta de baja clase. Tienen mas herramientas que tú por haber nacido aquí y no lucen exactamente indefensos. ―Preguntó con preocupación disfrazada de sarcasmo al menor, alarmado por poner la vida de su novio en peligro y por los riesgos que corrían sin saberlo.

―Es más que probable. Mi hermana no tiene olfato, por ello no pudo advertirme del Marciano Byun. No solo eso, hay otro Venusiano cerca, tu planeta es bueno para esconder y dar asilo a la basura Intergaláctica. Me preocupa ese hijo de Venusino. Aún no se revela ante mi y siento su presencia desde hace un buen tiempo. Es alguien cercano, solo le tengo paciencia porque sé como es su especie o me doy una idea con JiHoon Hyung. ―Explicó con aquella dura mirada que le daba una pista de su pensar, temía ponerlo en peligro. Adorable.

―Nuestro ―, dijo en voz baja.―¿Qué? ―, preguntó desconcertado.―Nuestro planeta. Naciste aquí. Eres un Terrícola también, chico loco. ―Su tono fue cariñoso al igual que su mano cuando le acaricio el ceño fruncido de su rostro.―Pero no humano, como tú, cielo. ―Respondió, dejando un suave beso en la palma de su mano.

No, él no era un humano pero tampoco un Lycas. Era un intermedio, y eso no hacía extraña su relación, solo los hacía conscientes de los peligros que corrían. Solo podían esperar que nada malo ocurriera. Si no era un fuerte virus, una guerra o una invasión alienígena, algo pasaría.

―Sabes, esto parece una película de Marvel. Invasión Kree y el aumento de la gasolina, que terror. ―Exclamó Wonwoo con diversión antes de atraerlo para tener un buen beso de esos labios, demasiada conversación y menos mimos, debían ponerse al corriente.

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❛¿Qué hace un universo como tú,

en un planeta como este?❜⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ ⠀⠀⠀⠀ ⠀ ⠀⠀⠀⠀⠀

—Avenida 749.

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