❛ᴛᴇᴄɴɪᴀ ᴍᴇʀᴄᴀᴅᴏ❜ ―ɴᴀᴍᴍɪɴ

Summary

Donde Park Jimin siempre interrumpe las clases privadas de Kim NamJoon, con tal de cumplir sus entregas a sus estudiantes de estatus, con mucho dinero pero demasiado cabezas huecas, según sus propias palabras. Harto de sus peleas incesantes, de padres solapa dores, estudiantes rebeldes, de un Jimin altanero y burlón así como ignorante, el mayor decide llenar de quejas su pagina en Facebook, ocasionando que la venta del negocio baje. El mas joven no se dejara amedrentar, haciendo uso de la palabra que una vez el Profesor le dijo, abrió una nueva pagina para su mismo negocio; Bienvenido seas a ᴛᴇᴄɴɪᴀ ᴍᴇʀᴄᴀᴅᴏ, donde somos un »Conjunto de técnicas y estudios que tienen como objeto mejorar la comercialización de un producto.«, ajá, sacado de WikiPedia, mira el catalogo, escoge lo que mas te guste, recuerda que se pueden crear conjuntos a medida y el estilo que prefieras y ―Entrego en punto medio, neni―. ♤ NamMin; MiniMoni. ♤ Long; 7K ♤ Genre; Smut, drama. ♤ Portada y Banner creados por @𝐌𝐨𝐢𝐟𝐚𝐢𝐫𝐲 ♤ ✒ Denle amor a tremenda persona, por hacer altísimo arte ♡.

Genre
Drama/Romance
Author
Mannie
Status
Complete
Chapters
1
Rating
5.0 1 review
Age Rating
16+

♡ 02/14/22 ♡

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❛ Se necesita valor para estar

orgulloso de lo que eres,

y se necesita coraje para

admitir que necesitas cambiar. ❜

―Ron Israel.

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Suspiró con cansancio observando la reja imponente frente a él, agotado por haberla saltado, tan temprano por la mañana, sin terminar de digerir el desayuno aun y ni siquiera había pasado la peor parte, pensó con estrés. Gritó una palabra sin entenderla realmente, enojado consigo mismo por caer en la tentación de aceptar este pedido. Las chicas eran tan terribles en sus travesuras, pero él las apoyaba y amaba, bueno a ellas y su dinero en realidad. Las cuentas no se pagaban solas, y él tenía un montón acumulándose debido al negocio que emprendía. Sus pagos habían aumentado por el vehículo que acababa de comprar, no estaba en una situación donde pudiera rechazar pedidos y mucho menos de sus mejores clientas. Esas chicas tenían mucho dinero para derrochar en vestirse bien, y que mejor que luciendo sus confecciones.

―Lía, espero que cumplas con el costo extra por la entrega. ―Esperaba que si existiera un Dios, lo escuchara y le cumpliera su milagro, no por cualquiera iba brincando bardas para llevar sus pedidos. Tomó su preciado encargo y camino sin muchos ánimos al salón donde lo esperaban las mocosas encantadoras y sus billetes. Cuando llegó al aula, puntual como la muchacha se lo indico, se arrepintió. Sabía que tendría que lidiar con un maestro molesto por interrumpir su clase, pero no creyó que sería el muy guapo pero Idiota pretencioso de Kim NamJoon, ese hombre tan clasista y déspota para con él, no se apiadaría y seguro le robaría mucho mas tiempo por su descomunal sermón, atrasándolo en sus demás entregas. Dios, ilumíname o elimíname, pensó con frustración.

―Buenos días profesor Kim, vine a buscar a la señorita Choi Ji Soo. ―El hombre le regalo su peor mirada de malvado, combatiendo con la dulce sonrisa coqueta del mas joven, era un Park y no temía a nadie, ni siquiera a la ley como lo hizo su famoso primo, Jay Park. Ah, estas divagando, Jiminie. La joven lo vio por los ventanales del salón y esperó paciente a que el maestro le diera permiso, pero no sucedió, le estaba dando un buen sermón por lo que podía ver. Su grupo de amigas se estaban divirtiendo con la escena, eran muy ingeniosas al tratar de molestar a su horrible profesor y de paso, conseguían alegrarse el día a costa de ropa linda y show gratis. Esos dos eran sus favoritos.

―No deberías estar haciendo esto, Park. Les estas quitando valioso tiempo de estudio que no volverán a obtener. ―Ahí iban de nuevo, el hombre le explicaba los ideales de la jodida sociedad con la juventud de estos días y él tenía que escuchar solo para ganarse su sustento de vida.

―Lo siento, ella pidió aquí la entrega. ―Trató de excusarse, fallando cuando recibió esa mirada feroz nuevamente.

―Y usted no es capaz de razonar por voluntad propia y darse cuenta que es un error entregar compras en una preparatoria. Además, ¿Cómo entró aquí? ―Le dijo Idiota de una manera sutil, gracioso. Sus brazos cruzados y esas bonitas gafas le daban un aspecto totalmente agradable a su vista, el sermón era un asco, pero el hombre estaba de buen ver y hacía que valiera la pena. Según él.

―Ah, sí me dieron permiso. ―Respondió, haciendo como si algo se le perdió en el suelo para disimular que se lo estaba comiendo con la mirada. Cielos, de estos muslos sí como, ah.

―Lo dudo. Realmente estoy perdiendo el tiempo aquí, sin embargo, no vuelvas a la escuela o pondré una queja, Park. ―Asintió con resignación mientras lo veía entrar al salón. Sabía que no estaba siendo tan drástico y no lo expulsó él mismo porque se conocían de tiempo atrás, gracias a su Hyung SeokJin, pero hacía tiempo que ellos terminaron y no en las mejores condiciones para que Jimin siguiese siendo amigo de ambos. Aun le era incomodo ver al profesor, tenía sentimientos encontrados, pero eso era cosa del pasado. Hasta que escuchó, a través de la puerta abierta cuando Lía regreso a su asiento después de pagarle y recibir su entrega. Lo que escuchó lo molesto en sobremanera, él no tenía ningún derecho a referirse así sobre su vida.

―Deberían estudiar, pensar en su futuro, hacer una carrera decente y no terminar siendo alguien molesto y vividor para la sociedad como Park, ahora tendrán que resolver estos problemas. ―Terminó de decir el hombre que pretendía escribir con marcador en un pizarrón para tiza, y mientras los estudiantes se burlaban, sus cinco chicas favoritas lo miraban con pena desde sus asientos, sabiendo que lo había escuchado decir algo tan cruel.

Aquel día decidieron que su Profesor era realmente una horrible persona con cero respeto a las demás personas y sus vidas, y eso les dio vergüenza.


❀↬✿


Sus pies adoloridos le avisaron que ya no podría hacer lo mismo siempre. Saltar el portón escolar era mucho para su pequeño cuerpo. Ni siquiera cuando era un adolescente necesitó hacerlo, ahora lo intentaba por cumplir unas entregas. Estaba siendo infantil al quejarse, pero estaba cansado de la situación y los comentarios mordaces del profesor Kim. En su divagues chocó contra el mayor, pareciéndole gracioso soltó una risa.

―Es que... En serio, escogieron esta hora para que yo no me topara con usted, y mi suerte esta muy jodida últimamente. ―Soltó sin pensar, recibiendo una mirada pellizcada del docente.

―Estas en un instituto, demuestra que tienes educación y no utilices ese lenguaje vulgar. ―Escuchó la respuesta, su muy usual tono molesto empañándola, le dirigió una mirada que tal vez delató su nostalgia al percibir como se tensó el mayor.

―No deberías estar aquí, es obvio por ese raspón que no obtuviste un permiso para entrar aquí. ―Lo iba a tomar del brazo, quizás para escoltarlo, aunque quería el tacto, eso no era muy racional de su parte. Huyó de él, porque era lo correcto, porque la inteligencia lo persigue pero obviamente Park Jimin es más veloz.

―Buenos días, señorita Bae. ¿Puedo entregarle algo a la señorita Choi Ji Soo? ―Su tono salió completo en cortesía, no estaban en un Instituto publico y Jimin tenía modales, sí. Tomó una respiración temblorosa después de su carrera, sin ser demasiado obvio. No quería delatarse aún que era un visitante inadmitido.

―Me temó que no puedo darle ese permiso. ―Respondió la mujer, dándole una mirada de sospecha.

―¡Por favor, Miss Suzy! ―Escuchó a la menor, suplicarle con su mejor carita de cachorrito. Dios, las niñas son adorables. La mujer le concedió el permiso con una expresión rendida, y él le sonrió con chulería en agradecimiento, sacándole un sonrojo a la joven mujer.

―Mh, él esta en el siguiente salón, su nombre es Yang JeongIn. ―Le dijo en tono cómplice, dejándolo avanzar a su siguiente entrega del día, pero fue detenido por el toque en su brazo del mayor.

―Sígueme, tu no tienes porque estar aquí. ―Le dijo, su tono cargado con molestia, su mirada fría congelaba en su lugar a la jovencita.

―Pero señor Kim. ―Intentó alegar, su alegato muriendo en sus labios inmediatamente, mientras el mas joven de ambos hombres le dio una sonrisa suave, encogiéndose de hombros despreocupadamente.

―Ve, estudia para que no termines como él, alumna Choi. ―Le dijo en voz alta, si la maestra en clase lo escuchó no dijo nada, ignorándolos a los dos, mientras los alumnos los veían preocupados.

―¿Ah?, Estudien, todos. Para que no crean que por tener y ejercer una profesión pueden denigrar a los demás, hombre con cuchara de plata. ―Su sorpresa fue tanta que lo soltó, dejándolo irse al siguiente salón para dejar la entrega.

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❛ Chica tormenta que siempre

se topa con hombres que

no bailan bajo la lluvia. ❜

―Ron Israel.

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Se dejó caer con agotamiento en su sillón cómodo, descansando sobre la mesita de centro, con cuidado de no pisar las telas ahí extendidas con sus adoloridos pies de tanto pedalear. Después de tronar su cuello, leyó un mensaje en su celular que provenía de su Hyung favorito. La diversión que sintió fue agridulce.

»Primero, una disculpa Jiminie, no pude avisarte con tiempo que iba hacia tu casa porque he estado demasiado distraído con la boda, y sé que tu tiempo siempre es limitado. No te encontré en casa ㅋ ㅋ ㅋ , pero he dejado tu invitación en el buzón. Estas invitado Cordialmente, no me falles, niño. « Recibido, leído.

»¡Gracias, Hyung! Ahí estaré, luciendo bonito como siempre. « Entregado.

Estaba ocurriendo por fin. Le había salido un pedido de ultimo momento que no pudo descartar, uno de los amigos de Lia y Chaeryeong lo recomendaron, así que no podía fallarles, aun cuando ya era tan tarde por la noche. Pero ahora se sentía mortificado por sus emociones, no sabía que decía de él que en ese momento se sintiera aliviado de no ver a su mayor por lo que ocurrió en la mañana. Quiso excusarse, era el cansancio y no podía darse el lujo de perder clientes valiosos cuando descartaba sus entregas. Significaba jalar más gente para su prospero negocio. Optó por su bicicleta, para evitar un gasto extra como lo era la gasolina de su vehículo, y aprovechó el ejercicio, su saludable cuerpo no se mantenía en condición solo y atribuía su cansancio a ello. Pero se arrepentía un poco por su decisión y su muy mala suerte. Estaba cansado emocionalmente por todas las cosas que habían pasado en su caótico día, y miro con molestia la costura rota de su pantalón, un bonito perro lo había perseguido por una maldita cuadra y cuando lo alcanzó, atacó su pierna. Rompiendo la tela pero no la piel, al menos. Cuando llegó con el joven de nombre Donghyuck, lo encontró tan desanimado y triste que no pudo evitar animarlo un poco, pese a que casi pierde una de sus favoritas prendas. Siempre anteponía a otros por sobre él. El chico quería darle un regalo a su madre, de parte de su papá para tratar de animarla y así evitar el inminente divorcio de ambos, era ingenuo su pensar, pero no lo contradijo y tampoco lo desalentó. Quiso ponerse en su lugar, y sintió una apuñalada por imaginar en esa situación a sus amorosos padres, él también intentaría todo lo posible para que no ocurriera.

―A veces es mejor aceptar lo inevitable, DongHyuck-ssi. Pero, también es bueno intentarlo. Cuando quieras, puedes traer a tu mamá a mi local y les haré un descuento de madre a hijo. ―Recordaba haberle dicho, tal vez fue soso, pero sirvió para tranquilizar un poco al adolescente y decidió aceptar su propio consejo. Las situaciones no eran iguales, ya no era sobre sus padres, sino de sí mismo, porque Jimin se sentía despechado, dolido y casi divorciado de los sentimientos que con años reprimió para no ser demasiado obvio, sentimientos adolescentes cabe recalcar. Tal vez había suprimido una parte de si mismo, solo para no conseguir nada, para no salir mas herido de lo que ya estaba, y eso lo hacía sentir peor, pero todo ocurría por alguna razón, se dijo.

Pensar en esa situación tan contrariada le sacaría una migraña, porque era tan confusa y dramática, pero no se detuvo de rememorar. Todo empezó cuando calló y ocultó sus sentimientos por primera vez, para evitar estropear la relación de uno de sus amigos mayores. Todos le tenían un aprecio infinito, pese a ser mucho más joven que ellos, él y JungKook, un muchacho menor que él como por dos años, eran los favoritos de su Hyung. No podía simplemente decirle que pasaba por su cabeza sin ser un malcriado. SeokJin le contó de su amorío con Kim, un día de buenas a primeras cuando él tenía diecisiete años, contento por su hazaña, pidiéndole discreción pues aún ambos no estaban listos para salir del closet, tal como él había hecho en esos mismos años de manera sencilla, gracias al amor incondicional de sus padres. Cada uno de ellos tenían diferentes mundos, lo sabía, por eso habían logrado llevarse bien, una amistad como esa duraban siglos, eso quería creer ingenuamente. No se atrevía a decirle lo muy interesado que estaba en el moreno desde que los había presentado, tanto tiempo atrás y no entendía a que debía su cobardía, eran amigos de años por el amor de Dios, él lo entendería. Empero ya era tarde, ellos estaban juntos. Recordó la emoción del mayor al contarle todo, la ilusión que acontecía planificar su vida, y aquellas fotos de los dos muy unidos.

Su historia le había parecido un cliché en su momento juvenil, quizás él era parte del reparto de actores y tvN lo transmitiría alguna vez, ¿Quién lo sabría? Ambos se habían conocido en la universidad a la que Jimin nunca tuvo oportunidad de ir, se auto compadeció diciéndose que ambos pertenecían a un mismo mundo donde él no encajaba por no tener los mismos estatus y dejó su relación ser, retirándose del juego sin haberlo empezado. Su hyung era mayor que su novio por dos años, pero no había sido un problema en el comienzo, hacía las cosas entretenidas para el menor en la relación, o eso dijo Jin Hyung. Él solo era un extra, por no decir que solo un espectador. Fue entretenido por varios años con esa historia cliché de romance. Hasta que ellos terminaron por diferencia de ideales y que estos mismos no encajaban en los planes para su futuro juntos. SeokJin no queriendo salir, prefirió vivir en un armario y tener un compromiso con una señorita, como era lo establecido para sus treinta y dos años de edad. Park aun recordaba las promesas que aquellos dos se habían hecho mutuamente, como sí las hubiera presenciado, como sí él las hubiera hecho. Habían acordado que saldrían una vez estuvieran integrados en la sociedad, con un buen puesto de trabajo, carrera profesional estable y todo lo soñado, pero no había sido así. Se arrepintieron en el ultimo momento, o eso dijo su Hyung. Jimin no estaba seguro de la calidad de esa relación Hetera, si era para encubrirlo o realmente él amaba a la mujer, no lo había cuestionado porque el mayor fingió que el asunto gay nunca pasó. Casi diez años compartidos con una persona, omitidos por la responsabilidad del sentido común. Una década tirada, como si hubiera sido un nivel en un juego, pasando a una nueva etapa, quedándose con el recuerdo de lo que hizo de lo que ya no volvería a ser. Su mejor amigo, quien le enseñó como enfrentarse a la vida adulta; Kim SeokJin estaría contrayendo nupcias en menos de tres meses con Kim JiSoo y estaba cordialmente invitado a presenciarlo, sin saber si era lo correcto o no, acarició los adornos de la bonita invitación de un fino papel que la cubría. Tembló, sin saber si era de impotencia, tristeza u odio. Un sinfín de emociones lo invadía por todos los recuerdos despertados.

NamJoon optó por el odio, transformando sus buenos sentimientos en amargura, por no ser valiente cuando él si lo había sido y se presentó ante su familia por su etiqueta, mientras que el mayor de los dos no tuvo el coraje ni para confesarle la verdad, solo esperando en el ultimo momento para hacerlo. Se habían enfrentado, el profesor casi había mendigado, aún recordaba esa dura pelea en un bar, todos confundidos por como SeokJin les contó que estaba comprometido y para sorpresa con una mujer de alcurnia. A Jimin le pareció egoísta y cruel su noticia, despiadado incluso por hacerlo cuando su ex pareja se daba por enterado en ese mismo momento, pero no compartió su opinión con nadie, demasiado ocupado con lo que estaba ocurriendo en aquel momento, tratando de evitar que arrestaran a todos por los disturbios sacó a Kim NamJoon de ahí, pidiéndole a JunKookie y a su Hyung YoonGi que llevaran a su casa a SeokJin. No había planeado escoger un bando, nunca pensó que tal situación pasaría, tan ajeno como era siempre los vislumbró muy enamorados el uno con el otro.

―¡Cálmate! Sube al coche, yo conduciré. Podrías sufrir un accidente si te vas en este estado. ―Lo reprendió, apretando en un puño las llaves para que el necio hombre no se las quitara.

―¿Qué importa? No es de tu incumbencia lo que me ocurra. ¿Por qué no estas mejor con tu amigo? Todos ustedes están apoyándolo. Se burlaban de mí a mis espaldas, de seguro con su prometida. ―El odio en su voz le había hecho tanto daño, pero se negó a irse. Pateó su pie y con una fuerza bruta lo metió en su coche, cerrándole la puerta sin mas para llevarlo a su casa.

―Me importas, así que no dejaré que te destruyas por una relación fallida. ¡La vida sigue! Un patán no merece que eches a perder tu vida por su causa. ―Recordó que le dijo esa noche cuando llegaron al departamento del mayor, después de haberlo acostado en su cama, quitándole los zapatos, volvió a reponerse de la furia que sentía en nombre de ese hombre.

―Lo siento, Nam. Espero algún día tu corazón sane por completo. ―Murmuró antes de abandonar su habitación tras haberle dejado un vaso de agua y las llaves en su mesa de noche.

Fue su ultima conversación, y la mejor decisión, se dijo. Apartarse de su camino para evitar recordarle lo que pasó con su relación. Él mentiría si dijera que no lo hería hacerse a un lado, sus amistades eran un revoltijo en los últimos dos años y quería volver a esos tiempos dorados pero ya no podría ser. Sentía un malestar por su ingenuidad, había sido demasiado joven y ajeno de aquella relación y para con todos como para entenderlo, según YoonGi Hyung, amigo en común de los dos rivales aun en la actualidad, tan maduro y sensato, así que era seguro que el hombre sabía de lo que hablaba. Tal vez había tenido razón, en esos tiempos rara vez se reunía con todos. Un momento feliz con todos reunidos fue en su graduación, donde lo acompañaron para festejar su gran logro. Él estaba recién comenzando su etapa de adulto, trabajando todo el día y en lugar de tomar exámenes de universidad, solo fue a tomar cursos pequeños de confección de prendas en sus ratos libres, gastando su dinero en ropa. Lo apoyaron todos juntos cuando les informó que no iría a la universidad como SeokJin, YoonGi y NamJoon querían que hiciera, sin embargo lo alentaron con su decisión de emprender un negocio, en grupo, todos reunidos. Siguieron juntos aún cuando JungKook graduó, e incluso lo ayudaron a estudiar, preparándolo para el examen de ingreso a la Universidad. Habían sido una familia. Alentaron a los mas jóvenes con sus sueños, pese a las adversidades, con Jimin siendo mal visto por todos los demás por desperdiciar su juventud de manera frívola, en lugar de comprender sus dificultades que comenzaron a sus veinte años, con Jeon por su falta de dinero, ayudándolo con la carga de los gastos todos juntos y la falta de padres responsables de este mismo.

Ellos fueron sus únicas relaciones estrechas de amistad, difícilmente les siguió el rastro a todos sus amigos que hizo en vida escolar, porque él tenía un negocio que estaba comenzando a despegar y los imbéciles pensaban que les pediría dinero para invertirle, mientras ellos sí habían podido ingresar a una prestigiosa facultad. Sus pocos amigos cercanos no eran compañeros de clases por esa misma razón, a ellos los conoció por fuera y por mera casualidad o destino. Forjaron lazos únicos. Nunca había hecho algo tan ruin como pedir prestado, ni siquiera cuando vivió oscuros momentos para pagar la renta de su departamento y conseguir comprar las máquinas de sus sueños. Su padre había sido un Idiota que no lo dejó ir a la universidad, pero nunca le dejo de brindar apoyo económicamente para abrir su propio negocio, tal como el hombre había hecho en su pasado. Tal vez seguir su ejemplo no parecía la mejor idea en su momento como todos le criticaron, pero lo estaba consiguiendo y no se arrepentía. Realizaba múltiples tareas, porque nunca había tenido el suficiente trabajo para poder pagarle a un empleado, pero estaba floreciendo poco a poco. No importaba lo que dijeran, pensó, guardando la invitación.

Asistiría aun si el grupo ya estaba quebrado. Haber escuchado a Kim NamJoon decirle eso a su clase lo había hecho sentir tan mal, lo hizo consciente de lo denigrante que podía verse su situación, lo desesperado que parecía para muchos con tal de sacar dinero, lo estaba haciendo sentir enfermo aquella clasificación. Él no hacía ningún mal, vivía solo, solventando sus gastos más que bien, apoyando a sus padres si lo necesitaban, no le pedía nada a nadie para que hablaran así de él. No quería que le importara tanto como lo vieran los demás, siempre estarían hablando, pero le afectaba como lo veía, hasta ese día, el que fue su crush. Era un golpe devastador de la dura realidad. Siempre estuvo consciente de como sus mundos eran diferentes por pertenecer a diferentes estatus, aunque al comienzo no había sido un problema, jamás creyó que por no ir a la universidad todos lo tacharían como estorbo a la sociedad. Nunca se había puesto a considerar como sería visto, hasta que el mayor hizo la observación. A Kim NamJoon le faltaba humildad y sencillez, se dijo.

Una persona así de fea, no puede gustarte, Jiminie. Trató de convencerse, pero los sentimientos no se irían tan rápido, no después de diez largos años. Con ese triste pensamiento se durmió aquella noche, más por costumbre que por deseo.

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❛¿Quieres una revolución?

Empieza por amarte a ti mismo. ❜

―Ron Israel.

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―¡Hola, Lía! He venido a traerte lo que pediste. ―Habló con entusiasmo que se vio interrumpido por la mueca que puso la muchacha al verlo, avergonzada de pronto, casi escondiéndose detrás del marco de la puerta de su casa.

―¡Lo siento mucho, Oppa! No puedo dejarte pasar, quiero evitarte un mal rato. ¿Podrías venir después? ¡Pagare tu vuelta, lo juro! ―Exclamó con premura cuando no lo convencía, sin entender muy bien, estaba aceptando lo que la jovencita le pedía cuando una voz interrumpió desde atrás de ella. Incapaz de darle la bolsa con accesorios y prendas que cargaba, observó al causante de sus desvelos últimamente.

―Bien, esto es impactante. Hasta en mis clases privadas pareces interrumpirme. ¿No tienes algo mas que hacer? Ah, es verdad, ni siquiera tienes un empleo. ―Se burló de él, sin vergüenza alguna porque su alumna estuviera ahí, observando su arrebato poco ejemplar, dándole su mejor mirada de superioridad enmarcada por sus gafas.

―Buenas tardes, profesor Kim. Disculpe, Lía me explicó que esta en una clase privada, volveré en otro momento. Que tengan buen día. ―No replicó, solo sonrió y guiñó un ojo a la muchachita para retirarse con prisa del lugar, sin dejar amedrentarse por un estúpido Neandertal. Ella solo sonrió, dejándolo ir feliz mente al ver la reacción del hombre. Jimin Oppa es genial, una cachetada con guante blanco, pensó ella con sorna.

―Sabe, profesor, él es un buen costurero y modista, tiene líneas de ropa Underground populares, lo mejor es, que Park Jimin es jefe de Park Jimin, así que, sí tiene un empleo. Y yo soy una fiel admiradora. Él es la razón por la cual me estoy empeñando en mis estudios, quiero estudiar Diseño de Modas. ¿Le sirvo té, Profesor Kim? ―Preguntó con una dulce sonrisa y aquella mirada soñadora con un poco de reto en ella, le decía que no toleraría mas comentarios mordaces para su amigo.


❀↬✿


Se estiró en su asiento, adolorido de su espalda, después de haber estado encorvado para hacer los pedidos de las telas que le hacían falta. Le había sorprendido demasiado recibir cinco trabajos en conjuntos iguales aquella mañana, las chicas le habían dicho que no era tan urgente, pero Jimin sabía que tenía el tiempo en cima si serían cinco, por ello se puso a trabajar cuanto antes. Aquella semana cumplió encargos pequeños, entregó ropa y accesorios pero aun no cumplía su venta del mes, sentía que tendría poco tiempo si los pedidos en su bandeja de entrada significaban algo. Febrero era un mes corto, pero no por ello disminuían las ventas, en realidad incrementaban en la primera quincena, todos volviéndose locos para conseguir regalos o algo bonito para usar en sus citas. Agradecía no tener pareja con quien pasar esas fechas importantes, por tanto trabajo que se le acumulaba, pocas veces tenía tiempo para hacer algo divertido más allá de su línea de trabajo. Un comentario en su pagina de Facebook lo desconcertó, quitándole mas tiempo del necesario por el implícito odio en el, estaba hecho para ser malintencionado.

Solo son copias muy malas del trabajo de calidad de influyentes diseñadoras. Además re-vendes prendas de marcas conocidas de alta gama. Que mala competencia aquí. No recomiendo esta tienda, esto es obvio que no es una Serendipia como indica el nombre del local.

Competir con diseñadoras talentosas nunca había sido su meta, él podía ser solo un pez mas en el estanque, sin embargo, estaba seguro que tenía talento y por ello su local tenía más y más reconocimiento. El comentario era malicioso, parecía que tenía verdadero odio por utilizar así el nombre escogido de su negocio, lo estaban fastidiando para conseguir algo y no se dejaría amedrentar, tenía años haciendo lo que hacía. También tenía años en el negocio. Tenía una pasión por el diseño desde muy joven, que heredó de su madre, también su talento para confeccionar bonitas prendas y que decir de su padre, quien le heredó la ambición y motivación para hacerlo realidad. El apoyo de la gente local le hacía fácil llegar a más y más personas. Tenía tanta suerte, pensó, no dejaría que un solo comentario lo hiciera sentir así. Observó la hora y se asustó, estaba llegando tarde para tomar las medidas de las chicas y eso sería tan malo, no lo conocían por ser impuntual, estúpido comentario tonto.

Yeji lo esperaba fuera de su gran casa, su semblante era mas serio de lo habitual, la líder de ese grupito le daba un poco de miedo al hombre, pero se lo aguantó, sonriéndole tan gentil como pudo sin ser correspondido.

―Lamento llegar tarde, tuve algunas complicaciones de camino aquí. ―Se disculpo tan pronto estuvo frente a ella, la chica solo suspirando en respuesta, guiándolo dentro de su hogar.

―Estábamos esperándote a ti, pero el profesor llegó antes de lo planeado, estamos tomando la clase y se molestará si lo interrumpimos. Pero, no importa, de todos modos es una tutoría un poco sosa, Chae y yo podemos explicarles a las otras después. ―Le comunicó mientras caminaban a su sala de estudio improvisada, decidiendo ayudarle a cargar ya al final, por lo menos no era una caja tan pesada para una señorita, se dijo.

―Puedo esperar un poco en lo que deciden tomar un receso mientras instalo mis cosas. En serio, para las pruebas oficiales tendrán que ir a mi local. ―Se quejó, acomodando la caja en una mesa, saludando con la ahora despejada mano a las chicas en la sala, sin perderse la mueca de su adorado profesor. Dios, él juraba que nunca le había tenido tanto rencor hacia ningún docente en sus clases de preparatoria como a Kim NamJoon le tenía.

―Eso si es que no tenemos clases extras. ―Escuchó a Yuna, sonriendo con burla siendo fulminada por la mirada mordaz de su profesor.

―Le pediremos permiso a papá con tiempo de anticipación, Oppa. ―Se escuchó esta vez Ryujin, mirando con reto a su profesor, Yeji sentándose a su lado para terminar de copiar los apuntes que se perdió por esperarlo.

―Ya hemos pedido permiso esta vez a nuestros papás para interrumpir la clase del señor Kim. ―Respondió ahora Lía, mirando de una forma extraña al profesor, le recordaban a las muñequitas diabólicas en aquel momento, pero siguió en lo suyo, dándose prisa cuando las vio guardar algunas de sus cosas y al mayor dejar sus explicaciones de forma abrupta. Ellas estaban quitándole autoridad, Jimin lo sabía, y se complacía en reconocer que aquello era el poder del dinero. Al mayor solo le quedaba obedecer, tal como él hacía, ya que, era un simple estorbo en la sociedad. Cuando el mayor suspiró en señal de disgusto, Park se atrevió a guiñarle un ojo, su aire coqueto era una bendición cuando lo vio mas que escuchó jurar.

Las muchachas se formaron, esperando con paciencia su turno, mostrándose emocionadas por lo que esperaban recibir de él. Tenían una platica amena, donde anotaba los pedidos exigentes de las chicas para agregar a su vestuario, brillos, lentejuelas, Swarovski y mas cosas que se les atravesaba en la mente, bromeando con él, mientras se daba prisa para no inmiscuirse mas con Kim. Sonriendo con autosuficiencia cuando terminó y guardo sus apuntes les dio un comunicado de venta.

―Tendré arreglos para San Valentín, si alguien gusta, pueden ver en mi pagina y escoger algo de su agrado. ―Comentó con casualidad, escuchando el resoplido del mayor, siendo hostigado inmediatamente por las chicas adrede. Molestar al mayor era su pasión al parecer.

―Profesor, si quiere regalarle algo bonito a su pareja, la pagina de Oppa debería visitar, todo es muy bonito. ―Exclamó Lía, con orgullo empezó su parloteo, presumiendo lo que había visto el año pasado a toda su audiencia.

―Sí, todo es muy bonito. Ojalá me regalaran algo así de hermoso este año―Dijo Yuna de forma soñadora, siendo molestada por sus amigas con abucheos y manotazos femeninos, Jimin solo reía a sus comentarios, recordándole su juventud con sus amigos mayores a él. Su mirada fue a parar en el mayor como mecánicamente y se odió un poco por ello, su mirada significativa le dijo que él recordaba aquella época también, afligido por la corriente de sus emociones se apartó, negándose a sentir pena por el mayor. No lo merecía.

―Bueno, nos vemos ese día, niñas. Me complace informarles que el señor Lim JaeBom me ha dado autorización para mis entregas, mientras sea en horario de salida. ―Le dio su mejor sonrisa come mierda al mayor, sabiendo que no le creería en absoluto y no le importaba, tomó sus cosas para irse del lugar de forma presurosa. Se dijo, inútilmente que no estaba huyendo.

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©moifairy ♡ .


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❛ Y cuando se amo a sí misma,

Descubrió que era invencible. ❜

―Ron Israel.

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―¿Estas seguro que no tendrás problemas por ayudarme, Jong Seong-ssi? ―Preguntó con la voz temblorosa, jadeando por el ejercicio de aquella mañana, tan agotado para retener el aire. Había dormido poco entre mensajes de su pagina por la noche, y llamadas en la madrugada para acordar entregas, jóvenes alterados exigiendo y adultos indecisos, algunos incluso quejándose de sus excesivos precios. Joder, el servicio al cliente a veces apestaba, y mucho. ¿Dónde quedaba el »día del amor y la amistad« para todos ellos, despiadados sin corazón? Ni siquiera tenía su primera dosis de café decentemente aún. Estaba tan amargado, como para notar la cercanía de su primo tan repentina.

―Dime Jay, por favor, Hyung. ―Replicó malhumorado el mas joven, ayudándolo a poner las cosas en su camioneta sin rechistar. Agradecía la inversión a un coche grande y amplio, había sido inteligente suponer que sería más que necesario para esos casos. Estiró sus brazos, dando un bostezo largo, demasiado agotado para pensar.

—Te invito a desayunar y hablamos de negocios entonces, ¿te parece, Jay-ssi? —Trató de sonreírle bonito, y no verse tan estresado como se sentía, pero por la mirada del joven sabía que no lo consiguió del todo.

—Vamos, creo que tendremos muy poco tiempo para algo medianamente decente, Hyung. De verdad, ya deberías haber conseguido un empleado en este punto. —Murmuró el menor, su rostro serio e imperturbable, envidiaba aquello de su dongsaeng. Se quejó con él, diciéndole que dejara de actuar como un adulto, cuando era Jimin quien tenía que comportarse como tal.

Después de su desayuno, trazaron una ruta ejemplar y digna de admirarse para el poco tiempo del que disponían. Jimin reconocía que hablarle al joven, disponible para la emergencia, había sido la mejor decisión del mundo, el chico tenía una buena capacidad para manejar los negocios. Eran los lazos familiares, su herencia, debía ser así, pensó con una sonrisa el mayor. Ser dos hombres jóvenes y guapos tuvo mucha influencia a la hora de hacer las entregas, eso aumentó su arrogante coqueteo con cualquiera que cayera, Jay lo había mantenido en control, alegando que se distraía demasiado y no podían permitirse tal descaro. Tan divertido por ello, estaba decidido a extenderle un contrato a su pequeño primo. Sería de mucha ayuda en los prósperos tiempos por venir.

Si las entregas en oficinas, con el mar de gentío entrando y saliendo, tratando de encontrar a los indicados para entregar sin errores, había sido mortificante; llegar al colegio de sus simpáticas mini clientas favoritas, comenzando una odisea para no equivocarse cuando la hora de salida se marcara por fin.

—¿Sabes lo que harás, Hyung? —Preguntó con preocupación el más joven, mirando la decena de objetos en papel celofán, sin contar las cajas forradas de papel de regalo y bolsas de regalo por igual. No se engañaba, había accedido a todo al principio, por emoción y ambición, ahora no estaba tan seguro de ello. Se sentía perdido, el colegio privado era enorme para dos personas, ir de salón en salón los demoraría, podrían quedar mal con algunos y por no decir que podrían perder algo o dárselo a la persona errónea. Los adolescentes eran muy quisquillosos esos días, su pensamiento lo abrumó e hizo crecer el dolor sordo en su cabeza. Estresado pensó que odiaba ser adulto.

—Ah, será mejor empezar a buscar donde acomodarnos, ahí lograremos empezar a entregar, atrayendo a los que me confirmaron. —Le respondió, tomando su celular y enviándole por mensaje a su Dongsaeng la lista de los clientes y los destinatarios.

—Vamos, es por aquí. —Lo guio al único lugar que conocía y sabía que podrían recibirlo, muy a su pesar.

—¿De nuevo estás interrumpiendo mi clase, Park Jimin? —Lo saludó su fría voz, su mirada contrariada era una sorpresa, entendía porque, venía con varios adolescentes cargados de lindos obsequios que amablemente se ofrecieron a ayudar en el camino, sin espacios libres en sus cortos brazos se digno en aceptar.

—Lo siento, señor Kim, las chicas dijeron que tenían permiso para que yo estuviera aquí. —Aquella sonrisa come mierda le decía que no había sido así, el mayor lo sabía, y por una vez no quiso discutir. Tal vez se debía al hecho de que venía muy cargado. Tal vez a que era una fecha especial, o quizá era el hecho que le dio su sonrisa coqueta tan deslumbrante. Podía deberse a demasiados factores aquel acto bonachón.

—Saben que este día se trata de pura mercadotecnia, y ustedes están cayendo en ella, ¿no es así? —Sus brazos cruzados, y aquella expresión pellizcada le dieron un borde duro al profesor que hizo acelerar el corazón de Jimin sin poder evitarlo. Maldita sea es solo un hombre.

—¿Mercadotecnia? —Preguntó alguien, sin distinguirlo el más joven se dedicó a acomodar las cosas en un escritorio.

—Pero es San Valentín. —Dijo otro más, consternado e incómodo con la atención del Docente. Un «así es», siendo la respuesta del adulto.

—No es mercadotecnia. —Dijo está vez Yuna con molestia.

—Sí, lo es. —Respondió el mayor de nuevo, la discusión comenzó cuando el emprendedor intervino.

—Que no. –Dijo, parado firmemente con brazos cruzados y algo palpó entre ellos.

—Que sí. —Dijo él, necio y estoico sin apartarle su mirada fija.

—Que no. —Volvió a intentar tercamente, sin saber que discutían, perdido en aquellos ojos ambarinos. La tensión zumbando entre ellos.

—Usted dice eso porque no tiene pareja, profesor Kim. —Uno de los adolescentes dijo desde fuera del salón, la voz le pertenecía a un muchacho de grados superiores por lo que Jimin podía ver, seguramente no tenía clases con Kim y por ello la valentía de su comentario. Sin embargo, había sido vergonzoso que no se dio cuenta cuando comenzaron a tener audiencia en esa discusión, el mayor se recompuso rápidamente y dijo algo al alumno respondón, que Park no entendió. La próxima media hora se dedicó a pasar lista, recoger dinero y Jay se encargaba de entregar los paquetes con su supervisión y, para su consternación, la de Kim NamJoon. Todo se había hecho de manera rápida y eficiente, habiendo selfies de por medio gracias al grupo escolar más social de la clase, sus chicas. Yeji se encargó con mano dura de mantenerlas al margen, ayudándole a mantener un orden imperturbable. Gracias a ellas todo había ido bien, e incluso fue divertido pese a su jaqueca.

—No es mercadotecnia este día especial, Hyung. —Le dijo al terminar, dándole una mirada tranquila pese a todo el desastre que era emocionalmente, ganándose una mirada desaprobatoria por su honorífico, aquel que dejó de usar mucho tiempo atrás.

—Lo es, no creo que sepas mucho al respecto. —Su intento de insulto fue sutil, atacando su ignorancia, pero su mirada no lo fue, cargada de un extraño sentimiento que lo hizo estremecer.

—Hyung —, comenzó, dejando los modales de lado, caminando hacia la puerta ya con las manos vacías antes de decir; —ven y pruébamelo —concluyó, cerrando la puerta tan rápido pero no sin antes oír las risas de los adolescentes.


❀↬✿


Había sido una invitación sutil, desvergonzada y de dominio público. Uno muy juvenil y rebelde, por cierto, no se suponía que el hombre tomaría el reto tan personal. Pero ahí estaba él, en su casa en plena madrugada, siendo contenido, sus manos firmemente atadas por un pedazo de tela que el mayor encontró regadas en sus mesas de trabajo. Sus gemidos inundaban la habitación, no hacía ningún trabajo por contenerlos debido al placer nublando su juicio. NamJoon lo estaba devorando entero, sin pudor alguno, mientras él abría sus piernas para el gozo de ambos. Sus dedos estirando su interior, pero no solo eso, lo estaba jodiendo con sus largos y gruesos dedos. Sus grandes y prominentes labios estaban envueltos al rededor de su polla, succionando así su mente y raciocinio. Su nombre era dicho en voz alta, y desconocía esa voz porque sonaba tan malditamente cariñosa y necesitada. Pero era la suya. Jodidamente fantástico.

Jadeó por aire, perdido en el placer cuando dio contra su punto dulce, embistiéndolo duramente con sus dedos, con premura, devastándolo todo.

—¡Moni, no! —Se escuchó a sí mismo, ajeno realmente , desorientado de sus propios pensamientos con la nebulosa sensación de placer. Ojos vidriosos y empañados de necesidad cruda lo miraron, regresándole su coherencia o vagamente los restos de esta misma.

—Yo-yo, te necesito, quiero correrme cuando me estés jodiendo. —Murmuró entre jadeos, la excitación inhibía su vergüenza, asintiendo, le dio una última succión a su polla, sacándole un estremecimiento antes de soltarla con un obsceno ruido. Su toque se apartó brevemente de su cuerpo para darle paso a la vista de su gloriosa piel desnuda, deleitando su mirar con mucho placer al ver la vara erguida del hombre. Él era el responsable de aquella necesidad. Él causó esa erección, nadie más. Un tonto estorbo para la sociedad lo ponía cachondo, pensó con diversión.

—Estos labios obscenos están hechos para chupar pollas, ¿no es así, cariño? —Escuchó el ronco murmullo, ronco por haber tenido su polla en su boca, un estremecimiento pasó, sintiéndolo en toda su piel, cuando sus nudillos lo acariciaron se recargó en el toque, chupando uno de sus largos dedos con su boca en respuesta. Con un gemido roto el mayor lo apartó, devorando su boca en un beso tosco y hambriento, la necesidad tan cruda que no se resistió. Jimin no podía resistirse a NamJoon en ningún aspecto. Después de todo, lo había dejado entrar a su casa, y ahora lo dejaría poseer su cuerpo. No podía resistirse a ese hombre. Sus piernas con vida propia se envolvieron en un firme sustento al fuerte y varonil cuerpo contrario, sus pollas acariciándose íntimamente, gimieron al contacto, separándose fugazmente por el agudo gemido que escapó del joven al ser penetrado sin cuidado, de golpe como ansiaban, listos para empezar a fusionarse de una forma primitiva.

—¿Fui muy rudo, corazón? —Preguntó no sin preocupación, repartiendo besos descuidados en sus mejillas sonrojadas, permitiéndole tomar bocanadas de aire para lograr calmarse, reponiéndose al instante cuando lo sintió empujar de regreso. Un «mas» casi imperceptible en la orden que los conduciría a la mejor jodida. NamJoon no estaba listo para pensar porqué o cómo, solo había ido tal cual el menor le pidió para liberarse de esa extraña picazón de deseo que se apropio de él y le nublo el juicio. En cada empuje yacía su autocontrol, sus autocriticas vendrían luego, después de darles a ambos alucinantes orgasmos y perder la consciencia. Lo jodería hasta el cansancio, y una voz en su mente le dijo que eso nunca pasaría, pero él no le creyó.


❀↬✿


Despertó relajado y con una sabana cubriendo su cuerpo, pero completamente solo. Extrañado buscó su ropa que yacía bien doblada en la mesa de noche. No estaba en su propia casa y era molesto que aun así había sido despedido de esa forma. Una jodida de una noche, lindo. Pensó con remordimiento sus propias palabras dichas al menor cuando lo asaltó a medianoche. Su reloj marcaba las cuatro y media de la madrugada, no había dormido mas de una hora y lo lamentaba. Aun era capaz de sentir el calor que dejo el otro cuerpo en la habitación y el anhelo que sintió fue atemorizante. Salió de la habitación con prisa y delató su posición porque escuchó a Jimin en el corredor rápidamente.—¿Estas bien, Hyung? —Escuchó su suave voz antes de que encendiera la luz, deleitando su vista cuando lo vio solo usar una camisa, sus blancas piernas estaban al descubierto y si ponía suficiente atención podía notar las marcas que dejó en ellas. Tragó su excitación, había quedado completamente satisfecho, maldición.

—Lo estoy, Jiminie. —Respondió con su mirada regresando a su rostro después de comérselo con los ojos. El mas joven no lucía impresionado ni abochornado, como si no se hubiera dado cuenta de nada. Tan extraño como era, solo asintió y se devolvió a la sala. No lo había abandonado solo porque sí, al parecer estaba trabajando, tal como hacía cuando lo interrumpió unas horas atrás. Lo siguió como si de un imán se tratara y puso especial atención al desorden en la mesa, sus manos se posaron en su cuello, acariciándolo con tal de aliviar la tensión que yacía ahí.

—¿Hay algún problema con tus cuentas, cariño? —El apodo se deslizó de sus labios antes de analizarlo, como naturalmente, pero no tuvo un efecto desastroso en el joven.

—Mh, están bien, solo estoy tratando de repartirlas de forma correcta y adecuada sin quedarme en ceros antes de poder subir los precios de tal manera para cubrir los gastos. —Sintió como los engranajes de su mente estaban trabajando. Por las cifras que veía, no se trataba de un negocio cualquiera, Jimin estaba tratando con cuentas numéricas altas con tal facilidad que lo asombraba.

—Para no haber asistido a la universidad, manejas bien las cuentas de tu negocio, por lo que no entiendo porque no fuiste. —Soltó sin detenerse a pensar de forma adecuada su observación y no fue bien recibida por su amante.

—No se trata de las calificaciones o el ingenio, Hyung. Tampoco de ser el mejor en la escuela. La vida es mas que solo eso. Debería saberlo. —Respondió, tomando un lápiz para anotar el resto en una ecuación, satisfecho con el resultado y consigo mismo lo miro.

—¿Piensas poco de mi, por no haber ido a la universidad y no ser más que un chico con un negocio pequeño? —Se atrevió a preguntar, su mirada empañada con algo indescifrable para NamJoon.

—No, corazón. No se trata de eso, sino de las oportunidades abiertas que tendrías en tu negocio por asistir a una carrera especial para esto. —Respondió inseguro de como había sonado su tono, pero sabía que había dicho lo correcto cuando el menor se envolvió a su alrededor como garrapata.

—Me gusta lo que hago, pero se esta volviendo mas grande que yo para manejarlo, y justo ahora me cerraron mi pagina. Un idiota malicioso la denuncio y estoy molesto por no prevenirlo. Serendipia solo volverá a ser denunciada, si la abro tal cual. Debo pensar en algo más.

—Lo escuchó con atención mientras divagaba, sintiendo una punzada de culpa. Él fue el idiota que denuncio la pagina por sus peleas infantiles. Joder, ¿Cómo debería decírselo?

—Tal vez si le pones otro nombre totalmente diferente funcione. —Le propuso aquella noche, ayudándolo en lo necesario para que su joven volviera a prosperar pero esta vez sin estar solo.

—Ah, y por favor, también deja las entregas. Todos deberían venir, no al revés, Minie. —Lo reprendió sin ser duro, al tenerlo en su regazo era difícil que pareciera un verdadero regaño.

—Tengo un nombre, y ahora nuevas reglas. Así que estoy listo, Joonie. Seremos Tecnia Mercado, y entregaremos en punto medio, neni.—Le comentó con entusiasmo, y solo así con ese »seremos« lo sintió adecuado por fin.

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❛Nunca te transformes en una brisa suave,

cuando naciste para ser tormenta. ❜

―Ron Israel.

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