Solicitud de amistad
Yo no creo en el amor a primera vista.
Pero sí creo en los mensajes que llegan cuando más sola te sentís.
Era un martes aburrido, de esos en los que la escuela parece eterna y el grupo de WhatsApp está más muerto que mi planta de biología. Me tiré en la cama, con la luz apagada y la pantalla iluminando mi cara. Fue entonces que me llegó una solicitud de amistad.
Noah_Dream88.
No tenía foto. Solo una imagen pixelada de una estrella. Clic, Acepté.
Casi al instante, me escribio —Hola Emma. Me encontré con tu perfil por casualidad. No sé por qué, pero me hiciste sentir algo… familiar—
No sé si fue la forma en que me escribió, o que justo ese día no tenía ganas de pensar demasiado. Pero le respondí.
Y seguimos.
Horas.
Era gracioso, atento… diferente a los chicos del curso que solo hablan de fútbol, tareas o lo lindas que son otras. Noah me preguntaba por mis libros favoritos. Me escuchaba cuando hablaba de mamá. Me hacía sentir vista. Especial.
—¿Por qué me hablás? —le pregunté en un mensaje de voz.
Y él contestó:
—Porque creo que vos también te sentís como yo Conectada al mundo… pero sola por dentro—
Esa noche no pude dormir. No por miedo.
Por emoción.
Había alguien del otro lado de la pantalla que me entendía. O eso creía.