Cartas donde está el propósito

All Rights Reserved ©

Summary

CARTAS DONDE ESTA EL PROPOSITO prologo 🐞 Mi maravilloso Creador, que estás en el cielo: Hoy solo quiero expresarme. Me fue muy bien en el trabajo, gracias por eso. Pero… en la universidad tengo una duda. ¿Es necesario tener fe y hacer obras? ¿No sería más fácil simplemente creer, ir a la iglesia y ya? ¿Eso basta para ser salva? Solo me lo pregunto, Claro… Tú eres Dios, el que todo lo sabe. No debería cuestionarte, pero ¿sabes? Me siento sola. Me encantaría tener a alguien en mi vida, alguien que me ame. Sé que Tú me amas, lo tengo claro, y diste tu vida por mí para que yo pudiera ser salva. Pero… no me vendría mal un compañero. Igual, gracias. Gracias por todo lo que ya me disté, y por todo lo que aún no tengo. Con una gran sonrisa en el rostro, brillando entre emociones que iban y venían, la joven cerró su cuaderno. Algunas de sus expresiones eran fáciles de leer; otras no tanto. Esta es la historia de una muchacha de 22 años que, desde niña, soñó con tener una familia fundada en Cristo. Su nombre es Wendy, y tiene una forma especial de expresarse: escribe cartas. No es que alguien se lo impida; simplemente es tímida. Y como buena introvertida, prefiere el silencio, los espacios tranquilos… y hablarle a Dios desde la tinta.

Status
Ongoing
Chapters
9
Rating
5.0 4 reviews
Age Rating
16+

🐞Wendy🐞

🐞 Capítulo 1: Wendy 🐞

El líquido caliente baja por mi garganta, haciendo que mi cuerpo, poco a poco, entre en calor. Tecleo en la computadora que tengo al frente mientras reviso algunos libros nuevos que acaban de llegar.—Buenas —dejo de teclear al ver a una chica acercarse con varios libros en brazos. Los coloca sobre mi escritorio.

—Disculpe, quiero llevarme estos libros para leerlos. Es para una tarea que no entiendo y se me complica —explica.—Oh, sí, claro —respondo cálidamente.

Después de atender a la chica y a otros cuantos adultos mayores, me estiro.

—Qué día... —murmuro para mí misma, con los ojos ya marcados por el cansancio.

Me levanto de la silla y comienzo a empacar: el celular, mi labial y, por supuesto, mi diario íntimo con Dios.

—Hasta luego —me despido de la señora de la limpieza, dedicándole una sonrisa amable.

Ella me devuelve la mirada, pero no la sonrisa. Bueno… algo es algo.

🐞 En casa 🐞

Corro hacia la cama y salto sobre ella, agarrando mi lapicero y mi cuaderno de diario. —Bueno, Wendy... ¿Ahora qué le escribo a mi Padre? ¿Un poema? ¿Una canción? ¿O simplemente una carta? Me lo pregunto durante varias horas, hasta que finalmente le escribo una carta, como siempre. Dice así: "Cómo sabes, Padre, hoy me fue un poquitito pesado… bueno, mucho. Un señor me estaba acosando. Me dio mucha rabia, pero sé que no debo enojarme.

Aun así, bendícelo. Aunque… si me usas a mí como instrumento, no estaría nada mal. Ya, ya, está bien… perdón por decir eso. Pero ¿cómo puede haber señores así? Me imagino que sus esposas nunca los quisieron.

Dejando el tema del señor morboso, quiero contarte algo.

Bueno, preguntarte algo: ¿me amas? Ya sé la respuesta, pero aun así me hubiera encantado que me lo dijeras. Sé que es una pregunta absurda, pero… me siento…Ah, la verdad no sé cómo decirte cómo me siento, Es difícil." Mis ojos, ya cansados, se van cerrando, hasta que... suena mi celular. Es mi amiga de la infancia.

Sami: ¡Ey! Mis padres te invitan mañana a una reunión. Espero que vengas.

Yo: No puedo.

Sami: ¡Ay, hay comida! ¿Ahora sí puedes?-Me lo pienso. Es tentador… si hay comida, sí voy.

Yo: Sabes qué, me convenciste. Pero solo porque hay comida.