🐞Wendy🐞
🐞 Capítulo 1: Wendy 🐞
El líquido caliente baja por mi garganta, haciendo que mi cuerpo, poco a poco, entre en calor. Tecleo en la computadora que tengo al frente mientras reviso algunos libros nuevos que acaban de llegar.—Buenas —dejo de teclear al ver a una chica acercarse con varios libros en brazos. Los coloca sobre mi escritorio.
—Disculpe, quiero llevarme estos libros para leerlos. Es para una tarea que no entiendo y se me complica —explica.—Oh, sí, claro —respondo cálidamente.
Después de atender a la chica y a otros cuantos adultos mayores, me estiro.
—Qué día... —murmuro para mí misma, con los ojos ya marcados por el cansancio.
Me levanto de la silla y comienzo a empacar: el celular, mi labial y, por supuesto, mi diario íntimo con Dios.
—Hasta luego —me despido de la señora de la limpieza, dedicándole una sonrisa amable.
Ella me devuelve la mirada, pero no la sonrisa. Bueno… algo es algo.
🐞 En casa 🐞
Corro hacia la cama y salto sobre ella, agarrando mi lapicero y mi cuaderno de diario. —Bueno, Wendy... ¿Ahora qué le escribo a mi Padre? ¿Un poema? ¿Una canción? ¿O simplemente una carta? Me lo pregunto durante varias horas, hasta que finalmente le escribo una carta, como siempre. Dice así: "Cómo sabes, Padre, hoy me fue un poquitito pesado… bueno, mucho. Un señor me estaba acosando. Me dio mucha rabia, pero sé que no debo enojarme.
Aun así, bendícelo. Aunque… si me usas a mí como instrumento, no estaría nada mal. Ya, ya, está bien… perdón por decir eso. Pero ¿cómo puede haber señores así? Me imagino que sus esposas nunca los quisieron.
Dejando el tema del señor morboso, quiero contarte algo.
Bueno, preguntarte algo: ¿me amas? Ya sé la respuesta, pero aun así me hubiera encantado que me lo dijeras. Sé que es una pregunta absurda, pero… me siento…Ah, la verdad no sé cómo decirte cómo me siento, Es difícil." Mis ojos, ya cansados, se van cerrando, hasta que... suena mi celular. Es mi amiga de la infancia.
Sami: ¡Ey! Mis padres te invitan mañana a una reunión. Espero que vengas.
Yo: No puedo.
Sami: ¡Ay, hay comida! ¿Ahora sí puedes?-Me lo pienso. Es tentador… si hay comida, sí voy.
Yo: Sabes qué, me convenciste. Pero solo porque hay comida.