Vlatka

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Summary

Creyeron que Vlatka estaba muerta. Olvidaron mirar entre las cenizas. El mundo la llamó error. El fuego la llamó reina. Vlatka está condenada a desaparecer. Sus tierras han sido despojadas, su nombre borrado y su pueblo reducido a cenizas. Los dragones pertenecen al pasado, y con ellos se creyó extinguido el equilibrio del mundo. Pero incluso los reinos moribundos pueden volver a arder. Selene no heredó la corona. La reclamó con sangre, acero y voluntad. Forjada en la guerra y sostenida por la fuerza de sus hermanas, divide el poder para mantener en pie a un reino que todos dan por perdido. Mientras las alianzas se quiebran y los dioses guardan silencio, Vlatka se alza contra el mundo para recuperar lo que le fue arrebatado. Cuando los dioses callan y los reinos arden, solo el fuego decide. Entre batallas, traiciones y juramentos rotos, algo antiguo despierta en las sombras: una presencia de mirada carmesí y voluntad indomable, ligada al fuego y al destino de Selene. Porque los dragones desaparecieron… pero el fuego no. Vlatka cayó… pero el fuego nunca olvida a quienes nacieron para arder. Cuando el mundo creyó haber extinguido el fuego, una reina aprendió a convertirse en él. Oscura y épica, Vlatka es la historia de una reina nacida entre llamas y ruinas, decidida a conquistar no solo territorios, sino su lugar en un mundo que intenta negarle el derecho a reinar… sin saber que el destino, como el fuego, jamás puede ser controlado.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Nacida del fuego

El aire olía a ceniza y a miedo.

Ella abrió los ojos de golpe, jadeando, la garganta reseca como si hubiera tragado brasas. Un resplandor anaranjado danzaba sobre su piel, y por un instante, creyó que aún soñaba… pero el calor la golpeó de lleno, brutal, real.

Estaba acostada en la tierra ardiente. A su alrededor, el campo entero era un mar de fuego: árboles crepitaban como antorchas, la hierba se consumía bajo sus pies descalzos, y el cielo estaba cubierto por un humo tan espeso que apenas dejaba pasar la luz. El aire ardía con cada aliento.

Quiso gritar, pero no salió ningún sonido. Solo su respiración temblorosa.

No sabía dónde estaba.

No sabía quién era.

Solo un nombre resonaba como un eco en su mente: Selene. Nada más.

Sus piernas flaquearon cuando se puso de pie. Tenía los brazos sucios, cubiertos de hollín y pequeños cortes. La ropa estaba rasgada, chamuscada en los bordes, como si hubiese estado atrapada en ese infierno desde hacía horas. Tal vez días.

Un rugido distante —un árbol desplomándose, quizás— la hizo girar. No había nadie. Solo llamas. Solo sombras.

Pero entonces sintió algo.

No en la piel, ni en los oídos… en lo profundo. Una presencia. Una mirada.

Y por un segundo, entre el humo, creyó ver siluetas: una figura alta, una capa ondeando, y otras más atrás. Voces apagadas por el fuego. Alguien se acercaba.

No supo si debía huir o quedarse.

No sabía si eran salvación… o el final.

Pero su cuerpo no se movió.

Solo se quedó allí, de pie entre las llamas, con los ojos muy abiertos y el alma en vilo, esperando.