𝐄𝐧 𝐞π₯ 𝐨𝐣𝐨 𝐝𝐞 π₯𝐚 π‡π’ππ«πš

Summary

"π‘π‘Žπ‘‘π‘Ž 𝑑𝑒 π‘™π‘œ π‘žπ‘’π‘’ β„Žπ‘Žπ‘”π‘Ž 𝑒𝑛 𝑒𝑠𝑑𝑒 π‘šπ‘’π‘›π‘‘π‘œ π‘ π‘–π‘”π‘›π‘–π‘“π‘–π‘π‘Ž π‘Žπ‘™π‘”π‘œ 𝑠𝑖 π‘›π‘œ 𝑑𝑒 π‘‘π‘’π‘›π‘”π‘œ" El detective Jean Kirstein, atormentado por fantasmas de su pasado, se ve envuelto en una investigaciΓ³n de una organizaciΓ³n que corrompe todo lo que toca. Ella guarda secretos. Γ‰l busca respuestas. Ambos estΓ‘n atrapados en una red de traiciones, poder y heridas sin cerrar. β€’Fanfic ambientado en una versiΓ³n alterna del universo de 𝘚𝘩π˜ͺ𝘯𝘨𝘦𝘬π˜ͺ 𝘯𝘰 π˜’π˜Ίπ˜°π˜«π˜ͺ𝘯. β€’Contenido emocionalmente fuerte, lenguaje explΓ­cito, escenas de violencia y sexualidad. β€’Todos los personajes son propiedad de Hajime Isayama, excepto Joliet Lorant y otros. β€’CrΓ©ditos al arte de la portada: @pwkj_cos [x]

Genre
Drama
Author
Mare
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

𝐈. π‚πšπ¬π¨ π„π¬π©πžπœπ’πšπ₯

Distrito de Trost

Alrededor de las 6:45 de la maΓ±ana, el detective Jean Kirstein llegΓ³ a su oficina que estaba dentro de un edificio de mala muerte, subiΓ³ las escaleras y sacΓ³ de su abrigo la llave que abrΓ­a su oficina. AdentrΓ‘ndose en ella, dejΓ³ su cafΓ© caliente sobre su escritorio y colgΓ³ su abrigo en un perchero de madera. RΓ‘pidamente, dirigiΓ³ su vista a su escritorio, sintiendo una presiΓ³n en su pecho pues la carta que sostenΓ­a su cenicero era la evidencia de que habΓ­an irrumpido en su oficina. Se quedΓ³ observando a su alrededor y se paseΓ³ de manera cautelosa por el lugar, rodeando su escritorio, hasta llegar a la esquina donde estaba la carta.

Esta, estaba sellada con una cera roja, sin insignia, solamente su forma circular; era evidente que cualquiera que hubiera entrado a aquella sala, intentaba llamar la atenciΓ³n del joven detective.

Tras una minuciosa bΓΊsqueda del intruso, no pudo encontrar nada que lo delatara, los cajones estaban con llave, y no habΓ­a muestra alguna de violencia a sus bienes materiales, ni siquiera la puerta habΓ­a sido violentada, lo que lo llevΓ³ a pensar que alguiΓ©n habΓ­a hecho una copia de su llave sin que Γ©l se diera cuenta. Dentro de la carta habΓ­a un pequeΓ±o mensaje, escrito por una persona seguramente zurda y con una pluma nueva.

"El poder no se toma, se infiltra"

En la parte inferior de aquella carta estaba una ubicaciΓ³n, que acompaΓ±aba la hora en la que su cliente solicitaba verlo. Sin nada mΓ‘s, quedΓ³ expectante al nuevo trabajo que se le habΓ­a requerido, tomando su primer cigarro del dΓ­a.


Al acercarse el atardecer, emprendiΓ³ su camino al sitio fijado, ubicado en el distrito Ehrmich, aunque la hora establecida era a las 9:00 de la noche, preferΓ­a llegar antes a su cita y asegurarse que ningΓΊn peligro acaeciera a su persona. En su auto viajΓ³ por los caminos y posibles rutas de escape, rodeando la plaza que era el punto de encuentro, frente a la iglesia. Era un lugar bastante transitado lo cual era una buena seΓ±al para Jean, pues ya sean civiles comunes o borrachos en busca de alcohol entre las varias cantinas, no existΓ­a silencio ni vacΓ­o de almas en el lugar.

AparcΓ³ su auto cuando creyΓ³ que era hora de esperar y se adentrΓ³ a la plaza. CaminΓ³ durante un rato y encendiΓ³ un cigarro. Constantemente revisaba su reloj, dejando clara la frustraciΓ³n y desesperaciΓ³n de que esta persona sin huellas ni rostro llegara hasta Γ©l, derribando cualquier mΓ©todo que habΓ­a establecido para llevar a cabo sus casos y las tΓ­picas reuniones con sus clientes. Jean apagΓ³ el cigarro con la suela del zapato y echΓ³ un ΓΊltimo vistazo a la plaza. No habΓ­a seΓ±ales de que lo estuvieran esperando, pero tampoco de que estuviera solo. A esa hora, la gente iba y venΓ­a, algunos demasiado borrachos para notar su presencia, otros demasiado sobrios para no hacerlo.

DecidiΓ³ sentarse en una banca de madera, cruzado de brazos. Eran las 8:57 p.m. No le gustaba esperar.

A las 9:00 en punto, una mujer se deslizΓ³ entre la multitud y se detuvo a un par de metros de Γ©l. VestΓ­a un abrigo largo, de esos que ocultan mΓ‘s de lo que muestran, un bolso mediano colgando de su brazo; y llevaba un sombrero de ala ancha que dejaba su rostro a medias sombras. No dijo nada, se sentΓ³ junto a Γ©l y metiΓ³ una mano en su bolsillo, sacando un sobre de manila doblado, lo deslizΓ³ por la banca y sacΓ³ un libro para disimular.

Jean no lo tomΓ³ enseguida.

β€”Espero que valga la pena β€”murmurΓ³, con la mirada fija en ella.

β€”Si no lo toma, alguien mΓ‘s lo harΓ‘. Y crΓ©ame, no quiere que eso pase.

Su voz era firme, pero no desafiante. Jean tomΓ³ el sobre y lo abriΓ³ con los dedos Γ‘speros de tanto fumar. Dentro habΓ­a varias fotos en blanco y negro, recortes de periΓ³dicos con lΓ­neas subrayadas y una nota escrita a mano.

"Siguen desapareciendo. Nadie investiga. Nadie se atreve."

Jean frunciΓ³ el ceΓ±o.

β€”ΒΏQuΓ© espera que haga con esto?

La mujer soltΓ³ una risa seca.

β€”Descubrir la verdad. Lo suyo es encontrar gente, ΒΏno?

Jean la mirΓ³ un instante antes de cerrar el sobre y guardarlo en el bolsillo interior de su abrigo.

β€”Depende de si quieren ser encontrados.

La mujer exhalΓ³ con frustraciΓ³n y mirΓ³ a su alrededor, como si alguien pudiera estar escuchando o siguiendo. Luego se inclinΓ³ apenas hacia Γ©l y susurrΓ³:

β€”Los llaman Hidra.

Jean sintiΓ³ un escalofrΓ­o recorrerle la espalda. Claro que habΓ­a escuchado ese nombre antes.

Y sabΓ­a que meterse con ellos significaba una cosa: no salir entero.

Jean no pronunciΓ³ palabra alguna, sabiendo que si decidΓ­a meterse en este caso, no podrΓ­a asegurar su futuro. ObservΓ³ a la mujer, quien tenΓ­a una expresiΓ³n seria, inmersa en su libro, claramente notando que ella estaba conciente con lo que solicitaba.

β€”No me ha dicho su nombre β€”dijo Jean, intentando saber mΓ‘s de ella y saber la razΓ³n por la que verdaderamente lo necesitaba.

Ella despegΓ³ la vista de su libro por un momento, dudando.

β€”No sirve de nada que lo sepa.

Jean soltΓ³ un resoplido y llevΓ³ un cigarro a su boca, sin encenderlo, solamente sosteniΓ©ndolo con sus labios y dedos.

β€”Siempre sirve de algo.

Ella lo mirΓ³ por un momento, como si intentara decidir si confiar en Γ©l o no. VolviΓ³ su vista al libro y poco audible soltΓ³:

β€”Joliet.

Jean asiente lentamente, memorizando aquellas seis letras.

β€”EstΓ‘ bien, Joliet, dΓ­game cΓ³mo quiere que prosiga con esto.

β€”Quiero que siga las pistas, que descubra quiΓ©nes estΓ‘n detrΓ‘s de esta red y que me ayude a sobrevivir en el proceso.

Jean exhalΓ³ lentamente, alzΓ³ sus cejas sin sorprenderse por lo ΓΊltimo dicho, y sacΓ³ el encendedor de su bolsillo, finalmente tomando aquella inhalaciΓ³n con nicotina.

β€”Yo trabajo solo, si quiere que la ayude tendrΓ‘ que mantenerse al margen.

Al soltar un suspiro lleno de humo, se escuchΓ³ el motor de un auto encenderse. Un coche negro con vidrios cerrados que pasaba desapercibido por la oscuridad de la noche comenzΓ³ a moverse lentamente, como si la persona dentro estuviera observando a su presa.

Ambos sintieron escalofrΓ­os, y quiΓ©rase o no, ya estaban metidos en este asunto. La mujer se levantΓ³ de su asiento y guardΓ³ el libro en su bolso, nerviosa da un ΓΊltimo vistazo al hombre y le advierte que es momento de irse.

β€”EstarΓ© en contacto.

Ella se desvaneciΓ³ dentro de la plaza. Un pinchazo en su pecho se hace presente pues siente que no debiΓ³ dejarla sola en un momento como este, pero al perderla de vista se resigna y decide regresar a Trost, con mucha precauciΓ³n.